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Harry Potter y el duelo de monstruos - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 Preparando el tablero I
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24: Preparando el tablero (I) 24: Preparando el tablero (I) 1 Neville y Harry habían discutido mucho sobre lo sucedido con Judai en las últimas semanas.

Principalmente, habían hecho muchas conjeturas con respecto a las consecuencias que tendría aquel Duelo de lo Oscuro en él.

Pikeru y Curan también estaban preocupadas, y eso no hacía más que exacerbar la incertidumbre de Harry con respecto a lo que podía pasar con él.

No ayudaba que los maestros fueran herméticos respecto a lo que estaba ocurriendo con su compañero.

Lo cual era entendible: eran sólo estudiantes, sin ningún parentesco con él, y que solamente lo habían conocido desde hacía más o menos un mes.

Hablando de sus maestros, otro tema que habían discutido mucho esos días era sobre el profesor Daitokuji.

No se les olvidaba que él mencionó de forma explícita a Hogwarts la noche del duelo contra Jinzo.

¿Cómo podía saber él sobre el colegio?

A menos que fuera un mago, lo cual explicaría por qué era un maestro alquimista, y a la vez creaba muchas más preguntas: si era un mago, ¿era alguna especie de representante de la hasta ahora desconocida sociedad mágica japonesa?

De ser así, ¿por qué daba clases en la Academia de Duelos Central?

¿O acaso en realidad era un Squib que había sido expulsado del Mundo Mágico?

Quizá hasta tenía algo de ascendencia inglesa.

Si tenía familiares mágicos en Inglaterra, eso explicaría el que supiera sobre Hogwarts y su sistema de puntos.

Y a la vez, ¿sabía él quiénes eran?

Si tenía familiares en la Gran Bretaña Mágica, por fuerza tendría que conocer sobre las familias Potter y Longbottom.

Ni hablar con la importancia que habían ganado durante la última guerra, y la reconstrucción que se hizo después de aquello.

En todo caso, sus preguntas no podrían ser respondidas todavía.

Daitokuji, debido a su estatus como guardián legal de facto de Judai, había estado muy ocupado en gestiones legales, por lo que había pasado mucho tiempo fuera de la Academia durante las últimas semanas.

Y cuando estaba allí, estaba tan ocupado calificando tareas y asegurándose de que sus Osiris recibieran la asesoría que necesitaban, por lo que no tenía tiempo para sentarse a hablar con ellos respecto a sus conocimientos sobre el Mundo Mágico.

Volviendo un poco atrás, las vacaciones de la Golden Week transcurrieron de forma un tanto más sombría de lo que esperaban.

Habían planeado pasar mucho tiempo en la playa, pero tras lo ocurrido con Judai, sus ánimos para aquello se apagaron.

Como consecuencia, Harry, Neville, Hayato y Sho pasaban gran parte de su tiempo en la cafetería de Osiris.

En parte por qué, si en algún punto los profesores iban a decirles algo, lo más probable era que se lo dijeran a Sho y Hayato al ser sus compañeros de habitación.

Para su sorpresa, el segundo día después de que Judai fuera trasladado de emergencia a Ciudad Domino, el profesor Chronos se presentó en el dormitorio Osiris.

El profesor hizo un gesto de asco al ver el lamentable estado del dormitorio, y Harry tuvo la impresión de que el maestro no se había parado por allí ni una sola vez desde que trabajaba en la escuela.

—Ustedes, junto con la señorita Tenjouin y el joven Misawa, son los alumnos que más tiempo pasan con el joven Yuki.

Los cuatro asintieron para confirmar, sin poder evitar sentirse extraños.

¿El Profesor Chronos refiriéndose a Judai sin ninguna clase de sobrenombre o burla de por medio?

El profesor sacó una tableta, y comenzó a hacerles preguntas sobre Judai.

Cosas generales: si habían notado algún comportamiento peculiar en él, o si les había hablado de algún malestar.

Harry recordó dos incidentes en particular: durante los exámenes, cuando aseguró que a veces olvidaba cosas; y lo ocurrido unas semanas atrás, cuando admitió de forma indirecta sufrir de dolores de cabeza, lo cual, por la forma casual en la que lo dijo, dio a entender que estaba acostumbrado a ello.

Sho entonces mencionó sus constantes comentarios sobre como las clases le provocaban jaquecas, algo que atribuyó a su flojera natural.

Hasta que Harry hizo mención a que posiblemente era algo que iba más allá de una excusa para no hacer sus deberes.

El profesor Chronos anotó todo, antes de retirarse.

—Profesor, ¿Judai estará bien?

—se atrevió a preguntar Sho, superando el miedo y el nerviosismo que normalmente mostraba ante el jefe del departamento escolar.

Algo muy lógico, considerando que, en sus clases, Chronos parecía haberla tomado tanto contra él como contra Judai.

—Está en las mejores manos —fue la única contestación que recibieron.

No fue una respuesta satisfactoria, pero por el tono tajante del profesor, fue claro que no obtendrían nada más de él.

La siguiente sorpresa llegó al finalizar la semana de vacaciones, cuando el resto de los alumnos regresaron a la Isla Academia: el juicio a los padres de Judai, y la atención mediática que eso atrajo sobre su compañero.

De pronto, Judai dejó de ser reconocido en la Academia como el estudiante de Osiris que casi logra hacer un OTK al profesor Chronos, mientras este usaba su verdadero mazo en los exámenes, a ser el centro de atención por otros motivos.

Muchos de los Obeliscos se sintieron estúpidos al no darse cuenta de un hecho: su apellido, Yuki.

Resultó que los Yuki eran una familia importante en Japón.

El abuelo de Judai había fundado una de las empresas de telecomunicaciones más importantes de aquella nación durante el boon económico del país de los años sesenta.

La compañía de Telecomunicaciones Yuki manejaba la mayor red de telefonía celular del mundo, y era uno de los mayores proveedores de Internet satelital a nivel global, llegando a equiparar a Corporación Kaiba en ese rublo.

Dado este hecho, muchas cejas se alzaron de forma inquisitiva.

¿Por qué el heredero de tan importante familia estaba en Osiris?

Para él debió ser lo más fácil del mundo pagar la cuota especial, y saltarse el examen.

A muchos estudiantes, en especial de Obelisco, no les cabía en la cabeza el hecho de que Judai, ese Osiris desgarbado, desaliñado y algo grosero, era el heredero de una fortuna que, se calculaba, podía estar a la par de la fortuna Manjoume, y quizá la más cercana a igualar a la de los Kaiba.

Como resultado, el juicio de custodia atrajo la atención de esos mismos Obelisco que antes pasaban de Judai como si fuera basura.

Al menos aquellos que todavía no salían de su asombro, como era el caso de Jun Manjoume, quien no paraba de inventar toda clase de razones para convencerse a sí mismo de por qué el desconocido heredero de la compañía Yuki y ese «inútil desperdicio» de Osiris no podían ser la misma persona.

Harry había escuchado sobre el duelo ilegal entre Judai y Manjoume, sucedido la misma noche en que llegaron a la Academia.

Además, él mismo había sido testigo de lo insistentemente molesto que podía llegar a ser Manjoume, siempre buscando la menor excusa para intentar demostrar que Judai no era ni la mitad de bueno de lo que aparentaba, y que sus logros se debían a pura suerte.

Harry no tardó en sentir que Jun era muy similar a Malfoy, aunque a la vez debía admitir que era menos molesto que el último.

Al menos Manjoume tenía las habilidades de duelo para respaldar sus palabras.

A pesar de que admitió que realmente no tenía forma de comparar eso, ya que en la Academia de Duelos no había una prohibición tajante a que los alumnos se desafiaran, como es de esperarse de una escuela que está hecha específicamente para eso: formar duelistas.

Sin contar el hecho de que, salvo ese duelo en segundo grado entre Charlus y Malfoy, no conocía cuáles eran las habilidades del último.

Harry no pudo evitar sentirse mal por Judai cuando apareció en los noticieros de todo Japón, y del mundo, mientras era escoltado por la seguridad de Corporación Kaiba, del Campus de la Academia, sus abogados, el director, la profesora Ayukawa y el profesor Daitokuji a la limusina que los esperaba afuera de las cortes.

Judai se veía terrible: la mirada oscurecida, y esa sonrisa alegre que siempre lo caracterizaba borrada por completo.

Todavía no podía entender mucho de lo que había pasado para llevar a Judai a ese punto.

Estaba claro que Judai «respiraba duelos», y según Pikeru y Curan, dada su naturaleza como Heraldo, eso era muy literal: los necesitaba para vivir.

¿Cómo era que sus padres no se daban cuenta de aquello?

¿Por qué alejarlo de lo que más amaba?

Cierto, él mismo tuvo sus problemas para convencer a sus propios padres, y quizá de no ser por su negativa a participar en el Torneo de los Tres Magos, se habrían mostrado más firmes en su posición de no permitirle dejar Hogwarts.

Pero, estaba seguro de que, una vez que ellos comprendieran que eso era lo que de verdad quería, lo habrían dejado tomar el camino del duelista.

Sus padres nunca le prohibieron el duelo, incluso lo acompañaron a todos esos torneos cuando no sabían siquiera lo que era y cómo funcionaba aquel juego muggle.

Harry sintió que algo en él se revolvía al pensar en todo eso.

La siguiente vez que pudo conectarse en una vídeollamada con ellos, les agradeció por todo.

Sus padres lo miraron con la confusión marcada en sus expresiones, y luego Harry les explicó muy por encima lo que estaba pasando con Judai.

El hecho de que, dado lo que se sabía por los juicios, podría ser víctima de alguna clase de abuso por parte de su familia.

—¿Él es tu amigo?

—le preguntó su madre.

Harry asintió.

—Entonces, trata de estar allí para él.

A veces, el simple hecho de saber que alguien está allí y que puedes hablar con él basta.

Harry sabía que su madre hablaba por experiencia.

No conocía todos los detalles, pero era un hecho de que la relación de su madre con su hermana sólo se había deteriorado más con el paso de los años.

La tía Petunia había lastimado a su madre de muchas y muy profundas formas.

Quizá eso no se comparaba a un probable abuso por parte de los padres de Judai, pero estaba lo suficientemente cerca.

—Voy a hacer eso.

Gracias, mamá.

Harry preguntó sobre Charlus, ya que las cartas de Hermione no decían mucho con respecto a lo que estaba sucediendo en Hogwarts.

—Charlus está haciendo lo mejor que puede —le aseguró su padre—.

Ha estado practicando mucho para la última prueba.

Harry se había enterado por Hermione que se trataba de un laberinto lleno de obstáculos, así que entre ella y Ron habían estado ayudándolo a prepararse para el reto, especialmente a practicar e incrementar su arsenal con unos cuantos hechizos de defensa y maldiciones más.

Deseó poder estar allí para apoyarlo, pero el trimestre en la Academia de Duelos Central terminaba hasta el 22 de julio, es decir, casi un mes después de la final del torneo, y dudaba poder conseguir un permiso para ausentarse, considerando que la prueba tendría lugar un viernes.

Eso último sólo hacía más insoportable la espera.

A diferencia de lo ocurrido durante las dos pruebas anteriores, estaría a miles de kilómetros de distancia.

«No es como si pudiera hacer algo», se dijo a sí mismo con amargura.

Pikeru y Curan seguían insistiendo que el hecho de que ya no pudiera hacer magia como los otros magos de la Tierra, no significaba que de verdad la hubiera perdido por completo, pero eso no hacía nada para mitigar su sensación de haberse vuelto inútil.

—Hay otras formas de magia —le recordó Curan, sin aparecer y seguramente intuyendo lo que estaba pensando.

Harry tuvo que cortar la llamada para ir a sus clases.

Desventajas de tener una diferencia de horarios de catorce horas.

2 El regreso de Judai a la Academia significó poca tranquilidad para él.

En primer lugar, lo hizo justo una semana antes de los exámenes parciales (la última semana de mayo), por lo que fue una carrera contra reloj para recuperar clases.

Por fortuna, el tratamiento diseñado por los médicos de Corporación Kaiba y la profesora Ayukawa hizo que por fin el estudiar no fuera una fuente de incordio para él.

Fue sorprendente ver lo rápido que Judai podía avanzar con la motivación adecuada.

Aunque tampoco fue algo tan inesperado.

