Heredero de la sombras - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - 36 CAPÍTULO 36 — El Amanecer no Espera a los Débiles
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36: CAPÍTULO 36 — El Amanecer no Espera a los Débiles 36: CAPÍTULO 36 — El Amanecer no Espera a los Débiles El despertador no fue necesario.
Gael abrió los ojos antes de que la primera luz del amanecer tocara siquiera los ventanales de Orlan.
El cuerpo le dolía.
Los golpes de la noche anterior seguían allí, recordándole su debilidad.
Pero él no pensaba detenerse.
Max se movía en su cama, luchando por despertarse.
—¿Cinco ya…?
—murmuró con voz rota.
—Vamos —dijo Gael, firme—.
Él no nos va a esperar.
Max se incorporó como pudo, despeinando su cabello con frustración.
—Lo odio… —gruñó—.
Pero está bien, vamos.
Ambos salieron del dormitorio.
El aire frío de la mañana les golpeó el rostro, obligándolos a espabilar.
En el patio principal, una figura ya los esperaba.
Erguido.
Inmóvil.
Con los brazos cruzados y la mirada clavada en el horizonte.
El profesor Orlun.
Tenía la postura de un guerrero experimentado.
Nada en él era casual: ni su respiración, ni su control del Ki, ni la forma en que medía a cada uno de los estudiantes que se acercaban.
Laly ya estaba allí también, apoyada contra una pared, observando.
—Llegan tarde —dijo Orlun sin girarse.
Gael y Max se tensaron.
—Pero, profesor… —Max miró el horizonte, todavía oscuro— aún no es ni siquiera el amanecer.
Orlun finalmente los miró.
—El sol no define cuándo se entrena.
Lo hace la voluntad.
Y la de ustedes es débil.
Gael tragó saliva.
Orlun dio un paso adelante.
—Hoy no entrenaremos Ki.
Ni control energético.
Ni análisis.
Max suspiró, aliviado por un segundo.
Orlun lo miró.
—Hoy entrenaremos cuerpo.
Hasta que sus músculos griten.
Hasta que sus huesos entiendan lo que significa sostener poder.
Hasta que el suelo recuerde sus pisadas.
El alivio de Max se evaporó.
Gael sintió al sistema vibrar: ━━━━━━━━━━━━━━━━━━ [MISIÓN EN PROGRESO] Fortalece tu cuerpo — Sesión 1/3 iniciada.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Orlun señaló las pesas de entrenamiento.
Bloques densos, modificados para reaccionar al Ki corporal.
—Gael.
Ven aquí.
Gael avanzó.
Orlun le entregó una barra de entrenamiento reforzada.
—Levántala.
—¿Cuánto pesa?
—preguntó Max.
Orlun respondió sin mirar.
—Lo suficiente para quebrar a un estudiante normal.
Gael inhaló profundo.
Tomó la barra.
Y la levantó.
Al principio sintió el peso tirando de sus hombros… pero no lo doblegó.
Su cuerpo respondió mejor de lo que esperaba.
Orlun observó con detenimiento.
—Interesante.
Ahora mantiene esa postura.
No la bajes hasta que yo lo diga.
Gael se mantuvo firme.
Sus brazos temblaron, pero no cedieron.
Orlun se volvió hacia Max.
—Tú correrás.
—¿Cuánto?
—preguntó Max, temblando.
Orlun extendió un dedo hacia el circuito de entrenamiento.
—Hasta que tus piernas no te respondan.
Max abrió la boca para protestar… pero cerró los labios al ver la mirada de Orlun.
—Sí… señor.
Orlun caminó de regreso hacia Gael.
—Tú.
Respira.
Mantén tu centro firme.
No fuercen las manos… fuerza el alma.
Gael temblaba.
El dolor se acumulaba en sus hombros, subiendo por su columna.
El sistema reaccionó: [Advertencia: tensión muscular al 63%.
Aceptable.
Continúa.] Orlun habló con voz baja, calculada.
—La fuerza no se entrena golpeando sacos hasta sangrar.
La fuerza se construye cuando el cuerpo quiere rendirse… y tú no lo permites.
Gael apretó los dientes.
Max, al fondo, corría, respirando con fuerza.
Laly observaba, en silencio.
Había visto entrenamientos duros antes… pero no como este.
Los minutos se hicieron eternos.
Gael sintió sus brazos arder.
El sudor le caía por la frente.
La barra temblaba.
Max tropezó una vez.
Luego otra.
Pero siguió corriendo, empapado en esfuerzo.
Orlun no dijo ni una sola palabra de ánimo.
Pero tampoco los destruyó con insultos.
Solo observaba.
Medía.
Juzgaba cada movimiento.
Después de casi una hora, Orlun finalmente habló: —Suficiente.
Gael dejó caer la barra y cayó de rodillas, jadeando.
Max cayó sentado contra la pared, exhausto.
Orlun los observó con una expresión que no era aprobación ni desaprobación.
Era algo más profundo: Evaluación.
—Ustedes dos… no están listos.
Ni cerca.
Pero… —miró a Gael, luego a Max— tienen la voluntad adecuada.
Laly frunció los labios, conteniendo una sonrisa orgullosa.
Orlun continuó: —Mañana repetiremos esto.
Con el doble de intensidad.
Si no sobreviven… fue un placer conocerlos.
Max gimió.
Gael rió bajo, temblando.
El sistema vibró de nuevo: ━━━━━━━━━━━━━━━━━━ [MISIÓN ACTUALIZADA] Progreso completado: 1/3 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Gael inhaló profundamente.
No estaban listos.
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