Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 387
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- Capítulo 387 - 387 384 Templo maldito V El embarazo de Tonks
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387: 384) Templo maldito V: El embarazo de Tonks 387: 384) Templo maldito V: El embarazo de Tonks Pasaron muchas cosas en un año.
Tal vez no tantas en cantidad, pero sí lo suficientemente relevantes como para dejar marcas difíciles de ignorar.La verdadera pregunta era: ¿por dónde empezar?
…
Elise se fue de viaje.
Con su capacidad de volar y su velocidad, llegó mucho más lejos de lo que nosotros podríamos haber alcanzado en el mismo tiempo.
Supongo que estaba emocionada por explorar, por sentir esa libertad.
Según los mensajes que envió, atravesó varias ciudades: algunas solo las observó desde la distancia, otras las sobrevoló sin detenerse, y en unas pocas descendió directamente.
Actualmente reside cerca —o dentro— de una de ellas; no lo tengo del todo claro, solo que por sus descripciones, es mas grande que la que estamos Hannah y yo.
Llegó allí aproximadamente un mes después de comenzar su aventura.
Sospecho que debió provocar más de un accidente… o hacer cosas de las que prefiere que no me entere.
Aun así, estoy preocupado.
Sus informes se volvieron cada vez más espaciados, y las respuestas a mis mensajes, más cortas y evasivas.
Sé que oculta algo, aunque no puedo afirmar si se trata de algo realmente malo.
El último mensaje lo recibí hace un mes.
Su cuerpo principal permanece en un estado similar a la hibernación, concentrando toda su mente en el avatar para poder sentirse “mortal” una vez más.
Eso me impide comunicarme desde allí.
El plan siempre fue dejarla explotar sus capacidades sin restricciones… pero incluso así, no puedo evitar inquietarme.
Al menos sé que nada verdaderamente grave ha ocurrido: de ser así, ella me habría avisado, o su cuerpo principal ya habría despertado.
…
Tonks… Bueno, Tonks dio a luz.
A los cinco meses de embarazo.
Sí, es prematuro.
Muy prematuro.
Y para empeorar las cosas, dio a luz sin darse cuenta… mientras dormía.
El pánico se apoderó de todos cuando una mañana despertó con el vientre completamente plano, como si jamás hubiera estado embarazada.
De hecho, el poco crecimiento de su abdomen durante esos meses había hecho que su cuerpo no pareciera realmente comprometido por el embarazo, dejándola casi igual que siempre.
Miedo, horror, confusión.
Todo el feudo entró en estado de alarma tratando de entender qué había ocurrido, mientras Tonks caía en un ataque de histeria.
Y si creen que fue aterrador que el bebé naciera sin que ella lo notara… no se imaginan lo que fue cuando este intentó volver a entrar.
Ahora mismo estoy en el feudo, sentado en un banco frente a un amplio patio, observando a mi hijo… hija… lo que sea que sea.
Sí, quizá las ediciones genéticas deberían regularse mejor, y no limitarse a subir ciertas características al máximo sin más.
Especialmente cuando uno de los progenitores —yo— no es humano, y posee un linaje extremadamente mutable debido a sus habilidades.
Lo que se mueve frente a mí no es otra cosa que una masa amorfa, similar a gelatina o a algún tipo de semilíquido, de un llamativo color rosa.
Sí.
El resultado de mi linaje, sumado a la decisión —consciente y compartida con Tonks— de maximizar la habilidad de metamorfomago y asegurar, por encima de todo, el cabello rosa de nuestro hijo.
No voy a negarlo: fui infantil.
Y después del miedo inicial, seguido por el alivio de que todo hubiera salido… relativamente bien, luché con todas mis fuerzas para ponerle un nombre.
“Ditto”.
Porque es prácticamente eso mismo.Solo que de un encantador tono rosa chicle.
No voy a mentir: el susto inicial, la idea de que algo hubiera salido realmente mal, me afectó.Pero no duró demasiado.
Gracias a la conexión que tengo con mis hijos —y con mis hijas no humanas de antes— pude acostumbrarme rápido.
Ahora, de hecho, no puedo evitar reírme al ver al pequeño Ditto hacer… bueno, cualquier cosa.
Es inteligente.
Mucho más que cualquiera de mis otros hijos al nacer, aunque sigue siendo, sin duda, un niño.
En este momento se divierte dejando que su cuerpo gelatinoso se balancee con el viento, saltando sin motivo aparente, deformándose y volviendo a su forma original.
Creo que absolutamente todo le resulta entretenido.Especialmente chocar su cuerpo semilíquido contra el mío.
Eso sí… puede que solo yo lo haya tomado tan bien.
Tonks no.
Ella está destruida.
Cuando comprendió que eso —esa criatura rosada, amorfa, viva— era el hijo que había llevado en su vientre, sufrió un shock profundo.
Y fue aún peor cuando entendió que había ocurrido como consecuencia directa de las decisiones que ambos tomamos antes.
Ese dia tenía frente a mí a dos bebés llorosos.
Bueno… uno solo.
Ditto no lloró realmente; simplemente se entristeció al ver a su madre llorar.
Eso fue todo.
Ayudar a Tonks a aceptarlo fue extremadamente difícil.
Pasó de culparme —como ya estaba acostumbrada— a culparse a sí misma por “haberle hecho eso a su hijo”.
Luego vino la negación: no podía reconocerlo como tal, no podía llamarlo hijo, no podía mirarlo demasiado tiempo.
Me alegré mucho de haber traído a más gente para ayudar a contenerla.
Andrómeda fue una de las más importantes, y agradecí a mi yo del pasado haberla traído precisamente para situaciones como esta… bueno, no exactamente esta, pero sí para estar con Tonks cuando diera a luz.
Y no fue solo Tonks quien reaccionó mal.
Muchas de las mujeres veían a Ditto como a un niño maldito.
No lo despreciaban, pero lo miraban con lástima.
No podían entender, como yo, que simplemente se trataba de una forma de vida distinta.
Para ellas, era un niño condenado a sufrir una forma horrible.
Era como ver a un niño nacido con una deformidad extrema…
pero multiplicado por mil.
Quizá solo yo comprendía de verdad lo que era Ditto.
Y lamenté no haber traído a Ruby y Gemma; ellas habrían hecho que explicarlo fuera mucho más fácil.
Convencer al resto de que todo estaba bien no fue sencillo, pero lo logré con el paso de los días.
La primera a la que intenté hacerle entender fue Andrómeda, para que me ayudara con Tonks, que se había aislado de todos de una forma muy poco sana.
Del tipo que recomendarías tratar de manera psiquiátrica.
La nueva abuela estaba preocupada, pero Ditto terminó ganándose su corazón.
No sé si percibía el lazo familiar, pero se apegó a ella… aunque no tanto como conmigo.
Después de pasar tiempo con él, su mirada de lástima se transformó en algo parecido a comprensión.
Ya había tenido contacto con Ruby, así que podía aceptar una diferencia racial, aunque la de Ditto fuera mucho más marcada.
Al menos Ruby conservaba una mitad humanoide e intentaba mimetizarse con los humanos.
Con ayuda de mi suegra, intentamos sacar a Tonks de ese pozo.
No fue fácil.
Usé magia de sangre para estabilizarla emocionalmente a la fuerza, y luego Andrómeda le dio un regaño monumental: “¿Cómo eres incapaz de reconocer al fruto de tu vientre?” Eso bastó para que Tonks saliera de la habitación y dejara de llorar… más o menos.
Durante un tiempo siguió con sus lamentos.
No era raro verla romper en llanto al mirar a Ditto, convencida de que ese era su hijo y de que era así únicamente por su culpa.
Fue el tiempo quien terminó arreglando las cosas.
Como dije, Ditto es inteligente, aunque claramente no humano.
Eso complicaba algunas cosas… pero en lo demás, resultaba increíblemente niño: verlo rodar, trepar, pegarse a nuestras piernas, vibrar de la risa cuando algo le hacía cosquillas… poco a poco esas pequeñas escenas hicieron que Tonks dejara de verlo como una abominación accidental para empezar a verlo como lo que era: nuestro hijo, con una condición particular.
Comparar su situación con la de familias de magos que tienen hijos squib ayudó.
No era el mejor ejemplo, pero fue suficiente para sacarla de su agonía mental y hacerla mirar a Ditto de otra manera.
Hacer que lo aceptara, que volviera a ser “ella” y que se convirtiera en una madre decente —quizá incluso ejemplar— tomó meses.
La interacción constante fue la mejor medicina: ver al fruto de nuestro amor haciendo sus payasadas, aprendiendo, expresándose… y, sobre todo, trabajar con él para que refinara su capacidad de metamorfosis.
Logré que desarrollara una boca y grandes ojazos tristes fue un proceso lento pero gratificante al ver la reaccion de Tonks.
Ese fue el punto de quiebre.
Tonks dejó de llorar por tristeza y empezó a llorar de ternura mientras abrazaba a nuestro hijo.
La promesa de que en el futuro podría adoptar una forma humana también ayudó mucho.
Al final comprendió que Ditto no era una maldición; era simplemente la evolución extrema de su propia habilidad.
Desde entonces casi no se separan.
Tonks es una buena madre.
Le costó, sí, pero ahora está volcada completamente a él… quizá demasiado.
Lo cuida como si fuera frágil, cuando Ditto es bastante resistente e inteligente en varios aspectos.
Tratarlo como un niño completamente normal tampoco es adecuado.
En fin, ahora tengo una Tonks maternal y un hijo slime doppleganger.
Soy más feliz que antes.
Claro que también hubo… pequeñas pérdidas personales.
Debido a la peculiar biología de Ditto, Tonks no desarrolló leche materna, y su cuerpo casi no cambió tras el embarazo.
Para cualquiera sería irrelevante… pero yo lo lamenté más de lo que admitiría en voz alta.
Ditto puede comer perfectamente —lo he visto devorar una pata de pollo frito, incluso el hueso—, solo que su digestión es bastante lenta, pero puede procesar casi cualquier cosa.
Pero al no necesitar amamantar desde el principio, Tonks no desarrolló esa parte.
Y sí, tal vez fui infantil al lamentarlo tanto… incluso planteé “soluciones” que me ganaron un buen puñetazo.
Creo que será mejor esperar antes de pensar en otro hijo con Tonks; lo que pasó esta vez ya fue mucho para ella.
Pero podria buscar otras formas de llenar sus tetas de leche.
Con el tiempo también tuve que explicar una verdad incómoda: yo no soy tan humano como parecía, y eso influye inevitablemente en mis hijos.
No fue fácil de aceptar para muchas de las mujeres presentes.
No eran racistas, pero era natural sentir miedo ante la posibilidad de traer al mundo hijos demasiado distintos.
Aclaré que lo de Ditto se debía a las ediciones extremas, y que normalmente nuestros hijos serían humanos en gran parte… si no completamente humanos, si así lo deseaban.
Al final, Andromeda se acercó para abrazarme, hundiendo mi rostro entre sus pechos mientras me aseguraba que no le importaba que seran los niños, siempre y cuando fueran nuestros.
Sin más dilación, comenzó a desvestirse con la clara intención de empezar a concebirlos.
No sabía si sus palabras eran del todo ciertas, pero en ese momento no me importaba; solo quería entregarle todo mi amor a ella y a todas las presentes.
Se desató así una pequeña orgía, en la que me costó incluir a Tonks, quien inicialmente solo quería retirarse con nuestro hijo.
El pequeño observaba la escena con una curiosidad pura e inocente, desprovista de cualquier matiz sexual.
A decir verdad, creo que es un ser asexual, al menos hasta que descubramos si los límites de su metamorfosis le permiten desarrollar órganos sexuales funcionales.
Cuando volvamos de esta campaña, muchos se sorprenderán al conocer al hijo de Tonks.
No creo que pueda llevarlo al mundo exterior hasta asegurarme de que pueda adoptar una forma humana… o algo parecido.
Ahora que lo pienso… ninguno de mis hijos ha resultado ser completamente humano hasta ahora.
Tal vez debería dejar las ediciones de lado por un tiempo, o asegurar al menos uno o dos hijos “normales”, solo para no reforzar la imagen de monstruo no humano que algunos empiezan a tener de mí.
No es que me importe demasiado… pero preferiría no alimentar miedos innecesarios.
Por otro lado… la [Edición de Hijos] subió a nivel 3.
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