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Harry Potter y el duelo de monstruos - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Preparando el tablero II
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25: Preparando el tablero (II) 25: Preparando el tablero (II) 3 Daitokuji miró a sus dos estudiantes, sus ojos ocultos detrás del brillo de sus anteojos cuadrados.

—Oh, por supuesto, sé sobre Hogwarts.

También sobre las otras dos grandes escuelas de magia de Europa, y un puñado más que encontré dispersas alrededor del mundo.

Harry y Neville se miraron.

—¿Entonces, usted es un mago?

—le preguntó Neville directamente.

El profesor sonrió de forma afable.

—Nada de eso: soy un especialista en alquimia de duelos.

Y un duelista psíquico competente.

De hecho, todos los profesores en esta escuela podrían ser lo último, sólo que algunos no han hecho nada para desarrollar ese potencial.

—Sin embargo, sabe sobre Hogwarts —insistió Harry—.

Se supone que únicamente los magos pueden ver Hogwarts.

—Yo no diría eso.

Cuando viajé por el mundo en busca de conocer más sobre el trasfondo oculto del duelo, me di cuenta de muchas cosas: la principal es que la gente cerrará sus ojos a lo que no quiere ver.

Si para el noventa por ciento de la población mundial es más fácil creer que la magia no está frente a ellos, entonces no la verán.

»Me di cuenta de un hecho cuando estuve frente a esos lugares: mucha de la magia para ocultar las cosas se basa más en que las personas “ordinarias” no busquen activamente sitios como Hogwarts.

Esos hechizos se basan en ocultar a simple vista aquello que las personas se han convencido de que no puede existir.

Había cierta lógica en esas palabras, pero eso no explicaba como el profesor Daitokuji consiguió aprender sobre la magia siendo él un muggle.

«No existen los muggles», se repitió Harry.

Era un hecho en el que Curan y Pikeru le habían repetido con mucha insistencia.

—No entiendo, si los hechizos para ocultar el mundo mágico se basaran en eso, ¿no deberían los satélites muggles haber tomado fotografías de Hogwarts?

—¿Quién dice que no es así, joven Longbottom?

El gobierno y las grandes compañías que manejan al mundo pueden decidir que sabe y que no sabe el gran público.

»Hace poco más de una década, hubo un incidente en que monstruos de duelo cobraron vida sin necesidad de los hologramas.

Seto Kaiba se apresuró a ocultar la verdad diciendo que fue una falla en sus satélites, provocada por un ataque cibernético de uno de sus competidores.

El mundo aceptó eso como la verdad absoluta, porque era más fácil creer eso a que los monstruos de duelo eran algo más que simples cartas.

»Si alguien con un nivel de credibilidad tan grande como el de Seto Kaiba dice que algo no es real, la gran mayoría se convencerá de que no lo es.

Y los pocos que no crean en la verdad oficial, serán tildados de locos.

Por supuesto, esto no quiere decir que todos los teóricos de la conspiración estén en lo correcto, pero entre tanta teoría inverosímil, ¿quién puede decir cuál de todas ellas es verdadera y cuál no?

Daitokuji se ajustó las gafas.

—Antes de ser profesor en la Academia, trabajé para Ilusiones Industriales.

Mi trabajo consistía en seguir pistas de leyendas, mitos o meros rumores que condujeran a encontrar las prisiones de piedra de los espíritus de duelo que quedaron atrapados en nuestro mundo.

Fue así como di con las comunidades mágicas ocultas por todo el planeta.

En la mayoría de ellas, tuve que encontrar la forma de engañarlos para que pensaran que era un mago, y poder tener acceso a yacimientos ocultos dónde esperaban esos monstruos.

En otras, me recibieron con los brazos abiertos.

Comunidades aisladas, en sitios como Sudamérica o el interior de áfrica, dónde aún se respetan viejas costumbres, y que viven tan aisladas del mundo moderno, tanto mágico como no mágico, que sus leyes simplemente no les importan.

»Por ejemplo, encontré una ciudad maya oculta en las selvas de Centro América, donde sus habitantes seguían viviendo según las viejas costumbres de sus antepasados de hace miles de años.

Aunque, para mi fortuna, ya no sacrificaban gente a sus dioses.

A través de estos mayas, aprendí sobre una leyenda de una ciudad más antigua ubicada en algún lugar del sur.

Ellos lo llamaron el Pueblo de las Estrellas.

»Pues bien, dicho lugar resultó ser una comunidad semi oculta en Nazca, Perú.

Lugar donde encontré pistas que me devolvieron al norte, concretamente a la Ciudad de México.

Según la leyenda, en una época de gran sequía, los dioses les dieron una visión de una tierra prometida ubicada al norte.

Aquellos que podían viajar, tomaron su tesoro más importante: cinco piedras que representaban a cinco poderosos dioses dragones, y partieron en busca de aquella tierra prometida.

»Las piedras resultaron estar enterradas al pie del Templo Mayor, lo cual ha hecho que muchos colegas míos especulen sobre la posibilidad de que los Aztecas no venían del norte, sino del sur, y que aquella ciudad semi enterrada en Nazca, podría ser la mítica tierra de Aztlán que se menciona en la leyenda de la fundación del imperio de los Mexicas.

Daitokuji sacudió la cabeza como para aclarar su mente.

—Pero, por supuesto, no es de esto de lo que ustedes querían hablar.

Y no se preocupen, no voy a decir nada al respecto de la magia.

Si las cosas en la Academia siguen el curso normal, posiblemente los mismos alumnos terminen convencidos de que mis clases de fundamentos mitológicos son más que simple mitología.

Daitokuji termino riendo por lo bajo.

—Respecto a los jóvenes Hayato y Sho, no me preocuparía por ellos: si no han dicho nada, no creo que lo hagan.

Seguramente atribuyen lo que pasó a la presencia de Jinzo.

Harry no estaba muy convencido de eso, pero le dio la razón en algo al profesor: Sho y Hayato seguramente se habían convencido a sí mismos de que habían imaginado mucho de lo que pasó esa noche.

—Me llamó la atención algo —agregó Neville—.

Los aparatos muggles no deberían funcionar en Hogwarts, pero los discos de duelo lo hicieron.

—¿De verdad?

—preguntó Daitokuji emocionado, antes de responderse—.

Bueno, no debería ser sorprendente.

Aunque Seto Kaiba sabe sobre la existencia de la magia, y de forma inconsciente hace uso de ella, está convencido de que no es necesaria, y de que la tecnología aplicada de forma correcta, es superior.

Daitokuji buscó algo en su computadora, y luego giró el monitor.

Neville y Harry vieron con sorpresa la fotografía de un antiguo objeto egipcio, al parecer hecho de oro, que era sospechosamente similar a un disco de duelo moderno.

—Esto es un DiaDhank.

Han sido recuperados en viejas excavaciones en Egipto casi desde que Napoleón conquistó el país en el siglo XIX.

Durante casi dos siglos se discutió que podía ser.

Ahora, estamos seguros de que es un disco de duelo primitivo.

Es posible que los duelistas lo cargaran con su Ba, aquello que ahora llamamos energía de duelo, y lo usaran para invocar a los Ka, o monstruos de duelo, sellados en las losas de piedra que se han convertido en muchas de las modernas cartas de monstruos.

»Seto Kaiba no lo admitirá, pero el principio que hace a un disco de duelo ser lo que es, se oculta en los mismos secretos mágicos que los egipcios que crearon este artefacto debieron conocer hace tres mil años.

Incluso tenemos crónicas en viejos muros de templos egipcios las cuales nos hablan de como los faraones disfrutaban del duelo, tanto como de una forma de entretenimiento, y como un medio para juzgar a los criminales.

Daitokuji acomodó su monitor de nuevo.

—Si les interesa, les puedo recomendar algunos libros sobre esto.

Muchos aún lo consideran pseudociencia, pero cada vez son más los que están convencidos de que el duelo, y la manipulación de su energía, es el futuro de la humanidad.

Para otros, como yo, sólo estamos recuperando un antiguo arte mágico que perdimos hace milenios.

Harry agradeció al profesor, cuando este le imprimió una lista con los libros.

Algunos estaban disponibles en la biblioteca de la Academia.

Luego, recordó algo más: —Profesor, si viajó por el mundo y encontró a las comunidades mágicas, ¿qué hay de los magos y brujas de Japón?

—Yo no los llamaría magos y brujas.

Si quieren hablar con uno, les aconsejo ir a cualquier templo sintoísta, o a algún monasterio budista.

Los primeros serán más abiertos a responder sus dudas.

Aunque, no esperen que les revelen los secretos detrás de sus talismanes, rituales y exorcismos.

Son conocimientos que se heredan de generación en generación, igual que la forma de forjar una buena katana.

—¿No viven ocultos?

—preguntó Neville sorprendido.

—¿Por qué lo harían?

Los sacerdotes, sacerdotisas y monjes de los templos han sido por miles de años los principales guardianes de los conocimientos tradicionales del Japón.

Son un núcleo de la sociedad sin el cual este país no sería lo que es.

Incluso si hay gente como Seto Kaiba que le dé la espalda a esa espiritualidad.

»Además, ese supuesto estatuto del secreto no puede realmente ocultarlo todo.

En mis viajes por América, vi a los descendientes de los pueblos nativos acudir a los hogares de sus chamanes, sacerdotes, brujos y curanderas en busca de remedios mágicos para el mal de ojo y demás padecimientos de índole sobrenatural, o incluso los que no lo eran.

Y, al igual que en Japón, eso ha sido parte de su cultura por miles de años.

¿Por qué una ley aprobada por magos y brujas temerosos de la Iglesia Cristiana, dedicada a propagar la Luz al mundo, haría que eso fuera diferente?

»Creo que es algo que deben meditar.

Con eso, el profesor los despidió, pues casi era la hora de la cena.

Neville y Harry salieron de su oficina con muchas más preguntas que respuestas.

—Te lo dije —dijo Curan a Harry con voz presumida—: intentar separar a la gente de la magia es una estupidez.

¡Todos respiramos magia!

4 Junio se deslizó con velocidad.

A mediados de mes, fue momento en que la escuela eligiera a su representante para el duelo Inter Escolar con la Academia Norte, un evento iniciado por los directores de ambas escuelas desde que la segunda fue fundada ocho años atrás, al ser los dos campus más antiguos de la Institución.

Ese año, para sorpresa de todos, el director Ichinose hizo una petición.

Lo normal era que para ellos el duelo inter escolar fuera para el cierre de su ciclo escolar (que iba de septiembre a junio, a diferencia del de la Academia Central que se apegaba al calendario escolar del sistema trimestral de Japón), pero el director de la escuela rival solicitó que se moviera el duelo a la última semana de septiembre.

Es decir, para ellos el primer mes del ciclo escolar 2005-2006.

El consejo escolar estuvo de acuerdo, sobre todo porque una de sus propuestas fue que ambas academias enviaran a sus mejores novatos.

—Planea enviar a Andersen —dedujo el director Samejima, sabiendo que el joven prodigio entraría a la Academia Norte en septiembre.

No era raro que los directores de las Academias prestaran atención a los ganadores de los torneos juveniles, tanto regionales como continentales, y en especial a los mundiales.

Y Johan Andersen se había hecho de una reputación en todos estos, además de ser muy popular entre la prensa del duelo: un huérfano prodigioso, que incluso se ganó el patrocinio del mismo Pegasus J.

Crawford.

—Supongo entonces que no enviaremos al joven Marufuji —suspiró Chronos decepcionado, sabiendo bien que su colega querría jugar con honor.

—Ryo está de acuerdo.

Si bien le gustaría enfrentar al legendario mazo de las Bestias de Cristal, por el bien de la competición justa, aceptó el hecho de que un novato debe ocuparse.

—Bueno, tenemos al joven Potter —les recordó Chronos, y tanto Daitokuji como Kabayama asintieron.

Era una opción obvia, considerando que eran dos duelistas que se habían encontrado muchas veces en los torneos europeos, al grado de que eran considerados los duelistas novatos más fuertes de aquel continente.

