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Harry Potter y el duelo de monstruos - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - Capítulo 32: La prueba de los espíritus, Asuka
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Capítulo 32: La prueba de los espíritus, Asuka

Asuka miró a su alrededor con un gesto de confusión en su rostro. El viento rugía en sus oídos. Estaba rodeada de montañas heladas y de un bosque cubierto de nieve.

¿Cómo había llegado allí?

Recordaba al profesor Daitokuji quejándose con Faraón, su gato, ya que este se había comido el almuerzo especial que la señorita Tome preparó para él. Luego, una explosión de luces que se parecían a una aurora boreal (o al menos eso fue lo que dijo Johan) los maravilló un momento… hasta que comenzaron los truenos. Todos corrieron a buscar refugio luego de eso. De alguna forma, mientras corrían, Asuka se tropezó y al levantarse se encontró en ese lugar.

—Pareces perdida.

Una voz femenina llamó su atención.

Asuka dio media vuelta. Detrás de ella, había una mujer que parecía haber sido esculpida en hielo. Su piel era del blanco más puro que había visto jamás, al igual que su cabello, cuyos largos mechones parecían estar esculpido en hielo. Lo mismo se podía decir de su vestido: un atuendo blanco que parecía estar hecho con varias capas de hielo, siendo lo único que contrastaba con esto unos adornos con forma de cristales de color rosa y un par de adornos (incluyendo un collar y brazaletes) de oro con rubís incrustados como decoración. La mujer tenía una diadema en su cabeza que también parecía estar esculpida con cristales de hielo de color rosa. En sus manos enguantadas sostenía un báculo igualmente hecho de hielo.

Asuka abrió la boca para decir algo, pero sus palabras murieron en su lengua.

Había algo en el rostro de esa mujer que le parecía muy familiar. Lo mismo con su voz. Por un momento, cuando la escuchó hablarle, su corazón dio un pequeño vuelco, el cual le trajo reminiscencias de su infancia, aunque no sabía porque de esto.

Asuka negó con la cabeza para despejar sus ideas. No podía distraerse en esas cosas. Necesitaba saber que estaba pasando allí. ¿Cómo había llegado a ese lugar y por qué no sentía el frío?

—Estás perdida —declaró la mujer.

—Sí —admitió Asuka—. Estaba en la Isla Academia, no sé cómo es que terminé aquí…

—No me refiero a eso —la cortó ella—. Fuiste traída aquí para una prueba. Los Espíritus de Duelo decidieron que debías ser sometida a mi juicio.

Asuka frunció el ceño.

—¿Espíritus de Duelo?

—Sí. Esta es tu prueba y yo soy la encargada de ejecutarla. Aunque, no estoy segura de que puedas superar mi desafío.

—¡Espera! ¿Eres la responsable de que esté aquí? ¿Dónde estoy?

—Estás en los límites norte del Viejo Continente, dentro de las fronteras del Reino de la Noche Blanca.

La sensación de nostalgia volvió a golpear a Asuka cuando escuchó ese nombre. Sacudió la cabeza de nuevo.

—¿Cómo llegué aquí?

—Te lo dije: los Espíritus de Duelo te han traído a mí para probarte.

—¿Qué clase de prueba?

—Un duelo, por supuesto. —En cuanto dijo eso, el báculo en sus manos se convirtió en un disco de duelo hecho de hielo—. Si logras vencerme, tal vez encuentres el camino que has perdido.

—Entiendo. ¡Vamos al duelo!

—Justo esperaba eso. Antes de empezar, puedes llamarme Reina de Hielo. Y, ya que esta es tu prueba, puedes tomar el primer turno. Vamos, Asuka, demuéstrame tu fuerza como duelista.

Asuka asintió con la cabeza, ignorando por el momento el que esta Reina de Hielo supiera su nombre sin haberse presentado. Extrajo su mazo del deckbox en su cinturón y lo colocó en su disco de duelo, sacando su primera mano.

—¡Es mi turno! ¡Robo!

Asuka sintió una corriente eléctrica al momento de robar esa primera carta. Era la que estaba dañada: tenía un extraño error de impresión que hacía imposible distinguir de qué carta se trataba. Sabía que era una carta de monstruo, pero no estaba segura si era un monstruo normal o de efecto, ya que sus estadísticas y la imagen eran imposibles de distinguirse, salvo por una silueta que le recordaba a «Petit Ángel».

