Heredero de la sombras - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 CAPÍTULO 10 — Los Ojos que Ven Más de lo Que Deben
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10: CAPÍTULO 10 — Los Ojos que Ven Más de lo Que Deben 10: CAPÍTULO 10 — Los Ojos que Ven Más de lo Que Deben Laly llevaba esa sensación clavada en el pecho desde la noche anterior.
Esa mezcla de presión, frío y un leve hormigueo detrás de la nuca… Una advertencia que no sabía de dónde venía.
Mientras caminaba por el corredor central de Orlan, observaba el movimiento normal de los estudiantes: risas, discusiones, pasos apurados.
A cualquiera le parecería un día más, pero para ella no.
Algo estaba fuera de lugar.
Sus pasos la llevaron, casi sin pensarlo, hacia el patio trasero.
Ese rincón apartado donde pocos iban… y donde sintió por última vez ese extraño pulso energético.
Al llegar, vio a Gael.
Estaba solo.
Respirando profundamente.
Moviéndose con una precisión y un equilibrio que nunca antes había tenido.
Parecía otra persona.
Laly se quedó inmóvil detrás de un árbol, observándolo.
Gael dio un golpe recto.
El aire vibró.
Otro golpe.
El suelo pareció absorber y devolver la fuerza como si lo acompañara.
Laly frunció el ceño.
—¿Desde cuándo se mueve así…?
—susurró.
Conocía a Gael desde que él nació.
Había sido su hermana mayor, su guía, su sombra protectora por años.
Sabía cuándo él avanzaba, cuándo retrocedía, cuándo ocultaba algo y cuándo estaba siendo honesto.
Pero esto… Esto no era un progreso normal.
Gael respiró y cerró los ojos.
Por un instante, una ligera onda de calidez salió de su cuerpo, casi imperceptible.
Una vibración suave, como el eco de un poder interno intentando despertar.
El corazón de Laly dio un salto.
—Eso… no es normal.
Ella dio un paso hacia atrás, confundida.
Cuando Gael terminó su ejercicio, se sentó cansado en el césped.
Parecía en paz… pero a la vez cargado por algo que ella no podía ver.
Laly sintió un tirón en el pecho.
Un recuerdo.
Un eco del tiempo perdido con Kael.
No el lugar oscuro ni el miedo, sino la sensación de estar cerca de algo que no pertenecía al mundo tradicional.
Ese mismo presentimiento estaba ahora en su hermano.
Gael se levantó, estiró los hombros y comenzó a caminar de regreso hacia los edificios.
Laly lo siguió a distancia, en silencio, sin que él lo notara.
Podía sentirlo.
Una energía débil, recién nacida… pero peligrosa si no se controlaba.
Y no venía del exterior.
Venía de Gael.
Mientras avanzaban hacia los dormitorios, algo más llamó la atención de Laly.
Justo en el borde del pasillo… una figura negra, casi humana, se deslizó detrás de una columna antes de desaparecer.
Laly se quedó helada.
—¿Qué… fue eso?
Miró a Gael.
Él no había visto nada.
Pero la figura no era una bestia.
No era un estudiante.
No era una sombra ordinaria.
Era algo más.
—Gael… ¿qué estás haciendo?
—susurró, incapaz de apartar los ojos de su hermano.
La duda se convirtió en temor.
Y el temor en resolución.
No podía enfrentarlo aún.
No sin pruebas.
Pero una cosa estaba clara: Gael estaba cambiando.
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