Heredero de la sombras - Capítulo 26
- Inicio
- Todas las novelas
- Heredero de la sombras
- Capítulo 26 - 26 CAPÍTULO 26 — Vibraciones que Nadie Debería Sentir
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
26: CAPÍTULO 26 — Vibraciones que Nadie Debería Sentir 26: CAPÍTULO 26 — Vibraciones que Nadie Debería Sentir La mañana siguiente llegó con un cielo limpio y una brisa suave que recorría los patios de Orlan.
Parecía un día normal: estudiantes caminando con mochilas, grupos riendo antes de clase, instructores revisando material en tablets energéticas.
Pero Gael Zomun despertó con una sensación extraña.
No miedo.
No dolor.
Solo… una vibración interna.
Como un pulso leve dentro de su pecho, sincronizado con su respiración.
El sistema no habló.
No alertó.
No explicó.
Y eso lo preocupó más.
Max lo esperaba en el pasillo, ya vestido y sorprendentemente despierto.
—Vámonos, si no, Karelys nos va a matar —bromeó.
Gael sonrió.
Le gustaba ver esa versión de Max: firme, seguro, experimentando una confianza desconocida.
Mientras caminaban hacia la sala central, escucharon a varios estudiantes comentando el día: —Hoy toca teoría dimensional con Nimrael… —Dicen que algunos portales se comportaron raro anoche… —¿Raro cómo?
—Picos de energía sin motivo, fluctuaciones mínimas… probablemente fallos técnicos.
Gael y Max se miraron.
Max habló primero: —¿Crees que tenga algo que ver con nosotros?
Gael negó.
—Los portales de Orlan fallan a veces.
Es normal.
Pero algo en él sabía que no era tan simple.
Entraron al salón.
Nimrael estaba de pie frente a una pantalla holográfica, mostrando gráficos flotantes: líneas ondulantes, pulsos energéticos, esquemas de portales.
—Buenos días —dijo con voz calmada.
Los estudiantes tomaron asiento.
—Hoy estudiaremos las anomalías energéticas menores, fenómenos que pueden aparecer al abrir portales tecnológicos o al manipular grandes cantidades de energía interna —explicó Nimrael—.
No son peligrosas… pero pueden indicar que algo se está moviendo en el ecosistema energético.
Varias manos se levantaron.
—Profesora, ¿qué tipo de anomalías?
—¿Algo como fugas de energía?
—¿O interferencias del ambiente?
Nimrael sonrió.
—O fluctuaciones que provienen de los propios estudiantes.
El salón quedó en silencio.
Max tragó saliva.
Gael sintió otro pulso interno recorrerle la columna.
El profesor continuó: —Las personas también emitimos señales.
Algunas son estables, otras no.
Y cuando alguien cambia… para bien o para mal… su energía puede hacerlo también.
A veces, sin que se dé cuenta.
Gael sintió que esas palabras le apuntaban directamente.
Pero Nimrael no lo miró.
Siguió con lo suyo, mostrando gráficos.
—Quiero hacer un ejercicio —anunció—.
Usaremos el lector grupal de vibración.
Tres estudiantes voluntarios al frente.
Varias manos se levantaron.
Por primera vez en mucho tiempo, Max levantó la suya.
Gael lo miró sorprendido.
Nimrael señaló: —Tú, Max.
—Tú, Shaira.
—Y tú… Gael Zomun.
Gael contuvo el aire un segundo.
—Pasen adelante.
Los tres se colocaron frente al lector: un panel curvo que detectaba pulsos de energía interna y los proyectaba como luces simples, sin profundidad, sin invasión.
Era un ejercicio normal.
Nadie sería examinado de forma personal ni profunda.
Gael sabía eso.
Pero aun así… ese pulso interno, ese latido extraño… persistía.
—Bien —dijo Nimrael—.
Solo respiren y liberen una mínima porción de energía interna.
No demasiado.
Este lector no soporta niveles altos.
Shaira lo hizo primero.
Su luz era verde.
Estable.
Normal.
Luego Max.
Una luz azul intensa salió disparada por el panel, más fuerte que la de Shaira.
Los estudiantes murmuraron impresionados.
Max no sonrió… pero sus ojos brillaron con orgullo silencioso.
—Excelente control —dijo Nimrael.
Gael tragó saliva antes de extender la mano.
El panel se activó.
Un pulso suave emergió.
Pero no era verde.
Ni azul.
Ni rojo.
Era un color que el lector no estaba diseñado para mostrar.
Una tonalidad oscura, indefinida.
Como si intentara ser luz… pero no pudiera reflejarla.
El panel vibró.
Un parpadeo.
Otro.
Y luego… la pantalla simplemente mostró: REGISTRO NO CLASIFICADO El salón entero quedó en silencio.
Nimrael ladeó la cabeza, intrigado.
No alarmado.
No asustado.
Intrigado.
Max lo miró con preocupación, pero Gael mantuvo la serenidad, aunque por dentro algo le golpeaba el pecho.
Nimrael tocó la pantalla, revisando los detalles.
—Interesante… —murmuró.
Un estudiante susurró: —¿Eso es malo?
—¿Es una falla?
—¿Gael está… bien?
Karelys habría detenido el ejercicio.
Otro profesor habría entrado en pánico.
Pero Nimrael… solo sonrió suavemente.
—Tranquilos —dijo a la clase—.
No es nada peligroso.
Algunos estudiantes presentan vibraciones no clasificadas cuando atraviesan etapas de crecimiento.
No es motivo de alarma.
Gael exhaló lentamente.
Max apretó los puños a su lado.
Pero Nimrael, mientras todos murmuraban, mientras el salón se relajaba… Le dio una última mirada a Gael.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com