Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 365

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
  4. Capítulo 365 - 365 361 San Valentín del Segundo Año Parte 2
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

365: 361) San Valentín del Segundo Año (Parte 2) 365: 361) San Valentín del Segundo Año (Parte 2) “Bueno, me voy a buscar a Neville.

Debe sentirse fatal estando solo en San Valentín… supongo que tendré que sacrificarme y ser su pareja por hoy, para que no se deprima” dijo Malena con fingida frustración y una sonrisa astuta.

“Gracias por avisarme.” Ni Hannah ni yo alcanzamos a responder antes de que se marchara corriendo, agitando la mano para despedirse, visiblemente emocionada por la oportunidad.

“Red, tú…” murmuró Hannah finalmente, todavía con mi mano entrelazada a la suya, sudada y temblorosa por los nervios Lo que acababa de decir Malena, sumado a todo lo que Hannah había descubierto últimamente, era demasiado.

Iba a preguntarme directamente por mis verdaderas intenciones; necesitaba una confirmación de que todo aquello era cierto.

No la dejé terminar.

Apreté su mano y la arrastré hacia el patio comercial.

Entre puestos y tiendas, la mantuve ocupada con compras y distracciones, sin dejarle tiempo para pensar.

Y funcionó: la tensión inicial se disipó en la ligereza de la jornada.

Probamos algo rápido para desayunar mientras paseábamos, curioseamos las ofertas del carnaval, los anuncios de espectáculos y actividades estudiantiles.

Descubrimos que, a partir de cuarto año y con autorización de tutores, los alumnos podían incluso salir a otras ciudades y participar tanto en celebraciones mágicas como muggles, algo parecido a lo de Hogsmeade en Hogwarts Me aseguré de que fuera un día completo y animado, aunque a media jornada se cortó cuando Hannah tuvo que asistir a un curso en el que se había anotado.

Aun así, prácticamente la acompañé todo el día.

La esperé a la salida de su aula y seguimos nuestra “cita” —aunque nunca usé esa palabra frente a ella—.

Descubrió lo intenso que podía ser pasar tiempo solo conmigo, sin sus amigas compartiendo mi atención.

Era intenso… pero no le desagradaba, siempre y cuando lograra olvidar esas dudas que tanto la atormentaban.

Por la tarde, fuimos al área de comida.

Allí notamos algo extraño y nos detuvimos a observar desde la distancia.

En una mesa estaba Neville, más perdido que un pollo sin cabeza, acompañado por Malena, que no paraba de hablar y sonreír.

Compartían una bebida helada que, para colmo, tenía dos pajitas en la misma jarra: claramente pensada para parejas.

Nos acercamos lo suficiente para escuchar “No te preocupes, aquí está tu buena amiga Malena para hacer de novia sustituta hoy.

¿No soy una buena amiga?” dijo ella con toda la naturalidad del mundo.

“Pero yo no necesito…” intentó replicar Neville, aunque su voz se cortó en seco cuando Malena posó su mano sobre la suya y la acarició con toda confianza.

“No tienes que agradecerme.

Para eso estoy.

¿Qué iba a hacer, sino ayudar a mi amigo en un día así?

Además, vas a ganar fama saliendo con una chica mayor… serás la envidia de todos” remató con un guiño, inclinándose hacia la pajita de su lado.

“Ahora bebe, que se calienta.” Neville estaba acorralado.

Nada de lo que dijera lo salvaría; Malena tenía más experiencia, picardía y astucia que él, y manejaba la situación como quería.

Nos quedamos un rato observando la escena.

Era tan absurda que parecía sacada de una comedia romántica.

Pero la diversión terminó cuando Malena nos notó y, entre risas, nos hizo señas para que nos largáramos y les dejáramos solos.

Si Neville se hubiera enterado, seguramente habría querido llorar: lo que más deseaba en ese instante era que alguien lo rescatara de la situación… o al menos lo ayudara a hacerla menos incómoda Finalmente lo dejamos a su suerte y seguimos con nuestro paseo.

La tarde se transformó en noche, y la ciudad alrededor del castillo cobró aún más vida.

Con el carnaval tan próximo, las tiendas cerraban tarde y abundaban las prácticas de desfiles y espectáculos de magia.

Volvimos al castillo ya entrada la noche, cansados, pero con la sensación de haber vivido algo diferente a lo usual.

Cuando cayó la noche llevé a Hannah a una de las terrazas del castillo.

Desde allí se podía contemplar el cielo estrellado y la inmensidad de la selva que rodeaba Castelobruxo, mientras compartíamos pequeños pasteles cuadrados y jugos de fruta.

Lo curioso de este lugar es que puedes beber un jugo distinto cada día y tardar meses en repetir; supongo que es la ventaja de vivir rodeado de un bosque que parece un huerto interminable.

Al principio disfrutamos en silencio, pero Hannah parecía atrapada entre la calma del paisaje y el ruido de sus propios pensamientos.

Se notaba que quería decir algo, pero dudaba.

“Red…” susurró al fin, con evidente nerviosismo.

“¿Sí?” respondí sin apartar la vista de la selva.

Ella se sonrojó al ver mi perfil sereno y, como tantas veces, el valor que había reunido se le escapó de las manos.

Tenía miedo de arruinar lo que teníamos, de hacer una pregunta que lo complicara todo.

No se atrevió a decir lo que realmente quería, pero aun así buscó otra pregunta, igual de vergonzosa para ella.

“Tú… y Hermione… ¿ya… tuvieron…?” le costó pronunciarlo, pero después de lo que vio en la Clareira da Paixão y de notar mi falta de relación en ese momento “…tuvieron sexo?” “No, aún no” respondí con naturalidad, bebiendo un sorbo de mi jugo de fresa.

“Oh…” exhaló, como liberando un peso de encima.

La respuesta era justo la que esperaba.

Para ella éramos demasiado jóvenes para algo así; estaba convencida de que en este colegio simplemente los alumnos eran demasiado precoces y que el lugar era el raro.

“Pero sí tuve sexo… aunque no con ella” añadí.

“¿Eh… qué?

¿Cómo que… no con ella?2 su reacción fue tardía, pero cuando mis palabras hicieron clic, se quedó mirándome boquiabierta.

La miré un momento y después le conté con toda naturalidad: “Perdí mi virginidad en mi primer año, con una chica de séptimo: Nymphadora Tonks.

También de Hufflepuff, así que seguro la conoces.

Es difícil de confundir”(Red) No tenía problema en confesarlo, de hecho, planeaba decir mucho más.

Estábamos lejos de todo lo que conformaba nuestro círculo social, en otro continente, y durante meses más seguiría siendo así.

Lo que dijera aquí no podía traerme problemas serios, lo tenía bajo control y podría manejarlo a mi gusto.

“Tú… tuviste sexo… ¿con la mayor Tonks?” repitió Hannah, tartamudeando, como si necesitara escucharlo otra vez para creérselo.

Ella la conocía, claro; todos sabíamos quién era y que éramos muy amigos y compañeros de crimen.

Pero nunca imaginó que nuestra cercanía hubiera llegado tan lejos “Pero… ¿tú querías?

¿O fue…?” su voz bajó a un susurro lleno de duda.

Después de lo que Malena le contó sobre sus propias experiencias y de ver cómo manejaba a Neville, se dio cuenta de que no solo los hombres podían aprovecharse de las chicas… también podía pasar al revés.

Se llevó la mano a la frente, primero avergonzada, pero al ver mi expresión tranquila terminó relajándose.

Eso, sin embargo, no apagó su curiosidad.

“Entonces Tonks…” murmuró, con el rubor subiéndole otra vez.

“Pregunta lo que quieras.

Te diré cada detalle jugoso si hace falta.

Para ti, hoy, no habrá secretos.

Eres mi amiga, y no voy a pensar que eres una pervertida.

Créeme, si tú me contaras algo parecido, yo también te llenaría de preguntas” le aseguré, apoyando mi mano en su hombro.

La miré con seriedad, transmitiéndole confianza.

Y, de paso, reforcé esa seguridad usando [Coraje].

“¿Ella y tú lo hicieron una vez… y ya está?

¿No eran novios ni nada?” preguntó Hannah al fin, escogiendo la duda menos bochornosa que podía formular.

“Oh, no.

Fueron muchas veces” respondí con una sonrisa traviesa, recordando la orgía de la mañana en el Feudo.

“Oh…” Hannah se sonrojó, llevándose una mano a la cara, luchando por no imaginarlo… aunque inevitablemente lo hacía, más aún después de lo que había visto en aquel lugar.

“Y técnicamente sí éramos como novios, pero nunca lo hicimos oficial.

No lo anunciamos ni nos llamamos así, simplemente… éramos pareja”, dije con un tono melancólico, recordando aquellos días.

“Entonces, cuando ella se fue de Hogwarts, cortaron… ¿y ahora sales con Hermione?

¿Ella sabe que no es tu primera novia, que estuviste con una de séptimo?

¿Hasta cuándo duró lo tuyo con Tonks?

¿Cuánto tiempo pasó entre dejarla y empezar con Hermione?” Hannah iba encadenando preguntas, cada vez más intrigada, como si se dejara llevar por el mismo gusto por el chisme que Malena le había contagiado.

