Hechicero Supremo en Hogwarts - Capítulo 174
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- Capítulo 174 - 174 Un Mundo Sin Ellos Especial Pt 2
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174: “Un Mundo Sin Ellos” [Especial Pt 2] 174: “Un Mundo Sin Ellos” [Especial Pt 2] “Un Mundo Sin Ellos” [Especial Pt 2] Hermione despertó de golpe, su corazón latiendo con fuerza.
Miró a su alrededor con ansiedad, pero no vio ni a Ron ni a Harry.
“Idiotas…
“murmuró, con la voz temblorosa por la preocupación.
Se levantó rápidamente, dispuesta a salir en su búsqueda usando aparición, pero antes de que pudiera tomar su varita, un mago irrumpió en la habitación, jadeando, con el rostro pálido y el sudor cayéndole por las sienes.
“¡Nos encontraron!
Los muggles…
los muggles nos encontraron “dijo, con una mezcla de miedo y desesperación en la voz.
Hermione no necesitó más explicaciones.
Corrió hacia la salida junto a los demás, pero cuando intentaron desaparecer, un estremecimiento recorrió sus cuerpos: algo les impedía usar magia.
Era una barrera…
una anti-aparición.
“Estamos rodeados “susurró otro mago desde la ventana de la casa de playa, con los ojos clavados en el horizonte.
Afuera, se escuchó un fuerte crujido de estática, seguido por una voz metálica que retumbó desde un altavoz: “¡Salgan con las manos en alto y sin sus varitas!
¡Si no obedecen, abriremos fuego!
Helicópteros descendían del cielo como aves de rapiña, con sus focos iluminando cada rincón, y las armas apuntando directamente hacia la casa.
El rugido de sus hélices se mezclaba con los gritos de los soldados que los rodeaban.
Dentro, el miedo era un veneno que lo impregnaba todo.
Las brujas y magos restantes se miraban, temblorosos, sabiendo que no tenían salida.
Resistir significaba morir…
y quizás arrastrar a inocentes con ellos.
Hermione, con los ojos llenos de lágrimas y la mandíbula apretada por la impotencia, fue la primera en dar un paso hacia afuera.
Uno a uno, salieron con las manos en alto, rendidos.
Incluso ella.
Las cadenas especiales que anulaban la magia se cerraron alrededor de sus muñecas, frías y crueles.
Uno de los soldados apuntó directamente a Hermione durante un largo segundo… ……….
“¡Fiendfyre!
“rugió Ron, con la voz rota por la rabia, lanzando una marea de fuego maldito que rugió como una bestia salvaje, devorando el aire a su paso.
Pero los soldados reaccionaron sin miedo.
Como si ya lo esperaran, arrojaron cápsulas negras al suelo.
Al estallar, liberaron una niebla espesa que sofocó las llamas con una eficacia antinatural.
El fuego infernal, que en otra época habría destruido todo a su paso, se desvaneció con un silbido, como si nunca hubiese existido.
Ron quiso correr.
Gritar.
Llorar.
Sus hermanos seguían encadenados, y los soldados se acercaban paso a paso, como una sentencia de muerte.
Los escudos mágicos que portaban, reforzados con tecnología muggel, brillaban con una luz sin alma.
“¡Harry!
“gritó Ron, suplicante, desesperado.
Harry lo miró.
En sus ojos ya no quedaba compasión.
Solo una resolución rota.
“¡Avada Kedavra!
“exclamó, su voz tan fría como la muerte misma.
La maldición asesina impactó en un soldado, atravesando su escudo y su pecho como si fueran papel.
Cayó al instante, su expresión congelada en una mezcla de sorpresa y terror.
Alec, que hasta entonces observaba la batalla con una sonrisa, frunció el ceño con seriedad.
“¿todavía no hay forma de contrarrestar eso?
“preguntó con tono seco, sin apartar la mirada de Harry y Ron”.
Quería capturarlos vivos, pero…
qué más da “añadió con una calma espeluznante.
El *Avada Kedavra*.
Pocos se atrevían a lanzarlo.
No solo por su poder, sino por el precio.
Cada muerte pesaba.
Corrompía.
Pudría el alma desde dentro.
Era una maldición que no solo mataba al otro…
mataba lentamente al que la usaba.
Y sin embargo, allí estaban.
Dos locos.
Dos fantasmas del pasado.
Lanzándola sin cesar.
Ron y Harry se movían como sombras vengativas, sus varitas vomitando muerte una y otra vez.
Uno creaba un escudo.
El otro mataba.
Cuando el escudo caía, intercambiaban papeles.
La lluvia de balas no se detenía, pero ellos tampoco.
No aún.
Una bala atravesó el hombro de Ron.
No se inmutó.
Bebió una poción con manos temblorosas, y siguió matando.
Los soldados caían.
Gritaban.
Morían.
Alec apretó los dientes al ver cómo todo su escuadrón era aniquilado.
Cuando solo quedaban unos pocos hombres, Alec caminó hacia Percy, que aún seguía encadenado, y con una calma escalofriante, apoyó el cañón de su arma en la sien del joven.
“¡Ya basta!
“rugió Alec con furia”.
Los subestimamos.
Pero esto termina aquí.
Harry y Ron, cubiertos de sangre y heridas abiertas, se detuvieron.
Respiraban como bestias.
Sus varitas en alto, apuntando a la fuente de su dolor.
“Ríndanse…
o mataré a su amigo “sentenció Alec, el dedo ya temblando en el gatillo.
Ron dio un paso adelante.
Su cuerpo temblaba.
Era todo lo que le quedaba.
“¡No lo escuchen!
¡No nos salven!
¡Mátenlos y vivan!
“gritó Percy con una serenidad extraña, como si ya aceptara su final.
“¡Cállate!
“gritó Alec, apretando el gatillo.
Un disparo.
La sangre de Percy salpicó el suelo antes de que su cuerpo lo tocara.
“¡PERCY!
“rugió Ron con un alarido que rompió el aire”.
¡AVADA KEDAVRA!
El rayo de muerte voló con furia hacia Alec, quien lo esquivó con un salto mientras gritaba a sus hombres: “¡Mátenlos a todos!
Y así continuó el infierno.
Ron y Harry no pelearon.
Mataron.
Sin piedad.
Sin humanidad.
Uno a uno, los soldados cayeron.
Los gritos ahogados, la pólvora, la sangre, los cuerpos carbonizados…
Solo quedó Alec, agazapado tras un muro derrumbado.
“¡Sal, maldito bastardo!
¡Sangre sucia de mierda!
“gritó Ron, fuera de sí, los ojos al borde de la locura.
Alec soltó una risa hueca, vacía, rota.
“Jajaja…
Sí…
son fuertes.
Pero miren a su alrededor.
Están solos.
La magia murió porque ustedes la desperdiciaron.
El poder siempre lleva a la destrucción.
“¡Reducto!
“gritó Ron, reduciendo el muro a escombros con una explosión.
Alec se levantó, no apuntando a Ron ni a Harry, sino a George, que comenzaba a ser liberado por Harry.
Un disparo.
“¡NOOO!
“gritó Ron, lanzando otro *Avada Kedavra* directo al pecho de Alec.
“Él se fortalece con el dolor “susurró Alec, sonriendo…
mientras la luz verde lo consumía.
Murió riendo.
El disparo había dado en el blanco.
El pecho de George sangraba como un río rojo.
Ron corrió hacia él, desesperado, con una poción temblando en su mano.
“¡Tómala!
¡Te curará!
¡George, por favor!
George lo detuvo con una débil sonrisa.
Su boca escupía sangre.
“No, Ronniekins…
ya basta.
Estoy cansado.
Déjame ir con Fred.
Con mamá…
con Percy.” “¡No hables!
¡Tómala, maldita sea!
¡¡No me dejes!!” “No hay médicos, hermano…
sólo muerte.
Y tú…
tú tienes que vivir por todos nosotros.
Tienes que levantar a los Weasley…
jajaja, mamá me matará por dejarte solo…” George murió con una sonrisa.
Ron gritó con tanta fuerza que el cielo mismo pareció romperse.
Las nubes se arremolinaron.
Truenos rugieron.
La lluvia cayó como si llorara junto a él.
Los ojos de Ron estaban negros.
Negros como el alma que se estaba desintegrando dentro de su cuerpo.
Harry, a su lado, no estaba mejor.
Las voces oscuras en su cabeza se hacían cada vez más fuertes.
“Ron…
tenemos que volver…
con Hermione…
con los demás “murmuró Harry, apagado.
Ambos tomaron un cuerpo en brazos y desaparecieron.
Aparecieron frente a la casa en la playa.
Todo estaba en silencio.
Harry olfateó el aire…
y su estómago se hundió.
Sangre.
Entró, con pasos lentos, como en trance.
Y allí estaban.
Todos los sobrevivientes.
Tirados como muñecos rotos.
Ejecutados.
Sin respeto.
Sin gloria.
Hermione…
Dean…
Luna…
“¡Hermione!
“susurró Harry, cayendo de rodillas.
Ron salió.
Y se detuvo en seco al ver los cadáveres.
Se quedó mudo.
No lloró.
No gritó.
Solo…
cayó.
“Harry…
yo…
me rindo “murmuró, sentándose en la puerta como si sus huesos ya no pudieran sostenerlo.
“¿Qué…?
¿Qué dices, Ron?
Ron sacó un frasco de veneno.
Lo miró.
No con miedo.
Con alivio.
“George…
George me lo pidió.
Pero ya no quiero pelear.
Estoy cansado, Harry.” “¡Ron, no!
¡Espera!
¡Tú…
tú tienes que vivir!” Ron bebió sin dudar.
Harry buscó desesperadamente entre las ruinas.
No había antídotos.
No quedaba magia.
No quedaba esperanza.
“Por favor…
no me dejes solo…” Ron lo miró con una sonrisa.
Una última sonrisa.
“Parece…
que de esta aventura…
tampoco salimos todos…” Y murió en sus brazos.
Harry lo abrazó, llorando en silencio, mientras la lluvia seguía cayendo.
Y el mundo…
ya no tenía héroes.
y el último de ellos se fracturó.
………….
“Señor, tenemos rastros de energía mágica en los alrededores de la Casa Blanca “dijo apresuradamente un agente de seguridad antes de desplomarse muerto.
“Repita.
No salió el mensaje, se escuchó estática “respondió la voz en la radio.
Entonces, la misma voz del agente muerto contestó desde el dispositivo.
“Se encontraron rastros de un animal en las inmediaciones.
“Entendido.
Y así, en silencio sepulcral, una figura encapuchada avanzó por la avenida.
Vestía una túnica negra, manchada de barro seco y sangre vieja.
A sus espaldas, el agente caído volvió a levantarse.
Su rostro estaba pálido, sus ojos vacíos.
Caminaba como una marioneta rota, arrastrando los pies tras su nuevo amo.
“Señor, una gran multitud apareció rodeando la zona “informó un guardia mientras analizaba las cámaras de seguridad.
“¿No son esos los guardias de la puerta?
“preguntó su superior, confuso.
Antes de que pudiera obtener respuesta, vio a uno de los guardias correr directamente hacia el portón de acero…
y explotar en mil pedazos, abriendo el camino.
Decenas de personas “antes vivas, ahora solo cascarones” corrieron hacia el recinto, ignorando el dolor, la lógica o el miedo.
Las alarmas sonaron.
Soldados y seguridad privada salieron con armas listas, abrieron fuego sin piedad.
Pero era inútil.
Aunque les dispararan al corazón o a la cabeza, esas figuras no paraban.
Corrían directo hacia las paredes de la mansión y explotaban, desintegrándose con un estallido antinatural y dejando enormes huecos en los muros.
Desde la distancia, Harry observaba en silencio.
De pie entre las sombras, miraba cómo las llamas crecían sin control.
Sus ojos carecían de alma.
Y sin decir una palabra, desapareció entre las sombras.
Esa misma noche, hogares de ministros y altos dignatarios europeos fueron atacados.
Una a una, las capitales cayeron bajo asaltos mágicos.
Fue el primer ataque abierto contra los muggles.
Magos escondidos en los rincones del mundo vieron esto como el inicio de un alzamiento.
Aquellos marginados, perseguidos como ratas, finalmente respondieron.
La guerra comenzó.
Y al frente de ella estaba **Harry Potter**.
El niño que vivió.
El símbolo de esperanza.
Ahora, un monstruo cubierto por capas de oscuridad.
Había usado fragmentos de Horrocruxes para sobrevivir años de batalla.
el cruel hechizo que una vez su mas grande enemigo utilizó y volvió el mundo mágico entero ahora estaba siendo usado por su antiguo héroe.
Cada vez que moría, un trozo oculto lo devolvía al mundo…
más roto que antes.
Más cruel.
Más vengativo.
Su magia, una mezcla putrefacta de poder, locura y dolor, controlaba cadáveres como soldados.
Corrompía magos, los convertía en bestias sin pensamiento.
Y no le importaban los inocentes.
Los usaba como escudos, como bombas vivientes, como juguetes.
Los centros militares muggles cayeron, uno a uno.
Aún así, el destino era inevitable: los magos perdieron.
Pero se llevaron **millones** de vidas consigo.
Al final, solo quedaba **él**.
Harry Potter.
De pie, en el cráter de una ciudad.
Rodeado por cientos de soldados con rifles apuntando directo a su corazón.
“¡Jajajajaja!
¡Malditos muggles asquerosos!
¡Necesitan miles solo para vencer a uno de nosotros!
“gritó Harry con los ojos inyectados en sangre.
El suelo temblaba bajo sus pies.
Gigantes de barro surgieron de la tierra, rugiendo con odio.
Harry alzó escudos de hueso y sangre a su alrededor.
“¡MUERAN!
Un disparo.
Una bala atravesó su pecho.
Pero Harry no cayó.
Siguió lanzando hechizos, invocando muerte desde las profundidades de la magia negra.
“¡JAJAJA!
¡INCLUSO SI MUERO, ME LOS LLEVARÉ CONMIGO!
Miles de runas ocultas en su cuerpo comenzaron a brillar.
Cadenas mágicas se activaron en el suelo.
Cada una extendiéndose por el mundo.
La tierra misma gritó.
Los cadáveres se levantaron.
Y explotaron contra cada muggle que encontraban.
Harry, al borde de la muerte, se mantuvo de pie.
Su sangre bañaba el suelo, pero su magia aún respondía.
Por un instante, solo uno…
tuvo claridad.
“Ah…
¿Qué hice…?
Me hubiera gustado…
que alguien pudiera detenerme…” Entonces, cientos de balas lo atravesaron al mismo tiempo.
El cuerpo de Harry se desplomó.
El cielo pareció oscurecerse.
El mundo…
lloraba.
Pero no todo había terminado.
Desde lo profundo de la magia, **algo sonreía**.
Una sombra que había susurrado al oído de Harry durante años.
“Finalmente…
todo ha comenzado.
Ahora es mi momento de…” Pero en ese instante, la sombra se detuvo.
Frunció el ceño.
Sintió un temblor…
un cambio.
El tiempo se fragmentó.
Y el mundo…
comenzó a **retroceder**.
…
**El primer cambio:** un bebé apareció frente a la mansión de una antigua familia de sangre pura.
pensando en la nueva oportunidad que se le dio.
**El segundo cambio:** un niño meciendose en brazos de una pareja longeva y poderosa mientras tenia una mirada llena de inteligencia y confusión.
**El tercero:** una niña apareció ante la casa de su adorada abuela.
mientras reia de felicidad de renacer.
**El cuarto y quinto:** gemelos fueron dejados frente a una prisión, destinada a contener solo a un hombre.
mientras incluso en sus cunas peleaban con sus pequeñas manos y pies.
**El sexto cambio:** un perdón silencioso fue susurrado al niño que lo perdió todo.
mientras era acunado por su madre antes de darle un beso en la frente para que duerma.
El ciclo se reinició.
y cambio.
Pero la oscuridad aún existia.
Esperando su oportunidad.
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