Dado lo bueno que era en los duelos, en especial a la hora de improvisar estrategias para salir de una situación complicada, estaba más que claro que Judai no era sólo un tonto con mucha suerte como muchos parecían pensar.

Incluso el profesor Satou estaba impresionado por su obvia mejoría, y el jueves, día que tenía la última clase con él, le pidió que se quedara al finalizar.

Judai les aseguró a sus amigos que estaría bien, y les pidió que se adelantaran a la tienda de cartas, donde pasarían la tarde estudiando para los exámenes.

—Dígame la verdad, joven Yuki, ¿mis clases le causaban molestias?

Judai asintió lentamente.

—Concentrarme era doloroso.

Traté de usar las pastillas que me recetó el doctor Kogami para concentrarme, pero sólo conseguí que me dieran sueño.

El profesor Satou asintió lentamente.

—Muy bien.

Le recomiendo que, a partir de ahora, ante cualquier molestia en su salud, incluso si no parece importante, lo diga en vez de callarlo.

Judai asintió y el profesor le permitió retirarse.

Nada más salir del aula, Judai suspiró mientras se recargaba en el muro junto a la puerta.

¿La voz que escuchaba se consideraba un malestar médico?

Siempre había asumido que era algo así como su consciencia, pero desde que comenzó su nuevo tratamiento, había desaparecido por completo.

—¡Kuri kuri!

Judai sonrió, mientras estiraba la mano para darle unas cuantas palmadas en la cabeza a Kuriboh Alado.

La pequeña criatura había aparecido de forma cada vez más constante desde que comenzó a sentirse mejor.

Y cada vez se volvía más nítida, al grado de que ahora era capaz de tocarla.

Por supuesto, en otro momento eso tal vez lo habría aterrado, pero la presencia del pequeño monstruo tipo hada le era tan familiar y reconfortante, que se sentía natural, de la misma forma en que siempre se habían sentido los duelos.

—¡Vamos, compañero!

Los chicos nos están esperando.

Durante los exámenes, el avance de Judai se vio reflejado, cuando consiguió posicionarse entre los mejores veinte alumnos de primer año, lo cual le hizo ganarse el derecho a un duelo de promoción.

Dichos duelos solían tener lugar la siguiente semana después de los exámenes, y en esa ocasión, quince alumnos de Ra y cinco de Osiris estaban nominados para dichos duelos.

Los días previos al examen de Judai, Jun Manjoume se vio especialmente insistente en desafiarlo.

Más tarde, gracias a Asuka, se enteraron de que Jun intentó convencer al profesor Chronos para que le permitiera enfrentar a Judai en su duelo de ascenso, cosa que le fue negada.

La realidad era que, en las últimas semanas, el profesor Chronos se había mostrado mucho más comprensivo con los estudiantes de Osiris, en especial con Judai.

No era que hubiera bajado su nivel de exigencia en su clase, sino que dejó de burlarse de ellos y de hacerles preguntas con trampa para humillarlos frente a toda la clase.

Harry tenía la teoría de que el profesor se sentía culpable por haber estado acosando a un estudiante que tenía problemas médicos, mismos que no vio, o quiso ver, debido a sus prejuicios.

Aunque no pudo evitar preguntarse si no regresaría a sus prácticas anteriores una vez que la culpa hubiera pasado.

No quedaba más que esperar y ver qué pasaría.

Por lo pronto, ahora que no estaba tan concentrado en acosar a los Osiris para diversión de los Obeliscos, sus clases se habían vuelto de verdad útiles.

Los exámenes de promoción se llevaron a cabo como se esperaba: alumnos de Osiris contra Alumnos de Ra, y alumnos de Ra contra Obeliscos.

Judai ganó su duelo con facilidad.

Había tenido que enfrentar a Kohara, un estudiante de Ra que usaba una estrategia centrada en Goblins y Orcos, similar a la del profesor que Neville enfrentó durante su examen.

A su vez, Harry no tuvo problemas en vencer a Taiyou Torimaki, uno de los amigos de Manjoume, incluso cuando el tipo se jactaba de su colección de cartas raras del tipo dragón.

