Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 347

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
  4. Capítulo 347 - 347 343 El final de la niñera Tonks
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

347: 343) El final de la niñera Tonks 347: 343) El final de la niñera Tonks Lo hicimos como locos; Andrómeda se dejó llevar por completo.

Comenzamos en la sala principal, sobre los muebles, el suelo y las paredes.

Luego nos movimos por el resto de las habitaciones.

La siguiente fue la de Walburga, donde Andrómeda me obligó a follarla en la cama, asegurándose de que nuestros fluidos se desparramaran por todas partes, mientras el cuadro de la bruja nos miraba.

Después, seguimos en las demás habitaciones, los baños, la cocina, los pasillos y las escaleras.

Todo el tiempo, la bruja atormentada fue testigo de nuestras acciones.

Después vino lo que casi la rompe: Andrómeda hizo que le diera por el culo directamente frente a Walburga, sonriendo con una crueldad enfermiza al ver el rostro pintado retorcerse de asco.

“Míralo bien, tía… mírame… mírame mientras me sigue hasta el último pedazo de dignidad que creías que me quedaba…” susurró, y entonces gimió fuerte para que no pudiera taparse los oídos sin escucharla igual Cuando estuvo llena, rebosando, no paró: colocó el cuadro en el suelo, se montó encima y abrió sus agujeros con ambas manos, dejando que mi semen se escurriera directamente sobre la cara de Walburga.

“Mírame, puta vieja.

Esto es lo que queda de tu ‘orgullo familiar’: yo, chorreando como una zorra sobre tu cara pintada…

pero creo que estoy siendo egoísta al no compartir” rió con una malicia obscena.

Antes de que Walburga pudiera reaccionar, Andrómeda se sentó sobre ella, descansando su coño empapado directamente en los labios pintados, como si quisiera marcarla para siempre.

“Tal vez deberíamos pintar algunos muggles en este cuadro para que también te follen… o mejor, unos animales, híbridos… que te llenen hasta que la pintura se desgaste.

No deberías ser la única que se divierta.” Y mientras lo decía, se corrió otra vez, frotando su coño contra el retrato vivo, mezclando fluidos con la pintura como si quisiera borrar su imagen.

Sí, Andrómeda guardaba muchos resentimientos…

pero escucharla, ver sus movimientos y ese tono sensual soloba aumenta mis ganas de poseerla sin parar.

Lo siento, Walburga, mi más sentido pésame.

Estoy seguro de que esto podría volverse algo habitual.

Cúlpate por no ser más comprensiva con tu sobrina y por tener una familia demasiado tradicionalista para tu propio bien.

…

“Entonces… ¿qué esperas que haga ahora que soy la cabeza de la familia Black?” preguntó Andrómeda.

Sí, aquí estábamos, sentados frente a frente en la mesa, tomando té, todavía desnudos tras una larga sesión de desenfreno.

Bajo la mesa, su pie seguía acariciando mi miembro, como si quisiera obligarlo a levantarse para otra ronda.

Aunque esta belleza aparentaba calma, solo podía pensar en volver a ser bestias una vez más.

Ella se había desatado, y ahora le importaba poco todo lo demás.

Deseaba prolongar esta “luna de miel” improvisada sin final, pero había asuntos pendientes que no podíamos ignorar.

No podíamos pasarnos los próximos meses solo follando… aunque era exactamente lo que ella quería.

“Bueno” respondí, sin apartar mi atención de ese travieso pie, “lo principal es te eleves en el poder, al menos por un par de años.

Necesitaré tu apoyo, y sería útil que aproveches las conexiones que aún conserva la familia Black para que todo fluya con mayor facilidad.

Aunque, si no puedes, no pasa nada… da lo mejor de ti.

Si no, encontraré otro camino.” “¿Política?” frunció los labios con un puchero infantil.

“¿No podemos simplemente huir al feudo y vivir ahí el resto de nuestras vidas?

Créeme, puedo hacer que sea una vida muy… interesante.” Y deslizó el otro pie bajo la mesa, redoblando la provocación.

“Ehhh… estoy tentado… “confesé estremeciéndome, atrapando sus pies con las manos para guiar sus caricias.

“Pero tenemos cosas que hacer.

No te preocupes, diversión no nos faltará.

Lo que hicimos hasta ahora no es nada… todavía no hemos probado ciertas cosas que seguro te encantarán.” Andrómeda sonrió en silencio, concentrada solo en hacerme acabar.

