Heredero de la sombras - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 CAPÍTULO 14 — La Sombra Sobre los Techos
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14: CAPÍTULO 14 — La Sombra Sobre los Techos 14: CAPÍTULO 14 — La Sombra Sobre los Techos La llegada de la Academia Militar Mundial alteró el ritmo de Orlan por completo.
Estudiantes agrupados en los pasillos, profesores tensos, los instructores militares avanzando por el campus como si fueran los dueños del lugar.
Pero mientras toda la atención caía en Aerhart y su equipo, nadie miró hacia arriba.
En lo más alto del edificio principal, donde las sombras se mezclaban con las runas defensivas, algo se movió.
Una silueta oscura, delgada, imposible de distinguir si uno no sabía dónde buscar, se deslizaba entre los techos con una ligereza inhumana.
No hacía ruido.
No dejaba huella.
No alteraba la energía del entorno.
Era como si no existiera.
Pero existía.
Y observaba.
Sus ojos —dos grietas de un brillo tenue, casi plateado— se enfocaron en la comitiva militar que ingresaba a Orlan.
La criatura inclinó ligeramente la cabeza, como si analizara el poderío de los recién llegados.
No había miedo en sus movimientos.
No había sorpresa.
Solo… interés.
Un interés frío, calculado.
Avanzó un poco más por el borde del techo y se detuvo justo encima del pasillo donde los estudiantes se reunían, murmurando con nerviosismo.
La criatura no miró a los maestros militares.
No miró a los estudiantes élite.
Ni siquiera miró al director Orlan.
Miraba a Gael.
Desde la altura, la figura siguió cada uno de sus movimientos.
Su postura cambió apenas: una mano oscura, casi etérea, rozó la superficie de la runa que cubría el techo, provocando que las luces mágicas parpadearan de forma imperceptible.
Como si la criatura quisiera comprobar algo.
Como si quisiera asegurarse de que Gael seguía allí.
Cuando los instructores militares se alinearon y Aerhart comenzó a hablar con su tono arrogante, la criatura inclinó la cabeza hacia un lado.
Observó a Aerhart por un instante, evaluándolo, midiendo su energía, su percepción… y lo descartó al instante.
No era él a quien buscaba.
Sus ojos regresaron a Gael.
Gael no lo notó.
Nadie lo notó.
Ni los maestros más experimentados.
Ni los estudiantes élite acostumbrados a detectar amenazas invisibles.
Solo la criatura sabía que estaba ahí.
Solo la criatura sabía por qué había venido.
Y entonces ocurrió algo que habría helado la sangre de cualquiera, si alguien lo hubiese visto: La sombra bajo los pies de Gael vibró muy suavemente.
Apenas un temblor.
Apenas un suspiro.
Y la criatura… respondió.
Un destello de curiosidad recorrió su figura oscura, como si acabara de confirmar una sospecha.
El viento sopló fuerte en ese instante, levantando las hojas del patio.
Las runas del techo chispearon un segundo.
Los estudiantes se giraron confundidos, creyendo que era solo una ráfaga repentina.
Para todos fue un simple viento.
Para la criatura, fue un saludo.
Luego, con la misma naturalidad con la que apareció, se deslizó hacia la sombra más cercana… y desapareció sin dejar rastro.
La Academia Militar Mundial no lo sintió.
Los profesores no lo sintieron.
Laly tampoco.
Pero Gael… sintió un cosquilleo frío en la nuca.
Un aviso.
Un presentimiento.
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