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Heredero de la sombras - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 CAPÍTULO 16 — El Sospechoso Equivocado
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16: CAPÍTULO 16 — El Sospechoso Equivocado 16: CAPÍTULO 16 — El Sospechoso Equivocado Aún quedaba olor a Ki quemado en el aire.

El combate contra la criatura había dejado el bosque marcado: árboles partidos, tierra levantada, y una sensación de peligro que se negaba a disiparse.

La muerte del estudiante de la Academia Militar Mundial había encendido todas las alarmas.

Ahora nadie podía salir de los dormitorios sin permiso.

Excepto Max.

Un grupo de tres estudiantes élite lo había interceptado cuando caminaba por el corredor principal buscando agua.

Uno tenía el cabello plateado, otro llevaba el uniforme modificado para movilidad, y el tercero, una joven de mirada afilada, parecía analizar cada centímetro de su aura.

—Tú.

Mago de Orlan —dijo la chica—.

Acompáñanos.

Max se quedó paralizado.

—¿Yo?

¿Qué hice?

—No te corresponde preguntar —respondió el del cabello plateado—.

Ven.

Lo rodearon sin tocarlo, pero dejando claro que no tenía opción.

Max tragó saliva.

—Gael… —susurró sin querer.

El estudiante de movilidad lo escuchó.

—¿Gael?

¿Quién es Gael?

Max apretó los labios.

—Un compañero.

Nada más.

Lo llevaron a una sala vacía, iluminada apenas por una runa azul en el techo.

Cerraron la puerta con un sello militar.

Max sintió un escalofrío: esa no era una simple sala, era una cámara de interrogación improvisada.

El del cabello plateado habló primero.

—Anoche, detectamos una fluctuación mágica inusual cerca del bosque.

Y no corresponde al estilo de combate de nadie de nuestra unidad.

Eres mago, ¿correcto?

—Sí… pero yo no estaba cerca del bosque —dijo Max, tratando de sonar firme.

La chica entrecerró los ojos.

—Tu energía es extraña.

Inestable.

Como si tuvieras dos patrones superpuestos.

Max sintió una punzada en la cabeza.

Su “modo despierto”.

No podía permitir que lo detectaran.

—Es… es una condición —mintió como pudo—.

Mi energía no es muy estable desde niño.

La chica no parecía convencida.

El otro estudiante dio un paso adelante.

—Varios de nuestros sensores detectaron un pulso energético minutos antes del ataque.

Un pulso que no coincide con la criatura.

Coincide con un humano.

Max sintió que su garganta se cerraba.

—¿Me estás diciendo que creen que yo provoqué el ataque?

¿Eso creen?

—No lo sabemos aún —respondió el del cabello plateado—.

Pero tú eres lo más cercano que tenemos a una respuesta inmediata.

Max no sabía si sentirse insultado o aterrado.

—No soy tan fuerte —dijo con una risa nerviosa—.

¿No vieron lo que esa cosa hizo?

Yo no podría ni moverle un dedo.

El silencio fue pesado.

La chica colocó una mano cerca de su pecho, sin tocarlo.

Murmuró una técnica militar: —“Lectura Interna”.

Un flujo suave de energía viajó hacia Max… y chocó contra algo.

Un bloqueo.

Una oscuridad latente.

Su modo despierto estaba dormido, pero presente.

La chica retrocedió, sorprendida.

—Hay… algo dentro de él.

Los otros dos se tensaron.

—¿Algo como qué?

Ella negó.

—No lo sé.

Pero no estaba mintiendo cuando dijo que su energía no era normal.

Max sintió que el corazón le golpeaba en los oídos.

Si revelaban lo que había dentro de él… El Ejército Mundial lo reclamaría.

Lo estudiarían.

Lo encerrarían.

Y Gael quedaría solo.

La puerta se abrió de golpe.

Valen Aerhart entró.

Los tres estudiantes se alinearon de inmediato.

—Maestro.

Aerhart ni siquiera los miró.

Fijó su mirada helada en Max.

—Tú.

Mago.

Max tragó saliva tan fuerte que le dolió.

—¿S-sí?

—Tu energía es irregular.

Inestable.

Y oculta algo… peculiar.

Max sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

—P-pero yo no hice nada.

No tengo relación con la criatura.

¡Lo juro!

Aerhart inclinó la cabeza, observándolo como si fuera un insecto interesante.

—No afirmé que estuvieras conectado a la criatura.

Max parpadeó, confundido.

—¿Entonces…?

—Solo dije que eres… interesante.

El tono no era un elogio.

Era un diagnóstico.

Aerhart dio un paso más cerca.

—Responderás algunas preguntas más.

Y realizarás una prueba energética mañana al amanecer.

Max abrió los ojos con horror.

—¿Una evaluación?

Pero yo— —Eso no fue una solicitud —dijo Aerhart—.

Fue una orden.

Los estudiantes élite lo retiraron de la sala.

Max salió como si sus piernas ya no fueran suyas.

Pero antes de que cruzara la puerta, Aerhart dijo algo a sus alumnos… sin molestarse en ocultarlo.

—Y vigilen a su compañero al que mencionó.

Ese… “Gael”.

Max sintió una puñalada en el estómago.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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