Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 348

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
  4. Capítulo 348 - 348 344 1 Mas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

348: 344) 1 Mas…

348: 344) 1 Mas…

Hacerlo con Tonks en medio del campo fue divertido, aunque ella lo negara.

Estuvimos follando por un par de horas, tiempo en el que Gemma apareció para llevarse a Ruby, que seguía mirándonos inmóvil como siempre.

También llegaron un par de hermanas que, tras descubrirnos, no supieron qué hacer y terminaron masturbándose mientras nos espiaban, creyendo que no nos dábamos cuenta… aunque fueron todo menos discretas.

En fin, una vez satisfecho, me estaba vistiendo.

“Eres un monstruo” dijo Tonks, jadeando, sintiéndose sucia y asqueada en lo más profundo… aunque sabía que por un momento lo había disfrutado, gimiendo como una perra.

“Pero soy tu monstruo” le respondí, acercándome para besar su cabeza.

“Por cierto, puede que tu madre esté embarazada.” Tonks dejó de jadear y me miró con una expresión perturbada, agotada de que cada tanto le soltara cosas como esa.

“Es solo una posibilidad” expliqué mientras me ajustaba los pantalones.

“Mi fertilidad no es alta si no lo busco de manera activa, por la diferencia genética.

Pero lo hicimos mucho y ella realmente lo deseaba.

No es imposible que dentro de un tiempo tengas un hermano o hermana.” “Solo mátame ya…” murmuró, cubriéndose los ojos con el brazo.

“Si lo hago, sería a cogidas” me burlé.

“Y no te sientas mal…

deberías estar feliz” “¡Mi novio acaba de decirme que embarazó a mi madre!

¿Cómo quieres que me sienta?” me miró con desprecio.

“Posiblemente…

no es seguro.

Y pensé que ya estarías acostumbrada…” respondí encogiéndome de hombros.

“Además, deberías preocuparte por tu propio embarazo.

Viendo lo bien que te llevas con Ruby, no serías mala madre.” La levanté y la abracé con suavidad “¡No quiero ser mamá!” confesó con un miedo genuino, más fuerte incluso que el impacto de la noticia anterior.

“¡Y no quiero que mis hijos sean monstruos!” Su mente le jugaba imágenes de un futuro lleno de pequeños como Ruby… aunque en sus fantasías aparecían con cabello y cola de serpiente de un rosado chicle.

“Tonta… es broma” le dije, besándola a pesar de su resistencia.

“Sé que no quieres aún, pero deberías considerarlo.

Y nuestros hijos no tienen que ser como Ruby si no quieres.

Puedo hacer que sean como tú desees… o dejarlo a la suerte.

Tú decides.” Tonks me quedó mirando, entre aliviada porque pensaba que bromeaba y confundida por la posibilidad de que hablara en serio.

“Por favor… no me embaraces” suplicó al fin.

“Algún día pasará.

No creas que no te he visto en esos momentos de instinto maternal que tienes” alcé una ceja.

“Son pocos, pero están ahí…

aunque lo ocultes, una parte de ti lo quiere y tendrás que aceptarlo algún día.” “Sí… pero no quiero un bebé ahora” dijo con firmeza, aunque en el fondo sabía que no podía escapar de mí.

Aun así, no se sentía lista.

“Espera un poco más…” añadió, ya perdiendo toda su fachada autoritaria “Está bien, tranquila.

Será cuando tú quieras.

Eso no significa que dejemos de follar, así que puedo aceptarlo”, dije con una sonrisa antes de besarla.

Ella puso los ojos en blanco.

No obstante, mi sonrisa se borró de mi rostro en el acto; mi mano, que acariciaba su cuerpo durante el beso, se detuvo de repente sobre su vientre, y mi expresión cambió por completo.

“Quizás… sí deberías preocuparte.” (Red) “¿Qué?” preguntó confundida.

Me quedé en silencio un segundo, usando mi magia sobre ella para confirmar lo que sospechaba.

Luego la miré con gesto complicado.

“No sé si tienes muchísima suerte… o la peor del mundo” dije con una sonrisa amarga.

“No… no, no, ¡¡¡NO!!!

¡No me digas!” exclamó, casi al borde de las lágrimas.

“Te dije que mi fertilidad es bajísima si no lo deseo activamente… ¡y aun así lograste quedar embarazada!

Ni tu madre, que prácticamente me ordeñó rogando por ello, creo que lo haya conseguido…” suspiré con cierta tristeza.

“¡Hijo de puta!” Tonks explotó entre lágrimas, golpeándome con los puños hasta quedarse sin fuerzas, dejándose caer contra mí.

“¿Por qué a mí?” “Quizás el mundo sí te odia” reí suavemente mientras la acariciaba.

No podía creerlo, pero en el fondo sentía una chispa de felicidad.

“Chica, eres súper fértil.” “Todo es culpa de tus malditas bolas mutantes…” soltó furiosa, entre sollozos Nos quedamos abrazados un buen rato más.

Intenté consolar a Tonks, pero ella parecía perdida, sin fuerzas siquiera para llorar con intensidad.

Se notaba que en su mente mil cosas bullían, aunque casi ninguna lograba salir a la superficie.

Por lo menos hasta que, al cabo de un tiempo, habló en un susurro.

“¿Cómo va a ser nuestro hijo…?

¿Será un alien como Ruby?”(Tonks) “Ruby no es un alien…” respondí con calma.

“Y ya te lo dije: no tiene por qué serlo, si no quieres.

Puedo ajustarlo por ti.” Apoyé mi mano sobre su vientre y apareció frente a mí el panel de edición de descendencia.

“¿Pero eso no está… mal?” preguntó.

No quería tener un hijo aún, pero tampoco era del tipo que optaría por deshacerse de él.

Y la idea de ‘cambiarlo’ también le pesaba.

“Podemos dejar que la mayor parte quede al azar.

Pero hay detalles que podemos afinar.

¿Hay algo que quieras?” pregunté, dispuesto a respetar sus deseos.

“Yo…” dudó un momento, pero al final decidió no tocar demasiado.

“Déjalo ser como deba ser… pero, ¿puedes hacer que herede mi habilidad de metamorfomaga?” “Sí, puedo hacer que herede cualquier capacidad proveniente de nuestros linajes” expliqué mientras empezaba a ajustar los parámetros.

“¿Y que sea mejor que la mía?” añadió con cautela.

“Sufrí mucho con los problemas de descoordinación… me gustaría que no pasara por esa torpeza.” “¿Qué tanto mejor?” pregunté.

No podía establecer condiciones absolutas tan específicas; muchas veces se trataba de aproximaciones.

Quizá en el futuro, cuando la habildiad suba de nivel, podría hacerlo de forma más precisa.

“Lo suficiente para no tropezar… o lo máximo posible, también está bien.” Hizo una pausa y, con un leve rubor, añadió: “Y… ¿puedes hacer que tenga el pelo rosa natural?

Igual podrá cambiarlo a voluntad, así que no hay nada de malo.” Tonks empezó a hablar con más entusiasmo.

Poco a poco, se iba dejando llevar por las posibilidades, casi olvidando su postura inicial de “no modificar nada”.

Para ella era algo nuevo, como un juego de crear personaje… y resultaba sorprendentemente adictivo.

“Bien, entonces: optimización corporal, mejora máxima de habildiad metamorfomago, pelo rosa, y evitar deficiencias emocionales o expresivas como las de Ruby.

¿Listo?” pregunté mientras buscaba cómo aplicar los cambios “Sí… suficiente.” Sonrió apenas, aunque enseguida añadió con tono travieso.

“Aunque quizá resistencia a enjambres alienígenas no estaría mal.” “Eso tendrás que enseñárselo tú.

No tenemos los genes para dárselo… todavía” respondí mientras confirmaba los ajustes.

Había un margen de azar, claro, pero era lo más cercano a lo que pedía.

Al terminar, me quedé allí, abrazándola.

Tonks no dejaba de acariciarse el vientre, absorta en la idea de lo que ahora crecía en su interior Pero la contemplación se fue al demonio cuando Andrómeda apareció corriendo hacia nosotros, medio vestida y con cara de consternación.

“¡¿Cómo es eso de que voy a ser abuela antes que volver a ser madre?!” gritó, agitada por el [mensaje] que le había enviado.

Había venido tan apurada que ni tiempo tuvo de vestirse del todo.

Tonks la vio y se largó a llorar, corriendo para abrazarla.

Su llanto no tenía forma definida: era angustia, felicidad, nervios, incertidumbre… todo mezclado en un solo ruido desconsolado.

A pesar del sudor, del olor a sexo que ambas desprendían y de toda la confusión, ella no pudo evitar actuar infantil.

Lo único que necesitaba en este momento era el calor y protección maternal.

Yo las miraba, madre e hija fundidas en un abrazo, y mi corazón se calentaba de ternura… bueno, mi corazón y otra cosa, pero preferí no pensar demasiado en eso para no arruinar el momento.

“Así que lo único que necesitaba para conseguir nietos era que me follara a tu novio…

Si lo llego a saber antes, nos ahorrábamos tantas discusiones.”, se burló Andrómeda, mientras acariciaba el cabello de Tonks con cariño.

Ella no tenía los problemas de su hija con el asco ni las cuestiones morales sobre la situación familiar y romántica, así que solo sentía alegría y orgullo por lo que estaba sucediendo.

Estaba lista para ayudar a su hija a soportar, y si era posible, superar estos problemas para que todos pudieramos ser felices.

Tonks chilló entre lágrimas: “¡Cállate!

pero no se soltó del abrazo.

Lo peor era que no podía negar que esto tuvo que suceder para, por fin, darle un nieto, y se estaba maldiciendo por su suerte.

El momento tierno duró poco.

Andrómeda arqueó una ceja, claramente con ganas de más drama.

“No es justo, tú lo tienes y yo no…” puso un falso puchero.

“Yo también quiero un bebé.

Vamos, comparte un poco de tu suerte.” Se frotó descaradamente contra su hija como si quisiera absorberle la fertilidad por ósmosis.

“¡Mamá, estás arruinando el momento!”, exclamó Tonks con frustración.

La buena sensación de ser consolada y tranquilizada por su madre se estaba esfumando por completo.

“Pues aprovechemos la buena suerte.

Que madre e hija tengan bebés hermosos al mismo tiempo” propuso Andrómeda, lanzándome una mirada muy seria mientras abrazaba más fuerte a Tonks.

“¡SÍ!” exclamé de inmediato.

“¡¡NO!!” gritó Tonks al mismo tiempo.

Yo ya me estaba levantando del suelo, lleno de ilusión, mientras ella forcejeaba por liberarse de los brazos de su madre.

“Vamos, mariposita…”dijo Andrómeda con un tono demasiado travieso.

“Ya pasó lo peor.

Piensa en esto como un ejercicio de unión familiar.

¿Qué más tienes que perder?” “¡Mi dignidad, mi moral, mi decencia y el poco respeto y afecto que aún te tengo!” rebatió, tratando de huir.

“¿Tenías todo eso?” se burló Andrómeda.

“Bah, para lo de los sentimientos afectivos, ¿qué mejor que crearlos y reforzarlos que esto?” Y de un empujón nos tiró a ambos al suelo- “¡Mamá!” Chilló Tonks, temblando entre asustada y atónita.

Aún era su madre cariñosa, sí, pero ahora parecía mezclada con una rebeldía muy similar a la propia y una malicia similar a la mía.

Era demasiado surreal.

Como último recurso gritó: “¡Si lo haces te voy a odiar” “Mama!” grito tonks temblando con un poco de miedo, sin creer que su madre en realdiad estuviera pro hacerlo.

le sorprendia mucho su actitud, era tan diferente, aun maternal pero teneniendo su reveldia y esa retorcida maldad que su novia tenia “Si lo haces te odiare!” Dijo como ultimo recurso y amenaza.

Andrómeda solo sonrió, una sonrisa torcida y juguetona.

“Oh, nena… voy a hacer que me ames, mientras nos amamos todos juntos.” Saltó sobre nosotros y, con gesto teatral, añadió: “Ahora castigaremos a esta niña mala por embarazarse antes que su madre.” Y le dio una nalgada a Tonks.

…

Tonks se hundió en su propia miseria, perdiendo la poca cordura que le quedaba mientras su madre la besaba y yo la penetraba por detrás.

Tal vez se desmayó por un momento, pero quienes la tenían cautiva no le permitieron el descanso, forzándola a participar.

Su mente se negaba a procesar lo que acababa de suceder: el sabor del lugar de donde nació, la sensación de su madre subiéndola y bajándola sobre el pene de su novio, y tantas otras cosas horribles estuvieran ocurriendo.

En un momento, se sintió completamente rota.

Dejó de importarle lo que estaba sucediendo.

Andrómeda y yo parecíamos tan naturales follándonos de tantas maneras que, por un instante, Tonks pensó que el problema era ella.

Pero su rebeldía le hizo conservar algo de actitud.

Al menos logró mantener un semblante enojado entre los gemidos, mientras yo la penetraba por el coño y su madre atormentaba su clítoris.

Lo disfrutaba, pero con odio.

…

Al final, Tonks estaba llorando en brazos de su madre, que trataba de disculparse falsamente.

Claro, hacerlo mientras ambas estaban cubiertas de los fluidos de la otra no ayudaba demasiado a darle credibilidad.

Andrómeda terminó llevándosela a la ducha, murmurando que iba a enseñarle todo lo que sabía sobre ser madre.

Yo, por mi parte, recogí una enorme jaula con hadas, listo para continuar con mi plan para los elfos domésticos

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo