Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 389
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- Capítulo 389 - 389 386 Templo maldito VII y otro P
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389: 386) Templo maldito VII y otro P…
389: 386) Templo maldito VII y otro P…
La ciudad estaba en silencio, y el cielo nublado, como si incluso el mundo presintiera un mal augurio.
Hannah estaba en casa, regando las plantas, cuando sintió que algo no estaba bien.
Nadie había venido a atenderse ese día, algo inusual.
Fue entonces cuando percibió un olor extraño.
Reaccionó por instinto: sacó una poción de su bolso y la bebió de inmediato.
Lo que había aprendido en este último tiempo, sumado a su talento natural con las plantas, le permitió entenderlo enseguida: había veneno en el aire.
Sacó su varita y una tela empapada en medicina, cubriéndose la nariz y la boca.
Cuando se giró, ya no estaba sola.
Su reacción había sido correcta.
Estaba rodeada.
El ataque llegó al instante siguiente.
Saltó para esquivar los hechizos que destrozaron ventanas y pulverizaron las plantas que estaba regando.
Ya tenía algo de práctica, por lo que no cayó con un solo golpe.
Quizá mi discreta intervención también ayudó.
Aún no había llegado al punto de poder sentir el peligro antes de que ocurriera, pero estaba aprendiendo.
Se había vuelto más decidida con el tiempo.
No solo por las luchas contra estos brujos oscuros, sino porque también la hice enfrentarse cara a cara con criaturas mágicas, para arrancarle el miedo a combatir.
Rodando por el suelo y respondiendo con hechizos mucho más poderosos —y letales— que los que lanzaba cuando recién llegó, logró sobrevivir a la primera oleada.
Usó una Bombarda para intentar romper la formación de los brujos, pero, siendo sincero, nunca tuvo muchas posibilidades.
Eran muchos.
Expertos en magia oscura, hombres y mujeres, algunos ya entrados en años.
Y venían preparados.
Aunque Hannah dio todo de sí, estaba prácticamente condenada.
Hechizos malignos volaban sin cesar: venenos, maldiciones… Incluso los aprendices, fuera del círculo que habían formado, lanzaban lo que podrían llamarse “granadas mágicas”, llenas de líquidos corrosivos, tóxicos o pegajosos.
En poco tiempo, Hannah estaba herida, envenenada e incapacitada, incapaz de defenderse.
Sentía miedo.
No solo por la situación, sino por lo que oía.
El traductor que llevaba le permitía entenderlos: mientras algunos querían matarla de inmediato, otros hablaban de cosas mucho más oscuras… interrogatorios, experimentación, violación, tortura, esclavización.
Y entonces fue el momento de mi aparición.
Justo cuando Hannah ya no podía levantarse del suelo, y los brujos se preparaban para lanzar otra ronda de ataques “preventivos” antes de decidir si ejecutarla o capturarla… Una figura pasó por encima de ellos y en el aire, extendí una mano sobre la cabeza de una de las brujas.
Apreté.
Giré.
Todo ocurrió en un instante.
El resultado fue mi espectacular entrada… y la cabeza de la bruja girada ciento ochenta grados.
—Avada Kedavra.
Un rayo de luz verde salió disparado de mi varita, y otro brujo cayó muerto.
“Red…” gruñó Hannah sin fuerzas al verme, con lágrimas en los ojos, aliviada.
Ella no era tonta.
Por experiencias anteriores, sabía que la había estado observando y que solo aparecí para evitar que muriera.
Existía cierto rencor por eso… pero no podía evitar sentir alivio cada vez que la salvaba.
“Lo siento, pero no puedo permitir que esclavicen a esa chica ni la usen como una máquina reproductora para producir brujos fuertes” dije, mirando a quienes habían hecho esos comentarios que pensaban que nuestro tipo de magie era de linaje “Me pertenece.
Y si alguien va a hacer algo así… seré yo.” Salté hacia ellos.
El terror en sus rostros fue inmediato.
Mi presencia aquí significaba que el otro grupo, el que había ido a emboscarme, ya había sido eliminado.
Y ese grupo era incluso más fuerte que este.
No sabían nada de mis clones, ni que en realidad otro “yo” seguía luchando allá, pero no necesitaban saberlo.
Sus magias eran extrañas, pero ninguna pudo detenerme más de unos segundos.
Corrí hacia ellos con una velocidad y agilidad que superaban al viento.
Mis manos se transfiguraron en garras, y con mi fuerza arranqué pedazos de sus cuerpos, incluso la mitad de sus cabezas, de un solo golpe.
No me había olvidado de Hannah.
No iba a dejarla morir ahí.
A su lado, cubriéndola, había un clon invisible curándola de heridas y venenos.
Ella lo sabía; podía sentir mis manos.
Ya lo había vivido antes.
Su mirada estaba atrapada entre el horror y el asombro al verme acabar con todos esos brujos de una forma tan brutal como sencilla, como si solo estuviera dando un paseo por el parque.
Algunos intentaron huir.
Flechas de sangre atravesaron sus espaldas, y un hechizo asesino terminó el trabajo.
Otros decidieron correr hacia Hannah para tomarla como rehén y ganar una mínima oportunidad de escapar.
Tampoco les fue bien.
Mi clon invisible ayudó a Hannah a recuperar su varita y la obligó a defenderse.
Aunque estuviera herida, quería que luchara hasta las últimas fuerzas.
Ella lo entendió… y se esforzó por resistir, aunque fuera solo para ralentizar a quienes corrían hacia ella.
La verdad es que no eran tantos enemigos, así que terminé con todos bastante rápido.
Incluso el último, el que casi había llegado hasta Hannah, acabó cortado por la mitad por mis garras temporales.
El olor a sangre y vísceras se volvió intenso, apenas disimulado por la gran cantidad de venenos y residuos mágicos que habían usado esos brujos, aunque eso no lo hacía mucho mejor.
Hannah estaba algo sofocada, tanto por el hedor como por la imagen, pero la adrenalina aún recorría su cuerpo y le permitía soportarlo.
Mi clon invisible se volvió visible y levantó a Hannah en brazos, como si fuera una princesa, para llevarla al interior.
Mientras tanto, mi otro yo absorbía la sangre y la vitalidad de los cadáveres hasta reducirlos a polvo, limpiando nuestro patio.
Reparé las ventanas y traté de restaurar las plantas destruidas lo mejor que pude.
Con algunos hechizos de limpieza, Hannah también quedó mucho más presentable, y pude acostarla en la cama sin problemas.
“¿Ya se terminó?” preguntó con cansancio.
No solo físico; también estaba agotada de estas constantes luchas contra brujos.
“Por el momento” respondí mientras le daba los últimos cuidados.
“Todos están muertos, pero nada impide que aparezcan nuevos enemigos.
Nuestra bondad siempre será un problema para alguien malvado.
A menos que quieras aislarte del mundo por completo, no podrás mantenerte lejos del conflicto.” Hannah solo pudo asentir, suspirando con cierto alivio… y también con dudas.
Se preguntaba cuántas de estas cosas había vivido yo, y desde cuándo, para poder tomarlas con tanta calma, para matar con tanta tranquilidad.
El miedo la invadió por completo.
Al mundo exterior… y a mí.
Aunque parte de eso no era más que la adrenalina desapareciendo.
De todos modos, no tuvo mucho tiempo para reflexionar: el cansancio la venció poco después, y cayó dormida.
…
Ese fue solo un pequeño fragmento más de nuestra historia aquí.
Pero la historia continúa, y muchas más cosas ocurren día tras día.
Entre ellas estaban mis estudios sobre mis habilidades, los clones que ya no serían simples clones… sino proyectos distintos.
Los llamados “Aspectos”, una idea nacida a partir de la habilidad [Envidia].
Dividir mis capacidades en entidades específicas: algunas encarnando habildiades concretas como [Ira], [Gula], [Envidia], [Lujuria] o [Pereza].
Hablando de este último… recuerdo perfectamente el día que lo desperté en una de las campañas.
Fue… gracioso.
¿Creo?
[Flashback] Estaba junto a varias de mis chicas.
Desde mortales y humanas como Gemma y Tonks, hasta aquellas que no lo eran, como Elise, Helena… y mis hijas.
En un recondito lugar del [Feudo], todos juntos en la punta de una zigurad que termianba en una cama de piedra.
Nos encontrábamos en un lugar recóndito del [Feudo], todos reunidos en la cima de una zigurat que terminaba en una cama de piedra.
“Voy a empezar” dije con seriedad, mirándolas a todas.
“No sé qué tan malo será.
No sé si yo seré el principal afectado o si se tratará de un efecto de área.
En cualquier caso, la mitad de ustedes váyanse a otro espacio por seguridad.” Hice una breve pausa antes de continuar.
“Si no es un efecto de área… necesitaré que estén listas para hacer lo que sea necesario para despertarme.” Así, nos preparamos tal como lo había dispuesto.
Algunas se alejaron de la zigurat; otras se marcharon a distintos submundos del [Feudo], con horarios escalonados para regresar.
Con todo listo, me recosté sobre la cama de piedra y activé la habilidad Dormir a máxima potencia.
Al mismo tiempo, cuatro clones colocaron sus manos sobre mi cuerpo principal, aplicándome [Sueño] de manera constante.Este sería un experimento para despertar otra esencia de alto nivel.
Aplicando el máximo poder de mis habilidades, comenzamos.
Ya tenía experiencia y el proceso era bastante persistente, así que, comparado con mis primeras habilidades, el camino fue… más sencillo.
El silencio dominó el lugar.
Todas estaban atentas.
Solo unas pocas permanecían aún en la cima de la zigurat acompañándome; las siguientes se encontraban al pie de la estructura, y las más lejanas observaban desde una colina distante.
Llegado cierto punto, incluso mis clones comenzaron a sentir somnolencia debido a la intensidad del poder concentrado en mi cuerpo principal.
Fue entonces cuando algo pareció romperse… Y luego, nada.
Caí en un sueño profundo y absoluto.
No fui consciente de lo que ocurrió después.
Para quienes lo presenciaron, la escena fue distinta: mis clones explotaron, como ya había ocurrido en otros casos.
Las chicas en la zigurat, tanto arriba como abajo, cayeron inconscientes.
Incluso aquellas que estaban lejos sintieron una somnolencia aplastante que las hizo dormir.
Todo el [Feudo] fue afectado, pero solo las más cercanas se desplomaron de inmediato.
Por suerte, nadie resultó herido al caer.
Pasados diez minutos, aparecieron las chicas que aguardaban en otros mundos.
Al ver la situación, llamaron al resto.
No era un sueño normal.
De hecho, las inconscientes tuvieron que ser trasladadas al [Hospital].
No podían despertarlas, y si alguna reaccionaba, entraba en un estado de sonambulismo durante unos segundos antes de volver a dormirse.Los diagnósticos indicaron que permanecerían dormidas alrededor de un mes… y que habían desarrollado narcolepsia permanente.
Por fortuna, el [Hospital], gracias a las actualizaciones compradas, pudo curarlo todo—por un precio.
Mi caso fue diferente.
Ni siquiera pudieron moverme de la zigurat.
Cualquier intento de contacto para levantarme provocaba el mismo efecto: sueño inmediato.
Intentaron despertarme de todas las formas posibles.
Gritos, agua fría, hechizos… incluso ataques directos.
Según Gemma, Tonks me abofeteó hasta dejarse las manos rojas sin que yo mostrara la más mínima reacción.Incluso probaron >Crucio<.
Nada.
Muchas entraron en pánico.
Mi cuerpo parecía más un cadáver que alguien dormido: inmóvil, frío, congelado en una postura serena.
Tras llantos, intentos desesperados y combinaciones absurdas de métodos, con la ayuda constante de Elise —que gastó poder divino hasta casi vaciarse, dañando su propia divinidad—, finalmente desperté.
Una semana después.
Y aún somnoliento.
No fui consciente de nada de lo ocurrido.
Para mí, solo había tenido el sueño más reparador de mi existencia.
De hecho, al despertar, todavía sentía ese agradable regusto que me hacía querer volver a dormir.
No me dejaron.
Entre lágrimas, gritos y furia, me impidieron siquiera cerrar los ojos, aterradas de que volviera a caer en ese estado.
Durante un tiempo fui vigilado constantemente: cada vez que dormía, alguien me despertaba a los pocos segundos, temiendo que no volviera a abrir los ojos.
Fue… molesto.
Pero bueno, había dominado otra habilidad superior.
Perdí la bonificación inicial, pero quizá fue lo mejor.
Una potenciación que me dejara completamente inerte no era precisamente práctica, aunque doliera desperdiciar una especie de salvavidas.
[Esencia de la Pereza] -Puedes entrar en un estado de pereza que ralentiza de forma incremental cualquier condición negativa hasta congelarla.
-Las condiciones negativas pueden reducirse desde valores negativos hasta cero, y luego convertirse en valores positivos.
-Cualquier actividad que no utilice la capacidad máxima recibe una reducción proporcional de consumo cuanto menor sea el esfuerzo aplicado.
[Beneficio por primera activación: Entras en un estado de sueño absoluto que te vuelve invulnerable e invencible, recuperándote por completo sin importar la situación.] Sí.
Ahí estaba.
Incluso si me aplicaran venenos o maldiciones, mientras duerma sus efectos se debilitarán progresivamente hasta detenerse por completo… y luego comenzarán a revertirse.
En los peores casos.
Para algunos simplemente dormiría y me recuperaría desde el principio.
Esto incluye otros factores, como el envejecimiento.
Ahora debo preocuparme de no dormir demasiado y despertar convertido en un niño.
También está la reducción de consumo.
Tras probarla, comprobé que usando apenas un 1 % de mi poder, existe la posibilidad de no consumir energía alguna.
Es prácticamente energía infinita… y solo mejorará conforme aumente mi fuerza.
Una lástima haber perdido esa “vida extra” de la primera activación, pero aun así, las ganancias fueron enormes.
Creo que dejaré a un clon durmiendo eternamente.Tener una recuperación constante nunca viene mal.
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