Hasta que el cielo me detenga - Capítulo 44
- Inicio
- Todas las novelas
- Hasta que el cielo me detenga
- Capítulo 44 - 45 Acto Iv — Capitulo 43 — Sensación de muerte
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
45: Acto Iv — Capitulo 43 — Sensación de muerte.
45: Acto Iv — Capitulo 43 — Sensación de muerte.
Fuuuuuuuuuuuizzzzzh ¡BOOM!
Las puertas principales de la residencia Nozen temblaron antes de estallar en una lluvia de astillas y hierro retorcido.
La onda expansiva agitó los estandartes del clan y levantó una cortina de polvo que se tragó los primeros gritos.
—¡Estamos bajo ataque!
—rugió un guardia mientras desenvainaba su lanza.
Pero su voz fue cortada de inmediato cuando un hombre cubierto con armadura negra apareció entre el polvo, su mano atravesando el pecho del guardia en un movimiento seco y preciso.
La sangre aún ni siquiera había tocado el suelo cuando otros doce invasores ya estaban pisando la entrada, avanzando como una avalancha oscura.
La estructura del arco principal se desmoronó bajo la fuerza de su embestida.
Los ancianos menores y guardias que estaban patrullando reaccionaron con rapidez, pero apenas alcanzaron a invocar su Arcam cuando el enemigo ya los había alcanzado.
—¿Qu-quiénes son?
—graznó un anciano de túnica blanca, retrocediendo al ver cómo tres guardias eran partidos a la mitad con una sola barrida de espada.
—Kejajaja!!!
Hoy será el día en que su maldita familia dejé está ciudad para siempre!.
La voz ronca de un hombre alto de cabello naranja resonó con fuerza en los oídos de los presentes.
Varios de los ancianos apretaron sus dientes al reconocer al hombre.
Se trataba del antiguo jefe de la familia Akian.
Apodado como el tigre del relámpago: Akian Zakar.
Un hombre que juro venganza a los siete vientos, después de una derrota mas que humillante ante Xiay.
—¡Xiay!
¡¿Donde estás Xiay!?
Grito abalanzando su espada al aire, la piel de sus manos delato unas líneas moradas claras.
Algo que hizo que el corazón de muchos ancianos se estrujara.
Había leyendas acerca de las marcas moradas en la piel de un ser vivo.
Y eso significaba la locura de corrupción del Arcam.
Mientras una masacre ocurría en la puerta principal, el salón principal era un escenario de caos total, muchos de las personas que no eran luchadoras corrían a refugiarse mientras los ancianos principales las organizaban.
En medio del todo el caos, Xiay reunía a varios guerreros para un contraataque inmediato.
Scathath con su presencia devastadora pero tranquila, comenzó a caminar con paso suave pero firme hacia su discípulo.
A mitad de camino se convirtió en una nube espesa que voló hacia Inei hasta ingresar en su cuerpo.
—Me gustaría tener algo de acción después de tantos años inactiva, pero desde el incidente de esos poderosos mi alma se debilito demasiado.
Tendrás que valerte por tu cuenta.
Inei asintió con una sonrisa, levanto la mano derecha y se la llevo hacia el medio de su pecho.
—No se preocupe maestra.
Estaré bien, yo me encargo.
—Muy bien todos, prepárense, enseñémosle a esos bastardos lo que es meterse con el Clan Nozen.
—- Los gritos eran un infierno abierto.
Los cuerpos… una alfombra de muerte reciente.
Las columnas ardían en fuego azul mientras la sangre teñía el suelo en un rojo brillante.
Los invasores reían mientras destrozaban sin misericordia a cualquiera que tratara de escapar.
En medio de la masacre, con la espalda recta como un monolito, Zakar levantó su espada manchada.
Sus ojos estaban abiertos de par en par, llenos de odio y locura.
Las venas moradas expandiéndose por su piel lo volvían casi irreconocible.
—¡¡¡XIAY!!!
—rugió, y su voz retumbó como un trueno quebrado— ¡Sal y pelea como el “héroe” que dicen que eres!
Una corriente de viento cortó la tensión.
Desde lo alto de las escaleras principales, Xiay Nozen hizo su aparición.
Nada en él parecía perturbarse, ni siquiera ante el desastre que tenía delante.
Sus pasos eran lentos, controlados.
No apretaba la mandíbula, no dejaba ver emoción alguna.
Un experto de etapa Axis frente a un monstruo con sed de venganza.
Cuando Xiay habló, su voz fue firme y sutil, como un acero tan afilado que no necesita demostrarlo: —Zakar… no pensé que llegarías tan bajo como para sacrificar tu humanidad por poder.
El líder enemigo gruñó, tensando los músculos marcados por la corrupción.
—¡A mí no me hables de humanidad!
—escupió— ¡Tú me arrebataste TODO!
Xiay no bajó la mirada.
—Entonces ven por lo que crees que mereces.
El aire se volvió pesado.
Nadie se atrevía a moverse.
Eran dos hombres… pero la presión que liberaban bastaba para que los guardias se arrodillaran sin querer.
Zakar no esperó más.
Rugió y se lanzó con la espada hacia adelante.
Su golpe cortó el aire con tal velocidad que silbó antes de chocar contra la palma desnuda de Xiay.
¡CLANG!
Una onda de choque rompió las baldosas bajo sus pies.
Xiay deslizó la espada hacia un lado y lanzó un golpe recto al rostro de Zakar.El hombre retrocedió un paso, sonriendo.
—Sigues igual de confiado —escupió sangre—.
Qué bueno, así tendré el placer de borrarte esa expresión.
Zakar se impulsó hacia atrás y, con un giro, su espada se cubrió de electricidad violeta.
Cayó sobre Xiay como un rayo viviente.
Xiay levantó el antebrazo, bloqueando el golpe.
La electricidad chisporroteó sobre su piel y la apartó con un movimiento seco.
Zakar parecía incansable.
Atacaba sin dar respiro: estocadas, cortes bajos, barridos brutales que buscaban arrancarle la pierna o la cabeza.Xiay los repelía uno tras otro, pero estaba retrocediendo.
Una grieta en el suelo.Otra en la pared.Dos fuerzas que se igualaban.
Varios guardias pensaron por un momento que Zakar podría realmente matar a Xiay.
Y eso lo hizo reír.
—¿Qué pasó con tu poder, Xiay?
¿O acaso sin tu familia detrás… no eres nada?
Ese comentario fue un error.
Xiay dejó de retroceder.
Bajó la guardia.
Sus manos dejaron de temblar.
La mirada que dirigió a Zakar no tenía odio… sino una fría certeza.
—Ya terminé de evaluarte.
Zakar no alcanzó a procesarlo.
Xiay desapareció.
Un puño se estrelló en el estómago de Zakar.
¡BOOM!
El hombre fue lanzado contra una columna, rompiéndola en pedazos.
Tosió sangre mientras trataba de ponerse de pie… pero otro golpe lo tomó de costado, haciéndolo rodar por el suelo.
Xiay no hablaba.
Solo avanzaba, y cada paso era una sentencia.
—¡No… no te atrevas…!
—Zakar levantó la espada, apenas.
El arma voló por los aires tras un golpe seco en la muñeca.
Un instante después, Zakar sintió cómo el aire abandonaba sus pulmones cuando un rodillazo le aplastó las costillas.
Cayó de rodillas, jadeando como un animal herido.
Xiay lo tomó del cabello y lo obligó a levantar la vista.
—Buscaste esta pelea —dijo con voz baja, sin emoción—.
Y aun así… no estabas preparado para ella.
Zakar escupió saliva mezclada con sangre.
Sus ojos, llenos de odio, se tensaron al límite.
—Yo… ¡yo te mataré!
¡Aunque tenga que…!
No terminó.
Xiay cerró el puño, y su figura desapareció un instante.Lo siguiente que se escuchó fue un estruendo brutal.
¡KRAAASH!
El cuerpo de Zakar salió disparado como un proyectil humano, atravesando la pared del pasillo con una nube de polvo, cruzando la pared siguiente, y otra más, hasta que finalmente cayó sobre el suelo de piedra del jardín oriental.
Los pétalos del cerezo danzaron mientras la tierra temblaba al recibirlo.
Zakar vomitó sangre y trató de levantarse.
Una sombra se proyectó sobre él antes de que pudiera mover un músculo.
Xiay cayó del cielo con un codo directo al pecho del invasor.
¡BOOM!
El impacto hundió el suelo bajo ellos, astillando las losas y levantando una lluvia de tierra.
Zakar gritó, más por impotencia que por dolor.
Intentó cubrirse, pero Xiay ya estaba encima suyo.
Un puñetazo.
Otro.
Y otro.
Puñetazos pesados, certeros, sin rastro de piedad.
Zakar trató de concentrar Arcam en su brazo, pero Xiay lo tomó por la garganta y lo estampó contra el árbol más cercano.
La corteza crujió y se rompió al instante.
—Eres solo un cobarde que se esconde detrás del ruido que hace —escupió Xiay, mirándolo desde arriba—.
Ni siquiera mereces mi tiempo.
Zakar forcejeó, desesperado, pero Xiay lo arrojó al suelo como si fuera un saco de basura.
Se apoyó un segundo en su rodilla para no caer.
Su visión era borrosa.
Su boca sabía a hierro y polvo.
Pero en su rostro aún quedaba una sonrisa torcida.
—Je… jejeje… Eres un maldito monstruos, has mejorado…
has mejorado…
Xiay avanzó con una calma aterradora, levantando la pierna para rematar con una patada directa al pecho.
Pero esta vez, Zakar levantó el brazo y detuvo el golpe.
No debería haber podido.
Los ojos de Xiay se entrecerraron.
Una niebla espesa y morada comenzó a brotar de las venas oscuras de Zakar.
Su respiración se volvió un gruñido ahogado mientras su cuerpo temblaba como si algo desde dentro intentara romperlo.
La corrupción del Arcam… devorándolo y a la vez alimentándolo.
Xiay retrocedió un salto, aterrizando con el cuerpo bajo y los músculos tensos.
El aire alrededor de Zakar se volvió tóxico.Pedazos de piel comenzaron a desprenderse, cayendo al suelo con un sonido húmedo.Debajo… había carne negra, como si estuviera pudriéndose en vida.
—Jajajaja… —Zakar levantó la cabeza, una sonrisa grotesca tirando de labios ya rotos—¿Te sorprende, Xiay?
Esto es… poder real… La niebla morada emanaba ahora como una tempestad, serpenteando alrededor de su cuerpo.Las marcas oscuras en su piel crecieron, ramificándose por todo su torso y rostro, hasta cubrirlo casi por completo.
Su Arcam ardía… pero no como el de un humano.
Era veneno y desesperación convertidos en fuerza.
Xiay sintió el cambio inmediato:El poder de Zakar había saltado varios niveles de manera antinatural.
El experto de etapa Axis tragó aire.
Por primera vez esa noche, su expresión se endureció.
—Idiota… —musitó— Estás dejando que esa corrupción te consuma.
Eso no es poder… es un suicidio.
Zakar rió.
Pero la risa se transformó en un chillido degenerado, como si dos voces se solaparan dentro de su garganta.
—¡Si puedo matarte… entonces vale la pena!¡Aunque mi alma se rompa en mil pedazos!
El suelo bajo sus pies comenzó a agrietarse.La energía morada se elevó en espirales violentas alrededor suyo.
Xiay apretó los dientes.
Esa cosa enfrente suyo… Ya no era solo Akian Zakar.
Era algo que estaba dejando de ser humano.
Y si seguía evolucionando… Sería demasiado tarde para detenerlo.
—Todos estos años que estuve alejado de la civilización, encerrado.
Viajando, entrando…Todo…todo fue para este momento.
Esta noche te mataré Xiay.
Luego le hare un montón de cosas a tu familia…Que desearan morir kakakakaka.
Las palabras goteaban veneno.La corrupción ya no lo estaba consumiendo simplemente… lo estaba volviendo otra cosa.
Xiay no respondió.Solo hundió su postura y cargó aire en sus pulmones.
Entonces desaparecieron ambos.
¡BOOOOOM!
Dos cuerpos chocaron en mitad del jardín, generando otra explosión de polvo y piedras.Zakar lanzó un puñetazo descendente, tosco, directo, tan cargado de fuerza bruta que el aire chilló.
Xiay logró cruzar los brazos para bloquearlo.
El suelo cedió bajo sus pies.
Un cráter recién nacido se abrió mientras Xiay era arrastrado hacia abajo por la fuerza del impacto.
—¿Sorprendido?
—gruñó Zakar, sus dientes chocando entre sí—¡¡¡NO HUYAS MÁS DE MÍ!!!
Lanzó otra embestida, esta vez con el hombro.
Xiay giró a un costado, pero aun así el impacto de la onda lo expulsó hacia atrás varios metros.Sus talones rasparon el suelo hasta hundirse.
Antes de que pudiera recuperar el equilibrio, Zakar ya estaba encima, golpeando como si sus brazos fueran martillos gigantes y mal formados.Torpes, sí.Pero cada uno era capaz de partir una casa.
Xiay bloqueaba, desviaba, retrocedía.Los músculos se le tensaron, sus brazos empezaron a entumecerse por las descargas moradas que acompañaban cada puñetazo.
Estaban igualados.
Y eso horrorizó a los guardias que observaban desde lejos.
¡CLACK!
Un golpe se coló entre la defensa.
El puño de Zakar chocó contra el rostro de Xiay.
El experto Axis salió despedido, derribando ramas y atravesando un murete de piedra.Tosió sangre mientras trataba de ponerse en pie, limpiando sus labios con el dorso de la mano.
Zakar llegó caminando, arrastrando los pies como un cadáver animado.
La piel se le desprendía en tiras.
Sus músculos palpitaban bajo la infección morada.
—¡¡¡LEVÁNTATE, MALDITO!!!
—escupió—¡NO TERMINÉ CONTIGO!
Xiay se enderezó con la mandíbula tensa.
Sus ojos ya no estaban tan fríos como antes…Estaban afilados.
Con intención de matar.
—Has perdido tu mente —dijo, flexionando una pierna—.
Y sin embargo… El viento se curvó a su alrededor.
—Tu cuerpo… sigue queriendo luchar.
Zakar gritó y lanzó otra carga frenética.
Esta vez, Xiay no retrocedió.
Intercambiaron golpes directos.
Puño con puño.
Brazo contra brazo.
Codo contra mandíbula.
Cada impacto liberaba una onda de choque.
El aire vibraba, las piedras temblaban, los árboles se inclinaban.
Los pétalos del cerezo volaban como cuchillas rosadas a su alrededor.
Zakar rio entre respiraciones rotas.
—¡ESTO… ESTO ES LO QUE SIEMPRE QUISE!¡Luchar contigo sin que te contengas!
Xiay gruñó por primera vez en la pelea.
—Eres estúpido… y estás muerto.
Abrió la guardia, esquivó un golpe torpe por debajo… y su rodilla subió con una violencia aterradora.
¡CRACK!
Zakar escupió dientes mientras su cabeza se agitaba hacia atrás.
Pero ni siquiera eso lo detuvo.
Sujetó el brazo de Xiay…y lo enterró de cara contra el suelo.
¡KRAASH!
Una mano temblorosa presionó la nuca del experto Axis, tratando de aplastarlo contra la tierra y partirle el cráneo.
Xiay apoyó una rodilla, resistiendo, gruñendo, sintiendo que el peso de Zakar ya no era humano.
Zakar gritaba como si el odio lo mantuviera con vida.
—¡TÚ ME LO QUITASTE TODOOOO!
Los espejos del palacio temblaron.
Las ventanas vibraron con esa rabia que parecía tener forma y filo.
Xiay alzó la cabeza…Su mirada ya no era la de un hombre calmado.
Si no la de un guerrero que ha decidido matar.
Con un rugido contenido, se impulsó hacia arriba, derribando el agarre de Zakar y liberándose del suelo que se quebraba bajo ellos.
El aire alrededor de Xiay y Zakar se había vuelto denso por el choque de energías.
El tatuaje de lobo en la frente de Xiay ardía con una luz verde esmeralda que contrastaba con la oscuridad morada de su adversario.
—¡Cacería del lobo!
—Gritó Xiay, conectando un golpe directo y rápido contra el rostro de Zakar.
El Patriarca Nozen desató una técnica relámpago que superaba con creces el límite de su etapa Axis.
Su cuerpo se movió a una velocidad imperceptible, desatando un combo de golpes que parecían invisibles a la vista.
Desaparecía cada vez que conectaba con un impacto, dejando solo el eco de la fuerza.
Zakar, a pesar de su fuerza bruta potenciada por la corrupción, era incapaz de seguir el ritmo.
Su cuerpo se sacudía violentamente con cada puñetazo invisible.
La locura en su rostro se transformó en un terror genuino.
El último golpe del combo de la Cacería del Lobo resonó como un trueno final.
Zakar fue arrojado contra el muro este de la residencia con una fuerza tan devastadora que no solo rompió la pared, sino que el sonido del impacto fue seguido por el crujido de huesos múltiples.
El Tigre del Relámpago cayó, inconsciente, las líneas moradas de su corrupción parpadeando débilmente.
El Despertar del Cielo Mientras el padre resolvía sus asuntos mano a mano de forma implacable, el hijo ya había resuelto el problema en la entrada principal.
Un total de trece expertos de nivel Ony en sus principios habían sido derrotados con la fuerza combinada de los ancianos del clan.
Los más peligrosos, dos expertos de etapa Vren, habían sido inmovilizados por la poderosa Lushui, mientras que un tercero se encontraba convertido en una estatua de hielo aterrorizada.
Inei estaba a pocos pasos del hombre criogenizado, su cabeza levantada hacia el cielo nocturno alterado.
Las nubes de tormenta se encontraban chocando entre ellas, causando estruendos peligrosos.
La atmósfera se había vuelto increíblemente pesada, cargada de una humedad y una energía volátil que anunciaban un cambio inmediato.
Un relámpago, de un violeta enfermizo, rasgó el cielo y la luz repentina iluminó el rostro de Inei.
El aire se sentía eléctrico y el olor a ozono era abrumador.
¡KRAAAACCK!
El trueno fue tan cercano que hizo vibrar el suelo y las ventanas cercanas.
En ese instante, la lluvia comenzó.
No fue una llovizna, sino un diluvio violento que cayó a cántaros, golpeando las losas del patio y extinguiendo el fuego azul que ardía en los restos de las columnas.
La tormenta no era natural; era una resonancia de la fuerza elemental.
De esas que solo se nombran en textos antiguos y en cuentos ñara asustar a los niños más rebeldes.
Inei sintió un escalofrío en lo más profundo de su alma y corazón.
Lushui que estaba cerca de el colocó una mano en su hombro.
—Estas bien?.
Le pregunto suavemente cómo una madre a su hijo.
—No me gusta esta tormenta…Siento que va a pasar algo.
El ritmo de la lluvia se intensificó tanto que las gotas parecían pequeñas rocas que raspaban la piel.
Muchos de los ancianos corrieron la darle refugios a los niños y a los más necesitados.
Lushui creo un pequeño campo de agua que la protegía a ella y a Ineiby juntos empezaron a correr para buscar refugio.
Una pequeña cabaña cerca de la entrada principal fue su guarida, pero no duró mucho.
Pues al entrar la lluvia cesó de golpe y un nuevo escalofrío recorrió a Inei.
Tomo el cuerpo el Lushui en sus brazos y salió disparado fuera de la cabaña.
KRUUUUUUHTHHH!!
La onda expansiva mando sus cuerpos a volar varios metros en el jardín principal de la residencia.
Justo después de ese rayo inmediatamente cayó uno en la entrada del marco de la residencia.
Luego otro en la ciudad, otro en el centro, otra en la plaza de alquimia, uno más cerca de la casa de subastas.
La ciudad entera empezaba a ser castigada por rayos poderosos capaces de destruir estructuras enteras con un suave toque.
—Al suelo!
—Corran!
—Protejan a los niños!!
Todos entraron en desesperación, muchos expertos en un intento por salvar a los más indefensos formaron barreras de Arcam.
Barreras que no duraron ni un parpadeó.
Los rayos eran tan poderosos que hasta un experto de clase rey que pasaba por la ciudad fue consumido en un momento.
Convertido en cenizas.
Durante un minuto entero que pareció ser eterno para los habitantes, Durante un infierno de rayos morados.
Se perdieron más de cien mil vidas de las quinientas mil que hay en la ciudad.
Cuando el último rayo cayó.
Inei que había conseguido formar una barrera de Rekiem alrededor de la residencia con ayuda de Scathath cayó de rodillas escupiendo sangre.
Lushui que se apresuró en llegar a su lado quedó congelada cuando una sensación de muerte invadió el corazón de todos.
La respiacion en casa uno dejo de funcionar, como si se les hubiera olvidado o nunca supieran respirar.
Una sensación de esas que te atrapan el cuello y te obligan a no mirar atrás.
El corazón de todos se detuvo, sus rostros empezaron a palidecer por la perdida de aire.
—GAAAAAAAAHHHH!!!
solo fue hasta ya que escucharon un grito desgarrador la conciencia de todos volvió a ellos.
Las toses, gemidos suplicantes de aire.
Todo arranco en el momento en que esa sensación de eliminó de sus síntomas nerviosos.
Inei sintió su corazón arder.
Como pudo agarro fuerzas y empezó a correr hacia la parte este de la gran mansión.
Todo con el pensamiento gritado de que su padre estuviera bien…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com