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Hechicero Supremo en Hogwarts - Capítulo 180

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  4. Capítulo 180 - 180 Return to the Beginning Special pt4
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180: Return to the Beginning [Special pt4] 180: Return to the Beginning [Special pt4] Return to the Beginning [Special pt4] Harry salió de la sala del tribunal junto a Ted Tonks, con el corazón latiendo con fuerza, pero por fin ligero.

Al levantar la vista, vio una escena que le calentó el alma: Remus Lupin y Sirius Black, riendo a carcajadas como dos viejos amigos reencontrados tras años de guerra.

Ambos giraron de inmediato al notar su presencia, las sonrisas se ensancharon y los ojos se iluminaron.

Harry se acercó con paso firme, una sonrisa cálida y sincera dibujada en el rostro.

“Hola, Sirius.

Parece que… viviré contigo por un buen tiempo “dijo con una mezcla de alivio y entusiasmo.

Sirius se quedó inmóvil por un segundo, mirándolo como si estuviera viendo un fantasma.

Luego, avanzó y lo tomó por los hombros con fuerza, conteniendo las lágrimas con dificultad.

“Harry… eres el vivo retrato de tu padre, pero con la mirada de Lily.

Estoy tan orgulloso de ti… Has hecho más de lo que podría haber soñado.

Te juro, por el nombre que llevo y por la amistad que me unía a tus padres, que mientras respire, nunca te faltará nada “dijo con voz temblorosa, pero cargada de emoción pura.

“Jajaja… claro, Sirius “respondió Harry con una sonrisa.

Por primera vez en mucho tiempo, sentía que tenía una familia.

Y eso le daba fuerza para seguir adelante.

Ted Tonks se les acercó con su característica sonrisa profesional, aunque en sus ojos brillaba el respeto.

“Me alegra haber sido de ayuda.

Aunque, si soy honesto, siento que todo se resolvió más fácil de lo que esperaba… gracias a ti.

“No diga eso, señor Tonks.

Si no confiara en su integridad, no lo habría contratado.

Es un gran abogado “respondió Harry con tono amistoso”.

Y si está interesado, me gustaría hablar más adelante sobre un contrato… como abogado de la familia Potter.

Y quizá también de la familia Black, si Sirius está de acuerdo.

“¡Por supuesto que sí!

“dijo Sirius sin dudar”.

El abogado que me sacó de Azkaban merece trabajar con nosotros.

“Eso me alegra mucho.

Entonces los dejo para que disfruten su reencuentro.

Ya saben, cualquier cosa, me escriben “se despidió Ted con una reverencia ligera antes de marcharse.

Los tres comenzaron a caminar por los pasillos del Ministerio, rumbo a San Mungo para chequeos y tratamientos, cuando una voz los detuvo.

“Señor Potter, ¿podría tener unas palabras con usted?

Si su padrino lo permite, claro “dijo Dumbledore, saliendo de la sala del tribunal con su característica sonrisa apacible, casi paternal.

Sirius se quedó quieto.

Confiaba en Dumbledore… o al menos solía hacerlo.

Pero después de todo lo que había oído, no podía evitar sentir un conflicto ardiendo en su interior.

Parte de él quería creer que el anciano solo actuó para proteger a Harry.

Pero otra parte, más lúcida y amarga, le recordaba que ese mismo hombre no movió un dedo cuando sabía que era inocente.

“Está bien “dijo Harry con serenidad”.

Puede hablar.

Después de todo, seguirá siendo mi director.

Dumbledore asintió con gravedad.

“Primero que todo… tal vez debería disculparme… “No “tal vez” “lo interrumpió Harry con firmeza”.

Debería hacerlo.

Y ya que comenzó, me gustaría escuchar una disculpa sincera.

El ceño de Dumbledore se frunció apenas.

Pero si quería conservar el respeto de Harry, debía hacerlo.

Respiró hondo.

“Me disculpo, señor Potter.

Por no haber estado a la altura en lo que respecta a su protección y bienestar.

Usted y sus padres salvaron el mundo mágico, y aun así… yo fallé.

Incluso como director de Hogwarts, reconozco mi error.

Harry lo observó en silencio unos segundos antes de hablar, su tono calmo pero cortante como un filo afilado.

“Es bueno escuchar eso.

Porque, sinceramente, estuve considerando transferirme a Beauxbatons.

Aun tengo amigos en Hogwarts, y por eso es difícil decidir.

“Me alegra saber que seguirá con nosotros “dijo Dumbledore, con una sonrisa tensa”.

Hogwarts sigue siendo la escuela más segura del mundo mágico.

Harry casi soltó una carcajada, pero se contuvo.

En su mente, las palabras de Dumbledore resonaban como una cruel ironía.

“¿La más segura?

Jajaja… eso espero “respondió con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

Sabía que, si quería seguridad verdadera, tendría que construirla él mismo.

Y quizá… quitar a Dumbledore del camino fuera el primer paso.

Aunque aún necesitaba ayuda externa.

El primer y segundo año serían la preparación.

Para el tercero, Hogwarts tendría un nuevo director.

“Entonces nos marchamos… director “dijo Harry, dejando en el aire un dejo de frialdad.

“¿Puedo preguntarte… de dónde aprendiste ese hechizo?

“inquirió Dumbledore, con súbita urgencia.

Harry se giró lentamente, una sonrisa misteriosa iluminando su rostro.

“De uno de mis hermanos.

Uno que, estoy seguro, es más sabio y poderoso que usted.

Y sin añadir más, dio media vuelta y siguió su camino.

Dumbledore quedó inmóvil.

¿Hermanos?

¿De quién hablaba?

No tenía noticias de que Harry tuviera hermanos… ¿Un mago oculto?

¿Un mentor secreto?

¿Aliado?

¿Enemigo?

Debía averiguarlo.

…………… Durante el mes siguiente, Harry acompañó a Sirius a cada revisión médica, control de pociones y rutina de recuperación.

Lo obligó a hacer ejercicio, a entrenar combate cuerpo a cuerpo como le enseñó Natasha, aunque no podía evitar una punzada de tristeza.

En su mundo, Sirius había aprendido directamente de ella… aquí, Natasha no existía.

También se enteró de que Arcturus Black, su abuelo, había muerto ese mismo año.

Otro golpe.

Otra diferencia.

Otro lazo roto.

Día tras día, Harry escribía cartas a sus abuelos, Nicolas y Perenelle Flamel.

Dudaba en enviarlas.

¿Y si no eran los mismos?

¿Y si sin Stephen eran fríos, distantes, distintos?

Escribió cientos.

Algunas eran confesiones.

Otras, recuerdos.

Historias compartidas.

Secretos alquímicos, incluso uno de sus mayores secretos: cómo crear la Piedra Filosofal.

Una carta estaba escrita en un idioma en clave, uno inventado por Nicolas para comunicarse cuando eran perseguidos por todo el mundo.

Cartas que solo ellos y sus hermanos entenderían.

Pero todas seguían acumulándose en el armario, sin enviar.

Una noche, mientras observaba una en especial, Sirius entró tras llamar a la puerta sin respuesta.

“¿Sigues con esas cartas sin enviar?

“preguntó, viendo a Harry en su escritorio.

“¿Terminaste tus pociones de nutrición?

“preguntó Harry con una sonrisa forzada, guardando la carta.

“¡Ugh!

No me lo recuerdes, tienen el peor sabor del mundo “respondió Sirius teatralmente”.

Por cierto, nunca me dijiste… ¿a quién están dirigidas?

Harry guardó silencio unos segundos.

“A Nicolas y Perenelle Flamel “dijo finalmente, con una chispa de melancolía en la mirada.

“¿A los Flamel?

¿El alquimista legendario?

¿Los conoces?

“Sí… pero dudo que ellos me conozcan ahora “respondió Harry, antes de forzar una sonrisa”.

Voy a la sala de meditación.

Sirius observó cómo salía… luego miró el armario, lleno de cartas.

…………… Muy lejos de allí… en francia obvio “¿Estás segura, Nico?

“preguntó Perenelle con voz cansada.

“Sí.

Hemos escondido esto demasiado tiempo.

Es hora de que Dumbledore la use… o la destruya.

A menos que quieras seguir viviendo.

“No.

Setecientos años… son suficientes.

“Dejaré pociones para un par de años más.

Solo para cerrar todo correctamente.

Luego, descansaremos… por fin “dijo Nicolas, acariciando su rostro con ternura.

Una alarma sonó en la casa.

Una lechuza estaba intentando entregar algo.

“Parece que llegó carta de Dumbledore.

Seguro viene por la piedra.

Nicolas desactivó parte de las protecciones con un giro de varita, y la lechuza dejó caer su carta.

Caminó con pasos rígidos, casi mecánicos, hasta recogerla.

Pero al abrirla, su ceño se arqueó levemente… y sonrió.

Segundos después, otra alarma sonó.

Varias lechuzas se acercaban, portando paquetes enteros de cartas.

La primera decía: “——— Estimados Señor y Señora Flamel, Les escribe Sirius Black, desde Inglaterra, con motivo de un pequeño asunto relacionado con mi ahijado… …para marcar el inicio de una nueva etapa en su vida.

Sé que es mucho pedir, pero si encuentran en su corazón un poco de tiempo para leer sus palabras, estoy convencido de que verán lo especial que es ese niño.

Con todo mi respeto y afecto, Sirius Orion Black.

P.D.: Si alguna de las cartas está escrita en un idioma extraño, supongo que será una de esas travesuras que los niños inventan… aunque él insiste en que es un “idioma de alquimistas”.

“————- Nicolas y Perenelle se quedaron en silencio mientras el aire entre ellos se volvía espeso y cargado de nostalgia.

Nicolas dejó caer el pergamino sobre la mesa con manos temblorosas, mientras su mirada se perdía en las miles de palabras en las cartas llenas de recuerdos de un tiempo que parecía haber existido en otro universo.

“¿Crees que…?

“comenzó Perenelle, pero su voz se quebró.

Nicolas asintió lentamente.

“Puede ser.

Aunque no lo recuerde.

Aunque este mundo sea distinto… solo alguien que vivió con nosotros podría saber tantas cosas.

Perenelle extendió la mano y tomó la primera de las muchas cartas.

La abrió con cuidado, como si temiera romper algo sagrado, y comenzó a leer.

A medida que sus ojos recorrían la caligrafía de Harry, su expresión fue cambiando: primero sorpresa, luego incredulidad… y finalmente lágrimas.

““Queridos abuelos…” “leyó en voz baja” “…extraño sus historias antes de dormir, el olor del jardín de mandrágoras al anochecer, las discusiones del abuelo Nico con Stephen cuando debatían sobre pociones en la biblioteca… aunque, sinceramente, ambos eran terribles en ello, incluso si el abuelo era un alquimista legendario.

Lo siento… perdí el relicario que me diste… o tal vez aquí no existe.

Abuela… aunque en este mundo no lo seas, en mi corazón siempre lo serás…” Sus labios temblaban.

Nicolas le quitó con delicadeza la carta de las manos y la abrazó, firme pero suavemente, como si ese abrazo pudiera anclarla al presente.

“Vivió con nosotros.

No importa cómo… ni cuándo… “susurró él.

“Y nos amó… como un nieto ama a sus abuelos.

Se puede ver en cada letra, en cada palabra manchada por sus lágrimas “añadió ella, señalando algunas frases ligeramente borrosas.

““Universos alternos”, decía “murmuró Nicolas, como si esas palabras le hubieran sido tatuadas en la memoria.

“¿Los científicos muggles…?

“repitió, frunciendo el ceño al recordar dónde había oído esa idea.

De pronto, como si una chispa lo atravesara, se incorporó.

Sus huesos crujieron en protesta, pero eso no lo detuvo.

Caminó tan rápido como pudo hasta su escritorio y, con energía renovada, comenzó a escribir una carta.

En ella solicitaba, con urgencia, que le enviaran toda la información disponible sobre el concepto de universos paralelos en el mundo muggle.

Necesitaba entender.

Porque ahora lo sabía… ………… Dumbledore recibió una carta peculiar de su antiguo maestro, Nicolas Flamel.

En ella, le explicaba que no podía deshacerse de la Piedra Filosofal, pero que le había enviado una réplica casi indetectable, la cual podía utilizar para cualquier plan que tuviera en mente.

Además, le advertía que estaría ocupado durante un tiempo, por lo que comunicarse con él sería complicado.

………..

Mientras tanto, Harry entrenaba empuñando dos espadas doradas.

A su alrededor, muñecos alquímicos creados por él mismo eran cortados como si fueran mantequilla cada vez que se acercaban a atacarlo.

Entrenar parecía su única forma de no pensar en sus hermanos, en su familia.

Y, al mismo tiempo, le recordaba lo que había perdido… lo que debía volver a vivir, esta vez sin el apoyo de Stephen.

A medida que seguía meditando, su poder mágico aumentaba de forma constante.

Algo completamente distinto a su mundo original, donde su magia crecía únicamente con el desarrollo corporal.

Era algo bueno, considerando que en este nuevo mundo ya no poseía el cuerpo reconocido por la magia ni por el propio universo.

Aquí, era simplemente un mago común.

Su sangre había dejado de ser especial.

Si quería usar los hechizos que aprendió de sus hermanos, tendría que fortalecerse a través del esfuerzo propio.

Aunque en el otro mundo también entrenaba sin descanso, aquí había tenido que empezar desde cero.

Con un gesto fluido, Harry lanzó ambas espadas hacia el frente, y dos cadenas brillantes surgieron para sujetarlas.

Luego, giró en un remolino, manejándolas con precisión hasta acabar con los últimos muñecos restantes.

Se limpió el sudor, se dio un baño rápido y se dirigió a su cuarto para estudiar alquimia.

Anotó todas las runas que recordaba haber aprendido de sus hermanos: magia de Asgard, magia de Eldritch… incluso algunos conocimientos que Wanda le había enseñado en secreto, por tratarse de artes oscuras.

También apuntaba circuitos electrónicos que recordaba de Tony, e información sobre informática y hackeo que Natasha le había enseñado.

Aunque esas dos áreas aún no eran útiles, sabía cómo Tony había desarrollado un método para generar electricidad dentro del mundo mágico.

“Harry, tienes visitas “dijo Sirius, asomando la cabeza con una sonrisa llena de expectación, deseoso de ver la cara de sorpresa de su ahijado.

“Ya voy “respondió Harry, mientras terminaba de anotar sus apuntes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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