Harry Potter y el duelo de monstruos - Capítulo 31
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Capítulo 31: La excursión escolar
La llegada de Johan hizo que las cosas en la Academia de Duelos fueran más interesantes. El dormitorio Osiris se volvió un poco más animado, entre las constantes luchas de Manjoume con Judai por los camarones fritos, y los largos y entretenidos duelos del segundo contra Johan. Estos últimos se hicieron tan intensos que el profesor Daitokuji les prohibió luchar antes de clases, ya que tendían a perder el tiempo y retrasarse.
Claro está que nadie esperaba que Johan permaneciera mucho tiempo en el dormitorio Osiris. De hecho, a Harry no le sorprendió enterarse de que el profesor Chronos estaba buscando programar su duelo de ascenso lo más pronto posible. Jun trató de convencerlo de que programara el suyo, cosa que el profesor se negó a hacer, al menos antes de enero.
—Me parece, signore Manjoume, que un tiempo entre los estudiantes de Osiris le ayudará a apreciar un poco más su estancia en la Academia.
Manjoume fue insoportable por un tiempo luego de eso.
Por supuesto, ahora que Johan estaba en la Academia, Harry y Neville trataban de pasar la mayor cantidad de su tiempo libre con él para hablar sobre los viejos tiempos. Lo cual era un poco complicado, pues Judai también se les unía algunas veces, junto con Sho y Hayato. Además, Johan arrastraba a Manjoume con él. Misawa solía estar también por allí y algunas veces Asuka, en especial los domingos. Como resultado, dichos días eran de torneos improvisados.
Esto, junto con el interés del profesor Chronos en no dejar a ninguno de sus alumnos atrás, hizo que tanto Sho como Hayato mejoraran sus notas de forma considerable. Tener que enfrentar constantemente a los mejores novatos te hace mejorar lo quieras o no. Por supuesto, también ayudaba que Asuka fuera realmente buena explicando cosas. Incluso mejor que Hermione, en opinión de Harry, ya que tendía a exasperarse menos (aunque también era posible que eso se debiera a lo cabeza dura que era Ron respecto a los estudios). En opinión de Neville, sería muy buena profesora. Sorpresivamente, aunque Asuka quería demostrar que era una excelente duelista, admitió que en realidad su meta principal era dedicarse a la enseñanza.
—Tal vez lo intente algunos años en las ligas profesionales y luego me retire para dar clases.
Así, llegaron a la mitad de octubre.
Para Harry y Neville fue extraño no ver a los árboles perder sus hojas y el hecho de que la temperatura no parecía variar mucho con respecto al verano. Entendían que eso era lo normal al ser esa una isla de clima tropical, sin embargo, les estaba resultando difícil acostumbrarse a ese detalle. Claro, no tanto como a Johan, quien al ser de Noruega estaba acostumbrado a otoños incluso más frescos que los de la isla británica.
Por supuesto, también los sacaba un poco de balance el que no hubiera mucha emoción respecto al Halloween en la Academia, siendo una de las fiestas más importantes para los magos (y los muggles también) de Gran Bretaña. Harry investigó un poco al respecto, descubriendo que en Japón dicha festividad no era parte de los calendarios festivos, salvo para los extranjeros de occidente que vivían en las ciudades más grandes (como en Tokio y Osaka), ya que estos sí que se reunían a festejar esa noche. En los últimos años se había vuelto algo un poco más relevante, debido a la influencia estadounidense en el país, pero las festividades en general se quedaban dentro de los parques temáticos y ciertamente no era un motivo para hacer fiestas o festivales en las escuelas.
La Academia, por su parte, usaba esa fecha para celebrar su propia conmemoración de los espíritus de duelo. A diferencia de la primera Noche de los Espíritus del año (Walpurgis), esta se celebraba en la Academia con un tradicional festival escolar japonés (dado que no estaba dentro de la Golden Week y por tanto tenían clases). Así que, desde hacía una semana, cada uno de los grupos estaba dedicado de lleno al preparar la actividad que harían para ese día.
Sin embargo, todavía faltaba un poco para eso. Lo que de verdad ocupó los pensamientos de Harry fue el anuncio del profesor Daitokuji dos semanas antes del 31 de octubre:
—Su atención, como cada año, estaré haciendo una excursión a la zona de excavación arqueológica de la isla justo este fin de semana. Pueden inscribirse si quieren obtener créditos extra para mi clase.
—¿Hay una zona arqueológica en la isla? —preguntó Johan interesado.
A Harry y a Neville no les sorprendió mucho. Johan estaba convencido de que el Dragón Arco Iris, el Dios de las Gemas que le permitiría por fin completar su mazo, estaba oculto en algún lugar del mundo, posiblemente en algunas ruinas antiguas todavía no descubiertas o exploradas lo suficiente. Lo último considerando que las siete gemas de las cuales se crearon las cartas de las Bestias de Cristal habían sido reunidas por orden de un emperador romano desde todas partes del mundo. Por supuesto, los expertos pensaban que al decir «mundo» los romanos se habían referido a su imperio. Johan, en cambio, estaba seguro de que hablaban literalmente de todos los rincones del planeta.
Siendo ese el caso, no era raro que Johan mostrara interés por la excursión: tal vez pensaba que, de alguna forma, esas ruinas podrían contener alguna pista.
—Oh, sí —le explicó el profesor—. Estas ruinas se encuentran cerca de la ladera del volcán, a unos tres kilómetros de las aguas termales.
»Normalmente me gusta dejar las explicaciones para la excursión, pero puedo decirles algo: dado el tipo de roca, los grabados y otros detalles de las ruinas, se estima que hablamos de construcciones antiguas, muy antiguas. Cinco mil años o quizá más.
—¿Qué tienen que ver esas viejas ruinas con la alquimia y el duelo? —preguntó un estudiante de Obelisco.
—Con la alquimia, no mucho. Sin embargo, en lo que respecta al duelo, en dichas ruinas se encontraron grabados de piedra que fueron la base para crear algunas cartas de duelo. En específico, muchos de los monstruos del arquetipo Héroe.
Esto hizo que Judai alzara la cabeza con interés.
—¿Héroes? —repitió.
—¿Está diciendo que de alguna forma una civilización de hace cinco mil años tenía algo así como los comics modernos? —preguntó alguien más.
—No dije eso. Sólo que las cartas se crearon con base a grabados encontrados en ese lugar. En todo caso, la parte de que sean superhéroes parece ser más que nada una licencia artística del dibujante.
El profesor Daitokuji sacó una hoja de papel y la puso en su escritorio.
—Dejando eso de lado, si de verdad están interesados en esos grabados, pueden inscribirse en esta hoja e ir a verlas por sí mismos.
Johan y Judai lo hicieron de inmediato. Hayato, quien parecía saber de memoria la charla del profesor sobre las ruinas y porque eran importantes, no parecía interesado. Al final, por insistencia de Judai, terminó inscribiéndose; lo que a su vez causó que Sho hiciera lo mismo, luego de admitir que no le caerían mal algunos pocos créditos extra para su clase de alquimia. No todos podían ser naturales en esa materia como Judai.
Para Harry fue una sorpresa el que Asuka también se anotara. Harry se sorprendió: no pensaba que ella estuviera interesada en algo como eso y tampoco necesitaba créditos extra en esa clase. Cuando Asuka volvió a su asiento, tuvo una pequeña discusión en voz baja con sus amigas, Momoe y Junko, tras lo cual ellas mismas se anotaron.
A su vez, el que Asuka se apuntara, hizo que Manjoume también lo hiciera.
Harry miró a Neville, quien se encogió de hombros, así que también se inscribieron. Debían que admitir que sería interesante ver los grabados con los héroes, y si todos sus amigos iban (o la mayoría, ya que Daichi declinó al indicar que ese fin de semana estaría realizando un entrenamiento especial de duelo), sería como tener un día de campo.
Cuando Harry anotó su nombre, no pudo evitar notar que el profesor Daitokuji miraba la lista con una expresión de emoción.
—Diez personas —dijo—. Es la primera vez que tengo más de tres alumnos… ¡y voluntarios!
Esto hizo que algunos sintieran ganas de borrar sus nombres de la lista. Aunque, al ver como el profesor prácticamente lloraba de felicidad, decidieron no hacerlo.
Una sorpresa mayor los esperaba antes de la excursión.
La mañana de la excursión, se encontraron con que tenían un acompañante que no estaban esperando: Ryo Marufuji, el Kaiser, el mejor duelista de la Academia de Duelos Central.
—¿Hermano? —le preguntó Sho sorprendido cuando, tras salir de la cafetería de Osiris para reunirse con todos los que iban a la excursión, se encontró con él.
—Solicite la ayuda del joven Ryo para supervisar esta excursión —explicó el profesor Daitokuji.
—No necesitamos niñeras —se quejó Manjoume por esto.
—No dije eso —replicó el profesor—. En fin, es hora de movernos.
Mientras caminaban, Asuka y Ryo se quedaron un poco atrás conversando en voz baja. Manjoume no paraba de enviar miradas de molestia en dirección al estudiante mayor. Sho hacía lo propio, aunque él parecía más que nada intimidado por la presencia de su hermano.
Harry iba al centro del grupo, observando entretenido como Hayato se quejaba de tener que salir tan temprano a una caminata. Cerca de él, Junko y Momoe le daban la razón, cuando no estaban mirando de reojo a Asuka y a Kaiser para luego comentar en voz baja al respecto y soltar risitas cómplices (lo que exasperaba más a Manjoume).
Mientras, al frente, Daitokuji con ayuda de Neville, iba mencionando los nombres de diferentes plantas que encontraban en su camino. Neville les dio un poco de información sobre cómo cuidarlas y cultivarlas, mientras que el profesor Daitokuji les explicó sus propiedades alquímicas. Tanto Johan como Judai estaban escuchando esos detalles con interés, en el caso del segundo, incluso sugirió como podrían combinarse para crear algunos efectos interesantes.
Tardaron tres horas en por fin llegar al yacimiento arqueológico. A diferencia de lo que Harry pensó cuando escuchó a dónde iban, no había nadie trabajando allí y no había indicios de que los trabajadores fueran a volver pronto.
Harry debía admitir que estaba impresionado: esperaba algo más como viejos muros de piedra, o algunos pocos indicios en el suelo que indicaran dónde había estado alguna casa de una aldea antigua. Sin embargo, lo que los recibió fue algo más parecido a los restos de un viejo castillo medieval europeo.
—¿Cómo es posible? —preguntó Harry sorprendido por eso.
—¡Impresionante! —Momoe y Junko dijeron cerca de él.
—Los arqueólogos también están sorprendidos. Este tipo de arquitectura no es común de esta zona, mucho menos hace cinco mil años. En ese entonces, lo más grande que construía la humanidad eran pirámides y mastabas. Es más, la piedra con la que se construyeron estos muros no es de la zona. Se ha sugerido la hipótesis que las hayan traído desde otras islas cercanas, sin embargo, no es el tipo de roca que se encuentra en el archipiélago de las islas Ryukyu o siguiera en cualquier otra parte del oriente del continente asiático.
Daitokuji tocó uno de los muros.
—Por supuesto, esta isla siempre ha sido peculiar. Por ejemplo, la piedra sobre la que se asienta la Academia y la mayor parte de su bosque no es de origen volcánico.
Este dato sorprendió a muchos.
—¿Cómo es posible eso? —lo cuestionó Johan—. Literal, ¡estamos junto a un enorme volcán activo!
—Cierto, sin embargo, le sugiero que revise el mapa de la isla. ¿Nota algo interesante al verla desde arriba?
—Alguien movió el volcán —sugirió Judai encogiéndose de hombros.
Sho lo miró como si se le hubiera caído un tornillo (como decían los muggles).
—Aniki, eso es imposible.
—Por supuesto, sólo este inútil podría sugerir algo así —se burló Manjoume.
—No es una mala hipótesis —dijo el profesor—. Por lo general, en las islas volcánicas el cráter suele estar al centro. Claro, con el paso del tiempo, conforme las placas tectónicas se mueven, la isla pudo haberse desplazado, salvo por el detalle que, en de ser caso, la isla debería estar unos cuantos kilómetros a la derecha.
—Además, la isla entera sería lo que se desplazaría, no sólo una parte de ella —agregó Asuka.
—Cierto. Ahora, el detalle interesante: la roca del volcán y la roca del resto de la isla, son diferentes. Incluso hay quienes sugieren que la isla en realidad es de otro mundo.
Esto alzó muchas más cejas de sorpresa, mientras que el profesor se rio como si fuera una broma interna.
—Por favor, profesor —dijo Junko—. Que nos dirá después, ¿qué cree en las teorías de que la humanidad fue creada por dioses extraterrestres?
Harry centró su atención en Judai. Desde que el profesor insinuó sobre el posible origen extraterrestre de la isla, se había quedado viendo muy serio al volcán.
—¿Estás bien? —le preguntó.
—Eh, sí, es solamente que… —Se mordió el labio—. Tengo la impresión de que el profesor tiene razón. —Miró hacia las ruinas—. ¿Ves la ventana enorme en esa torre cuadrada? —Harry asintió con la cabeza—. Si el volcán no estuviera, desde allí habría una magnífica vista del mar. Si viviera en este castillo, estoy seguro de que esa sería mi habitación. Claro, si el castillo no fuera un lugar en ruinas.
—Muy bien —la voz del profesor les llamó la atención a todos—. ¿Qué les parece si almorzamos antes de ingresar a las ruinas?
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