La verdad es que, sudorosa, cubierta de fluidos, jadeando tras nuestro frenesí salvaje, nunca había estado tan hermosa.

Era como si hubiera rejuvenecido por segunda vez; cerrar su ciclo con la familia Black y entregarse sin reservas al placer la había liberado de un peso, volviéndola aún más atractiva.

Finalmente me corrí sobre sus pies, y con su nueva flexibilidad juvenil, logró lamerlos, tentándome a quedarme para un “rapidín” más.

Pero sabía que era un círculo vicioso: si cedía otra vez, perdería aún más tiempo.

“Debería pedirle ayuda a Walburga.

Ella debe saber más de política… y de las conexiones de la familia” dije, mirando el cuadro en el suelo, completamente cubierto por semen y otros fluidos, pareciendo una pintura de un fondo blanco.

“Claro… después de que lo limpies” “Lo limpiaré dentro de un rato… muy lentamente… mientras recordamos todo lo que hicimos y cómo terminó así.” Sonrió maliciosa.

“Debería estar agradecida, dicen que el semen es bueno para la piel.

Aunque sea una pintura, debería agradecerte el esfuerzo de embellecerla.” “Le guardas mucho rencor” comenté, aunque sin reproche en mi voz.

“No a ella en particular… pero es la única con la que puedo desahogarme” confesó con frialdad.

“Bueno, me tengo que ir a ver a tu hija… ¿quieres que te deje un clon?” pregunté mientras me limpiaba con magia y comenzaba a vestirme.

“No… me darían ganas, y no puedo hacer nada con un clon” respondió, mirándome con un resentimiento juguetón.

Luego me dio una nalgada y añadió con malicia: “Ve y dale una buena revolcada a mi hija también.

Que no pueda decir que tiene el coño seco por mi culpa” …

En el feudo, apenas llegué me dirigí directamente hacia donde estaban Tonks y mi hija.

Me había sorprendido ver que seguía con ella, que no se la hubiera llevado a Gemma.

La había estado vigilando a la distancia mediante los clones que dejé trabajando aquí, y realmente habían pasado juntas todo este tiempo “¿Cómo están las dos chicas más lindas del feudo?” pregunté para llamar su atención.

Tonks se volvió rígida al reconocer mi voz y me miró con puro odio.

No se movió de su sitio; tenía el brazo con la armadura tecnológica extendido, y Ruby colgaba de la punta de su cola, balanceándose hacia atrás y hacia adelante como si fuera un columpio.

“Mira quién se digna a volver… tu desgraciado papi” dijo frente a la niña, que parecía completamente indiferente y seguía balanceándose.

A Ruby no pareció importarle mi llegada… al menos hasta que soltó su cola y salió volando, cayendo de cara contra el suelo.

Pero enseguida se levantó y comenzó a arrastrarse con sus manos y cola hasta llegar a mí.

Trepó por mis piernas con su agilidad infantil hasta enroscarse en mi torso.

“Yo también te extrañé, mi niña” dije, acariciando la parte de su cuerpo que quedó frente a mí.

“Esa niña es dura…” suspiró Tonks, recordando lo vivido como niñera.

“Casi se me sale el corazón varias veces en este día y medio.” “Ni que lo digas…” respondí con una leve sonrisa.

“No sabes cuántas veces se me cayó.

Pero descubrí lo que dices hace tiempo.

Parece tener una resistencia especial en esta etapa infantil: membranas adicionales sobre órganos vitales, huesos y tejidos más blandos que absorben impactos… Cuando crezca, puede que cambie, pero llegado ese momento ya habrá desarrollado defensas propias.” Mientras hablaba, jugué con ella haciéndole cosquillas.

Ruby no mostró ninguna reacción aparente, aunque, si se miraba con atención, la punta de su cola vibraba apenas.

“Tampoco logro entender cuándo está feliz, triste o enojada…” confesó Tonks, bajando la mirada.

“No sé si lo hice bien.

Por momentos pensé que estaba dormida, pero en realidad solo estaba quieta.

Era difícil adivinar qué necesitaba o quería, más allá de cuando mordía mi ropa pidiendo comida.” “Sí, ella es así” respondí con calma, acariciando sus escamas.

“Creo que lo de su falta de expresividad es más biológico que emocional.

No tienes la culpa de nada.

Ruby desarrolla con facilidad lo que mejora su supervivencia y su poder… pero lo demás queda en segundo plano.

Ella no es humana.

Su rostro tiene expresividad, sí, pero no está vinculado a sus estados de ánimo.

