Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Heredero de la sombras - Capítulo 33

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Heredero de la sombras
  4. Capítulo 33 - 33 CAPÍTULO 33 — Luces Encendidas a Medianoche
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

33: CAPÍTULO 33 — Luces Encendidas a Medianoche 33: CAPÍTULO 33 — Luces Encendidas a Medianoche El gimnasio nocturno estaba casi desierto.

Las luces automáticas estaban programadas para apagarse a medianoche, dejando solo una iluminación tenue en los sectores no utilizados.

Pero hoy, un grupo pequeño desafiaba esa norma.

Gael golpeaba el saco una y otra vez.

Max lo sostenía con firmeza, sudando también.

Laly mantenía vigilancia, lista para intervenir si alguno excedía sus límites.

¡BAM!

¡BAM!

¡BAM!

Las luces de entrenamiento detectaban el movimiento brusco y aumentaban su intensidad, iluminando el sector como si fuera pleno día.

Fue esa lucecita intermitente—un simple sensor automático—la que atrajo atención no deseada.

Pasos lentos resonaron desde el corredor lateral.

La puerta se abrió.

—¿Puedo saber por qué demonios hay actividad a estas horas?

El corazón de Gael dio un salto.

Era el profesor Orlun, uno de los instructores veteranos.

Alto, cabello oscuro con mechones plateados, mirada penetrante y postura estricta.

No era del tipo que se tomaba los entrenamientos nocturnos a la ligera.

Los tres se tensaron al instante.

Gael bajó el puño.

Max soltó el saco abruptamente.

Laly enderezó la espalda, lista para explicar.

Orlun avanzó con pasos tranquilos pero pesados.

Su presencia llenaba la sala.

—¿Qué están haciendo aquí?

—preguntó con voz grave.

Max abrió la boca para hablar… pero Laly lo detuvo con una mirada.

Ella dio un paso adelante.

—Profesor, yo los traje.

Gael necesitaba practicar control físico, y quise supervisarlo.

Orlun la observó de arriba abajo.

—Laly… tú no eres instructora —respondió sin dureza, pero con firmeza—.

Y este entrenamiento no está autorizado a esta hora.

Laly apretó los labios.

Gael dio un paso adelante.

—Profesor, fui yo.

Yo quería entrenar más.

Orlun lo analizó con su mirada fría, como si pudiera ver a través de su piel.

—¿Después de lo que te pasó hoy?

—preguntó.

Gael tensó los hombros.

Claro.

Los profesores sabían todo.

Los rumores siempre viajaban rápido.

Orlun suspiró, cruzándose de brazos.

—Tres estudiantes de nivel superior contra uno de primero… —murmuró—.

A veces olvidamos que Orlan también tiene animales salvajes.

Max apretó los puños al oír eso.

Orlun se fijó primero en él.

—¿Y tú?

¿Por qué estás aquí?

Max tragó saliva… pero no retrocedió.

—Estoy entrenando con Gael.

No pienso dejarlo solo.

Orlun arqueó una ceja.

—¿Tú, el chico que temblaba al ver el lector energético hace dos semanas?

Max bajó la mirada, pero luego enderezó el cuello.

—Ese ya no soy yo.

Orlun lo observó unos segundos más… y por primera vez, sus ojos mostraron algo parecido a aprobación.

—Hmph.

Bien.

La tensión se alivió un poco.

Orlun caminó alrededor del saco, inspeccionando los daños y la intensidad reciente de los golpes.

—Gael —dijo al fin—.

¿Tú eres quien dejó esta abolladura aquí?

Gael se tensó.

—Fue un accidente, profesor.

Orlun se agachó, tocó el metal hundido… Y lo vio con ojos calculadores.

—Para un “accidente”… hace falta un golpe bastante fuerte —comentó.

Gael tragó saliva.

Max y Laly lo miraron preocupados.

Sin embargo, Orlun no dijo nada más al respecto.

Se levantó, se cruzó de brazos y suspiró profundamente.

—No voy a reportarlos.

Pero escúchenme bien.

Los tres se quedaron quietos.

—El entrenamiento nocturno no está prohibido… pero sí es peligroso.

Muchos accidentes ocurren cuando los cuerpos están cansados y las emociones están revueltas.

Gael bajó la cabeza.

Orlun continuó: —Si quieren entrenar así… háganlo mañana conmigo.

—¿Mañana?

—preguntó Max.

—Sí.

Los tres —respondió Orlun—.

Y no será fácil.

Laly frunció el ceño.

—¿Nos va a poner en el grupo avanzado?

Orlun sonrió apenas.

—No.

Los grupos avanzados no quieren a estudiantes tercos, testarudos y recién golpeados.

—Entonces… —Van a entrenar conmigo porque quiero ver hasta dónde pueden llegar.

Gael sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

No era un regaño.

No era un castigo.

Era una oportunidad.

Orlun giró hacia la salida.

—Descansen.

A las cinco de la mañana… los quiero aquí.

Y se fue, dejando un silencio pesado detrás.

Max fue el primero en romperlo.

—¿Cinco de la mañana?

—Eso es… —murmuró Laly.

—Temprano —terminó Gael.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo