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Hasta que el cielo me detenga - Capítulo 33

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  4. Capítulo 33 - 33 Acto IV —Capitulo 315 — Armas vivas
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33: Acto IV —Capitulo 31.5 — Armas vivas.

33: Acto IV —Capitulo 31.5 — Armas vivas.

—Una niña mimada, ¿Eh?

Liam oculto su sonrisa divertida detrás del dorso de su mano, mientras caminaba a la par de Inei.

Ambos llegaron hasta el carruaje donde su padre y suegro lo esperaban, ambos hombres adultos miraban con curiosidad notable en los ojos.

Inei pudo observar también como desde una ventana del carruaje, su tía Lucia lo veía con un toque divertido y de interés.

—Bueno hasta aquí llegó yo joven señor.

Fue un placer hablar un ratito con usted.

Inei sonrió junto sus manos y con una leve reverencia de su cabeza: —Muchas Gracias por su hospitalidad y servicios, Señorita Liam.

Nos veremos pronto.

Liam sonrió un poco coqueta y se acercó a él.

Lo tomo por los hombros, se apoyo en la punta de sus pies y suavemente sus labios tocaron las mejillas del chico.

Las mejillas de Inei se prendieron en un rojo medio intenso.

Sus pupilas temblaban por la sorpresa.

—Por favor espera mi visita~ Susurro alejándose despacio con un brillo amoroso y coqueto en los ojos.

Inei sin saber que hacer ahora, carraspeó y se dio la vuelta evitando las miradas divertidas de los dos adultos detrás de el…

Entro al carruaje donde las miradas de cuatro mujeres lo recibieron.

—Parece que el pequeño Inei tiene suerte con las mujeres~ Comento alegre Lushui palmeando un asiento a su lado.

Ziyu que estaba recostada en el regazo de su madre, miro a Inei con un puchero.

Mientras que Yeryn al otro lado no lo quería ver.

Avergonzado y sin muchas opciones, se sentó al lado de su suegra, la cual lo abrazo con su brazo izquierdo y le beso la mejilla.

—Ay, mi pequeño yerno… —susurró Lushui con dulzura, mientras lo atraía un poco más hacia sí—.

Va a tocar que empieces a acostumbrarte, muchas chicas estarán a tu alrededor de ahora en adelante.

Inei se revolvió ligeramente, aún ruborizado, atrapado entre la calidez de Lushui, las miradas intensas de las dos mujeres jóvenes, y el recuerdo reciente del beso de Liam.

—No es como si yo las buscara… —murmuró apenado.

—¿No?

—dijo Yeryn desde su rincón, sin siquiera mirarlo—.

Qué conveniente que justo te dejes besar tan fácil…

Ziyu bufó suavemente, recostando aún más su cabeza en el regazo de su madre, y giró los ojos.

—Tampoco fue un beso en los labios, Yeryn no es para tanto.

Comento Ziyu como si no le interesará el tema acerca de Inei y Liam.

Yeryn finalmente lo miró con una expresión entre celos y tristeza.—Solo digo que…

cada vez que parpadeo parece que hay una nueva mujer en su vida.

Lucía, desde su asiento, rió suavemente mientras acariciaba el cabello de Yeryn.

—Bueno ¿Qué puedo decir?

Inei es como su padre en su juventud…

o peor.

A donde va, las flores lo siguen.

—No me ayudas —musitó él, llevándose una mano al rostro.

Lushui le dio una palmadita reconfortante en el hombro y habló en un tono más bajo, lo suficiente para que solo él la escuchara: —No olvides que hay corazones frágiles aquí, Inei.

No todos te verán solo como un cultivador prodigio.

A veces, una sonrisa tuya puede cambiarlo todo para alguien —susurró Lushui, con una dulzura que contrastaba con la firmeza en su mirada.

Inei giró el rostro hacia ella.

Por un momento pensó que hablaba de Ziyu o de Yeryn… pero el brillo en los ojos de Lushui le hizo pensar que tal vez… no era solo eso.

Sorprendido por la carga emocional en esas palabras Inei pensó rápido en algo que decir.

Pero justo en ese momento, la puerta del carruaje se abrió.

Entraron su padre, Xiay, y su suegro, Ethan.

Ambos con posturas relajadas, aunque sus ojos se posaron brevemente sobre Inei y luego sobre Lushui, notando lo cerca que estaban.

—¿Interrumpimos algo?

—dijo Ethan con una media sonrisa, mientras tomaba asiento.

—Nada que no puedas asumir, viejo lobo —respondió Lushui con ligereza, sin apartarse de Inei ni dejar de acariciar con ternura los cabellos de su hija, Ziyu, que aún descansaba en sus piernas.

Xiay solo sonrió, acostumbrado a la dinámica y al caos silencioso que giraba alrededor de su hijo.

Se acomodó con elegancia y miró a Inei de forma más directa.

Lucía, al ver a los hombres instalarse, inclinó un poco la cabeza hacia Inei con gesto elegante.

—Inei… ¿me dejarías ver la espada?

