Heredero de la sombras - Capítulo 32
- Inicio
- Todas las novelas
- Heredero de la sombras
- Capítulo 32 - 32 CAPÍTULO 32 — El Amigo que No Se Quiebra
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
32: CAPÍTULO 32 — El Amigo que No Se Quiebra 32: CAPÍTULO 32 — El Amigo que No Se Quiebra La noche cayó sobre Orlan con un aire frío que serpenteba entre las áreas de entrenamiento al aire libre.
La mayoría de los estudiantes ya estaban en sus dormitorios, preparándose para descansar.
Pero no Gael.
La misión pesaba en su mente como una orden escrita en piedra.
El dolor en sus costillas era fuerte, pero no más que su determinación.
En un sector lateral del gimnasio, Gael estaba de pie frente a un saco energético reforzado.
Respiraba entrecortado.
Sus vendajes estaban manchados de sangre seca.
Y aun así… ¡BAM!
Otro golpe.
El saco retrocedió.
Gael apretó los dientes.
No podía dejar de moverse.
El sistema había sido claro: fortalece tu cuerpo o muere débil.
Laly estaba sentada en una banca cercana, observándolo con los brazos cruzados.
No lo detenía.
No insistía.
Solo estaba allí… por si caía.
—Gael —murmuró ella—.
Si no sabes cuándo parar, yo te voy a obligar.
—No voy a parar —respondió él sin mirarla—.
No después de hoy.
Laly suspiró, resignada.
Fue entonces cuando pasos apresurados sonaron desde el pasillo.
Max apareció jadeando, aún con ropa de dormir debajo de su chaqueta.
—¡Gael!
¡Por fin te encuentro!
Laly se giró, sorprendida.
—¿Qué haces despierto?
—Escuché que algo había pasado… —Max tomó aire, mirando a Gael—.
Fui al dormitorio y no estabas.
Nadie sabía dónde estabas, así que… vine a buscarte.
Gael dejó caer un golpe más, doloroso, casi torpe.
Max retrocedió un paso al ver el estado de su amigo.
—Gael… ¿quién te hizo esto?
Gael no respondió.
Max lo repitió, más serio, más frío: —¿Quién te hizo esto?
La firmeza de su voz hizo que Gael detuviera el puño a mitad del movimiento.
Laly lo observó con atención.
Max ya no era el chico temeroso que tartamudeaba.
Sus ojos ahora tenían peso.
Un fuego silencioso.
—Tres de años superiores —respondió Gael finalmente—.
Nada importante.
—¡Claro que es importante!
—Max se acercó, indignado—.
¿Tres contra uno?
¿Y así te ves?
¡Eso es una locura!
Gael sonrió débilmente.
—Estoy entrenando para que la próxima vez no puedan hacerme nada.
Max lo miró en silencio durante un largo instante.
Luego bajó la cabeza… y apretó los puños.
—No voy a dejar que vuelvan a tocarte.
Gael parpadeó.
—¿Qué?
Max levantó la mirada, firme.
—Dices que quieres entrenar hasta no caer otra vez.
Bien.
Pues yo entrenaré contigo.
Desde hoy.
Laly lo observó con sorpresa.
Gael también.
Max caminó hacia él y tomó el saco energético con ambas manos, estabilizándolo para que Gael pudiera golpear sin perder equilibrio.
—Vamos.
Golpea otra vez —dijo Max—.
Si te vas a romper, prefiero que sea entrenando… no porque tres cobardes te agarraron desprevenido.
Gael exhaló, tocado por esas palabras.
El sistema vibró: [Actualización: aliado cercano mostrando compatibilidad energética con el usuario.] [Recomendación: mantener proximidad durante el entrenamiento.] Gael lanzó un golpe.
¡BAM!
Max retrocedió medio paso por la fuerza, pero no soltó el saco.
—Otra —ordenó Max.
Gael golpeó.
¡BAM!
Laly se levantó lentamente, impresionada por lo que veía.
No era Gael moviéndose.
Era la sincronización entre ambos.
Era como si las vibraciones internas de Gael… y la energía de Max… se conectaran de forma natural.
Max apretó la mandíbula.
—No voy a permitir que sigas entrenando solo hasta quebrarte —dijo—.
Si vas a subir de nivel, voy contigo.
Gael sonrió… esta vez, de verdad.
Golpeó de nuevo.
Y Max sostuvo el impacto.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com