“Sigo acostándome con ella regularmente”, dije con una sonrisa tranquila.

“¡¿Qué?!

¿Tienes sexo con ella mientras sales con Hermione?!” exclamó Hannah en shock, incapaz de creer lo que oía.

“¿La estás engañando?

¿¡Ella lo sabe!?” “Sí, tengo sexo con ella.

Sí, desde antes de empezar con Hermione hasta ahora.

Y sí, aunque “engañar” es una palabra fea… prefiero decir que simplemente lo oculto por el momento.

Y no, Hermione no lo sabe.” Contesté a cada punto con calma, uno tras otro.

Hannah se quedó con la boca abierta, jadeando como si la revelación pesara sobre ella más que sobre mí.

No era la involucrada directa, pero sentía el peso de lo que acababa de escuchar, como si la responsabilidad de reaccionar fuera suya.

“¿Por qué?” logró articular, casi sin aire.

“¿Porque la amo?” respondí con un tono pensativo, casi dudoso.

“Entonces… ¿por qué sales con Hermione?” preguntó, intentando darle sentido a todo.

“Perdón, creo que no me expliqué bien.

No es que ame a una u otra… las amo a ambas” aclaré con naturalidad “¿A las dos…?” repitió como si las palabras no tuvieran lógica.

“Pero eso… eso está mal, Red.

Hermione cree que es tu novia, mientras tú tienes otra relación a escondidas.

¡Son tus amigas!

No puedes engañarlas así…” dijo con un arranque de justicia, como si intentara salvarme de mis propios errores.

“Son más que amigas, Hannah.

Ya escuchaste la parte del sexo… Y lo irónico es que Hermione, que aún no ha tenido sexo conmigo, es la única que lleva el título oficial de novia.

Eso lo corregiré: tarde o temprano haré público el lugar que merecen las demás” dije pensativo, como si fuera una decisión administrativa más que un dilema moral “¿Las demás?” preguntó, atónita, pensando que había escuchado mal.

“Sí.

Además de Tonks, también tengo una relación y sexo con Gemma, Penélope… Con Lavender aún no es sexo en sí, pero estamos cerca.

Y luego están Pansy y Milicent, aunque con ellas no llegué al sexo todavía”, enumeré con absoluta naturalidad.

“¡¿Qué?!” Hannah se levantó de golpe, retrocediendo con el rostro desencajado.

“Red, eso… eso está mal.

No puedes estar con tantas chicas a la vez… ¡no puedes engañarlas a todas!”, dijo, aceptando que Malena tenía razón en algunas de las cosas que dijo sobre mí y lo horrible que terminaría todo esto cuando se descubra.

“Te equivocas” repuse con calma, como si le hablara de cualquier otra cosa.

“Solo Hermione no lo sabe.

Todas las demás son perfectamente conscientes.” “¿Saben?!”Hannah parecía al borde del mareo.

“¿Estás mintiendo?” “No”(Red) “Pero… ¿cómo es que saben?

¿No están enojadas?” Pregunto con absoluta confusión.

“No.

Lo aceptan.

En mayor o menor medida, pero lo hacen.

Nos llevamos bien, somos como una gran familia.

Hay roces de vez en cuando, pero nada serio, todos lo aceptamos y estamos bien con eso…

La única razón por la que Hermione no lo sabe es porque aún no está lista.

No entendería esto… todavía.

Estoy esperando el momento para contárselo” Hannah dio un paso atrás, con la respiración acelerada.

“Yo… tengo que irme a dormir.

Mañana tenemos ese viaje a la selva…” dijo, con la voz temblorosa, más con ganas de huir que de descansar.

“¡Hannah!” la llamé cuando empezó a irse corriendo.

Ella se detuvo, involuntariamente.

No quería mirar atrás, pero la costumbre la obligó a girarse.

“Te confesé todo esto porque de verdad te considero mi amiga” le dije, lanzándole una pequeña caja de bombones.

“Feliz día de San Valentín.

Descansa bien… nos vemos mañana” Hannah atrapó la caja con torpeza y se quedó paralizada.

Me observó en silencio, viendo cómo yo volvía la mirada hacia la selva con serenidad.

Ella estaba hecha un nudo de emociones; yo, en cambio, parecía imperturbable y con un aura misteriosa cubriéndome.

Esto la confundía aún más: ¿cómo podía yo estar tan tranquilo, cuando para ella todo era un caos?

¿Y si realmente no estaba mal?

¿Y si era ella la equivocada por reaccionar así?

Al final, sin respuestas, salió corriendo hacia su dormitorio, esperando que la noche lograra apaciguar lo que había sembrado en su mente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo