Heredero de la sombras - Capítulo 45
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Capítulo 45: CAPÍTULO 45 — Aviso Rojo: Tres Estudiantes Desaparecidos
El amanecer aún no había tocado los muros de la academia cuando un estruendo metálico sacudió todos los pasillos.
¡TAN! ¡TAN! ¡TAN!
La alarma interna de Orlan resonó como un golpe al corazón.
Gael abrió los ojos sobresaltado.
A su lado, Max seguía inconsciente, respirando débilmente.
Laly saltó de su silla, donde había estado vigilándolo toda la noche.
—¿Qué… está pasando? —preguntó Gael, incorporándose con un dolor agudo en los músculos.
La voz de la Central de Orlan retumbó desde los altavoces:
«ATENCIÓN ESTUDIANTES. AVISO PRIORIDAD ROJA.»
«TRES ESTUDIANTES AVANZADOS SE REPORTAN DESAPARECIDOS.»
«SE SUSPENDEN LAS ACTIVIDADES MATUTINAS.»
«TODO ALUMNADO DEBERÁ REUNIRSE EN EL PATIO PRINCIPAL.»
Gael sintió un escalofrío.
Laly apretó el puño.
—…No puede ser.
Gael la miró.
—¿Quiénes desaparecieron?
Ella tragó saliva, luchando por mantener la calma.
—Los mismos tres que atacaron a Max y a ti.
El pecho de Gael se contrajo.
Max durmió profundamente, ajeno a todo.
Laly se acercó a él e intentó despertarlo.
—Max… Max, despierta. Tienes que venir.
Max respiró con dificultad, pero no abrió los ojos.
—Laly —dijo Gael, preocupado—, ¿está bien?
—Físicamente sí. La píldora funcionó.
Pero su energía aún está casi en cero.
No puede levantarse así.
Gael se inclinó sobre él.
—Max. Hey, hermano. Vamos. Despierta.
Max entreabrió los ojos apenas un segundo.
—¿Qué… hora…?
—Hora de problemas —murmuró Laly—. Muchos problemas.
El caos en la academia
Gael y Laly se dirigieron al patio principal, dejando a Max descansando.
Ella cerró con llave la habitación.
Cuando llegaron afuera, decenas de estudiantes ya estaban reunidos.
Algunos murmuraban nerviosos, otros estaban confundidos.
Los profesores hablaban entre ellos con expresiones sombrías.
El director Orlan apareció finalmente en el centro del patio.
Su mirada no ocultaba preocupación.
—Estudiantes… —comenzó con voz firme— anoche, tres alumnos avanzados no regresaron a sus dormitorios y no se detectaron sus señales energéticas en ningún punto de la academia.
Los murmullos crecieron.
—¿Desaparecidos?
—¿Cómo es posible?
—¿No se supone que hay sensores en todas partes?
Nimrael habló desde un costado, con expresión tensa.
—Los sensores fueron interferidos por un fenómeno energético no identificado. No hemos logrado rastrear nada.
Laly se tensó.
Gael sintió frío en el estómago.
La interferencia…
¿habría sido causada por la dimensión de Max?
Pero él no dijo nada.
No podía.
No sin pruebas.
Orlan continuó:
—Hasta que tengamos más información, ningún estudiante podrá salir de la academia sin autorización.
Y…
Su mirada se endureció.
—Ya informamos al Ejército Mundial. Enviarán un equipo si no los encontramos hoy.
Los estudiantes tragaron saliva.
Gael sintió la energía del ambiente cambiar de inmediato.
El Ejército Mundial no era cualquier entidad.
Su presencia podía significar muchas cosas:
Control.
Investigación forzada.
Castigos colectivos.
O algo peor.
Las sospechas comienzan a girar
Laly miró a Gael de reojo.
—No podemos dejar que el Ejército encuentre a Max así. Su energía está demasiado débil. Lo verían como una anomalía.
Gael frunció el ceño.
—¿Crees que lo relacionarían con lo que pasó?
Laly bajó la voz.
—Si notan fluctuaciones extrañas cerca de su habitación… podrían investigarlo.
Gael sintió el peso de la responsabilidad caer sobre su pecho.
—Tenemos que protegerlo.
Laly asintió ligeramente.
—Y tenemos que descubrir qué pasó con esos tres. Antes de que lo haga el Ejército.
Gael miró a la multitud, al director, a los profesores.
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