Hechicero Supremo en Hogwarts - Capítulo 146
- Inicio
- Todas las novelas
- Hechicero Supremo en Hogwarts
- Capítulo 146 - 146 melancolia
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
146: melancolia 146: melancolia melancolia POV: Stephen ¿Esto es lo que llaman madurar?
Antes, todo era tan simple.
Me encantaba hacer reír a los demás con mis bromas absurdas, y al final, incluso terminé formando un grupo genial de terror con los gemelos para aterrorizar a la escuela.
Todo parecía un juego, una risa constante.
Pero ahora…
ahora estoy a punto de dar un salto inmenso.
No, no es un paso.
Es como lanzarme de cabeza a un abismo sin saber si voy a caer en algo suave o estrellarme de lleno.
No me gusta madurar.
¿Quién querría hacerlo?
Todos queremos ser niños para siempre, riendo, jugando y despreocupados.
Porque cuando maduras, tienes responsabilidades.
No tareas como las de la escuela; sino obligaciones que, si fallas, pueden arruinarte la vida.
Trabajas, pagas cuentas, y si te equivocas, todo se desmorona.
Tu estilo de vida se convierte en un desastre.
¿A dónde va todo este monólogo deprimente?
Básicamente, es mi mente gritándome que estoy a punto de dar ese salto al decidir vivir con Fleur.
Y tengo miedo.
Un miedo tan profundo que preferiría enfrentarme a Dormammu de nuevo antes que enfrentar la posibilidad de arruinar esto…
de arruinarla a ella.
Porque quiero tenerla a mi lado.
Pero al mismo tiempo, temo hacerle daño.
Es una contradicción tan desesperante que podría volver loco a cualquiera.
¿Todos los tipos que deciden vivir con su pareja sienten esto?
Espero que sí, porque si no, me sentiré como un idiota.
“Suspiro…
Es hora “murmuré, mientras intentaba calmar mi respiración antes de entrar a la mansión Flamel, donde Fleur y sus padres ya me esperaban.
Aún puedo sentir la mirada asesina del padre de Fleur cada vez que me ve.
Y eso que yo, alguien que fue el Hechicero Supremo, alguien que destrozó galaxias para proteger a otros, todavía me estremezco bajo su escrutinio.
Genial, Stephen.
El gran salvador del universo…
asustado por un suegro sobreprotector.
¿Por qué sigo hablando conmigo mismo como si alguien pudiera escucharme?
Me estoy pareciendo a la loca de mi hermana.
Sigo con mi estúpido monólogo interno mientras me acerco al salón de estar, donde mis abuelos y mis suegros conversan con total naturalidad.
Sus risas llenan el lugar, pero el peso de lo que voy a decir hace que todo se sienta irreal.
Cuando Fleur me ve llegar, su rostro se ilumina de inmediato.
Se levanta con esa elegancia que le es tan natural y se lanza a abrazarme con fuerza.
“Te estábamos esperando, Stephen “dice con esa sonrisa que logra calmarme más que cualquier hechizo.
Siento su mano agarrar mi brazo y sus suaves golpecitos transmitiéndome esa paz que tanto necesito.
“Ejem…
Hola, señor y señora “saludo torpemente, intentando sonar formal, aunque mi voz tiembla un poco.
“¡Ja, Stephen!
Tanto tiempo sin verte.
Cada vez estás más guapo “ríe Madame Delacour con cariño”.
No hace falta que seas tan formal.
Puedes seguir llamándonos tíos, como cuando eras niño.
Su risa es acogedora, cálida.
Pero el señor Delacour…
Él simplemente me mira fijo, con esos ojos que parecen escanear mi alma.
“Fleur nos dijo que tenías algo que preguntarnos “dice directamente, sin perder el contacto visual.
“Querido, eres demasiado impaciente.
Podrías haber dejado que Stephen llegara al punto por sí mismo “Madame Delacour le lanza una mirada de advertencia.
“No.
Umm…
Es mejor si voy directo al grano, creo “balbuceo mientras siento cómo el miedo comienza a ahogarme.
Me aclaro la garganta y respiro profundo”.
Lo diré de una vez.
Empecé a salir con Fleur hace más de un año, como ya saben.
Pero desde el principio, siempre he tenido en mente un futuro juntos, uno real.
Aunque quizás sea muy pronto, quiero pedir su permiso para que Fleur pueda vivir conmigo…
en una casa…
Oh, genial, Stephen.
Como si fuera lógico vivir en cualquier otro lugar que no sea una casa.
¿Un cajón?
¿Una cueva?
¡Dios, qué idiota soy!
“Ya veo “dice Sir Delacour, con ese tono neutral que me hace sudar frío.
Cada segundo que pasa siento como si me estuviera hundiendo más y más.
“Cariño, deja de hacer eso, estás asustando a Stephen “reprende Madame Delacour.
“Stephen.
“Su voz es firme, pero menos intimidante.
Apenas.
“Sí, señor “respondo rápidamente, casi como un reflejo.
“Te conozco desde que eras un niño.
Te he visto crecer junto a mi hija, y sé quién eres y de lo que eres capaz.
Puede que haya sido duro contigo en ocasiones, pero es porque sé el potencial que tienes y lo que puedes llegar a ser.
Y también sé que mi hija tendrá una gran vida contigo.
“Hace una pausa, como si midiera sus palabras”.
Dejaré que Fleur viva contigo porque sé que ustedes dos se complementan.
Pero, Stephen, nunca debes hacer que mi hija llore.
Porque no importa cuántos torneos de duelo ganes ni si tus abuelos son la pareja Flamel, nuestros amigos de hace años…
Si le haces daño a mi hija, no dudaré en lanzarte maldiciones incluso en lugares donde no llega la luz del sol.
¿Entendido?
“Sí, señor.
Lo prometo “respondo con más sinceridad que nunca.
“Bienvenido a la familia, Stephen “dice Madame Delacour, levantándose para abrazarnos a Fleur y a mí con ese cariño genuino que me hace sentir en casa.
“Mamá, simplemente vamos a vivir juntos.
No nos vamos a casar…
todavía “dice Fleur con alegría, sin poder ocultar la emoción en su voz.
“No se preocupen.
Si Stephen llegara a hacer llorar a una mujer, incluso si no es Fleur, yo misma le patearía el trasero.
“La risa de mi abuela Perenelle aligera el ambiente, y no puedo evitar sonreír.
Por primera vez en lo que parece una eternidad, siento que todo va a estar bien.
“——————- “Rayos, eso fue terrorífico…
Pero lo logré “dije mientras me dejaba caer sobre el pasto, con la vista perdida en el cielo azul.
Fleur había sido secuestrada por mi abuela, atrapada en la infinita discusión sobre decoraciones para la casa.
Como creían que yo sería un estorbo en esos temas, me habían desterrado al jardín…
Como a un perro molesto.
“Hola, Stephen.
¿Qué estás haciendo?
“preguntó Wanda mientras asomaba su cabeza sobre mi campo de visión, con esa curiosidad descarada de siempre.
“Simplemente existiendo “respondí con cansancio.
Había agotado mi mente hace un rato, y la verdad, no tenía energías para enfrentar una de nuestras batallas de ingenio ahora.
“Así que tuviste tu reunión con los padres de Fleur, ¿cierto?
Al menos no fuiste castrado, eso es bueno para tus futuros descendientes “dijo mientras se sentaba a mi lado, su sonrisa burlona bien plantada en su rostro.
“¿Y tú qué haces aquí?
¿No tenías la misma reunión con Daphne?
“pregunté, mirándola de reojo.
“Ah, sí.
Pero fue sencillo.
Ya sabes, el papá de Daphne me adora “respondió con una sonrisa victoriosa que logró irritarme un poco, aunque lo dejé pasar.
“Cuando llegamos, también fue secuestrada por la abuela y Fleur para ver decoraciones.
Me echaron al jardín por molestar.
“Bienvenida al club “dije con un suspiro.
Wanda se dejó caer en el césped a mi lado, con la vista también clavada en el cielo.
Había un toque de nostalgia en su voz cuando murmuró: “Estamos creciendo, ¿verdad?
Madurar apesta.
“Tú no maduras.
Sigues igual de insoportable “respondí con rapidez.
“No lo digo por mí, lo digo por ti “replicó, y su tono se volvió algo más serio.
“Stephen, ahora tienes todo lo que nunca tuviste en ese otro mundo.
Incluso una hermana increíblemente hermosa como yo.
Así que, si alguna vez aparece una variante desconocida de otro de nosotros, por favor, no explotes mientras gritas cosas idiotas “añadió con una sonrisa que intentaba contener la risa.
“¡Maldita bastarda!
“gruñí con frustración, levantándome de golpe mientras me lanzaba hacia ella para iniciar una pelea de puños como cuando éramos niños.
“——— Mientras tanto, dentro de la mansión, Perenelle, Fleur y Daphne fueron atraídas por el alboroto que provenía del jardín.
Miraron por la ventana para encontrarse con Stephen y Wanda rodando por el pasto, enfrascados en una pelea ridícula pero familiar.
Obviamente no estaban usando magia, sabían que Perenelle los castigaría si lo hacían.
“Suspiro.
Esos tontos nunca maduran “dijo Perenelle sacudiendo la cabeza con un aire resignado, pero con una sonrisa cariñosa en los labios.
“Yo creo que son lindos.
Es bueno que se lleven tan bien “dijo Fleur con una sonrisa cálida.
“No me molesta si Wanda sigue así para siempre.
Es muy divertido estar con ella “comentó Daphne rápidamente.
“Ustedes… Bueno, dicen que el amor es ciego “murmuró Perenelle con un toque burlón.
“Está bien, vayan con ellos antes de que destrocen mi jardín.
Fleur y Daphne no dudaron en salir corriendo hacia sus parejas, riendo mientras se preparaban para unirse al caos en el jardín.
Perenelle, en cambio, continuó observando desde la ventana con nostalgia y cariño.
“¿Qué sucede, Penny?
“preguntó Nicolas al entrar a la habitación, encontrando a su esposa tan soñadora.
“¿Recuerdas cuando encontramos a Stephen por primera vez, Nico?
“preguntó Perenelle de repente, con un brillo melancólico en sus ojos.
“Sí.
¿Cómo olvidarlo?
“respondió Nicolas con una sonrisa amable.
“Míralo ahora.
Ha crecido tanto… Y está a punto de mudarse con su pareja.
Wanda también…
“dijo Perenelle, la tristeza en su voz era palpable, como si una parte de ella se resistiera a dejarlos ir.
“Jajaja, eso sucede cuando nuestros muchachos crecen, Penny “dijo Nicolas mientras la abrazaba suavemente, brindándole un consuelo cálido y sincero.
“Pero no me preocupa tanto.
Se mudarán aquí cerca y, conociéndolos, los veremos todo el tiempo.
“Nico, hicimos bien en conservar la piedra filosofal.
Poder verlos crecer… Me encantaría conocer a mis tataranietos algún día “dijo Perenelle con una sonrisa esperanzada.
“Jajaja, por lo que ya sabemos de ellos, serán incluso más descontrolados que sus padres “dijo Nicolas riendo, mientras ambos se quedaban abrazados, disfrutando del presente y soñando con el futuro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com