Hasta que el cielo me detenga - Capítulo 57
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Capítulo 57: Acto I — Capitulo 9 — Dúo elemental
Aunque no quiera admitirlo en voz alta, la idea me sigue dando vueltas en la cabeza: si hubiera recuperado mi poder completo antes de esa caravana… quizás nadie habría muerto. O quizás el ataque ni siquiera habría sucedido. Ese pensamiento pesa, pero ya no me ahoga como antes. Solo me recuerda que todavía tengo mucho camino por recorrer.
El pergamino del Destello del Dragón Azul sigue tentándome. Un tercer elemento —electro— en un núcleo que ya lucha por mantener fuego y hielo en paz… suena a suicidio. Pero Scathath no parece preocupada. Dice que hay un método. Que puede enseñarme a que convivan sin romperme. Y después de lo que vi anoche, después de sentir cómo el hielo empezó a fluir en lugar de desgarrar… le creo. O quiero creerle.
Ella conoció a mi madre.
Cien años juntas.
Y cuando me mira, dice que soy igual a ella.
No sé si eso me enorgullece o me asusta. Solo sé que no quiero decepcionarla. Ni a ella, ni a mamá.
El aire frío de la cueva nos recibió con una brisa que, por primera vez, resultó más cálida que helada. Inei caminaba unos pasos detrás de la figura flotante de Scathath, que había vuelto a materializarse apenas dejaron los jardines de piedra de la residencia. Su forma etérea parecía absorber el Arcam ambiental; cada pulso de energía hacía que su silueta brillara un poco más sólida.
—Bien —dijo ella sin girarse—. Quítate la camisa y siéntate en esa pequeña plataforma.
Inei obedeció sin preguntar. Se sacó la camisa manga larga gris oscura de un solo movimiento fluido, dejando al descubierto el torso marcado por cicatrices de guerra y el leve brillo residual del Arcam que aún latía bajo su piel. Caminó hasta la roca que Scathath señalaba: una saliente natural de la pared de la cueva, plana y pulida por el tiempo y el agua, como una plataforma diminuta suspendida sobre el lago helado.
Se sentó en posición de loto. El frío de la piedra le subió por las piernas, pero no era incómodo. Era… familiar.
Scathath flotó hasta quedar frente a él, a la altura de sus ojos. Extendió un dedo índice translúcido y lo posó con suavidad en el centro de su frente.
Un destello blanco plateado brotó del punto de contacto. La luz fue intensa pero breve, como un relámpago silencioso. Cuando se disipó, en la frente de Inei quedó grabado un tatuaje luminoso: una lanza estilizada envuelta en llamas que giraban lentamente. No dolía. Solo ardía con una calidez profunda, como si alguien hubiera encendido una vela dentro de su cráneo.
Scathath retiró el dedo. En la punta quedó una pequeña esfera de luz blanca que flotaba como una perla suspendida.
—Esto es el sello de equilibrio —explicó con voz serena—. Se llama Yin y Yang. No es solo un nombre bonito tomado de filosofías antiguas. Es la verdad más pura del Arcam cuando dos fuerzas opuestas conviven en un mismo núcleo.
Se sentó frente a él, flotando a pocos centímetros del suelo. La esfera de luz en su dedo comenzó a girar lentamente.
—El azul cian —continuó— es tu Yin ahora: frío, quietud, contención, oscuridad creciente. El naranja es tu Yang: calor, movimiento, expansión, luz abrasadora. Son opuestos. Si chocan, se destruyen. Si los dejas girar en armonía… se potencian.
Extendió ambas manos, palmas hacia arriba. Dos pequeñas esferas aparecieron: una de fuego naranja danzante en la derecha, una de escarcha cian inmóvil en la izquierda.
—Míralas —ordenó.
Inei fijó la vista en las esferas.
—Primero, sepáralas en tu mente. Siente el fuego en un lado del núcleo. El hielo en el otro. No los mezcles todavía. Solo obsérvalos.
Inei cerró los ojos. El núcleo apareció en su conciencia: un vasto espacio teñido de azul profundo. En el centro ardía el fuego eterno, impaciente. En los bordes se extendía el hielo cian, sereno y vasto.
—Bien —dijo Scathath—. Ahora encuentra el punto donde se tocan. Ese borde donde el calor no derrite el hielo y el frío no apaga el fuego. Ahí está la línea.
Inei buscó. Al principio solo sintió conflicto: el fuego quería expandirse, el hielo quería contener. Pero poco a poco… apareció. Un anillo delgado donde ambos se rozaban sin destruirse. Una frontera perfecta.
—Ahora hazlos girar —susurró ella—. Lento. Como un torbellino suave. Deja que el Yin alimente al Yang, y el Yang temple al Yin. No fuerces. Solo permite.
Inei obedeció.
En su núcleo, el fuego comenzó a girar hacia la derecha. El hielo giró hacia la izquierda. Al principio fue torpe, chocaban en pequeños estallidos de dolor que le hicieron apretar los dientes. Pero Scathath no dijo nada. Solo esperó.
Y entonces… el ritmo cambió.
El fuego empezó a empujar al hielo, no para destruirlo, sino para moverlo. El hielo empezó a contener al fuego, no para apagarlo, sino para darle forma.
El torbellino se volvió constante.
Lento.
Armonioso.
El sello en su frente brilló más fuerte. La lanza envuelta en llamas pulsó al mismo ritmo que el flujo en su núcleo.
Inei abrió los ojos.
Su respiración era estable. El dolor había desaparecido.
Scathath sonrió. Una sonrisa pequeña, satisfecha.
—Primer paso completado —dijo—. Ahora mantén ese flujo. No lo rompas. No lo aceleres. Solo déjalo existir.
Pasaron las horas.
El sol había cruzado casi todo el cielo y ahora se estaba ocultando detrás de las montañas.
La cueva había adoptado un color más oscuro, consecuencias del progreso de Inei.
Dentro de su núcleo se podría decir con exactitud que ambos elementos ya convivían son necesidad de querer dominar el uno al otro.
Scathath sonreía, durante las ultimas dos horas se la había pasado analizando la técnica de [Destello de dragón azul] sus ojos pasaban con cuidado por cada línea borrada o manchada, como si en verdad ella pudiera leer lo que hace falta.
Cuando noto que Inei termino su meditación cerro con cuidado el pergamino y lo sostuvo firmemente en su mano izquierda. Sus ojos se abrieron suavemente acompañados de un brillo maternal.
El cuerpo de Inei en estos momentos expulsaba un aura baja de color morado. Aunque el color podría ser diferente, al darle una inspección al núcleo de Inei, Scathath entendió el porque.
La fusión y el equilibrio de ambos elementos, había devuelto el color original de su dualidad elemental. Lo que resulto en que el color morado ahora sea la base de su Arcam y aura. Un resultado no esperado pero tampoco rechazado. Un avance de ese calibre ya le daba dos logros a Scathath. El primero por saber que la técnica que ella misma invento para control, fuego-hielo. “Yin y Yang” era totalmente un éxito. Aún había mucho que mejorar pero valdría la pena experimentar y probar si Inei llegara a aceptarla como maestra.
La segunda…y la más relacionada con Inei. Si inei logro entender y tener éxito en la técnica que ella creo sin antes probarla, probaba que Inei era más que un talento natural. Tal vez un 10% más talentoso que su madre incluso más, su talento puede ser tan alto que Inei supere cualquier otro joven que haya conocido.
Tras Inei abrir los ojos Scathath apoyo su barbilla en una mano.
—Felicidades por tu avance, eres sorprendente chico si te soy sincera no tenia mucha fe ya que apenas y se como funciona la técnica que yo misma cree no tuce mucho tiempo para probarla…
Los ojos de Inei se adaptaron a la oscuridad de la cueva parpadeo varias veces, su rostro tranquila, muy tranquilo. Levanto sus brazos examinándose las corrientes de Arcam morado recorriendo por sus venas y la superficie de su piel. Pero cuando su mente termino de procesar las palabras de la mujer frente a el frunció las cejas.
—Espera, dices ¿Qué fui un experimento para tu técnica?
El tono en su voz también cambio mas relajado, tal parece que el dolor que sentía su cuerpo al disiparse todo volvió a normalidad.
—No exactamente, digamos que cuando la cree la estaba probando pero…Pasaron cosas, muchas cosas.
El malestar del pasado presente en su voz, su mano derecha acomodo detrás de su oreja un mechón de cabello que se resbalo cuando se apoyo en su mano.
—No pude terminar la técnica, en estos momentos esta incompleta. Te pase todo lo que se con la técnica, todo lo que logre avanzar y descubrir…La técnica de Yin y Yang como la llamo, está basada en una antigua filosofía del mundo antiguo y la cree en base a lo que sabía. Pero oye alégrate, funciono, tu núcleo está arreglado…en su mayoría, todavía quedan algunas grietas pero no te van a volver a molestar.
Su sonrisa borro todo rastro de resignación y sospecha del rostro de Inei, pero más que la sonrisa de Scathath, era el brillo en sus ojos lo que le llamo la atención.
Un brillo triste, arrepentido. Quizás los atendimientos sobre su muerte son más pesados como para hablarlos tranquilamente.
Bajo su cabeza un poco enfocado en la energía que lo rodeaba, sus ceño pronto de volvió fruncir al darse cuenta de algo. Su nivel de poder había bajado enormemente. Ya no era un bellator de ocho estrellas inicial, ahora era un pulus ubicado en la barrera de ruptura hacia bellator.
—No te preocupes por eso, al unir tus elementos en una sola armonía el poder de sanación de tu llama y la resistencia que otorga el hielo se unieron para sanar todos los problemas de tu cuerpo de una vez por todas. Uno de ellos era la enorme cantidad de arcam rebelde ¿No has sentido que desde la herida que te provoco ese tipo has avanzado más rápido?
Inei levantó la mirada hacia Scathath, sus ojos negros brillando con un leve resplandor morado que ya no desaparecía.
—Pensé que al tocar una etapa y perder mi poder podría volver más rápido —dijo en voz baja, casi como si hablara consigo mismo—. Pero esto… bajó demasiado.
Scathath flotó un poco más cerca, su forma etérea proyectando sombras suaves en las paredes heladas de la cueva.
—Puedes volver más rápido, sí —respondió con calma—. Pero no de esa manera caótica que tenías antes. Es normal perder poder temporalmente. Hay muchas razones: dejar de entrenar durante mucho tiempo, estar sometido a un sello de Arcam restrictivo, o bajo el efecto de una roca de Hakirey… esas cosas no solo te debilitan, también succionan tu Arcam como un parásito lento. Cuando te recuperas de algo así, el camino de regreso es más sencillo que la primera vez.
Hizo una pausa, dejando que las palabras se asentaran.
—Porque ya no existen las barreras ni los huecos que tenías antes. Tu núcleo ya conoce el sabor de esas etapas. Ya sabe cómo llegar. Lo único que hace falta es llenar el recipiente de nuevo… pero esta vez con un flujo limpio, estable. Lo que acabas de hacer con Yin y Yang no solo selló grietas; reorganizó todo tu sistema. Ahora tu Arcam no se desperdicia en luchas internas. Se concentra. Por eso bajó tu etapa visible… pero tu potencial real es mucho mayor que antes.
Inei asintió despacio, sintiendo la verdad en sus palabras. El morado que ahora emanaba de su piel no era solo un color nuevo; era prueba de que el caos se había convertido en orden.
Entonces lo sintió.
Una presencia.
No hostil, pero intensa. Como si alguien hubiera estado observándolos desde hacía rato, sin hacer ruido.
Scathath también la percibió. Su forma etérea se tensó un instante, casi asustada, antes de que una risa suave y juguetona rompiera el silencio de la cueva.
—No se asusten tanto. Solo soy yo.
Elara emergió de las sombras cerca de la entrada de la cascada. Su vestido blanco ondeaba ligeramente, como si el Arcam de la cueva la respetara y no se atreviera a tocarla. Había estado allí varios minutos, invisible para ambos hasta ese momento. Su presencia era tan serena que ni siquiera alguien como Scathath la había detectado todo este tiempo que estuvo observándolos.
Elara sonrió con esa elegancia suya, cruzando los brazos bajo el pecho.
—Perdón. No quería interrumpir el entrenamiento. Pero llevo un rato esperando a que terminaran.
Sus pasos suaves, silenciosos. No resonaban aunque el piso de la cueva estuviera congelado.
Inei se puso de pie lentamente, la camisa aún en la mano. —¿Por qué estás aquí? —preguntó, sin hostilidad, solo curiosidad.
Elara dio un paso adelante, su mirada fija en él.
—Unos invitados inesperados e importantes llegaron a la residencia hace poco. Necesitan de tu presencia. De inmediato.
Inei frunció el ceño ligeramente.
—¿Quiénes?
Elara no respondió de inmediato. Solo sonrió con esa calma que siempre parecía saber más de lo que decía.
—Quisiera decírtelo querido pero no tengo idea, solo se que portan el uniforme de la facción de loto de nube, así que supongo que traen un asunto que requiere tu presencia.
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