Samejima había tenido que escuchar a Ichinose gritarle por teléfono durante una hora, acusándolo de robar a las mejores promesas de su región.

Por supuesto, no era como si las Academias pudieran influir en la decisión de los jóvenes duelistas respecto a su educación.

Eran una institución privada, no una pública dependiente de alguna clase de distrito escolar.

—Además de Judai —agregó Daitokuji.

Chronos habría hecho un comentario burlón, o de indignación, ante esa mención un par de meses atrás, pero ahora que se había hecho público quien era realmente Judai, no dijo nada.

Samejima todavía estaba extrañado de la forma en que se dieron las cosas con respecto a Judai.

Una vez que se comenzó a actuar sobre sus problemas médicos, fue como si un velo que rodeaba su figura hubiera caído.

De pronto, Samejima encontró su asombroso récord oficial en las ligas juveniles, que lo llevaron a ser campeón mundial, enfrentando al mismo Harry, el único año en que participó.

Si creyera en las teorías conspirativas, habría pensado que alguien ocultó esa información deliberadamente.

Con un récord como aquel, y siendo el heredero de la familia Yuki, los reclutadores de la Academia debieron haber estado sobre él durante años.

Era una suerte que hubiera acudido por propia voluntad.

Un verdadero milagro, más bien, considerando que los análisis a las medicinas de ese tal doctor Kogami revelaron lo que, en términos simples, era un veneno diseñado para matar de la forma más lenta posible.

—En términos de habilidad de duelo, no podemos descartar tampoco al joven Misawa —agregó Kabayama—.

O al joven Longbottom.

Samejima agradeció que Longbottom no hubiera sido un asiduo participante en los torneos importantes de Europa como su mejor amigo, o habría tenido que soportar las quejas de Ichinose el doble de tiempo.

—La señorita Tenjouin y el joven Manjoume tampoco pueden ser descartados —agregó Daitokuji.

Chronos asintió de inmediato, internamente para él, entre más candidatos de Obelisco mejor.

—Seis opciones —repasó el director—, cada uno de ellos sería un digno representante.

Creo que es hora de un pequeño torneo interno.

—¿Con solamente seis estudiantes?

—lo cuestionó Chronos.

—Podemos hacerlo por puntos.

Los dos mejores se enfrentarán entre sí para elegir a nuestro representante.

Quiero que esto esté decidido antes de los exámenes finales del trimestre.

La primera semana de julio sería lo adecuado, así no agregamos más presión a los chicos.

Además, eso le dará al ganador poco más de dos meses para prepararse para el duelo interescolar.

Con esa decisión tomada, concluyó la reunión de profesores.

5 Mientras Harry se preparaba para el torneo en el cual se elegiría al representante de la Academia, su hermano se encontraba enfrentando la inminente tercera prueba.

El día 24 de junio por la noche, tanto él como Cedric Diggory tocaron la copa del torneo al mismo tiempo.

Lo que pasó después de eso fue una fuente constante de pesadillas y cuestionamientos para él durante los siguientes años.

Cedric Diggory fue asesinado por el traidor Colagusano, su verdadero padrino.

Lord Voldemort resucitó en un horrible ritual, y el joven mago sintió en carne propia la maldición cruciatus.

Y también sucedió lo más desconcertante: Peter Pettigrew traicionó a Voldemort para permitirle escapar, argumentando que era la voluntad de la Luz que el Hermano del Hijo Nacido del Amor sobreviviera, a fin de asegurar la purificación de su gemelo.

El profesor Dumbledore hizo muchas conjeturas después de aquello.

No sabía a qué Luz se podría haber referido Colagusano, aunque tanto James Potter, como Sirius Black y Remus Lupin conjeturaron que podía ser algo de aquella extraña religión en la que su familia siempre estuvo metida.

Pettigrew la detestaba, así que no era una respuesta satisfactoria.

Al final, Dumbledore descartó eso en favor a la posibilidad más lógica para él: Peter Pettigrew fue incapaz de ir contra la magia del juramento de Padrino, lo que lo obligó a sacrificarse para que su ahijado viviera.

