Hechicero Supremo en Hogwarts - Capítulo 164
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- Capítulo 164 - 164 Gladiadores virtuales Part 7
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164: Gladiadores virtuales Part 7 164: Gladiadores virtuales Part 7 Gladiadores virtuales Part 7 Ron se detuvo en su posición mientras miraba fijamente a Luna.
Sabía que, aunque Luna aparentara ser amigable e inofensiva… eso era solo una ilusión.
Una trampa.
Un maldito engaño.
Después de todo, la combinación de la impredecible Luna con la magia que Stephen le había enseñado era pura destrucción.
La razón era evidente.
Ante él, esa rubia flacucha estaba rodeada por un ejército de criaturas mágicas tan extrañas que parecían salidas de un sueño delirante: un escarbato con alas de colibrí, un zorro traslúcido que brillaba como si estuviera hecho de cristal, y una especie de hipogrifo cubierto de líquenes y hongos bioluminiscentes.
“Efectivamente, el rojito está más perdido que Snape en una fiesta de disfraces “comentó Wanda con una sonrisa burlona, mientras cruzaba las piernas sobre su asiento flotante.
Detrás de Luna, un portal multicolor flotaba en el aire como una ventana a otro mundo.
De él, criaturas de todo tipo emergían como si fuera un desfile de zoología fantástica.
“¡Hemos visto un ejército de roca y tierra!
¡Y ahora uno de bestias mágicas!
Este torneo no deja de superarse a sí mismo “dijo Jordan, visiblemente emocionado.
Sus ojos brillaban mientras hablaba, como si fuera un niño frente a una vitrina de dulces explosivos”.
¡Esto es lo que me mantiene pegado a la silla!
¡Acción, riesgo y un toque de locura Lovegood!
Mientras tanto, Ron desenfundó una espada y levantó su varita al mismo tiempo, imitando el estilo que había visto usar a Harry.
Sin embargo, a diferencia de su amigo, que había entrenado con sus hermanos mágicos, Ron se había preparado por su cuenta y con los gemelos.
Su estilo era menos refinado… pero igual de peligroso.
Un extraño rinoceronte de tres ojos, cubierto de escamas negras y con cuernos que parecían tallados en obsidiana, comenzó a correr hacia él con una velocidad brutal, haciendo que el suelo temblara.
Ron reaccionó al instante.
Saltó y, con un movimiento rápido de su varita, generó una explosión bajo sus pies que impulsó su salto aún más alto.
Desde el aire, apuntó hacia Luna.
“¡Bombarda Máxima!
¡Confringo!
“gritó, disparando ambos hechizos casi al mismo tiempo.
Una explosión hizo volar a un enorme oso polar con alas de murciélago que se interpuso en el camino.
El segundo hechizo cayó justo frente a Luna, pero antes de que pudiera alcanzarla, un leopardo con plumas doradas la tomó por la espalda y la alejó ágilmente.
Otros animales, como perros de humo y lobos con ojos en espiral, se interpusieron entre ella y las rocas afiladas que volaban por todos lados.
Stephen se había asegurado de que estas criaturas, al ser dañadas, no sufrieran dolor.
Cuando su resistencia llegaba al límite, simplemente desaparecían como burbujas de jabón, explotando en destellos suaves de luz.
Varios perros y lobos estallaron así, provocando que la mirada de Luna pasara de la típica distracción soñadora a una expresión seria y concentrada.
“Blackie “dijo, señalando al pequeño dragón negro posado en su hombro.
El dragón saltó al suelo y, en cuestión de segundos, creció hasta convertirse en una criatura de tamaño mediano, con escamas brillantes y ojos llenos de fuego.
Ron cayó al suelo, pero conjuró una pequeña capa de arena bajo él para amortiguar el impacto.
Al ver al dragón, por un instante su rostro mostró miedo.
Pero se recuperó con rapidez.
“He enfrentado a un basilisco… aunque con ayuda.
Un dragón no da tanto miedo “dijo para sí mismo, respirando hondo.
