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Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 315

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  4. Capítulo 315 - 315 311 Morgana la Reencarnadora
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315: 311) Morgana la Reencarnadora 315: 311) Morgana la Reencarnadora No entendía del todo cuál era el conflicto entre Arturo, Merlín y Morgana.

Tal vez se trataba de una historia demasiado antigua como para comprenderla en poco tiempo.

Sabía que Morgana había aparecido varias veces a lo largo de la historia de este mundo, aunque no siempre con ese nombre.

Todo era gracias a una técnica —o magia— de reencarnación, o algo similar.

Aun con nuestro contrato, no pude sacarle mucha información sobre ella.

Parecía que ciertos datos estaban sellados por otra magia, una que activaría su muerte si intentara revelarlos.

Un mecanismo de protección que ella misma había creado para asegurarse de que sus secretos no cayeran en manos ajenas.

Lo que sí era claro es que esta técnica de reencarnación había sido utilizada tanto por Morgana como por Merlín, antiguos enemigos…

Merlín incluso lo usó en el propio Rey Arturo, aunque en él no surtía el mismo efecto que en los otros dos.

Morgana, una reencarnadora perpetua, sabía que había vivido muchas vidas.

Sin embargo, la técnica no era perfecta: no conservaba todos sus recuerdos, solo fragmentos.

Pero esos fragmentos bastaban para convertirla en una bruja increíblemente poderosa.

El problema era que cada reencarnación le tomaba más tiempo que la anterior.

Según lo que supo de mí, su próxima reencarnación tardaría al menos, más de 500 años, y eso preocupaba seriamente a nuestra anfitriona.

En el pasado, podía reencarnar cada cien años o incluso menos después de su muerte.

Pero el futuro se volvía oscuro para Morgana, Merlín y el mismo Arturo.

Además, como no había escuchado de mi sobre una verdadera batalla a muerte entre los dos magos, Morgana temía que conservaría aún menos recuerdos.

Su odio hacia Merlín persistiría, sí, pero probablemente no recordaría el motivo, y por eso sus enfrentamientos futuros habían sido menos brutales.

Incluso en esta vida actual, no tenía la historia completa del origen de su rencor.

Morgana llegó a hacer sus propias conjeturas sobre las causas.

Esta técnica de reencarnación era, sin duda, extremadamente poderosa, y precisamente por eso tenía un coste inmenso.

Si fuera magia convencional, necesitaría una cantidad astronómica de energía…

¿Cuántos magos tendrían que ser sacrificados para alimentar un solo ciclo de reencarnación?

Las primeras veces, Morgana había logrado activarla gracias al uso de “poder divino”.

Ese poder que antes me era desconocido, pero que ahora parecía estar en todas partes —aunque hasta entonces no lo había percibido.

Pero aquí viene el problema: ya no quedan dioses.

Morgana lo comprendió gracias a la información que le dí.

Ella utilizaba los residuos de poder que los antiguos dioses habían dejado atrás para reencarnar.

Sin dioses que repusieran esa energía, sus fuentes se agotaban poco a poco.

Cada reencarnación tardaba más, y con cada una, perdía más recuerdos.

Fue por eso mismo que no se había dado cuenta antes del declive de su poder y las deficiencias de sus ultimas reencarnaciones.

Elise la tenía completamente obsesionada, y por una buena razón: ese nuevo ser divino representaba su boleto.

No solo al usarla se le ofrecía la oportunidad de convertirse en una diosa absoluta, capaz de dominarlo todo, sino que, incluso fallando en eso, podía asegurarse vidas infinitas hasta conseguir lo que deseara.

Sin embargo, las cosas no salían como esperaba gracias a mi.

Por eso, en un momento, me pidió que intercediera por ella: que le pidiera a Elise, cuando desarrollara plenamente su divinidad, que compartiera con ella parte de su poder.

Si no podía tenerlo todo, al menos deseaba una fuente constante de magia divina.

Un dispensador viviente de resurrección y otras habilidades.

Desde que descubrió la escasez real de su poder, ya no planeaba usar esas habilidades que lo consumían, como las que usó en nuestra batalla, a menos que fuera absolutamente necesario.

No podía darse el lujo de desperdiciarlo.

Tomando el tema de la longevidad, le pregunté por qué no hacía algo parecido a los horrocruxes para volverse inmortal y dejar de depender de su técnica de reencarnación.

Pero se rió en mi cara.

Primero, según sus propias palabras, dividir el alma como lo hacen los horrocruxes es una decisión que merecería la muerte.

Separar el alma nunca es algo bueno: te limita, en la mayoría de los casos te daña de forma casi irreparable, y en los pocos casos en los que no lo hace, sigues pagando un precio enorme.

Casi inexistentes son los casos en los que realmente sirve o te beneficia.

Segundo, si realmente se quisiera buscar una inmortalidad de ese tipo, sería mucho más efectivo crear una “filacteria de lich”.

Morgana no la llamó así, pero por cómo la describió, entendí que se refería a eso.

Al parecer, los horrocruxes son una versión barata y simplificada de una filacteria auténtica.

Crear una verdadera filacteria es extremadamente costoso y complejo, algo al alcance solo de magos del nivel actual de Morgana o Merlín, y ni siquiera ellos tendrían garantizado el éxito.

Los horrocruxes, en comparación, son más fáciles y casi gratuitos, lo que los hace accesibles, pero también peligrosamente frágiles(para personas como ella o de nivel similar).

Funcionan para algunos magos que llegaron a un limite no muy alto, aquellos que no llegarán muy lejos(desde su perspectiva).

Pero para los que sí tienen poder real, son una opción pobre y peligrosa, y la filacteria es la mejor opción.

Además, me explicó algo inquietante: los mortales no están hechos para ser inmortales.

Pueden aspirar a una vida larga, sí, pero más allá de eso empiezan los problemas.

Lo único que realmente puede ser eterno es aquello tocado por lo divino o lo trascendente.

Y así, cada método de inmortalidad no divina arrastra sus propias maldiciones: los horrocruxes corrompen el alma y son vulnerables; las filacterias te convierten en no-muerto, lo que no es inmortalidad, sino una no-vida; incluso la piedra filosofal —la que se conoce, al menos— solo prolonga la vida, pero no detiene el envejecimiento.

Hubo una aclaración sobre esto último: eso ocurre únicamente con una piedra filosofal imperfecta, como la que creó Nicolás Flamel.

Según Morgana, existió alguna vez una piedra filosofal perfecta, capaz de otorgar verdadera inmortalidad.

Pero eso ocurrió en una época muy antigua, cuando aún existían los dioses.

Ella misma apenas tiene fragmentos de información sobre ese tiempo.

Yo solo pude asentir, recordando las recompensas por completar el primer capítulo de la campaña principal.

Entre las más valiosas se encontraba precisamente una “piedra filosofal imperfecta”… y también una “piedra filosofal perfecta”.

Así que pude confirmar por mí mismo que efectivamente existían distintas versiones de esa legendaria reliquia.

En fin, según Morgana, la reencarnación había sido siempre su mejor método para permanecer en este mundo.

Al menos, hasta que surgió el problema de la escasez de energía divina.

A medida que las conversaciones sobre estos temas se volvían más frecuentes —especialmente cuando los conflictos entre Morgana y Merlín aumentaban—, empecé a ofrecer mis propias sugerencias.

Quería ayudarla a romper ese ciclo interminable de enfrentamientos con Merlín y su protegido.

Y hablando de estos dos, reveladoramente, Morgana me contó algo que no esperaba: antes de todo este asunto de la reencarnación continua, Merlín y Arturo fueron, originalmente, padre e hijo.

Y por eso Merlín siempre acaba como consejero, tutor o guía del joven rey.

La habilidad de reencarnación se basa en el “Poder del Destino”, una fuerza incluida en habilidades como la profecía, la clarividencia o el karma.

Es también la razón por la que Morgana, Merlín y Arturo renacen una y otra vez, enfrentándose siempre hasta la muerte…

para repetirlo todo desde el principio.

Es una habilidad de renacimiento infinito es impresionante, sí, pero con defectos molestos.

Uno de ellos es una especie de maldición: todo lo que ocurre en la primera vida antes de reencarnar deja una marca en todas las siguientes.

Volviendo al tema, le propuse a Morgana una forma de romper el ciclo: que se volviera mi mujer y viniera conmigo al futuro.

Era una solución simple en teoría.

Si lograba convocarla al feudo, el ciclo se rompía.

Ella seguiría viva en una época en la que ni Merlín ni Arturo existirían todavía.

El vínculo se rompería por ausencia.

Claro, había otra opción: permitir que Elise le brindara su poder divino para una reencarnación final, esta vez libre del ciclo porque no usaría la misma fuente compartida con Merlín y este no podría reencarnar.

Pero rechacé esa idea.

Esta era una campaña secundaria, desconectada del mundo real.

No tenía sentido desperdiciar el poder divino de Elise aquí, y de todos modos, ella no tenía suficiente como para lograrlo.

Así que, de alguna manera, mi propuesta fue la que se impuso… pero llevarla a cabo no era sencillo.

Para traer a Morgana al mundo real tenía dos opciones: o ganarme completamente su corazón (llevando la barra de [Relación] al 100%) o gastar una gran cantidad de Monedas de Cristal.

La primera opción era la mejor.

No solo tendría a una mujer leal que no me apuñalaría por la espalda, sino que además sería gratis.

Pero era complicada.

Hasta ahora, el valor más alto que había alcanzado con ella era un mísero 14%, y eso fue cuando creyó que yo podía ayudarla a conseguir el poder divino de Elise.

La segunda opción tampoco era fácil.

El costo en Monedas de Cristal varía según la relevancia y el poder del personaje, y Morgana, una de las figuras más poderosas de esta campaña, esta muy arriba en ambos aspectos.

El precio sería altísimo.

He visto lo que cuesta traer a New y Tina desde mi campaña de los Merodeadores, y me pareció absurdamente caro.

Claro, si completo todos los niveles de la campaña, puedo reducir ese costo un 90%, y eso ya suena más aceptable.

Morgana, para sorpresa de nadie, prefería que gastara por ella antes que “enamorarse de mí”.

Pero aceptó intentar el primer método.

Después de todo, no tenía nada que perder, y si esta era su última reencarnación significativa, valía la pena al menos intentarlo.

Se esforzó.

De verdad lo intentó.

Trató de verme con buenos ojos, de considerarme alguien agradable, incluso necesario.

Forzándose a sí misma a amarme.

A cambio, el porcentaje subió…

a un 22%.

Nada más.

Esta bruja era realmente dura.

Con otros personajes, incluso con algunos no tan agradables, llegar al 40% era pan comido.

Pero Morgana… Morgana solo confiaba en sí misma, y lo hacía a niveles preocupantes.

Intentamos muchas cosas para mejorar nuestra relación.

Empezamos a compartir más información, ignoramos el pacto que teníamos sin romperlo (no me arriesgaría tanto), y me uní a su lucha contra Merlín y Arturo, dándole todo mi apoyo.

Incluso comenzamos a actuar como una verdadera pareja: cada saludo era un beso profundo, nos lanzábamos halagos y coqueteos, había manoseos constantes, dormíamos en la misma cama… y por las noches nos revolcábamos con entusiasmo.

Cada mañana comenzaba con nuestras mejores habilidades.

Todo esto enfureció a Elise, claro, pero no había otra opción.

Y aun así…

apenas llegamos al 45%.

Como último recurso, podría usar el [Pacto de Sangre] para obligarla a amarme y alcanzar ese 100%.

Pero había muchos problemas.

El costo sería descomunal, dado lo poderosa que era Morgana.

Además, solo pude realizar el pacto anterior después de derrotarla, algo que, tras ese pacto, ya no podría hacer.

Y por último —y lo más importante—, Morgana jamás aceptaría.

Nunca firmaría un pacto que la obligara a amar o depender de otro.

Su desconfianza es precisamente la razón por la que esa maldita barra de relación nunca sube.

Definitivamente, Morgana Le Fay, tal como la conozco ahora, es la mujer más difícil que he intentado conquistar.

No porque no tenga corazón o sentimientos(aunque lo parezca), sino porque no puedo obligarla a amarme.

Y sí, lo admito: he forzado algunas de mis relaciones anteriores.

Pero al final todo salió bien, así que no fue para tanto…

¿verdad?

Pero con Morgana…

ni eso me es posible.

Y eso…

eso sí que es frustrante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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