La familia Potter y sus amigos no estaban tan seguro de eso.

Pero, lo que fuera, salvó a su hijo de la furia de Lord Voldemort.

Para ellos, venían meses de reflexión con respecto a cómo sentirse sobre el hombre que los traicionó, y ahora había sacrificado su vida por Charlus.

Y estaba el otro gran problema: Voldemort había regresado, y con eso sin duda comenzaría una segunda guerra.

6 Manjoume apretó los puños con frustración.

Ese pequeño torneo para elegir al representante de la escuela había sido su oportunidad, y no había ganado un solo duelo.

Sus amigos le dieron la espalda, se convirtió en el hazmerreír de todo su dormitorio, y tuvo que soportar una charla de horas de su padre y sus hermanos sobre cómo estaba ensuciando el apellido Manjoume y echando por tierra todos sus esfuerzos para dominar el mundo.

La Academia Central sólo le había traído humillación, era momento de buscar otro camino.

Si no podía ser el mejor allí, lo sería en otra de las escuelas.

Subió al bote que lo llevaría al barco que había rentado en secreto, y se marchó de la Academia Central.

Iría a Europa, encontraría el camino a la Academia Norte, llegaría a la cima allí, y luego regresaría a Central como su enemigo para demostrarles que nadie se burlaba de Jun Manjoume.

7 La Luz de la Destrucción no estaba conforme.

La mitad de sus planes estaban funcionando, pero la otra mitad, la más importante, iba a pique.

Siempre supo que la abuela del Heraldo sería un problema.

Sabía demasiado sobre las viejas costumbres de sus antepasados como para que no fuera así.

Pero su hijo, el padre del Heraldo, no creía en viejas leyendas.

Junto con su esposa, fue fácil manipularlo.

Primero para deshacerse del guardián, y después para matar a su hijo lentamente.

Cierto, le habría gustado obligarles a retorcer el cuello de su pequeño engendro mientras dormía, pero ellos amaban de verdad a su hijo.

El amor, esa cosa tan molesta que su hermana, la llamada Luz Buena, siempre empleaba para meterse en su camino.

Por suerte, siempre había sabido cómo usar eso para torcer las mentes de la gente.

El amor podía cegar de muchas formas: ellos creían que ayudaban a su hijo a sanar, y en realidad lo habían estado matando.

Pero eso, a su vez, creo factores que no vio a tiempo: el distanciamiento que provocó entre ambos, susurrando en sus mentes que su hijo no los necesitaba y podían dedicarse a su trabajo ahora que ya estaba bien, le dio a su abuela la oportunidad para enviarlo a un lugar lleno de energía de duelo, para que sanara de verdad.

Además, sin las drogas que su marioneta Kogami daba al niño, su voz ya no podía alcanzarlo.

Las defensas mentales del Heraldo estaban cada vez más fuertes.

Tal vez lo mejor sería dar el golpe antes de tiempo.

Desafortunadamente, la organización que el Adivino debía construir para ella avanzaba muy lento.

Y el tutor de su posible Avatar estaba intentando resistir su manipulación.

La Luz volvió su atención al chico Manjoume.

Inflar el ego del Criador de Dragones hasta ahora había servido bien en sus planes, tal vez podía usarlo para algo más.

Hasta ahora se había contentado con inflar las peores partes de su personalidad para hacerlo inútil a su rey, pero quizá lo mejor sería ponerlo por completo en su contra.

Eso habría funcionado, de no ser por otro factor desconocido con el que no contó: Johan, el Maestro de las Bestias de Cristal, y el hijo mortal de su odiosa hermana gemela.

Al menos todavía tenía al guardián en su poder.

Un guardián lo suficientemente enloquecido por la soledad y el silencio de su rey, como para ser fácilmente manipulable.

Si jugaba bien sus cartas, el amor eterno de ese juramento se volvería contra el Heraldo.

Y el Amor de un hermano a otro sería la perdición de la única otra persona que podría intentar frenar la destrucción del mundo, si el Heraldo de su otra hermana caía en el intento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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