Harry debía admitir que estaba impresionado por el hecho de que hubiera logrado reunir un juego completo de los legendarios Dragones Gema, pero estos poco pudieron hacer cuando Harry armó un combo que le permitió traer a su «Brujo Eliminador Oscuro» al campo, con cuyo efecto pronto redujo a 0 los puntos de vida de su oponente sin tener que atacar, gracias a su efecto de causar 1000 puntos de daño cada vez que se activaba una carta Mágica Normal.

Daichi fue el siguiente en tener su duelo, el cual resultó ser contra Manjoume.

Al igual que su amigo Torimaki, Jun se jactó de tener una nueva baraja llena de cartas raras.

Normal, considerando que se las arregló para comprar todo el cargamento de cartas nuevas antes de que siquiera el helicóptero que las transportaba hubiera tocado el suelo de la Academia.

Su combinación de cartas del arquetipo VWXYZ era algo intimidante, lo cual no era extraño, considerando que muchas de esas cartas habían sido usadas por el mismo Seto Kaiba.

Pero Daichi se las arregló para superarlo y obtener la victoria.

Más tarde admitió que él reto fue más de lo que esperaba.

Considerando que los estudiantes no sabían de antemano quién sería su oponente en el duelo de promoción, tuvo que improvisar, algo a lo que no estaba acostumbrado.

Sin embargo, su mazo de viento, centrado en una estrategia de control enfocada en devolver constantemente las cartas del oponente a su mano, demostró ser muy eficaz contra los dragones de Manjoume.

El ser monstruos de Fusión de Contacto, los cuales pedían desterrar a sus materiales en el campo para ser invocados, significó que Manjoume no podía recuperarlos con facilidad una vez que eran devueltos al Deck de Fusión.

Neville consiguió también un duelo de promoción, habiendo quedado en el lugar veinte de la lista.

Su oponente fue un alumno de Ra de apellido Uchimura, a quien no le costó mucho derrotar.

Con esos resultados, los cuatro debieron avanzar de dormitorio, sin embargo, para sorpresa de Harry, ni Daichi ni Judai aceptaron sus ascensos.

Daichi debido a que no sentía que había alcanzado todo el potencial que podía en Ra, y Judai porque no quería perder la vista y comida fantástica que tenía en el dormitorio Osiris.

Harry podía entender un poco lo primero, pero lo segundo era incomprensible.

La única comida de Osiris que no apestaba, cuando no era Judai quien cocinaba, eran los camarones fritos del profesor Daitokuji.

Neville avanzó a Ra, mientras que Harry pasó a ser un estudiante de Obelisco.

—No puedo evitar sentirme extraño —dijo Neville la mañana del domingo, después de haberse instalado en su nuevo dormitorio—.

En Hogwarts la casa que te toca se convierte en tu hogar durante los siete años.

Pero aquí, las «casas» son sólo un rango.

Harry asintió de acuerdo.

Ese era un gran problema en la Academia: los dormitorios se habían convertido en clases sociales.

Los estudiantes de Osiris, salvo Judai, detestaban ese lugar.

Los estudiantes de Ra actuaban como si estuvieran solamente de paso por su dormitorio, y los de Obelisco (en especial los que claramente estaban allí por pagar y no por merecerlo) eran en su mayoría personas terribles que veían a los otros dormitorios como basura.

Si fueran magos, seguro muchos de ellos apoyarían la pureza de la sangre.

Recordar el discurso que la profesora McGonagall les diera su primera noche en Hogwarts, sólo acentuó ese sentimiento.

«Su casa será como su familia en Hogwarts».

Los dormitorios de la Academia no eran familias.

Eso se sentía mal en muchos sentidos.

—Me pregunto si es contra las reglas que solicite usar un uniforme rojo.

Neville miró a Harry con extrañeza.

—No soy un Ravenclaw —aclaró Harry—.

Mi color no es el azul.

Soy un Gryffindor: mis colores son rojo y dorado.

Neville miró su uniforme color amarillo mostaza.

—Tienes razón.

No me siento como un tejón.

Habrá que preguntar al profesor Daitokuji.

Harry asintió.

De cualquier forma, tenían muchas preguntas que hacerle al profesor de alquimia, ahora que estaba de vuelta al cien por ciento en sus labores de la Academia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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