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Hechicero Supremo en Hogwarts - Capítulo 172

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  4. Capítulo 172 - 172 El Consejo de los Antiguos
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172: “El Consejo de los Antiguos” 172: “El Consejo de los Antiguos” “El Consejo de los Antiguos” Cuando Stephen cruzó el portal, con el último rastro de maná que le quedaba, apareció en medio del patio de Hogwarts.

Apenas lograba mantenerse consciente.

Sus queridos hermanos corrieron hacia él, rodeándolo de inmediato.

“¿¡Usar ese tipo de hechizo!?

¿¡Acaso eres idiota!?

“gritó Natasha, fulminándolo con una mirada severa.

“Quitando el hecho de que fue épico…

lanzar miles de ojos mágicos por todo el mundo no ayuda mucho con nuestro problemita “dijo Tony con su característico sarcasmo.

“Jajaja… idiota “Wanda no perdió la oportunidad de burlarse.

“Yo también los quiero mucho, hermanitos… pero, ¿podrían darme una poción antes de que muera?

“susurró Stephen, desplomándose en el suelo y mirando al cielo.

Loki, sin decir una palabra, sacó una poción y se la entregó.

Stephen la bebió de un trago mientras cerraba los ojos, dejando que la energía mágica comenzara a restaurarlo.

Sus hermanos seguían de pie a su alrededor, observándolo con ojos entre la preocupación y el juicio.

El silencio no duró mucho.

Perenelle y Nicolás llegaron apresurados, y su abuela fue la primera en hablar.

“¡¿Qué estabas pensando, mocoso?!

“bramó Perenelle apenas lo vio.

Harry y Wanda se interpusieron con rapidez al notar que su abuela estaba a punto de sacar la temida chancla ancestral.

“¡Espera, abuela!

Todavía se está recuperando… Tienes que esperar a que esté completo antes de golpearlo “dijo Wanda con una sonrisa burlona.

Mientras tanto, Nicolás se tocaba la frente, frunciendo el ceño en silencio antes de hablar.

“Desde el principio, todo esto era un conflicto entre el mundo mágico y los gobiernos.

Aunque algunos muggles escuchaban rumores, nadie creía realmente en magos y brujas.

Pero ahora… con tu hechizo, confirmaste nuestra existencia ante el mundo entero “dijo Nicolás con voz grave, mirando con dureza a su nieto”.

Acabas de romper una de las leyes más antiguas del mundo mágico.

Las palabras del patriarca cayeron como un rayo.

Todos los hermanos se pusieron serios… justo cuando una carta roja surcó el aire a toda velocidad hacia ellos.

Se detuvo en el centro del grupo, revelando el sello de la Confederación Internacional de Magos antes de desplegarse con una voz solemne: “Por la presente, se solicita la comparecencia inmediata de los siguientes individuos ante la sede central de la Confederación Internacional de Magos, por controversia relacionada con los hechizos ejecutados el día de hoy.

Stephen Flamel, Wanda Flamel, Natasha Flamel, Harry James Potter Flamel, Antony Grindelwald Flamel y Loki Grindelwald Flamel.

Una luz brotó de la carta, volando hacia sus muñecas.

En cada una apareció una marca roja con el símbolo de la Confederación.

Instintivamente, todos intentaron eliminarla con magia… pero la voz firme de Nicolás los detuvo.

“¡No lo hagan!

Ese es su pase de entrada.

No lo toquen.

“Genial.

Por culpa de este idiota ahora vamos todos a Azkaban “murmuró Wanda, dándole una pequeña patada a Stephen, que aún seguía tirado con los ojos cerrados.

Frunció el ceño por un segundo, pero siguió concentrado en recuperar su energía.

“Odio cómo me quedan los trajes de rayas “añadió Tony, bufando.

“No.

Si se tratara de una acusación formal, el Ministerio local sería el encargado.

Pero esto viene directamente de la Confederación.

Incluso les dieron un pase… significa que no es una condena automática.

Y, en cualquier caso, ya estábamos en un lío.

Uno que no se resolverá fácilmente “intervino Perenelle, respirando hondo mientras su furia comenzaba a disiparse.

“Aunque fue una locura… Stephen salvó cientos de vidas.

La escuela mágica de Uganda fue destruida, y se toleró porque no hubo víctimas.

Pero matar a nuestros magos… eso es otra historia “añadió Nicolás, y sin querer, activó varios de sus artefactos alquímicos.

Perenelle lo tocó suavemente en el brazo, calmándolo con su presencia.

Finalmente, Stephen abrió los ojos.

Había recuperado parte de su fuerza.

Todos lo miraron de inmediato.

“¿Cuál es el plan?

No creo que hayas hecho todo esto sin tener uno… ¿o sí?

“preguntó Tony, con los brazos cruzados.

“Sí.

Bueno, más o menos “respondió Stephen con una sonrisa confiada”.

Si no funciona… vamos a la guerra, los asustamos otra vez y listo.

Vamos a ver qué quieren esos viejos que se esconden mientras el mundo arde.

“Urgh, odio cuando se comporta como Wanda “dijo Harry, chasqueando la lengua.

Los demás pensaron exactamente lo mismo… excepto Tony y Loki, que lo miraban fijamente.

“Tú querías que te llamaran “dijo Loki, serio.

“¿Sabes que hay formas más… normales de lograrlo, verdad?

“añadió Tony.

“¿Qué?

¿De qué hablan?

“preguntó Wanda, confundida.

Natasha lo comprendió segundos después.

Harry y Wanda aún no lo hacían.

Perenelle y Nicolás estaban demasiado molestos para seguir el hilo.

“Uno de esos ancianos apareció para detener a los abuelos.

Luego desapareció sin decir palabra, ignorando todo lo que hicimos con las cabinas mágicas y la Isla Lumina “explicó Stephen con una sonrisa astuta.

“No me digas que estabas esperando algo como esto… “dijo Natasha, con el ceño fruncido.

“No exactamente.

Fue una sorpresa.

No esperaba que los muggles aceleraran tanto sus planes.

Solo improvisé.

Y de paso… dejé un mensaje para los militares “respondió Stephen, con tranquilidad.

“Obvio.

Estoy seguro de que varios gobiernos ya sabían de nosotros.

Probablemente tienen magos trabajando para ellos.

Ahora tienen la excusa perfecta para comenzar con experimentos a gran escala “dijo Tony, con tono sombrío.

“Sea como sea… entonces debemos encontrar a los magos que capturaron “dijo Wanda con urgencia.

“Sí, pero antes… vamos a esa reunión.

Me costó bastante que nos invitaran “respondió Stephen mientras miraba hacia el horizonte.

Dumbledore se acercaba con una sonrisa de anciano astuto.

“Hiciste bastante ruido allá fuera.

Aunque no es una medida que yo hubiera tomado… nadie salió herido.

Bien hecho “dijo, asintiendo levemente”.

¿Nos vamos?

Los hermanos Flamel lo siguieron rápidamente hasta su oficina.

Usaron la red Flu para llegar al Ministerio de Magia británico, donde tomarían un Port Key hacia la sede de la Confederación.

Perenelle y Nicolás, preocupados pero no invitados, se quedaron atrás… aunque listos para intervenir y arrasar con todo si sus nietos necesitaban apoyo.

Al llegar al Ministerio, todos los trabajadores giraron sus cabezas al verlos.

Las miradas se posaron especialmente sobre Stephen, mezcla de respeto… y miedo.

“Parece que las noticias vuelan “comentó Dumbledore, mirando los magicphones en las manos de varios empleados.

“Se comunican en segundos.

Una maravilla muggle que llevan usando años.

No hace falta esperar a que una lechuza se digne a entregar un mensaje “dijo Tony con una sonrisa burlona ante lo arcaico del sistema mágico.

“Es cierto.

Solíamos ser algo… “Anticuados, viejos, tontos… “dijo Wanda al instante.

“Iba a decir “arraigados a nuestras tradiciones”, pero gracias “respondió Dumbledore, sonriendo con paciencia.

Finalmente llegaron a la zona de Port Keys y lo usaron todos al mismo tiempo.

Al aparecer al otro lado, se encontraron en un gran salón blanco.

Dumbledore avanzó con paso firme, y todos lo siguieron, atravesando puertas una tras otra en rápida sucesión.

“Esperaba más “dijo Loki con desdén, observando los pasillos blancos y vacíos.

“A veces, la simplicidad oculta los secretos más grandes “respondió Dumbledore, abriendo una última puerta.

Dentro de la sala se hallaba una gigantesca mesa circular de piedra blanca, con detalles tallados en runas de múltiples lenguas mágicas, girando lentamente con energía arcana.

Alrededor de ella,6 figuras vestidas con túnicas que cambiaban de color levemente con la luz mágica, levantaron sus rostros al ver entrar al grupo.

dumbledore se quedo en la puerta.

ya que el no participa en al reunion.

Stephen fue el primero en dar un paso al frente, su capa ondeando con un leve destello mágico a su alrededor mientras observaba a cada uno de los presentes sin temor.

“Lamento el espectáculo “dijo con una sonrisa tranquila, aunque en su mirada brillaba una chispa de desafío”.

Supongo que ya era hora de dejar de fingir que todo estaba bajo control.

En el centro de la sala, una figura imponente se levantó.

Su barba, dorada y resplandeciente como fuego líquido, parecía moverse por voluntad propia.

Golpeó con fuerza la gran mesa redonda, haciendo vibrar el aire con su voz como un rugido de volcán.

“¡JAJAJA!

¡Eso fue glorioso!

¡Fabuloso!

¡Por fin dejamos de esconder de qué estamos hechos!

¡Malditos magos!

“exclamó, con los ojos encendidos de emoción”.

¡Era hora de demostrar nuestra esencia!

Desde lo alto de su asiento, una mujer lo observaba con desdén.

Sus ojos eran tan penetrantes como el cielo despejado en lo alto de una montaña sagrada.

Su cabello, blanco como la nieve virgen, caía en ondas que rozaban una túnica tejida con nubes y plumas celestiales.

Su voz rompió el ambiente como un trueno.

“Cierra la boca, Ignifortis.

Pareces un idiota “dijo con enojo”.

Se supone que tu edad trae sabiduría… demuéstralo alguna vez.

Igni le lanzó una mirada fría, casi con desprecio.

“¿Y por qué habría de hacerlo?

“Porque eres el maldito patriarca de…”replicó ella con firmeza, pero antes de continuar, fue interrumpida por una voz que descendió como una brisa nocturna.

“Basta, ustedes dos “dijo un hombre de rostro pálido, con ojos plateados como la luna llena.

Su tono era tan sereno como inquietante, y acariciaba un anillo antiguo grabado con símbolos olvidados.

Parecía más un espectro que un ser de carne y hueso, y su sola presencia imponía respeto.

“¡Lunavestra!

No me des órdenes “bramó la mujer, levantándose con la intención de desatar su poder”.

¿Quién te crees para hablarme así?

Antes de que estallara el caos, una figura se adelantó con la elegancia del viento que cruza el desierto.

Era una mujer de piel oscura, envuelta en túnicas de lino que danzaban solas al ritmo de una brisa invisible.

Sus ojos, serenos y eternos como las dunas, miraron con calma.

“Está bien, Aquilalys.

Tenemos compañía.

Podrás enfrentarte a Lunavestra cuando lo desees… pero no ahora.

“Hmph… lo has salvado otra vez, Sirokoftis “dijo Aquilalys con fastidio, aunque su tono dejaba entrever respeto.

Entonces habló un anciano cuya piel estaba adornada con tatuajes tribales que brillaban en un azul tenue, como el reflejo de un océano bajo la luna.

Sus ojos eran profundos, como si dentro habitaran tormentas antiguas.

Su voz, pausada, fluía con el ritmo de las olas.

“No se preocupen… Su hermano no está en problemas.

Ser descubiertos era solo cuestión de tiempo: meses… semanas… tal vez días.

Lo inevitable siempre se acerca.

Finalmente, una mujer que parecía esculpida en seda y oro tomó la palabra.

Sus ropajes estaban bordados con hilo carmesí, y aunque su voz era suave como un susurro, cada palabra pesaba como una sentencia divina.

En su interior, el fuego de un dragón dormía… por ahora.

“Aurëasai tiene razón.

Sin embargo, no fueron traídos aquí solo por eso.

Hay otra razón, una más profunda.

“Mi nombre es Drakorya.

Es un placer conocerlos.

Siete asientos rodeaban la gran mesa circular.

Pero uno de ellos, el último, estaba partido por la mitad, como si una fuerza imposible de describir lo hubiese destruido en otro tiempo.

Y así fue como la familia Flamel conoció a los Seis de los siete Patriarcas y Matriarcas de las Siete Familias Antiguas… aquellos que, según las leyendas, existen desde el inicio mismo de los tiempos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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