Tal vez algún día logre conectar esos puntos… o, lo más probable, tenga que aprender a forzar expresiones para mostrar emociones.

En cierto modo, será una forma de engaño para los demás mas que expresividad real” “Eso… es algo triste” murmuró Tonks sin pensarlo, con un deje de compasión.

No podía evitar imaginar que Ruby quizá nunca lograría mostrar lo que sentía de manera natural, y que todos acabarían viéndola como alguien sin sentimientos… si es que en verdad los tenía.

A veces incluso ella lo dudaba.

“En realidad, sí se expresa” repliqué, lanzando a Ruby hacia arriba con fuerza y atrapándola después de varias vueltas en el aire.

Su rostro permanecía imperturbable, pero la punta de su cola golpeaba rítmicamente, como pidiendo más.

“Solo que es difícil para los humanos aprender a leerlo.

La forma en que mueve la cola, la velocidad con que lame, sus mordidas, cómo clava las uñas… incluso cuando masajea con su estómago contra ti.

Todo eso demuestra lo que siente o lo que quiere.” “Vaya… sí, ha hecho eso con su estómago.

Pensé que solo se estaba rascando” dijo Tonks, recordando un momento de esa misma mañana.

“Ohhh… entonces te quiere” sonreí levantando a Ruby en brazos.

“Ruby quiere a mami Tonks.

¿Quién lo diría?

Has sido una gran madre durante estos dos días.

Tomé la decisión correcta al dejarla contigo.” “Tus halagos no te van a salvar por haberme encajado a una niña solo porque sí… no importa lo tierna que sea” respondió con un rubor que no lograba ocultar.

Aunque protestara, la verdad era que había disfrutado el tiempo con Ruby; en parte, por eso mismo que le hacía más difícil cuidarla.

Ruby era demasiado tranquila, apenas causaba problemas.

“Perdón… estaba todo el asunto con la casa Black, y después… bueno, tu madre no me dejó descansar ni un momento.

Fue mucho sexo puro y duro.

Es una puta fiera cuando quiere” le dije, casi con un gesto cómplice “¡No tienes que decirme eso!” Tonks me gritó, tapándose los oídos, como si quisiera borrar las palabras de su mente.

“¡No hables así de mi madre!” “Lo siento, pero… wow” negué incrédulo.

“Y yo pensaba que tú eras la salvaje de la familia… no sabes de lo que es capaz una perra resentida.” “¡Cállate, imbécil!” Tonks estaba roja de furia, al borde de explotar.

Lo único que la frenaba de lanzarme un puñetazo era que yo tenía a Ruby sostenida como escudo.

“Te voy a exprimir tus infieles pelotas como naranajas para jugo” escupió, cerrando el puño metálico con un chasquido amenazante.

“Eso mismo hizo tu madre anoche” respondí con descaro, chasqueando los dedos y señalándola con una sonrisa burlona.

Parecía que a Tonks le iba a reventar una vena en el ojo.

A veces dudaba de cómo había terminado conmigo… luego lo recordaba, y aún así seguía molesta.

“Ah, y por cierto… tu madre también me pidió que no dejara tu cueva sin usar, para que no te pongas celosa y todo eso.

Así que… a follar” dije, arrojando a Ruby hacia un lado, al pasto y abalanzándome sobre Tonks como un animal con deseos acumulados por las últimas burlas de Andrómeda.

“¡No!

No quiero follar por órdenes de mi madre” protestó con asco.

“Lo siento, pero debo respetar a mi suegra… así que no hay otra opción.

Toca follarte justo después de ella” me burlé mientras le quitaba las ropas y desarmaba el brazo mecánico.

Con [éxtasis] ya funcionando en ella al primer contacto.

“Pero…” quiso replicar, aunque ya estaba sintiendo mi poder recorrerla.

Su cuerpo la traicionaba, excitándola mientras lo odiaba al mismo tiempo.

“¡No frente a la niña!” gritó con rabia.

“Tranquila, para ella esto es casi indiferente.

Créeme, lo sé.

¿Sabes lo difícil que fue follar con Gemma mientras Ruby me miraba fijo, sin parpadear, y se enojaba si la alejaba?” negué con la cabeza al recordarlo.

Y tal cual: allí estaba Ruby, tendida boca abajo bien pegada al suelo, mirándonos sin parpadear.

Casi parecía una estatua, como si intentara mimetizarse con el entorno.

Solo se movía a ratos, apenas para acercarse o alejarse de nosotros, siempre manteniendo la misma distancia, como un depredador paciente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo