Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Heredera Renacida: La Feroz Esposa del CEO - Capítulo 348

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Heredera Renacida: La Feroz Esposa del CEO
  4. Capítulo 348 - Capítulo 348: Capítulo 348
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 348: Capítulo 348

A Cassandra no se le escapó ni el más mínimo gesto de su expresión; una fría sonrisa se dibujó en sus labios mientras se inclinaba hacia ella y le susurraba: —Porque Faye era mi mejor amiga. Estaba destinada a estar con Ethan Carter, no tú. Ya por aquel entonces, incluso antes de que falleciera, sabía que te gustaba en secreto. Pero lo que no me esperaba era que, poco después de la muerte de Faye, no solo te liaras con él…, sino que te quedaras embarazada y hasta te comprometieras…

—Mara Hawthorne, Ethan le pertenece a Faye. Y como su amiga más cercana, aunque ya no esté, me aseguraré de recuperarlo para ella. —Esa última frase fue tajante y decidida; lo decía totalmente en serio.

En su vida pasada, Mara había matado a Faye solo para estar con Ethan.

Y ahora, la ironía: Ethan se había enamorado de la renacida Cassandra y, claramente, Mara ya no le importaba.

Cassandra no decía esto sin motivo. Quería acorralar a Mara, hacer que entrara en pánico y atraparla en la telaraña que había tejido paso a paso…

En cuanto Mara se dio cuenta de que Cassandra no sabía cómo había muerto Faye y solo se estaba desquitando por lo de Ethan, soltó un tembloroso suspiro de alivio.

Pero en cuanto pensó en la arrogante declaración de Cassandra —«Me voy a quedar con Ethan»—, se le volvieron a crispar los nervios. Esa amenaza la golpeó de una forma distinta. El miedo a perder a Ethan se apoderó de ella, más fuerte que nunca.

Esa maldita mujer siempre le fastidiaba los planes: metiendo cizaña con su abuelo, buscándole problemas esta noche, consiguiendo incluso que la golpearan y, ahora, ¿amenazaba con robarle a Ethan?

¡Ni hablar!

Pronto… esta zorra acabaría igual que Faye.

Cuando Cassandra y Gerald Hawthorne se fueron, Ethan se ofreció amablemente a acompañar a Mara a su habitación.

Nada más entrar, Mara se desplomó en los brazos de Ethan, aferrándose a él y llorando lastimeramente. Su rostro lastimero y bañado en lágrimas habría derretido el corazón de cualquiera.

Por desgracia, Ethan no se conmovió en lo más mínimo. Mantenía una expresión fría, los labios apretados en una línea recta, y no dijo nada en todo el tiempo.

Al recordar que había intentado drogar a Cassandra, tuvo que reprimir el impulso de estrangularla.

Antes, cuando Gerald Hawthorne la golpeó, Ethan intervino para protegerla. Ahora la había traído de vuelta y hasta se había portado amable por el camino. Mara se lo tomó como una prueba de que sus supuestos sentimientos por Cassandra no eran más que un capricho pasajero. En el fondo, el corazón de él seguía siendo suyo.

Así que fingió estar dolida y sollozó: —Ethan…, esa horrible de Cassandra… Es tan manipuladora, tan despiadada. Sabía que estoy esperando un hijo tuyo, pero aun así puso al abuelo en mi contra e hizo que me pegaran y me encerraran…

A medida que sus palabras se volvían más desagradables, el rostro de Ethan se ensombrecía.

—Ahora estamos comprometidos. Entonces, ¿por qué demonios la drogaste? —le espetó mientras la apartaba de un empujón, con la mirada gélida.

Mara se quedó paralizada, atónita al ver lo furioso que estaba. Por fin lo comprendió: no estaba solo molesto. Estaba furibundo.

La miraba como si fuera una desconocida, o incluso una enemiga.

—¡Respóndeme! ¿Por qué la drogaste? ¿Eh? —bramó Ethan, apretándole con más fuerza los hombros. Su mirada se había vuelto salvaje por la rabia y su voz resonaba como un trueno.

Mara nunca lo había visto tan aterrador. Su cuerpo se puso rígido por el miedo, queriendo instintivamente huir.

Pero las manos de Ethan la sujetaban con tal fuerza que le dolían los hombros; no había escapatoria. Mordiéndose el labio con fuerza, Mara, con el rostro pálido, bajó la voz: —Ethan, creo que Cassandra podría saber lo de la muerte de Faye.

—¿Qué acabas de decir? —preguntó Ethan, quedándose paralizado. Su enfado se desvaneció al instante.

—¿Te acuerdas? La primera vez que apareció Cassandra fue en el funeral de Faye. Enseguida fue a por mí. Y ahora mismo, antes de irse, ha dicho que sabía que tú me gustabas incluso antes de que Faye muriera.

Mara solo estaba especulando, pero continuó con los ojos anegados en lágrimas: —Pensábamos que nadie lo sabía, pero de algún modo ella se enteró. La muerte de Faye fue tan repentina… ¿Y si Cassandra sospecha que no fue un accidente?

—Tengo miedo de que ya haya atado cabos y, para evitar que siguiera investigando, entré en pánico y me adelanté a drogarla —añadió sin titubear.

Pero Mara no le contó a Ethan la verdad: que Cassandra había dicho claramente que hacía todo aquello porque Faye lo había sido todo para ella. Incluido el recuperarlo a él.

Quería que Ethan creyera que la mujer a la que amaba en realidad planeaba acabar con él.

En cuanto Ethan sospechara que Cassandra tramaba algo mortal, tendría todos los motivos para deshacerse de ella… para siempre.

Mientras Mara desgranaba su historia, el ceño de Ethan se fruncía cada vez más. Su expresión se volvió indescifrable mientras repasaba mentalmente cada momento que había compartido con Cassandra desde el principio.

Tras un rato, finalmente dijo con voz grave: —Quédate en casa estos días y haz caso al abuelo Hawthorne. No te cruces con Cassandra. De lo demás, me encargaré yo cuando aclare las cosas.

—Vale —asintió Mara, fingiendo inquietud—. Ethan, por favor, no te enfades conmigo, ¿de acuerdo? Lo siento. Sé que te gusta Cassandra, pero ella no siente lo mismo. Y si descubre la verdad, los dos estaremos acabados… Solo la drogué porque no me quedaba otra opción.

—Estás embarazada y el embarazo aún es de riesgo. Descansa. Yo ya me voy —dijo Ethan, y se marchó tras dedicarle unas pocas palabras más de preocupación.

No entendía cómo se había enamorado de Cassandra. No había ninguna razón; simplemente, había ocurrido. Aunque acercarse a ella pudiera destruirlo, la idea de que Mara la hubiera drogado y le hubiera arrebatado su inocencia lo llenaba de rabia. Era como un peso en el pecho, sofocante y aplastante…

…

Dos o tres días después, Cassandra recibió una llamada de Ethan. Le dijo que acababa de comprarse un yate nuevo y quería invitarla a navegar para divertirse.

Ella fingió dudar un poco y luego aceptó.

Parecía que el pez estaba empezando a picar el anzuelo.

Justo cuando salía de la casa de los Taylor, un elegante Maybach negro se detuvo frente a ella.

—Nadie regala nada. ¿Que vamos a navegar? Esa es tu tapadera. ¿Cuál es el verdadero motivo? —preguntó Cassandra con frialdad mientras se subía al coche.

—Tienes razón. El yate es solo una excusa. —Ethan la miró de reojo, admirando lo impecable que estaba ese día. Hizo un leve gesto de aprobación con la cabeza antes de admitir—: La verdadera razón es… que quiero conquistarte.

—Ah, ¿así que yo sería la mujer a la que todos señalan y maldicen? Señor Carter, ¿ha olvidado convenientemente que está prometido? Y con alguien que, para colmo, está embarazada —rio con frialdad, con la mirada gélida.

—¿Lo mío con Mara? Es pura responsabilidad, no amor —dijo Ethan mientras conducía, con voz suave y cargada de emoción—. Pero de ti…, de ti me he enamorado, Cassandra. Te lo juro, arreglaré las cosas con Mara. No permitiré que tengas que ser la otra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo