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Heredero De La Herida - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 motivación
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15: motivación 15: motivación Varios compañeros habían contado su motivaciones dinero si llegabas a ser militar profesional pagaba muy bien.

Por motivación de defender a su patria .

Motivación de su familia que se sientan orgullosos.

Etc.

Le tocaba a Tony.

se había hecho de noche estábamos en una fogata comiendo como una familia.

Tony había puesto una cara muy seria yo entré a servicio militar comenzó a decir muchas cosas divagar decía que nos ser iba a rendir nunca.

La verdad me estaba dando pena.

Mi compañero igual.

Miller lo quedó mirando anda al punto qué me estás desesperando.

Pues yo vine por una chica.

Miller lo miro serio .

es en serio .

Y sales que viniste por una chica .

Tony no cualquier chica es el amor de mi vida .

Yo pregunté quién era .

Se llama Kelly.

Los dos lo miramos .

Por eso no me quisiste acompañar Es que ella no sé si me recuerda.

Porque cambié bastante quiero ir lentamente .

Mi compañeros lo mirado.

Miller esa es tu motivación has aguantado tantas cosas Y esa ha sido tu motivación .

Qué motivación tan anticuada.

Y pensaba que yo era el loco.

El loco ha sido tú.

no estoy loco capaz dice eso porque nunca ha estado enamorado.

Miller dijo que no sabía nada sobre ese tema pero ahora sé que tú eres el loco.

El soldado comenzó a hablar.

Pues mira Miller lo que te puedo decir el amor hacer cosas qué suenan locas para otra persona…

pero para uno esas cosas locas son muestra del amor que él tiene.

Cada uno tiene su motivación.

Sea pequeña o grande pero cada una puede mantener una persona de pie y seguir y seguir.

En pocas palabras no es ni menos ni más su motivación.

Miller.

Se quedó pensando.

—Y cuál es tu motivación Miller.

Pues mi motivación es comprarle una casa a mi papá dale la mejor vida posible.

Mi papá es una personas que tiene muchas enfermedades en su estado él me cuidó él me crio .

En ese estado él me dio una crianza con amor .

Mi papá es una persona que me llena de orgullo .

El me dio el apellido .

Lo quiero mucho.

Por eso estoy aquí para conseguir una de los cupos y comprarle todo lo que se merece.

Miller miro has soldado .

El soldado lo miró y dijo hay cosas que pueden valer más que una casa más que cualquier cosa .

Sabes.

Pero igual tu motivación es muy bonita.

Y respeto mucho tus decisiones .

Todo tiene su porque.

Y tú max cuál es la tuya .

Yo quiero se el mejor.

El mejor de todos.

Yo vine aquí cumplir una promesa de una persona que ya no está a mi lado.

Soy feliz estando aquí .

Soy feliz cargando este uniforme .

Y más que todo ayudar más adelante a mi gente Y evitar que los niño llore .

Mi deseo es que todos seamos felices como país .

Él tocaba su pulsera con las puntas de los dedos.

Eso es lo que creo que me va a ser más feliz.

Todos estaban conmovidos.

El soldado se quedó sin palabras.

Max yo no sé qué decirte.

Pasaron unos segundos en silencio.

He soldado comenzó a hablar.

No te dejes llevar tanto por el sentimiento… porque cuando se desborda, destruye.

Mi soldado muchas gracias por sus consejos de verdad .

-gracias mi soldado -para nosotros y para mí usted es una buena persona un buen maestro buen amigo Dijeron unos compañeros.

-Willian….

Él estaba emocionado y un poco triste a la vez.

Después de unos pocos segundos.

Riviera preguntó .

-Mi soldado…

¿cuál es su motivación?

Todos guardamos silencio.

El soldado tardó unos segundos en responder.

Miró el fuego, como si buscara algo entre las llamas.

-Mi motivación…

-dijo al fin- la perdí hace tiempo.

-¿Cómo que la perdió?

-preguntó un compañero-.

¿Por qué?

Suspiró.

-Todo comenzó cuando yo tenía diez años.

Vivía con mi abuela.

Mis padres me abandonaron cuando apenas tenía un año de nacido.

Ella se hizo cargo de todo.

Levantó la mirada.

-En mi pueblo natal, cada año hacían una ceremonia militar.

Yo estaba con mi abuela, viendo el desfile desde casa.

Y entonces lo vi.

Hizo una pausa.

-Un hombre iba al frente del grupo.

Firme.

Seguro.

Todos lo seguían.

Era el líder.

Sonrió con nostalgia.

-En ese momento supe lo que quería ser.

Yo quería ser como él.

Quería que me respetaran.

Quería ser alguien importante.

Su expresión se endureció un poco.

-Mi abuela no quería que hiciera el curso.

Mis padres habían sido militares…

y por eso, si los hijos querían entrar, el curso era gratis.

Era por derecho.

Había el servicio militar normal…

pero yo no quería eso.

Yo quería ir directo a formarme como alto mando.

Liderar un grupo…

o varios.

-Al final, mi abuela aceptó -continuó-.

No éramos ni muy pobres ni muy ricos.

El Estado no daba dinero mensual, pero ella confió en mí.

Bajó la cabeza.

-Cuando entré al curso…

la realidad fue otra.

Nunca fui el mejor.

Era malo en ejercicio.

Era lento.

El curso duraba dos años.

-Cuando un recluta no da la talla, lo dan de baja.

Y yo…

yo estaba justo en ese límite.

Apretó los puños.

-No podía traicionar mi palabra.

No podía fallarle a mi abuela.

Quería que se sintiera orgullosa de mí.

Su voz se quebró apenas.

-Busqué mil formas de quedarme.

Y al final…

tomé una decisión de la que me arrepiento hasta hoy.

Nos miró.

-¿Se acuerdan del cabo que se acercó el día que estábamos en el bosque?

-¿hablaba de Verónica?

-preguntó Tony.

-Sí -respondió-.

Yo la use.

Yo la herí.

Explicó cómo funcionaba el curso profesional, más abierto entre hombres y mujeres, cómo muchos se conocían, cómo las reglas existían, pero se torcían.

-Había una chica…

-continuó-.

Era tímida,insegura.

No era de las más bonitas.

Algunas compañeras le decían fea.

Los chicos jugaban con ella…

la usaban.

Y ella se ilusionaba rápido.

Respiró hondo.

-Su papá era mayor.

Él decidía quién entraba, quién salía.

Controlaba todo el curso.

Era como un cuartel…

pero más cómodo.

La fogata crujió.

-Un día la vi llorando sola en una esquina.

Me acerqué.

La consolé.

Y supe que esa era mi oportunidad.

Tragó saliva.

– ya teníamos un mes.

Y fue fácil que se enamorara de mí.

Pero mientras yo jugaba con ella…

yo también me estaba enamorando.

Se quedó en silencio unos segundos.

-El papá me llamó a su oficina.

Ya lo sabía todo.

-“Siéntese”, me dijo.

Siguió firmando papeles…

y de pronto levantó la mirada.

“Respóndame una sola cosa.

No divague.

¿Usted se acercó a mi hija porque soy su papá?

¿Sí o no?” Cerró los ojos.

-Le dije la verdad.

Que al inicio sí…

pero que después la había empezado a querer de verdad.

Negó con la cabeza.

-No me dejó terminar.

Me dijo que me fuera.

Frío.

Seco.

Como si yo no valiera nada.

Continuó contando cómo Verónica lo esperó, cómo intentó tranquilizarlo, y cómo estuvieron juntos.

-Faltaban cuatro meses para acabar el curso…

-dijo-.

Estábamos entrenando en el bosque, sucios, bajo la lluvia.

Y me llamaron.

Su voz bajó.

-Afuera había una señora de negro…

y dos hombres.

Me dieron el pésame.

Mi abuela había fallecido.

Nadie respiraba.

-No sabía nada de ella.

No podíamos salir del cuartel hasta terminar el curso.

-Me entregaron una carta.

Hasta el día de hoy no puedo leerla.

Durante dieciocho meses su salud empeoró…

y yo ni siquiera estuve ahí.

-Quise salir corriendo.

Quise verla.

Pero no me dejaron.

Relató la oficina del mayor, el barro en la ropa, las lágrimas.

-Le pedí permiso.

Me miró serio.

-“Aquí nadie sale.

¿Usted cree que por ser el supuesto amor de mi hija va a tener privilegios?” -mi mayor pido permiso por causas interfamiliares…

-Me dijo que eso depende de usted no de mí si usted sale sabes que se pierde su vacante si se da la fuga Diez años de cárcel.

El silencio era absoluto.

-Yo estaba lleno de rabia.

Y dije cosas que no sentía.

-Dije que solo estaba por su hija.

Que nunca la quise.

-Le dije que nunca podría quererla…

por tener un padre como él.

-Cuando salí de la oficina…

Verónica estaba ahí.

Respiró profundo.

-Había escuchado todo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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