Usó otra explosión mágica en su espalda y salió disparado hacia el dragón.
La bestia abrió su gran boca para tragárselo de un bocado, pero Ron saltó en el momento justo.
Conjuró unas cadenas mágicas que lanzó hacia la mandíbula del dragón.
Con habilidad sorprendente, giró dos veces alrededor de su cabeza, cerrando la boca de la criatura como si se tratara de un bozal gigante.
Al final, aterrizó sobre su cuello, sujetando con fuerza las cadenas.
El dragón se sacudió con furia, tratando de librarse del jinete inesperado.
Ron se aferró con todas sus fuerzas, como si fuera un domador en pleno espectáculo.
“¡Esto es increíble!
¡Se ve divertidísimo!
“gritó Wanda, dando palmaditas emocionadas mientras sus pies se movían como si quisiera estar ahí dentro.
“¡Jajaja!
¡Sí!
Si no daba pelea, sería una vergüenza para la familia Weasley “añadió Jordan, inclinándose hacia el micrófono con emoción”.
¡Pero este chico tiene agallas!
¡Esto se está poniendo legendario!
Ron sonrió con confianza mientras adoptaba una pose orgullosa, como si fuera un guerrero dragón salido de una leyenda.
“¡Ahí está, todo galán el chico!
“comentó Jordan, animado”.
¡Mírenlo!
Está sintiéndose protagonista.
Pero su momento heroico duró poco.
Un murciélago blanco y translúcido, con alas tan finas como el cristal, lo chocó a toda velocidad, haciéndolo caer de espaldas.
“Bueno…
ahí va su galanura “se burló Wanda entre risas”.
¡Qué entrada tan elegante!
Ron se aferró a la cadena del cuello de Blackie, el dragón negro, y se deslizó por ella con agilidad, intentando acercarse a Luna.
Pero lo esperaban varias criaturas aladas: mariposas gigantes con ojos múltiples, un par de gorriones con plumas hechas de luz y una especie de murciélago con colas en forma de espiral.
“¡Petrificus Totalus!
“gritó Ron, apuntando con su varita.
Los animales cayeron inmóviles al instante, congelados en el aire como estatuas flotantes.
Pero Blackie, indignado por ser usado como transporte, sacudió la cabeza con violencia.
Ron perdió el equilibrio y fue lanzado hacia atrás.
El dragón no se detuvo ahí: alzó una garra y lo golpeó de lleno.
Ron bloqueó con su espada, el impacto lo mandó a volar.
En pleno vuelo, agitó su varita.
“¡Mollicorpus!
El lugar donde iba a caer se transformó en un colchón de suaves almohadas encantadas.
Aterrizó con cierta dignidad, se incorporó con rapidez y volvió a tomar posición de guardia.
Observó a Luna, rodeada de su ejército mágico, y comenzó a pensar en cómo acercarse nuevamente.
Fue entonces cuando notó su mirada.
Luna estaba enojada.
Y aunque su ceño fruncido la hacía ver más tierna que temible, la intensidad en sus ojos era nueva, diferente…
peligrosa.
Pero no lo miraba a él.
Miraba a Blackie.
Ron desvió la vista.
El dragón negro tenía una de sus patas levantadas y mostraba una marca rojiza: un corte hecho por la espada de Ron durante el bloqueo.
Una herida.
Los animales mágicos no sentían dolor, sí, Stephen se había asegurado de eso.
Pero Blackie era diferente.
Era especial.
Era el primero.
Su compañero desde el inicio.
Luna frunció los labios con fuerza.
“¡Mamá de Blackie!
“gritó con voz aguda.
El aire del coliseo se detuvo como si alguien hubiese presionado el botón de pausa.
Una tensión eléctrica recorrió el estadio entero.
“Oh no… no, no, no…
esto no me gusta nada “murmuró Jordan, inclinándose hacia delante con los ojos bien abiertos.
Un portal violeta detrás de Luna comenzó a crecer, girando como una tormenta mágica.
“Esto va a doler…
“canturreó Wanda, divertida.
De la dimensión emergió una gigantesca cabeza de dragón.
Negra como la noche, con ojos como lunas llenas brillando en la oscuridad del portal.
La sola cabeza tenía el tamaño de un dragón adulto completo.
“¡Esa no es una mamá cualquiera!
“exclamó Jordan con incredulidad”.
¡Es la mamá de todas las mamás!
¡Santo Merlín!
Ron, inmóvil, sintió cómo su cuerpo era empujado por la fuerza del aire que absorbía el dragón al inhalar.
“…mamá “susurró, con los ojos como platos.
Una luz violeta encendió la garganta de la bestia.
Un segundo después, una llamarada infernal de fuego mágico arrasó la mitad del coliseo.
La arena se convirtió en vidrio, la roca en lava solidificada.
El escudo mágico del estadio se activó justo a tiempo para proteger al público, pero la devastación dentro fue absoluta.
Ni cenizas quedaron de Ron.
Solo polvo.
La gigantesca dragona se retiró por el portal como si nada hubiera pasado, regresando a su plano como un espíritu cumplido.
El silencio fue total.
“…
“Jordan tragó saliva, boquiabierto.
Stephen, desde la zona de control, se tapó la boca con ambas manos mientras se sacudía por dentro.
No podía reírse.
No todavía.
“¡JAJAJAJA!
“Wanda, en cambio, no se contuvo.
Se dobló de la risa como una niña en un parque”.
¡Qué dramón!
¡Fue hermoso!
¡Desapareció!
¡PUM!
¡Ni una hebra de cabello!
Jordan parpadeó varias veces, luego carraspeó y retomó su rol.
“Ejem… parece que Ron ha perdido.
Nuestra ganadora es… ¡Luna Lovegood y su increíble, destructivo y emocionalmente motivado dragón negro!
“¡Mamáaa de Blackie!
“agregó Wanda entre carcajadas, secándose una lágrima de risa”.
Esto fue lo mejor que he visto en semanas.
Unos segundos después, el cuerpo de Ron reapareció sobre una plataforma mágica de restauración.
Su rostro estaba lleno de resignación, y su túnica aún echaba humo.
Soltó un largo suspiro mientras se sacudía un poco el polvo.
Por lo menos había dado espectáculo.
El público aún coreaba su nombre con entusiasmo, y eso le dibujó una sonrisa a medias.
Aun así, no pudo evitar sentir una punzada de molestia.
Sus dos mejores amigos no estaban allí para animarlo.
……………………… Mientras tanto, en lo profundo del Castillo Black, Harry hojeaba lentamente un libro que parecía más un artefacto arqueológico que un tomo común.
Hermione y Tony observaban con atención.
Las “páginas” no eran de papel, sino de finas placas de piedra tallada, cubiertas de símbolos y dibujos.
“Bueno… Cuando dijeron “viejo”, no esperaba que fuera tan viejo “murmuró Tony, levantando una ceja mientras pasaba una página con sumo cuidado.
“¿Qué tan antiguo es?
“preguntó Hermione, que había ido a buscarlos para ver la pelea de Ron, pero se olvidó por completo del combate en cuanto vio el libro.
“Grabados rupestres.
Estamos hablando del amanecer de la humanidad… tal vez incluso antes “respondió Tony, con tono serio.
No era común verlo así de concentrado.
Los tres se inclinaron sobre una página en particular.
Allí, grabado con líneas simples pero elegantes, se veían siete figuras doradas.
Cada una sostenía un orbe brillante en sus manos, entregándoselo a lo que parecían ser humanos comunes.
Harry frunció el ceño.
“¿Eso… somos nosotros?
Hermione ladeó la cabeza.
“O tal vez los primeros, como ustedes”.
Tony asintió lentamente, sin apartar la vista del dibujo.
“Tal vez deberíamos llamar a los demás.
Esto… esto no es solo historia antigua.”
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