Tengo curiosidad por esa arma.

Inei dudó un instante, pero asintió.

Tomó el Filo del Anochecer con ambas manos, y con sumo cuidado deslizó apenas unos centímetros la hoja fuera de su funda negra.

En el instante en que el cristal azul aguamarina tocó el aire del carruaje, un escalofrío helado recorrió el espacio cerrado.

El tiempo pareció detenerse.

El aire se volvió denso.

Un leve zumbido surgió, apenas perceptible, pero lo suficiente para causar que el corazón de todos acelerara un instante.

Las miradas de todos se clavaron en la hoja.

Lucía entrecerró los ojos.

Sus pupilas se afilaron como las de una bestia salvaje.

Su instinto asesino, afinado por años de combate y experiencia, reaccionó de inmediato, como si su alma hubiera sido tocada por el filo mismo de la muerte.

Por un breve instante, se formó un aura dorada oscura alrededor de su figura… hasta que, con un parpadeo, volvió a la normalidad.

—Qué aura tan aterradora tiene esa espada… —comentó con una sonrisa que no lograba ocultar del todo la tensión que aún vibraba bajo su piel —.

No es común sentir ese tipo de filo… ni siquiera entre armas vivas.

—¿Armas vivas?

—repitió Ethan en voz baja, cruzando los brazos mientras observaba la espada con cautela—.

¿A que se refiere exactamente con ‘Armas vivas’?

Ziyu se había aferrado inconscientemente a la pierna de su madre, su rostro escondido en el regazo de Lushui, mientras Yeryn miraba fijamente la hoja, sin atreverse a hablar.

—En el basto continente de Aram, los alquimistas no son los únicos que pueden crear vida con sus píldoras de alto nivel que hacen retumbar la tierra, por cada cien alquimistas hay solo un puñado de herreros, de ese puñado de herreros solo hay uno que puede hacer magia con sus manos.

Mientras forjan el mineral con las que hacen sus espadas o lanzas, van introduciendo fragmentos de Arcam en cada moldeo del mineral…

Con el tiempo el mineral y el Arcam se vuelven uno, como si fuera un cristal de Arcam, antes de pasar a la siguiente fase de la creación del arma, el herrero usa un frasco de sangre de su futuro portador…

así es como nacen las armas vivas.

Inei miro a Lucia unos momentos antes de bajar a mirar su espada.

—La cerradura reaccionó a mi sangre —dijo Inei, volviendo a guardar la hoja—.

Y al hacerlo… sentí algo.

Pero no se como explicarlo…

—Entonces, esa espada ¿Está viva?

¿Puede hablar?

Pregunto Ethan moviéndose en su asiento en el carruaje mientras este comenzaba a moverse por las calles.

—Las armas vivas no significan que en verdad estén vivas como nosotros, si no, mas bien son algo como.

Que corresponde a tu voluntad.

Si en verdad quieres que un arma hable, se necesitaría hacer un pacto con un espíritu y desde hace mulenios no sen ven los espíritus…

Explico Lucia atrayendo el cuerpo de Yeryn hacia el suyo y abrazarla con un brazo por su cintura.

—Oh…

Ethan se sonrojo un poco avergonzado de haberse dejado llevar por el tema de las armas vivas.

Su esposa le dio un suave codazo y volvió su atención hacia Inei.

Acariando su hombro izquierdo, lo atrajo hacia el haciendo que el joven colocará su cabeza en su seno izquierdo.

—¿Cual es el siguiente paso, harás algo con el cristal?

Pregunto con clara curiosidad continuando con sus caricias en el costado del cuerpo del chico.

—Sinceramente no se que planes tiene mi maestra.

Pero de seguro será algo relacionado con mi furgo.

Inei entonces guardo la hoja de filo del anochecer y alzo su mano derecha un poco alejándola del vestido de Lushui.

Apretó sus dedos un poco y el calor de una llama apareció en su mano.

Los presentes miraron el fuego en la mano de Inei.

Ethan se inclino más en su asiento y miro con interés y sorpresa la llama.

—Es increíble…

Tan joven y ya puedes manipular el fuego, yo a mis cuarenta años, solo tengo mi elemento por mi padre.

Pero tú…

Xiay en su puesto río suavemente.

—Jeje, si a ti te sorprende imagina el susto que nos llevamos, cuando Inei salió corriendo desnudo con fuego en sus manos por el jardín.

Tuvimos que meterlo en una piscina para que se apagara.

Lucia fue la primera en reír, el recuerdo de esa noche, el cumpleaños numero 11 de Inei, Un mes antes de la perdida de su madre, un ultimo recuerdo agradable.

Mientras los demás se reían, Inei se encogió en su siento y en abrazo de su suegra queriendo evitar los rostros de los demás , Ziyu en el regazo de su madre con una sonrisa estiro un poco la mano y tomo la Inei, aunque el joven en su intento de evitar el mundo, no lo sintió.

Cerro sus ojos levemente y espero que el viaje terminara rápido si se dormía un rato.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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