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Heredero de la sombras - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 CAPÍTULO 19 — La Hermana que No Duerme
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19: CAPÍTULO 19 — La Hermana que No Duerme 19: CAPÍTULO 19 — La Hermana que No Duerme Laly no había logrado cerrar los ojos en toda la noche.

Mientras los demás estudiantes se encerraban por órdenes militares, mientras Max era vigilado y Gael intentaba actuar con normalidad, ella sentía una presión constante detrás del pecho, como si algo dentro del aire estuviera a punto de romperse.

Sabía que lo que había ocurrido en el bosque no era casualidad.

Sabía que la criatura que apareció no estaba allí por accidente.

Y sabía que Gael, aunque silencioso, cargaba algo que no quería admitir.

Pero lo que más le inquietaba, lo que había encendido todas sus alarmas, era la manera en que Valen Aerhart miró a Gael cuando pronunció su nombre.

Ese tipo no miraba a la gente.

La analizaba.

La diseccionaba.

Y Gael era ahora un punto rojo en su radar.

Por eso, cuando todos durmieron, Laly salió del dormitorio sin hacer ruido.

Nadie la vio.

Nadie la oyó.

Nadie imaginó que atravesaría la ventana del pasillo, dejando que el frío de la madrugada la golpeara en la cara.

Caminó hacia el borde del bosque donde había ocurrido el combate.

Sabía que los estudiantes militares habían acordonado la zona, pero también sabía cómo moverse sin activar las alarmas básicas.

Se coló entre dos barreras energéticas, usando una técnica que Kael le había enseñado años atrás para neutralizar pulsos de detección de bajo nivel.

Quizá ya no tenía sus poderes vampíricos, pero aún quedaban rastros de disciplina en su memoria.

El lugar olía a destruido.

A tierra removida.

A Ki militar.

Pero también a otra cosa.

Una vibración leve, como un pulso residual.

Laly se arrodilló y tocó el suelo.

Estaba frío.

Demasiado frío.

—Esto no lo provocó un humano —susurró.

Avanzó un poco más, siguiendo un rastro tenue, casi imperceptible.

Cualquier otra persona habría pasado de largo… pero ella conocía esa sensación.

Era la misma energía que había percibido junto a Gael días atrás.

Una sombra viva.

Observadora.

Inteligente.

Pero aquí… era más fuerte.

Como si la criatura hubiese estado esperando algo.

O a alguien.

Laly tragó saliva.

—Gael… ¿qué escondes?

—murmuró, no con reproche, sino con angustia.

De pronto, escuchó pasos entre los árboles.

Se giró de inmediato, tensando el cuerpo.

Eran dos estudiantes de la Academia Militar Mundial patrullando la zona.

Sus uniformes brillaban bajo la luz de las runas.

Sus movimientos eran precisos, peligrosos.

—El rastro aún es reciente —dijo uno, analizando el aire—.

Esta criatura tenía un núcleo extraño.

Como si fuera una mezcla de magia y… algo más.

—El maestro Aerhart cree que actuaba como un espía —respondió el otro.

—¿De quién?

—No lo dirá.

Pero dijo que no era obra de este mundo.

Laly sintió cómo el corazón le golpeaba el pecho.

Un espía.

Una criatura no humana.

Y la habían destruido antes de que diera su informe completo.

Los estudiantes se alejaron lentamente.

Ella aguardó hasta que sus pasos desaparecieron entre los árboles.

Entonces tocó nuevamente el suelo.

La energía oscura vibró bajo sus dedos.

—Esta cosa no vino por Orlan… —susurró—.

Vino por una persona.

Levantar esa conclusión le heló la sangre.

Era lógica.

Era evidente.

Y era aterradora.

Miró hacia la Academia, donde una luz tenue escapaba por la ventana del dormitorio de Gael.

Su hermano siempre había sido especial.

Pero nunca peligroso.

Sin embargo… esa vibración en el aire no mentía.

Alguien —o algo— estaba buscando algo dentro de Orlan.

Y esa criatura estaba conectada al mismo tipo de energía que Gael comenzaba a manifestar.

Laly se puso de pie, respirando hondo.

—No voy a dejar que te toquen —murmuró, con un tono frío que rara vez usaba—.

Ni la criatura… ni esos militares.

Se giró para regresar.

Y sin saberlo, mientras se alejaba, una parte del suelo detrás de ella se oscureció un segundo.

Una sombra vibró… como si respondiera a su presencia.

No la atacó.

No la siguió.

Solo la observó.

Y luego se desvaneció.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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