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Harry Potter y el duelo de monstruos - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 Examen de ingreso I
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17: Examen de ingreso (I) 17: Examen de ingreso (I) 1 Harry no pudo evitar mirar por la ventanilla del avión en cuanto el piloto anunció que estaban por arribar al Aeropuerto Internacional de Tokio-Narita.

Era el aeropuerto más grande de Japón, y el cual recibía entre el cincuenta y el sesenta por ciento de los visitantes extranjeros al país.

Por supuesto, Harry no podía verlo desde la altura a la que volaban.

Lo único que veía eran las nubes y, de tanto en tanto, alcanzaba a distinguir un poco de la enorme mancha urbana que era Gran Tokio.

Estaba acostumbrado a Londres, pero la metrópoli inglesa era cinco mil kilómetros más pequeña en comparación a la megalópolis que era la capital nipona.

Japón era una tierra extraña para los magos.

Aunque el aislamiento del país para el Mundo Muggle terminó a mediados del siglo XIX, la sociedad mágica japonesa nunca se abrió.

Ningún mago o bruja de Japón participó jamás en conferencia internacional alguna.

La Confederación Internacional de Magos guardó un lugar para ellos durante siglos, pero las invitaciones a unirse jamás recibieron respuesta.

Al final, los otros países se cansaron de esperar y dejaron de intentar establecer contacto con la sociedad mágica de Japón, al grado que algunos se preguntaban si existía algo así en el país del Sol Naciente.

Se sabía que antes del aislamiento no la hubo.

Harry tenía una hipótesis, y su tío Remus estaba de acuerdo.

La sociedad mágica japonesa no respondería, porque Japón nunca se dividió en dos como el resto de los países en donde había población mágica.

Japón se cerró al mundo antes de que el Estatuto del Secreto Mágico fuera aprobado, y nunca fue parte de esto en realidad.

Para empezar, en sus comienzos, la Confederación Internacional de Magos sólo tenía poder en Europa y las colonias que sus naciones tenían repartidas por el globo; así que, para cuando de verdad se convirtió en una asociación internacional, Japón estaba cerrado por completo al resto del mundo.

Y el pequeño puerto que los neerlandeses mantenían en Nagasaki, no fue suficiente para que las ideas de separar lo mágico de lo no mágico se extendieran por Japón.

Gracias al Duelo de Monstruos, el cual tenía muchas cartas inspiradas por la cultura de ese país, debido a que era la nación —después de Estados Unidos— con mayores ventas globales del juego, y con las lecturas sobre el folclore y las tradiciones que llevó a cabo, estudiaría en una Academia japonesa después de todo, notó un hecho particular: donde los muggles de Gran Bretaña y de muchas otras partes del mundo dejaron de creer en la magia, en Japón las creencias perduraban.

Un muggle en Japón podía igual acudir a su médico familiar un día, e ir a visitar un templo al siguiente en busca de algún amuleto mágico que le ayudara a sanar sus dolencias.

Con todo lo anterior dicho, la razón por la que el Ministerio de Magia Británico se molestaba en tener un curso de japonés, era porque había antiguos textos mágicos que habían sido adquiridos en Japón, la mayoría de ellos a través de los países circundantes, y que sólo podían leerse en ese idioma debido a ciertos conjuros de protección.

Era gracias a esos textos que los magos de otros países sabían sobre el escudo Kamikaze.

Y, por supuesto, estaban todos esos rumores sobre como los magos extranjeros eran vigilados nada más entrar a Japón, pero, hasta el momento, Harry no había sabido de primera mano de ningún mago o bruja occidental que hubiera estado en aquel país.

Los magos europeos en realidad rara vez salían de su continente y, en el caso particular de los magos británicos, preferían como destino turístico los territorios del antiguo Imperio Británico, ya que los conocían mejor debido a las relaciones que hubo entre sus culturas gracias al proceso de colonización muggle.

Harry salió de sus pensamientos cuando la voz del capitán pidió abrocharse los cinturones para aterrizar.

A su lado, Neville suspiró aliviado.

Luego de doce horas en el avión, se notaba que estaba más que deseoso de aterrizar y pisar «tierra firme».

No le gustaba volar en una escoba, menos aún en un enorme «pájaro metálico», el cual viajaba a una velocidad tres veces mayor que la escoba más rápida del mercado, y a una altura a la que los magos jamás se atrevían a llegar.

—Nunca pensé que diría esto —susurró—, pero prefiero un traslador.

Remus, a su lado, sonrió divertido.

—Estoy de acuerdo —dijo.

El hombre lobo se veía mucho más cansado y viejo de lo normal.

La luna llena había sido apenas dos días atrás, el 25, y volar doce horas en el incómodo asiento de un avión —por más que fuera en primera clase— no le había sentado bien.

En circunstancias normales, ese tiempo habría sido más que suficiente para recuperarse, gracias a la poción matalobos, sin embargo, con Charlus en el torneo, el estrés estaba pasando factura a Remus.

A todos en realidad.

Debido a esto, Lily insistió en cambiar de lugar con él, pero se negó.

Le había prometido a Charlus que acompañaría a Harry para asegurarse de que nada saliera mal.

Siendo Remus el principal encargado de la educación en defensa de Charlus, confiaba en él.

Harry había estado casi en tanto peligro como su gemelo, incluso fuera del torneo.

Al parecer, los mortífagos ocultos vieron el que Harry perdiera su magia como una excusa para poner más ahínco en sus intentos por acabar con su vida.

No hubo sorpresa en eso: un Potter squib, que además era mestizo, y el cual renunció a una de las tradiciones más respetadas por ellos, como lo era el Torneo de los Tres Magos, representaba el mayor insulto para los sangre pura desde que James se casó con una nacida de muggles.

Al menos el correo mágico no podía llegar a Japón, lo que evitaría que las maldiciones en él llegaran a Harry.

Los remanentes del kamikaze, un poderoso escudo mágico que cubría todo el país desde la invasión mongola en el siglo XIII, todavía protegían la nación de los ataques provenientes desde el extranjero, ya sea al país en su conjunto o a alguien dentro de sus fronteras; siempre y cuando fueran perpetradas por medios mágicos.

Si hubiera afectado a la tecnología muggle moderna, la Segunda Guerra Mundial habría tenido un desenlace muy diferente en el Teatro del Pacífico.

El avión por fin aterrizó a las ocho con cincuenta de la mañana, hora de Tokio.

—¿Ahora a dónde?

—preguntó Neville una vez que recogieron su equipaje.

—Debemos tomar el Narita-Express —le respondió Harry—, un monorriel que conecta el aeropuerto con la Estación de Shibuya; donde abordaremos el tren bala hasta Osaka.

Allí trasbordaremos para llegar a Kagoshima; y de allí será un viaje corto en una línea local hasta Ciudad Domino.

Serán poco más de siete horas de viaje.

Neville sintió que su cabeza daba vueltas.

—¿Por qué tienen que hacer las cosas tan complicadas?

Harry sonrió divertido.

—Bueno, podríamos haber acortado el viaje a un par de horas, pero entonces tendríamos que haber subido a otro avión.

Neville palideció.

—El tren está bien.

Al menos habrá buen paisaje.

«Y será como ir en el Expreso de Hogwarts».

—añadió lo último para sí mismo, aunque no dudaba que Harry también lo pensara.

—Y podremos descansar más antes del examen —le aseguró Harry—.

Llegaremos a ciudad Domino a dormir, tendremos un par de días para recorrer la ciudad, y luego el examen el fin de semana.

Estaban justo en la última semana de marzo, es decir, las vacaciones de primavera estaban en su primera semana.

Lo cual no era decir mucho para los estudiantes japoneses, si se tomaba en cuenta que era la época en la que aquellos que querían ingresar a la Academia de Duelos tenían su última oportunidad para pasar el examen estandarizado de preparatoria y el de la Academia.

El plan era simple: presentarían el examen ese fin de semana, y harían turismo en ciudad Domino hasta que recibieran los resultados finales unos dos días más tarde.

Si aprobaban, Remus volvería a Inglaterra solo, y ellos se quedarían en la ciudad en una de las residencias de estudiantes que Corporación Kaiba asignaba a los alumnos foráneos.

Era una forma de ahorrar a sus estudiantes el pagar hotel, mientras esperaban el día de embarcarse a la Isla Academia.

Si fallaban, volverían con Remus a Inglaterra, Neville regresaría a Hogwarts, y Harry tomaría clases en una escuela muggle ordinaria.

En otras circunstancias, Remus habría deseado que fallaran.

Sabía que era egoísta de su parte, y no era que no quisiera que estudiaran, sino que le preocupaba la parte de estar al otro lado del mundo; además, en un país sin transporte mágico para entrar o salir rápidamente de él.

Era muy diferente a estar en un castillo de Escocia.

Pero, considerando lo que estaba pasando en Gran Bretaña, quizá era mejor que estuvieran a salvo en un país extranjero.

Por fortuna, además de la familia inmediata, Ron y Hermione, nadie sabía que Harry y Neville decidieron estudiar en una escuela muggle dedicada a un juego de cartas.

Si eso se hacía público, sería un escándalo mayor incluso que el que fue el que Harry se hubiera negado a participar en el Torneo de los Tres Magos.

Remus hizo una mueca desagradable.

Recordar los horribles artículos de Skeeter al respecto no le sentaba nada bien.

Volvió a sonreír cuando vio a los dos chicos disfrutar de todo cuanto veían en su camino a la estación del monorriel.

En especial, cuando pasaron frente a una tienda de recuerdos que tenía material promocional de ese juego que tanto amaban.

El que fuera a esa Academia no había sido lo que se esperaba para el futuro de Harry, y por la forma en que Lily suspiraba, y las miradas melancólicas de James, se notaba que hubieran preferido tener a Harry en una escuela muggle local, como cualquier padre.

Al menos Harry estaba feliz, se dijo.

Y James y Lily aceptaron por fin que quizá el destino de Harry nunca estuvo en el Mundo Mágico.

Neville era otro asunto.

No olvidaría la mirada agria de Augusta cuando fue a recogerlo a Longbottom Manor el día anterior.

Al menos su tío Algie fue un apoyo para los planes de su sobrino, aunque fuera por el hecho de que él había sacado la mejor parte de esto, desde el punto de vista de la política en Gran Bretaña Mágica.

Si Neville lograba ingresar a la Academia de Duelos y se graduaba con honores, él y sus hijos heredarían el título de la Noble y Muy Antigua Casa Longbottom.

¿Era una decisión correcta?

Remus podría decir que lo era desde el punto de vista de la autoestima del chico.

No había visto a Neville tan relajado, incluso con un examen que parecía ser tan difícil como los TIMOs por delante de él.

«Es lo que tiene el hecho de estar haciendo algo que de verdad amas y con tu mejor amigo», supuso.

En todo el trayecto entre el Aeropuerto Internacional Tokio-Narita y la ciudad de Domino, no sintieron la presencia de nada mágico y ningún mago o bruja los abordó como decían los rumores.

Era como si Japón fuera un país completamente muggle.

2 Harry se sentía en un sueño.

Domino era La Ciudad a la que querías ir si eras duelista.

Estar allí, en el mismo lugar donde, poco más de una década antes, se celebró el legendario torneo de Ciudad Batallas era increíble.

A cada paso que daba, se preguntaba si allí habría tenido lugar algún duelo.

¿Yugi Muto, Katsuya Jonouchi, Seto Kaiba o Mai Kujaku habrían luchado en esa o en aquella otra calle?

La ciudad abrazaba el Duelo de Monstruos como una parte de sí misma, y tan sólo en el viaje de una hora en autobús entre su hotel y la cede del examen, vieron al menos una docena de tiendas de juegos que promocionaban, con animados anuncios de neón, las nuevas expansiones.

Eso sin contar a los cosplayers que estaban de pie afuera de muchas de esas tiendas invitando a los transeúntes a pasar.

Reconocieron al menos cinco personas vestidas como la «Chica Maga Oscura».

Por supuesto, no tenían mucho tiempo para el turismo, así que lo único para lo que salieron del hotel ese día fue para encontrar el camino a Kaibalandia y, por tanto, al Domo de Duelos y a las residencias de estudiantes.

No fue complicado, tomando en cuenta que había una señalización perfecta de la ciudad, en al menos cinco idiomas, e incluso se podía usar el GPS integrado en el disco de duelo para navegar por ella.

Hecho el reconocimiento inicial, Neville y él pasaron el resto de los dos días que tenían antes del examen ajustando sus barajas y repasando la teoría para el examen escrito.

Mientras ellos estaban en eso, Remus descansaba del largo viaje.

La noche antes del examen, Harry permaneció más tiempo de lo debido despierto.

En parte porque las constantes discusiones de Pikeru y Curan no lo ayudaban a descansar, y también un poco por su nerviosismo.

Los últimos meses fueron complicados.

Verse de pronto privado de su magia, mientras esperaba noticias sobre cómo le estaba yendo a su hermano en las pruebas del Torneo, había sido más estresante que cualquier examen o torneo que hubiera enfrentado antes.

Y eso que había ido al Internacional Junior una vez, y tres más al nacional.

Volviendo al Torneo de los Tres Magos Subnormales, como Curan lo llamaba, sintió encogerse su estómago cuando escuchó sobre el dragón.

Un jodido dragón.

¡Su hermano tuvo que escapar volando en una escoba de un maldito dragón!

«Pudiste ser tú», se dijo.

Y luego se sintió mal.

No había sido él, pero si Charlus, su propio hermano gemelo.

Al menos el baile de navidad no tuvo algún atentado con ponche envenenado, o algo parecido.

Quizá los que intentaban matarlo esta vez decidieron descansar por ser día de fiesta.

Pero en febrero: un lago helado (casi congelado), gente del agua y Merlín sabía que más.

De verdad que ese torneo tenía bien ganada su reputación, y no podía evitar culpar a los organizadores por no incluir una cláusula de escape en el remoto caso que algo como lo que pasó ocurriera.

Si hubieran pensado en un plan B, además de la línea de la edad de Dumbledore, él tendría su magia y Charlus no estaría en peligro mortal.

Esos días en casa, lejos de todas las noticias de lo que pasaba en Hogwarts, mientras trataba de avanzar en sus clases muggles para estar al día para el examen como todo lo que tenía para distraerse, fueron de lo peor.

Por si no fuera poco, sin él allí, Neville se enteraba poco de lo que estaba haciendo Charlus.

Hermione era cordial con él, pero tanto Ron como Charlus parecían estar más interesados en contarse secretos que en incluir a su compañero de habitación en sus planes para el torneo.

De no ser porque Hermione le preguntó a Neville si tenía alguna idea sobre qué hacer para la segunda prueba, nunca se habrían enterado de las branquialgas.

—Sé que estás preocupado —dijo Pikeru tras acabar su discusión de la noche con Curan y sacando a Harry de sus recuerdos—; sin embargo, debes descansar para el examen.

—¡Sí!

—gritó Curan—.

Es muy importante que logres entrar a la Academia.

Sería terrible que no lo consi… ¡Auch!

Terminó gritando cuando Pikeru le dio una patada.

—¿Por qué haces eso?

¡Tonta, malvada, mala hermana!

Harry frunció el ceño.

Era raro que Pikeru comenzara con la violencia física.

Lo normal era que fuera su hermana.

—Descansa, Harry —dijo Pikeru.

Tomó a su hermana por el brazo y la arrastró de regreso al interior de su mazo.

Harry suspiró.

Sí, descansar, eso era buena idea.

3 Neville miró las notas de su examen escrito y suspiró resignado.

Cincuenta y cinco por ciento de éxito.

Apenas lo suficiente para ganar el derecho del examen táctico.

Harry, por su parte, logró un ochenta por ciento.

El examen escrito duró cinco horas: una hora de un examen de habilidades verbales (el cual habrían fallado sin duda de no haber sido por esos cursos mágicos del Ministerio y los libros de texto y cuadernos de trabajo que Hermione les consiguió en Internet), otra hora de matemáticas, luego una hora de un examen de ciencias, otra hora de sociales y, por fin, un examen de teoría de duelos.

Ahora, el segundo día del examen (sábado), fueron recibidos en un inmenso salón, el cual normalmente se rentaba para eventos privados.

Ese día estaba lleno de pequeñas estaciones de computo individuales.

—Ocupen la estación de prueba que les corresponde —anunció uno de los examinadores—.

Es la marcada con su matrícula de registro del examen.

Neville encontró la suya, estaba tres lugares frente a la de Harry, dado que se habían registrado juntos en el examen y les tocaron matriculas casi continuas.

—El examen táctico es simple: cada una de las terminales está cargada con cien rompecabezas de duelo, cada uno más difícil que el anterior.

Tienen un límite de tiempo de tres horas para resolver todos los que puedan.

Neville suspiró y comenzó a trabajar.

Tres horas más tarde, se reclinó hacia atrás cuando el cronometro llegó a su fin y la pantalla de la estación de pruebas se paralizó.

Había logrado resolver setenta y nueve de los rompecabezas de duelo.

Por los rostros de los otros chicos en el examen, no muchos habían llegado tan lejos.

—Logré llegar al ochenta y siete —le dijo Harry más tarde durante la comida.

El examen práctico, que sería un duelo con un examinador de la academia, tendría lugar al día siguiente a partir de las siete de la mañana en el Domo de Duelos.

Neville esperaba que le fuera mucho mejor en ese.

4 El examen práctico era el único al que los padres y tutores tenían acceso.

Aun así, y pese a llevarse a cabo en domingo, Remus vio a muy pocos adultos allí.

Notó que la mayoría eran quienes acompañaban a los chicos que asistían al examen desde otras ciudades o, incluso, países.

La Academia de Duelos Central recibía alumnos de China, Corea, y el sudeste asiático, además, claro, de Japón.

Curiosamente, también parecía haber algunos pocos occidentales, al parecer la mayoría de ellos de Estados Unidos.

Imaginó que serían aquellos cuyas familias vivían en Japón.

Remus, quien nunca había visto un duelo en persona, casi gruñó cuando vio aparecer a los monstruos holográficos.

Tuvo que recordarse que era alguna especie de tecnología muggle, y que esas criaturas no estaban en realidad allí.

Su lobo interno, por otro lado, se puso en alerta, como si para él hubiera algo más que simples ilusiones creadas mediante la luz.

Hizo un largo esfuerzo por acallarlo, y se alegró de que la luna llena estuviera a más de tres semanas de distancia.

El licántropo desvió sus ojos dorados hacia Neville, cuando lo vio acercarse a uno de los examinadores.

—Buena suerte —susurró.

En la arena Número 27, Neville respiró hondo para relajarse.

—No estés tan nervioso —dijo el instructor—.

Soy el profesor Shinpei Nada.

—Neville Longbottom, mucho gusto.

—Hizo una pequeña reverencia, como indicaba el protocolo en Japón.

El profesor asintió.

Como el resto de los examinadores de esa prueba, llevaba un uniforme de Obelisco Azul modificado y unos lentes de sol.

—Muy bien, muéstrame lo que tienes.

Toma el primer turno.

Neville volvió a respirar.

Colocó su mazo en el disco de duelo, y se sorprendió cuando el aparato barajó las cartas por sí mismo.

Para el examen se habían asignado nuevos modelos de discos que por el momento eran exclusivos de las Academias.

Sacó su primera mano y miró al hombre frente a él.

—¡Duelo!

—gritaron ambos, y el contador de puntos de vida se estableció en los 4000 estándares.

—¡Es mi turno, robo!

—anunció Neville—.

Primero, activo la Carta Mágica «Entierro Insensato».

Esta carta me permite seleccionar un monstruo en mi mazo y enviarlo al cementerio.

Neville volvió a sorprenderse cuando el disco de duelo desplegó una interfaz holográfica frente a él, la cual mostraba todos los monstruos en su mazo.

Tocó uno de los hologramas y casi jadeó cuando lo sintió sólido, no sólo como un efecto de luz.

—Envío a mi «Rosa Regeneradora» al Cementerio desde mi mazo.

De nuevo, Neville no tuvo que hacer la acción de forma manual: el disco de duelo se ocupó de enviar el monstruo al cementerio y de barajar el mazo.

—Para terminar —dijo obligándose a salir de su sorpresa por lo avanzado que era el nuevo modelo—, invoco a «Lord Veneno» en Posición de Ataque (ATK 1500/DEF 1000).

Una criatura formada por raíces y grandes espinas, a modo de garras y picos que salían de todo su cuerpo, apareció frente a Neville.

Emitía un sonido que resultaba repugnante.

—Buen comienzo, chico, veamos cómo te va después de esto —dijo el profesor—.

¡Es mi turno, robo!

Invoco a «Orco Gigante» en ataque (ATK 2200/DEF 0).

—Neville no pudo evitar retroceder cuando la enorme mole de músculos grisáceos, tan parecido a un trol de montaña como los que vio en su primer año en Hogwarts, apareció amenazándolo con su garrote de hueso—.

Impresionante, ¿no?

Por supuesto, un monstruo tan fuerte y de nivel bajo viene con sus inconvenientes, por suerte tengo mis métodos para evitarlos: activo la Carta Mágica «Invocación Doble», con la cual puedo hacer una invocación normal o colocar un monstruo de forma adicional este turno.

Invoco a «Segundo Goblin» (ATK 100/DEF 100).

El nuevo monstruo no era menos agradable que el primero, pero al menos era mucho más pequeño.

—Pregunta, ¿sabes lo que es un monstruo «unión»?

Neville parpadeó al verse tomado por sorpresa por la pregunta.

No esperaba algo así en un examen práctico.

—¿Un monstruo que puede unirse a otro como un Equipo?

—respondió algo dudoso.

—Exactamente.

Activo el efecto de «Segundo Goblin» para equiparlo a mi «Orco Gigante».

—El goblin trepó por la espalda del orco—.

Paso a mi Battle Phase.

¡«Orco Gigante» ataca a su «Lord Veneno»!

La inmensa mole de músculos agitó su hueso de forma amenazante, antes de correr y propinar un golpe con él al monstruo de Neville, haciéndolo desaparecer en una lluvia de datos y causándole 700 puntos de daño al chico.

Mientras sus puntos de vida caían de 4000 a 3300, Neville echó su monstruo por la ranura del cementerio, y luego explicó: —Cuando «Lord Veneno» es destruido en batalla y enviado al Cementerio, puedo seleccionar cualquier monstruo Planta en mi cementerio, que no sea otro «Lord Veneno» e invocarlo especialmente.

Invoco a «Rosa Regeneradora» en Defensa (ATK 0/DEF 1500).

Frente a Neville, el piso de metal de la arena de duelo pareció abrirse, al tiempo que una enorme rosa roja crecía allí.

Estaba rodeada con tallos verdes y espinudos a modo de defensa natural.

—Al terminar mi Battle Phase —continuó el profesor—, si mi «Orco Gigante» atacó se cambia a Posición de Defensa.

—El enorme monstruo se agazapó un poco, sosteniendo su garrote de hueso frente a él como si fuera un escudo—.

En circunstancias normales, tendría que esperar dos turnos para cambiar su posición de batalla, pero, gracias a que tiene a mi «Segundo Goblin» equipado, no es necesario esperar.

El desagradable hombrecillo en la espalda del orco susurró algunas palabras inaudibles, mientras le daba palmadas de ánimo en la espalda al orco.

Este gruñó, antes de erguirse de nuevo en toda su altura.

—Coloco una carta boca abajo, y con eso mi turno termina.

—Es mi turno, robo.

—Neville dudó al ver la carta que sacó, «Rey Hada Oberón»1.

Era un monstruo que podía ayudarlo a deshacerse del orco, pero lo dejaría expuesto a un ataque directo, ya que ambos serían destruidos si atacaba con él.

Si el profesor tenía algo para frenarlo u otro de esos monstruos fuertes en su mano, sería peor.

Tomó otro monstruo en su mano («Tomate Místico») y lo Invoco en posición de defensa—.

Termino mi turno.

—¿Sigues a la defensiva?

Buena elección, pero si quieres aprobar, deberás atacar en algún momento.

¡Robo!

Invoco a «Fuerza de Ataque de Élite Goblin» (ATK 2200/DEF 1500).

Esta vez, un pequeño batallón de goblins, el doble de altos que el «Segundo Goblin», se materializó frente al profesor.

Estos estaban equipados con armaduras medievales que los hacían lucir amenazantes, de una forma diferente que el «Orco Gigante».

—Battle Phase.

Primero, ¡«Orco Gigante» ataca a su rosa!

—El enorme garrote de hueso aplastó la planta de Neville, haciéndola desaparecer.

Sin embargo, del lugar salieron dos rosas idénticas más, pero de la mitad de su tamaño, ambas en Posición de Defensa.

—Cuando mi «Rosa Regeneradora» es destruida en batalla y enviada al cementerio, puedo invocar de Modo Especial dos «Fichas de Rosa Regeneradora» (ATK 1200/DEF 1200).

—Te defiendes bien, pero ahora mis goblin destruirán una de tus fichas.

El batallón de goblins marchó sobre la rosa de Neville aplastándola.

—Al terminar mi Battle Phase, mis monstruos se cambian a posición de defensa.

Por efecto de mi «Segundo Goblin», mi orco vuelve a Modo de Ataque.

—Mi turno, robo.

—Todavía le preocupaba la carta tapada, pero quizá era momento de pasar a la ofensiva.

En el duelo, a veces había que arriesgarse—.

Activo la Carta Mágica de Equipo «Marca de la Rosa»: desterrando un monstruo de Tipo Planta de mi cementerio, puedo equipar esta carta a un monstruo oponente para tomar su control.

Destierro a «Lord Veneno» en mi Cementerio para tomar el control de las «Fuerzas de Ataque de Élite Goblin».

Una lluvia de pétalos de rosa cayó sobre los goblins, al terminar, una extraña marca con la forma de una rosa había aparecido en sus armaduras.

Marcharon para posicionarse en defensa frente a Neville.

—Ahora, sacrifico a la «Fuerza de Ataque de Élite Goblin» para invocar a «Rey Hada Oberón» en Posición de Ataque (ATK 2200/DEF 1500).

El monstruo de Neville se manifestó frente a él.

Lucía regio, con su túnica de confección elaborada, y su báculo dorado.

Sus ojos azules se posaron sobre el orco frente a él, lo que hizo que su rostro se desfigurara en una mueca de desagrado.

—Cambio a mi Ficha restante a Modo de Ataque y, además, cambio la posición de batalla de mi «Tomate Místico» (ATK 1400/DEF 1100).

—Un inmenso tomate, que más parecía una calabaza de Halloween, se manifestó desde la carta tapada.

—Oh, por fin planeas atacar —comentó el profesor—.

Veamos si te funciona.

—Battle Phase, ¡Atacó a «Orco Gigante» con mi «Rey Hada Oberón»!

El rey levantó su báculo, el cual brilló cuando la magia de las hadas se concentró en su punta.

—Planeas hacer que ambos monstruos se destruyan y luego atacar directo, inteligente, pero no funcionará.

—Neville había ignorado que los monstruos de Unión al estar equipados protegían a sus objetivos de ser destruidos, sin embargo, el profesor no planeaba perder la ventaja que le daba—.

¡Carta Trampa «Armadura Sakuretsu»!

Antes de que Oberón pudiera completar su ataque, una armadura negra lo envolvió, haciéndolo estallar.

Neville suspiró con frustración, y luego terminó su turno.

Estaba expuesto al ataque del profesor.

—¡Es mi turno, robo!

—A Neville le pareció que el profesor no obtuvo nada bueno, cuando se limitó a dejar la carta robada en su mano.

El profesor pasó a la Battle Phase, atacó a la Ficha con su «Orco Gigante» causando 1000 de daño a Neville, dejándolo con 2300 LP.

Como antes, el orco pasó a defensa, pero en la Main Phase cambió de posición gracias al «Segundo Goblin».

—Es mi turno, robo.

—No había nada bueno, en su mano, así que quizá era hora de reciclarla.

Activo la carta que robó, «Tifón del Espacio Místico» para destruir al «Segundo Goblin» como una garantía de que ganaría otro turno si su plan fallaba, y luego coloco otro de los monstruos en su mano—.

Activo la Carta Mágica «Libro de Taiyou» con la cual puedo cambiar un monstruo boca abajo en el Campo a Posición de Ataque boca arriba.

Lo usaré para invocar por volteo a mi «Jarra de la Metamorfosis» (ATK 700/DEF 600).

Por el efecto de la jarra, los dos duelistas descartaron sus manos y robaron cinco cartas nuevas.

Neville sonrió cuando robó uno de los monstruos favoritos de Samantha, a quien alguna vez perteneció la mitad de su mazo.

—Lo haremos juntos, amiga —susurró.

Alzó la mirada con determinación, tenía todo lo necesario para ganar en su mano—.

Activo «Invocación Doble» e invoco a «Muka Muka» en ataque (ATK 600/DEF 300).

Un extraño hibrido entre un insecto y una roca apareció en el campo frente a Neville.

—Coloco una carta boca abajo, y ahora activo «Carta de la Santidad».

Ambos jugadores robamos hasta tener seis cartas en la mano.

—Neville robó cuatro cartas y «Muka Muka» creció—.

Mi monstruo gana 300 puntos de ataque y defensa adicionales por cada carta en mi mano.

Son seis, eso son 1800 puntos extra (ATK 2400/DEF 2100).

»Después, activo la Carta Mágica que coloqué en el campo: «Riryoku».

Me permite seleccionar dos monstruos en el campo, a su «Orco Gigante» y a «Muka Muka».

Ahora viene lo interesante: el ataque del primer monstruo se divide a la mitad, y el segundo monstruo gana ataque igual a los puntos perdidos por él.

El orco pareció encogerse un par de tallas cuando perdió 1100 puntos de ataque en un segundo; mientras, «Muka Muka» creció más igualando al orco al tiempo que sus puntos de ataque llegaban a 3500.

—Battle Phase, ¡«Muka Muka» ataca a su «Orco Gigante»!

El insecto de roca corrió hacia el orco y lo partió en dos con sus tenazas.

Los puntos del profesor cayeron a 1600.

—Ahora, ¡ataco directamente con «Tomate Místico»!

—El tomate vomitó lo que parecía ser jugo corrosivo sobre el profesor, causando otros 1400 puntos de daño, y dejándolo en 200—.

Y termino atacando con mi «Jarra de la Metamorfosis».

Una sombra emergió de la jarra, golpeó al profesor, y de paso terminó con sus puntos de vida restantes.

—Buen trabajo —elogió el hombre.

Neville le dio las gracias por el duelo, y luego volvió a las gradas con los otros aspirantes.

En el camino, escuchó que llamaban a Harry para su duelo por el sistema de sonido del domo.

1 Decidí usar el nombre del OCG, en el TCG es llamado «Verdadero Rey Hada».

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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