¿Por qué tenía una carta como esa en su mazo? Muchos le habían preguntado eso, y ella siempre se negó a contestarles. Era un asunto personal que no estaba lista para compartir con nadie. Sólo Ryo sabía la razón de eso.

—¿Mal robo? —preguntó la Reina de Hielo.

—Para nada —respondió Asuka mientras dejaba la carta misteriosa en su mano. Siempre que la robaba la hacía sentir más segura, esa era una de las razones por las que la mantenía en su mazo—. Comenzaré activando la Carta Mágica «Refuerzo del Ejército» para añadir a «Ciber Estrella» a mi mano. Luego, jugaré con «Polimerización» para fusionar a «Ciber Estrella» y a «Patinadora de la Hoja» desde mi mano e Invocar por Fusión a «Ciber Patinadora».

Un torbellino de colores apareció detrás de Asuka. Los dos monstruos femeninos saltaron a este. Luego, de su interior emergió una mujer de larga cabellera negra, la cual se deslizó con elegancia sobre el suelo congelado gracias a sus patines de hielo. Tenía 2100 puntos de ataque y 800 de defensa.

—Impresionante inicio —la elogió la Reina.

—Gracias. —Asuka eligió otra de las cartas en su mano—. Equipo a «Ciber Patinadora» con la Carta Mágica de Equipo «Alas de Ángel».

Dos enormes alas emplumadas de color blanco emergieron de la espalda del monstruo femenino.

—Con eso termino mi turno.

—Muy bien, ahora es mi turno —mientras hablaba, la Reina de Hielo robó su primera carta—. Activo la Carta Mágica «Sacrificio de Estalactita». Cuando la activo, debo seleccionar una de mis Zonas de Monstruos, y dicha Zona no podrá ser usada por el resto del duelo, además, Invoco una «Ficha de Estalactita».

El suelo congelado tembló cuando una escultura de hielo que recordaba a un moai de la isla de pascua emergió en el campo de la Reina de Hielo.

—Invoco de Modo Normal a «Chica de Cristal».

Asuka sintió que la nostalgia la invadía de nuevo cuando vio a ese nuevo monstruo. Era una chica más o menos de su edad, de cabellera corta de color azul y dos ojos verdes que le recordaron un poco a los de Harry; aunque, claro, ella no usaba anteojos. Vestía una armadura también con motivos de hielo y una lanza a juego, la cual recordaba un poco al báculo de la Reina de Hielo. Era un monstruo débil, con sólo 200 y 100 puntos de ataque y defensa respectivamente.

—Sacrifico a mi ficha a «Chica de Cristal» para invocar de modo especial desde mi mano a «Amo del Hielo».

Una luz dorada envolvió a los monstruos de la Reina de Hielo. Al disiparse, en su lugar había un hombre alto y de cabellera rubia. Siguiendo la temática de los otros monstruos, vestía ropas blancas y sostenía un báculo de hielo en su mano derecha. Su boca estaba cubierta, por lo que solamente la mitad de su rostro era visible. Tenía 2500 puntos de ataque y 2000 de defensa.

—Fase de batalla. Ataco a tu «Ciber Patinadora» con mi «Amo del Hielo».

El monstruo se elevó en el aire, alzando su báculo, desde el cual disparó una serie de trozos de hielo que golpearon al monstruo de Asuka. La chica gruñó cuando recibió los 400 puntos de daño, quedando con 3600. Ese daño se había sentido diferente al que normalmente provocaban los hologramas de Visión Sólida.

—«Ciber Patinadora» no es destruida en batalla si mi adversario controla al menos a un monstruo —explicó Asuka una vez que quedó claro que su fusión sobrevivió a la batalla.

—En mi Fase Principal 2, activo el efecto de «Amo del Hielo» para poner un Contador de Hielo sobre tu «Ciber Patinadora».

El «Amo del Hielo» alzó su báculo una vez más, creando una ventisca la cual envolvió al monstruo femenino. Una marca, similar a la figura de un copo de hielo, apareció en el abdomen del monstruo de Asuka.

—Ahora, activo la Carta Mágica de Campo «Barrera Cero Absoluto».

Para sorpresa de Asuka, en el momento que la carta se activó, su monstruo comenzó a ser envuelto con cristales de hielo. Al cabo de unos segundos, estaba completamente atrapada dentro de un témpano de hielo.

—Mi Campo evita que los monstruos que tienen contadores de hielo puedan atacar, además, reduce sus puntos de ataque en 500 puntos.

«Ciber Patinadora» ahora tenía 1600 puntos de ataque.

—Coloco una carta y con eso termino mi turno. —Antes de que su turno terminara, «Chica de Cristal» apareció junto a la Reina de Hielo—. Durante mi Fase Final, si este turno invoqué a «Chica de Cristal», puedo añadir a mi mano desde mi Deck un monstruo de AGUA de Nivel 5 o mayor. Añado a «Princesa de la Tormenta de Nieve».

La sensación de nostalgia volvió a inundar a Asuka cuando escuchó ese nombre.

—Es mi turno, ¡robo! Invoco Normal a «Ciber Tutu».

Junto a Asuka apareció una chica vestida con leotardo y un tutú, haciendo honor a su nombre. Tenía una cabellera corta de color rosa chicle y sus ojos estaban cubiertos por un visor. Sus estadísticas eran 1000 puntos de ataque y 800 de defensa.

—Si el ataque de todos los monstruos de mi adversario supera al de «Ciber Tutu», entonces puede atacar los puntos de vida directamente.

Valiéndose de unos complicados pasos de valet, «Ciber Tutu» esquivó a «Amo del Hielo». Sin embargo, antes de que pudiera patear a la Reina de Hielo, un muro de bloques de hielo se interpuso en su camino.

—Active mi Carta de Trampa «Bloqueo de Hielo» para negar ese ataque.

Asuka suspiró con frustración.

—Coloco una carta y con eso termino mi turno.

La Reina de Hielo miró a Asuka por un momento, como analizándola. La chica de Obelisco se sintió de pronto un poco cohibida. Esa mirada… se sentía como cuando su madre la miraba con desaprobación porque había retado de nuevo a los chicos de su escuela primaria a un duelo. Por alguna razón, ella no quería que Asuka siguiera el camino del duelista. Fue peor cuando su hermano desapareció. De no ser por su padre, tal vez no le habrían permitido entrar a la Academia.

Asuka sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos.

—Veo que sigues perdida —comentó la Reina de Hielo—. Quizá puse demasiadas expectativas sobre ti.

—No soy débil —gruñó Asuka—. No permito que nadie subestime mis habilidades de duelo.

—No lo hago y no creo que seas débil. Sólo digo que estás perdida. Es lo que me trasmite tu duelo. ¿Cómo piensas encontrar a tu hermano si no eres capaz de darte cuenta de cuan perdida estás y encontrarte a ti misma?

Esto hizo que Asuka abriera los ojos en un gesto conmocionado.

—¿Sabes dónde está mi hermano?

—Lo sé.

—¡Dime! —le exigió.

—Primero debes vencerme y superar mi prueba. Demuéstrame que puedes encontrar tu camino y te diré todo lo que sé.

Asuka apretó los puños.

—Muy bien, voy a vencerte y te obligaré a decirme todo lo que sabes sobre Fubuki.

—Veremos. Es mi turno, robo. Primero, activo el efecto de «Chica de Cristal» en mi Cementerio: si controlo un monstruo de AGUA de Nivel 5 o mayor puedo invocarla de Modo Especial. Sacrifico a «Chica de Cristal» para Invocar a «Princesa de la Tormenta de Nieve».

«Chica de Cristal» dio paso a otro monstruo femenino. Su ropa seguía el mismo patrón que el del «Amo del Hielo», sólo que, en lugar de un báculo, esta estaba equipada con una enorme maza medieval, de esas que son una bola atada a un mango con una cadena. Claro, estaba hecha de hielo. Por lo demás, era una chica de actitud alegre que la saludó con su mano en cuanto llegó al campo.

—¡Es un placer conocerte, hermana mayor!

Asuka se sorprendió cuando el monstruo habló. En especial por la forma en que dijo «hermana mayor». Por algún motivo, le recordó cuando era una niña y seguía a Fubuki por toda la casa pidiéndole que le enseñara a jugar Duelo de Monstruos.

Sacudió la cabeza de nuevo. ¿Por qué ese duelo le estaba despertando esos sentimientos de añoranza y familiaridad?

Se concentró de nuevo en la batalla. Si quería pistas sobre su hermano debía superar esa prueba.

El nuevo monstruo de la Reina de Hielo era fuerte: 2800 de ataque y 2100 de defensa. Además, era un Nivel 8 al que había invocado de manera muy fácil al campo.

—Puedo Invocar a «Princesa de la Tormenta de Nieve» por Sacrificio usando un monstruo de Tipo Lanzador de Conjuros en mi Campo. Además, durante el turno en que la invoco, no puedes activar Cartas Mágicas o de Trampa.

Asuka gruñó. Esas cartas eran problemáticas. Eran fáciles de invocar, a pesar de su alto Nivel, y efectos muy poderosos.

—Por otro lado, como mi «Chica de Cristal» dejó el campo tras ser invocada por su propio efecto, es desterrada. Efecto de «Amo del Hielo»: pongo un Contador de Cristal en «Ciber Tutu».

La chica quedó congelada y sus puntos de ataque reducidos a 500.

—Fase de Batalla. Ataco a «Ciber Patinadora» con mi «Amo del Hielo».

Asuka gruñó al recibir los 900 puntos de daño, quedando con 2700 LP.

—Cuando «Alas de Ángel» boca arriba es enviada al Cementerio desde el Campo, robo una carta —declaró Asuka.

La Reina continuó su ataque:

—Ahora, ataco a «Ciber Tutu» con mi «Princesa de la Tormenta de Nieve».

Asuka gritó cuando, tras ver como su monstruo era aplastado por la enorme bola de hielo de la maza de la princesa, las esquirlas de hielo la golpearon. Casi podía jurar que la habían cortado. Sus puntos de vida cayeron hasta 400 tras recibir 2300 de daño.

—Lo siento —se disculpó la princesa.

—Esto es un duelo —le recordó Asuka—. No es tu culpa. Sólo haces lo que te ordena tu duelista.

Asuka reunió fuerzas para sonreírle a la princesa. Esta le devolvió una sonrisa tímida.

—Con eso termino mi turno. En la Fase Final, como este turno Invoqué a «Chica de Cristal» añado otro monstruo a mi mano.

La Reina añadió una copia de sí misma a su mano.

—¿Estás lista para rendirte? —preguntó la Reina.

Asuka negó con la cabeza.

—Jamás. No me rendiré hasta que encuentre a Fubuki. Es mi turno, ¡robo! Activo «Olla de la Codicia» y robo dos cartas más.

Asuka miró sus cartas. Eran buenas, en especial el monstruo de ritual que robó, la cual si combinaba con la carta que había robado gracias a «Alas de Ángel» podría devolverle la ventaja en ese duelo. Sin embargo, sin la Carta Mágica de Ritual necesaria para invocarla, no servía de nada.

Si no hacía algo, perdería el duelo y la oportunidad de encontrar a Fubuki.

—¿Es todo? —preguntó la Reina de Hielo—. No has sido capaz de encontrarte a ti misma. ¿Cómo vas a encontrar a Fubuki si no puedes ganar este duelo?

—¡No perderé!

Todavía tenía el monstruo que Fubuki le había dado. Hasta ese día, no sabía por qué motivo. En su momento, pensó que se estaba burlando de ella, ya que se lo había enviado como regalo de Navidad por correo. Según él, ahora que se estaba especializando en rituales, esa carta le vendría de maravilla. Por supuesto, Asuka jamás pudo entender cómo podía ayudarle para eso. La carta parecía ser un «Petit Ángel» mal impreso.

«Y, a pesar de eso, lo mantuviste en tu baraja».

Unos días después de enviarla por correo, su hermano desapareció. Asuka estaba convencida de que la llevaba en su mazo por ese motivo. Pero, ahora que estaba allí, luchando contra este espíritu de duelo, se dio cuenta de que tal vez no era eso. Tal vez era la sensación de que se trataba de un viejo amigo a quien no podía recordar.

—¿Me ayudarás? —preguntó a la carta—. Mi hermano dijo que eras la carta perfecta para mi mazo de ritual. Si no gano este duelo, tal vez no poder verlo de nuevo. Así que, ¿puedes ayudarme?

Asuka tuvo la sensación de que la carta le respondía.

—Invoco Normal a mi monstruo.

En el momento en que la carta tocó el disco de duelo, pareció como si los errores de impresión desaparecieran. Ahora Asuka podía verlo con claridad. Era un monstruo de efecto y definitivamente se parecía a «Petit Ángel», ya que era una versión mecánica de ese monstruo.

—Cuando «Ciber Querubín» es Invocado, puedo añadir a mi mano un Monstruo de Ritual «Ciber Ángel» o una copia de «Ritual del Ángel Mecánico» desde mi Deck. Añado la Carta Mágica de Ritual.

»Además, activo la Carta Mágica «El Guerrero Volviendo con Vida» para recuperar a «Patinadora de la Hoja» desde mi Cementerio y añadirla a mi mano.

«Gracias, hermano, y gracias, Ciber Querubín».

Asuka sintió que el monstruo le respondía, ya que se giró para dedicarle una sonrisa.

—Activo la Carta Mágica de Ritual «Ritual del Ángel Mecánico». Sacrifico a «Ciber Querubín» en mi Campo y a «Patinadora de la Hoja» en mi mano para invocar por Ritual a «Ciber Ángel Benten».

Una estructura metálica apareció detrás de Asuka, la cual tenía una enorme antorcha en el centro. Sus dos monstruos fueron absorbidos por esta, y luego, de sus llamas, emergió una mujer de aspecto rudo. Tenía una larga cabellera de color negro y usaba un par de abanicos de batalla unidos con una cadena. Sus estadísticas eran 1800 puntos de ataque y 1500 de defensa.

—Activo la Carta Mágica de Equipo «Arma de Ritual». Puedo equiparlo a un monstruo de Ritual de Nivel 6 o menor: incrementa sus puntos de ataque y defensa en 1500.

Un guantelete dorado, del cual salía una especie de cuchilla con forma de rayo, apareció en el brazo derecho de la mujer, elevando sus puntos de ataque hasta 3300.

—¡Fase de Batalla! «Ciber Ángel Benten», ¡ataca a la princesa!

Asuka se disculpó en silencio. La chica había sido muy amable con ella, pero, como le dijo antes, ese era un duelo.

La Reina de Hielo recibió los primeros 500 puntos de daño, quedando en 3500.

—Cuando Benten destruye un monstruo en batalla y lo manda al Cementerio, mi adversario recibe daño igual a la defensa original de ese monstruo.

2000 puntos de daño más, dejando a la Reina con 1500.

—Termino mi turno.

A pesar del daño recibido, la Reina estaba sonriendo.

—Veo que estás recuperando tu camino. Incluso pudiste ver a tu monstruo.

—¿Qué sucedía con la carta?

—No podías verlo porque estabas perdida. Pero, ahora que por fin lograste verlo, él te ayudara a recuperar tu camino.

Ciber Querubín apareció junto a Asuka. Con algo de duda, Asuka extendió la mano y le dio unas palmaditas en la cabeza. A pesar de estar hecho de metal, y del frío que los rodeaba, se sentía cálido.

—Ahora es mi turno, robo —la Reina comenzó su turno—. Activo el efecto de «Amo del Hielo» para poner un Contador de Hielo sobre Benten.

A pesar de que su monstruo ahora estaba congelado, Asuka parecía no estar afectada por eso.

—Activo el otro efecto de «Amo del Hielo» al sacrificarlo, destruyo todos los monstruos con Contadores de Hielo.

El monstruo de la Reina estalló, elevando una nube de polvo y nieve. Cuando se disipó, «Ciber Ángel Benten» todavía estaba en el campo.

—Active el efecto de «Ritual del Ángel Mecánico» en mi Cementerio. Me permite desterrarlo para evitar la destrucción de uno o más monstruos de LUZ que controle.

—Ingenioso —la elogió la Reina—. Invoco Normal a «Encantador del Frío».

Nuevamente, el monstruo usaba ropas blancas, las cuales esta vez parecían ser una especie de armadura de mago. Además, traía un cetro en sus manos, que más bien era una especie de varita mágica. Tenía 1600 puntos de ataque, pero al momento de ser invocado subió a 1900. Su defensa era de 1200.

—Mi monstruo gana 300 de ataque por cada Contador de Hielo en el Campo. Además, una vez por turno, puedo descartar una carta para poner un Contador de Hielo a un monstruo boca arriba en el campo.

Con «Ciber Ángel Benten» ahora teniendo dos contadores, el monstruo llegó a 2200. No los suficientes para superar los 2800 del monstruo de Asuka, pero estaba claro que la Reina pretendía ganar tiempo hasta su próximo turno evitando que el monstruo de Asuka atacara.

La Reina continuó su turno:

—Activo la Carta Mágica de Equipo «Entierro Prematuro»: pago 800 puntos de vida para resucitar a «Amo del Cristal».

—Desde mi campo —respondió Asuka—, activo la Carta Mágica de Juego Rápido «Tifón del Espacio Místico» para destruir a «Entierro Prematuro».

—Termino mi turno —declaró la Reina. Sólo le restaban 700 LP.

Asuka se mordió el labio. Todo se definiría en el siguiente robo. Si no sacaba la carta adecuada, perdería y con ello se iría la oportunidad de encontrar a su hermano.

Sintió a Ciber Querubín frotarse contra su espalda, como si estuviera empujándola para que avanzara.

—No voy a dudar, no ahora que estoy tan cerca. ¡Robo!

Su mazo respondió a sus sentimientos.

—Sacrifico a «Ciber Ángel Benten» para Invocar por Tributo a «Ciber Bailarina».

Una mujer alta, de larga cabellera plateada, vestida con un leotardo blanco con gris, apareció en el campo. Tenía 2300 puntos de ataque y 1600 de defensa.

—Cuando es Invocada por Tributo, destruye todas las Cartas Mágica Boca Arriba en el campo.

La carta de Campo de la Reina fue destruida. Además, sin los contadores de Hielo, el Encantador regresó a sus 1600 puntos de ataque originales.

—Fase de batalla…

El monstruo de Asuka destruyó al «Encantador del Frío» acabando con los últimos 700 puntos de vida de la Reina, dejándola con exactamente 0 LP.

—De verdad que eres fuerte —dijo la Reina—. Me alegra ver que superaste la prueba.

—Ahora, dime lo que sabes sobre Fubuki.

—Por supuesto: tu hermano está perdido.

Asuka apretó los puños. ¿Se estaba burlando de ella?

—Está perdido en el Vacío de la Oscuridad. Sin embargo, hay una forma de traerlo de regreso. Ahora sé que tienes la fuerza para hacerlo, para vencer todos los obstáculos y recuperarlo.

—¿Cómo…?

—Él vendrá a ti cuando llegue el momento. La pregunta es: ¿serás lo bastante fuerte para romper el Velo que cubre sus recuerdos y traerlo de vuelta?

Asuka no entendía del todo lo que le estaba diciendo. Miró a Ciber Querubín. Su hermano siempre estuvo allí para ella, incluso en esa prueba. Si no fuera por la última carta que le había dado antes de desaparecer…

—Fubuki siempre fue fuerte para mí. Es hora de que yo lo sea para él.

—Muy bien. Pasaste mi prueba. Es hora de que vuelvas al Castillo de Kronet.

Asuka tuvo que cerrar los ojos cuando una inmensa y segadora Luz blanca la envolvió. Cuando abrió los ojos, estaba de regreso en el castillo, sólo que este lucía intacto.

—Ve y recupera a tu hermano, hija mía —susurró la voz de la Reina de Hielo en el viento.

Asuka miró a su alrededor. Momoe, Junko, Hayato, Sho y el profesor Daitokuji estaban allí.

—¡Asuka! —la llamaron sus amigas mientras corrían hacia ella.

Pronto se encontró siendo acosada por preguntas de preocupación.

—Estoy bien…

—Estás llorando —la interrumpió Junko—. ¿Cómo se supone que crea que estás bien?

¿Estaba llorando? Asuka se llevó las manos a los ojos. efectivamente, estaban húmedos por las lágrimas. Pero no eran por dolor. Eran lágrimas de nostalgia y alivio. Todavía no entendía la razón detrás del primer sentimiento, sólo una corazonada de que se había reencontrado con personas que en el pasado fueron muy importantes para ella.

Sin embargo, el alivio sí que lo entendía: por primera vez en casi dos años, tenía una pista sólida sobre su hermano. Su presentimiento fue correcto: debía ir a esas ruinas, después de todo, según Ryo, ese fue uno de los últimos lugares en los que se vio a Fubuki.

—¿Dónde están los demás? —preguntó.

Como respuesta, recibió varias miradas de desconcierto, preocupación y pesar.

—No han vuelto de las pruebas. Tú eres la primera que lo hace.

Asuka frunció el ceño. ¿Qué estaba pasando allí?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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