Hechicero Supremo en Hogwarts - Capítulo 168
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“¡Bueno!
¡Ahora, para todos los que estaban esperando saber quiénes serían los invitados al duelo de exhibición…
¿¡están listos!?
“gritó Lee Jordan, encendiendo al público, que le siguió con vítores y emoción desde las gradas.
“Ambos son profesores de Hogwarts…
otra vez “añadió con un tono algo resignado.
Varias miradas de fastidio se alzaron desde las tribunas.
“¡Vamos, son los más fáciles de invitar!
Después de todo, ya están aquí “agregó rápidamente con una sonrisa nerviosa.
“Muy bien, primero presentemos al primer combatiente… el profesor favorito de todos “dijo con entusiasmo”, especialmente entre los Gryffindor.
Ni siquiera necesita ser profesor, porque viene de una de las familias mágicas más antiguas… Aunque la mayoría sospecha que solo está en Hogwarts para molestar a cierto colega y, quizá, intentar cortejar a nuestra hermosa profesora…
El público estalló en risas, excepto Natasha, que estaba sentada junto a Harry y Hermione en las gradas.
Había accedido a venir por insistencia de Harry, aunque claramente no estaba de humor, sobre todo por lo que su madre le había dicho a Sirius.
Stephen y Wanda, desde una posición elevada, hicieron señas a Jordan para que mirara a Natasha.
Al verla, Jordan empalideció al instante.
“Ejem… eso dicen las malas lenguas, claro.
¡No yo!
“se corrigió con torpeza”.
Así que…
¡denle la bienvenida al carismático profesor Sirius Black!
Los gritos de los estudiantes, sobre todo de Hogwarts, llenaron el estadio.
Sirius entró al coliseo con paso seguro, saludando con su clásica sonrisa encantadora.
Vestía completamente de negro, con un atuendo elegante que realzaba su porte rebelde.
Las chicas gritaron con entusiasmo, y Sirius les lanzó un par de besos al aire, como si estuviera en un escenario.
Harry intentó apartar la vista, pero un escalofrío a su lado “específicamente de donde estaba sentada Natasha” lo hizo mirar a Hermione, buscando respuestas.
“Las mujeres somos complicadas, Harry “le susurró ella con una sonrisa divertida.
“Bien…
y ahora, nuestro otro invitado: el profesor Severus Snape “dijo Jordan sin demasiado entusiasmo.
Su tono seco hizo que varios en las gradas rieran, especialmente los que no conocían al profesor de Pociones.
Aun así, hubo aplausos, en su mayoría provenientes de los estudiantes de Slytherin, aunque eran una gota de agua en el mar de vítores para Sirius.
Snape apareció con paso firme, la túnica ondeando tras él, y el rostro torcido en una mueca de clara molestia.
A pesar de estar rodeado por cientos de ojos, su concentración era absoluta.
Estaba allí para luchar.
No importaba si la muerte era simbólica en aquel duelo: el deseo de derrotar a Sirius era muy real.
Ambos profesores se saludaron como mandaba la etiqueta: con una leve inclinación y sin apartar la vista.
Luego se separaron para tomar distancia, bajo la expectante mirada del público.
“Bueno, parece que los profesores están más interesados en un duelo mágico que en una pelea de coliseo “comentó Jordan, contagiado por la tensión creciente.
“Siempre se están molestando en Hogwarts.
Supongo que tienen asuntos pendientes “añadió Stephen, cruzado de brazos.
“Espero que gane Snape “dijo Wanda con serenidad, provocando varias miradas sorprendidas.
Stephen y Jordan se giraron hacia ella, extrañados.
“Si gana Sirius, pondrá esa cara arrogante suya por semanas “explicó Wanda con rapidez, haciendo que los demás asintieran, comprendiéndola.
Mientras tanto, en el centro del coliseo, Sirius y Snape se observaban en silencio.
“¿No te trae recuerdos?
“dijo Sirius con una sonrisa ladeada, apenas sincera.
“¿Recuerdos?
¿Te refieres a cuando tú y tus amigos me atacaban en grupo como cobardes?
“respondió Snape con una mirada helada.
“No me enorgullezco de aquello “dijo Sirius, esta vez más serio”.
Pero tampoco ayudaba tener a un admirador de las artes oscuras intentando que nos expulsaran cada semana.
Y sí, eras amigo de varios que idolatraban a Voldemort… Snape dejó escapar una risa seca, cruel.
“Ah, claro… ¿y eso justificó tenderme una trampa para que tu amigo hombre lobo me despedazara?
“No fue un plan.
Fue una estupidez.
Lo admito.
Estabas husmeando demasiado cerca… y quise darte un susto.
No pensé en las consecuencias.
Lo lamento.
“Tus disculpas no me sirven de nada, Black “escupió Snape, con una voz fría como el acero”.
Prepara tu varita.
La cuenta atrás comenzó.
“3…
2…
1…
¡Comiencen!
Ambos alzaron sus varitas al instante.
El aire se cargó de magia.
Apenas se dio la señal, Snape fue el primero en atacar.
“¡Sectumsempra!
“rugió, con un movimiento rápido y preciso de su varita.
Sirius apenas alcanzó a esquivar, rodando hacia un costado mientras el hechizo cortante desgarraba parte del suelo detrás de él.
“¡Expelliarmus!
“gritó Sirius mientras se ponía de pie, lanzando un hechizo rápido que Snape desvió con un movimiento seco de muñeca.
Y sin esperar, Sirius giró sobre sí mismo con gracia felina y conjuró un hechizo doble mientras se acercaba.
“¡Incarcerous!
¡Confringo!
Las cuerdas mágicas se dirigieron a Snape, pero este levantó un escudo con elegancia antes de desviar la explosión hacia un lado, haciendo que parte del coliseo retumbara.
Snape rápidamente volvió a lanzar otro Sectumsempra, como si intentara que su hechizo creado cumpliera su objetivo desde su creación.
Sirius se movía con soltura, casi como si bailara entre los ataques.
Cuando Snape le lanzó un hechizo cortante, él rodó hacia un costado, esquivando por centímetros.
Entonces, para sorpresa de todos, Sirius se impulsó con una voltereta lateral, cayó justo frente a Snape y realizó un giro con la pierna para intentar barrerlo al estilo de una llave marcial.
“Oh, eso es claramente un derribo de estilo ruso… o tal vez natashense “dijo Wanda con entusiasmo, y una sonrisa burlona hacia las gradas, donde una pelirroja la miró fulminantemente.
Wanda se hizo la tonta mientras seguía comiéndose unas palomitas mágicas que no paraban de regenerarse en su tazón flotante.
“¡Oye, eso fue genial!
“exclamó Jordan.
“Sí, algo así… aunque mi estilo de pelea es más cool “respondió Stephen competitivamente.
Snape, molesto, lanzó un hechizo oscuro que parecía una llamarada líquida.
Sirius dio una voltereta y se escondió momentáneamente tras un muro de piedra invocado mágicamente.
Snape lo siguió con la mirada.
“¿Te vas a esconder, Black?
¿Es eso lo que hacías cuando las cosas se complicaban?
Como cuando dejaste a Potter solo con los mortífagos… “dijo Snape, una parte con rencor y otra con culpa.
“¡No menciones a James!
“rugió Sirius saliendo de golpe, su varita brillando con una intensidad azulada”.
¡Fulgaris Tempesta!
Una tormenta de relámpagos mágicos cayó en espiral desde lo alto, dirigida directamente hacia Snape.
El profesor de Pociones frunció el ceño, y con un giro rápido murmuró: “Vaporum Obscuro.
Una neblina densa y negra lo cubrió por completo, haciendo que los rayos explotaran en el aire sin alcanzarlo.
“¡Lo perdimos de vista!
¡Esto se pone intenso!
“gritó Jordan.
Desde la niebla oscura se escuchó un golpe seco, seguido de una serie de chispazos mágicos que se dirigieron rápidamente hacia Sirius.
“¡Ooooh, ese hechizo crea látigos de sombra con carga eléctrica!
“explicó Stephen, encantado”.
Eso demuestra el control que tiene el profesor Snape para crear nuevos hechizos “dijo con mucho interés.
“¡Mi abuela también hacía látigos, pero con sogas de verdad!
“dijo Wanda feliz, sin relación alguna con lo dicho.
“¿Por qué no me sorprende?
“susurró Stephen mientras miraba a su hermana.
Mientras tanto, Sirius se movía ágilmente esquivando los látigos que querían despedazarlo, y rápidamente usó su varita para contrarrestarlos con un corte mágico.
Snape lanzó otro hechizo, esta vez uno que hizo que el suelo bajo Sirius se volviera resbaladizo como hielo.
Sirius resbaló un poco, pero justo cuando parecía caer, giró su cuerpo en el aire y volvió a aterrizar fuera del campo de hielo.
“Qué buen equilibrio, ¿verdad?
Pero, ¿cómo vas a luchar si no puedes ver al enemigo?
“preguntó Jordan.
“¡Seguro Natasha lo entrenó para que no sea tan torpe!
“dijo Wanda riendo.
“Es probable “se unió Stephen.
Entonces, un hechizo vino desde las gradas apuntando a ambos, pero se detuvo frente a sus caras antes de desaparecer.
Ambos supieron que eso era solo una amenaza, por lo que rápidamente cerraron la boca, mientras Jordan los miraba con una sonrisa.
Por suerte, no pasó a mayores.
Sirius dio un paso atrás, cerró los ojos…
y su cuerpo comenzó a rodearse de un aura blanca.
Con voz firme, pronunció: “Homenum Revelio.
Un resplandor azul se expandió desde él, atravesando la niebla como si fuera aire, revelando el cuerpo de Snape, que fue ligeramente deslumbrado por la luz.
Sirius aprovechó la distracción y lanzó un hechizo con un gesto amplio que invocó una jauría de perros fantasmas.
Snape contraatacó con una onda mágica que deshizo a las criaturas.
“Finite Incantatem Maxima.
Ambos hombres jadeaban.
No había duda de que el duelo era personal.
La magia vibraba en el aire como electricidad pura.
“Nada mal…
para un Gryffindor imprudente “murmuró Snape con voz baja.
“¿Y tú?
¿Aún disfrutas ser el mártir amargado, Snape?
Se lanzaron uno contra el otro al mismo tiempo, y sus hechizos chocaron en el aire como relámpagos cruzados.
El público enloqueció.
“¡Esto es una locura!
¡Esto es un duelo!
¡Esto es Hogwarts, maldita sea!
“gritó Jordan, al borde de quedarse sin voz.
“¡No se detienen!
¡Esto ya no es solo una pelea, es un ajuste de cuentas!
“gritó nuevamente, completamente metido en la emoción.
“Y pensar que en Hogwarts solo discutían en los pasillos “dijo Stephen, cruzado de brazos”.
Esto deben ser años de tensión acumulada.
“¡¿Tantos años?!
¿Como cuántos?
¿Diez?
¿Cien?
“preguntó Wanda con la boca llena.
“Unos veinte, Wanda.
No creo que sean tan viejos “respondió Jordan rápidamente.
“¡Ohhh!
Entonces todavía están jóvenes para pelear “respondió ella feliz, mientras seguía mirando la batalla con emoción.
En el campo, los duelistas se miraron fijamente.
Ambos sangraban un poco, ambos Temblaban, pero ninguno retrocedía.
“Terminemos esto, Snivellus “gruñó Sirius, apuntando su varita al cielo.
“Con gusto, Black “respondió Snape, girando la muñeca con elegancia.
“Stellaris Canem!
“bramó Sirius, usando un antiguo hechizo de su familia.
Desde el cielo, una constelación en forma de perro “el Can Mayor” se desprendió de las estrellas, descendiendo como un cometa blanco azulado.
Snape, en respuesta, recitó con velocidad una secuencia de tres hechizos inventados por él: “Umbrae Tela!
Mors Viscera!
Fractalis Nocturnum!
Lanzas de sombras, cuchillas oscuras y una grieta mágica se alzaron para enfrentarse al astro canino.
Cuando los hechizos chocaron, un estruendo sacudió el campo entero.
La explosión fue tan violenta que una onda expansiva barrió el polvo, la niebla y hasta parte de las gradas mágicas.
El público contuvo el aliento.
Cuando el resplandor se disipó, los dos fueron aplastados por los escombros de la explosión.
“¡Se…
se mataron!
“exclamó Jordan.
“Bueno…
eso no lo esperaba “dijo Wanda rápidamente, con sorpresa.
“Lanzaron todo lo que les quedaba.
No podían defenderse de lo que quedó “añadió Stephen con rapidez.
Segundos después, una luz blanca cayó desde el cielo, devolviendo a los dos peleadores al centro del coliseo.
Ambos reaparecieron.
Sus rostros eran sombríos: empatar solo demostraba que estaban al mismo nivel.
“Tch “Snape chasqueó la lengua, y sin decir una palabra, se giró y se fue a paso rápido, sin mirar atrás, su túnica agitándose tras él.
Sirius no lo siguió.
Solo bajó la vista y murmuró: “Siempre huyendo al final…
El ambiente volvió a calmarse poco a poco, pero todos sabían que esa pelea no había terminado.
Solo se había pausado.
Sirius luego levantó la mano, saludando al público con una sonrisa antes de lanzar un beso hacia Natasha, que se encontraba en las gradas.
Al ver su mirada helada, rápidamente salió corriendo hacia la salida.
“Eso fue genial.
Simplemente genial “dijo Jordan, viendo cómo ambos se marchaban.
“Bueno…
debo admitir que sí.
No son malos “dijo Stephen con una sonrisa.
“Entonces podemos molestar a Sirius, ¡así que sirve!
“respondió Wanda alegremente con una gran sonrisa.
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