Heredero de la sombras - Capítulo 47
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Capítulo 47: CAPÍTULO 47 — Lo que No Debió Quedar Rastro
Nimrael caminaba por el bosque acompañado de dos profesores auxiliares.
La mañana era fría, silenciosa, con un aire pesado que no se había disipado desde la madrugada.
Los sensores portátiles emitían destellos débiles.
Pero uno de ellos vibraba con una insistencia alarmante.
El profesor auxiliar habló:
—Señor Nimrael… está detectando algo, pero el sistema no clasifica qué es.
Nimrael se detuvo.
Cerró los ojos.
Su percepción era una de las mejores de Orlan.
Podía sentir fluctuaciones energéticas, lecturas de Ki, residuos mágicos… incluso mínimas distorsiones dimensionales.
Pero lo que sentía allí…
No tenía forma.
Ni ritmo.
Ni origen claro.
Era como un vacío… donde debería haber algo.
Nimrael abrió los ojos.
—Algo ocurrió aquí —dijo, con una seriedad que el auxiliar nunca le había escuchado.
El otro profesor se inclinó para analizar unas marcas en el suelo.
—¿Explosión? ¿Pelea?
—No —respondió Nimrael—. Esto no es físico. Es… estructural.
Ambos asistentes se quedaron en silencio.
Nimrael siguió avanzando entre los árboles, tocando la corteza, examinando raíces, palpando el aire como si buscara un hilo invisible.
—Esto no es Ki —murmuró—.
Tampoco magia.
Ni manipulación elemental.
Su voz bajó un poco más.
—Es… una ruptura.
Los profesores se tensaron.
—¿Ruptura de qué tipo? —preguntó uno, tragando saliva.
Nimrael respiró hondo.
—Una ruptura en el tejido energético del entorno —respondió—. Como si un trozo de espacio hubiera sido estirado… o desgarrado.
Los auxiliares intercambiaron una mirada aterrorizada.
Nimrael continuó caminando.
Cada paso lo guiaba a un epicentro invisible.
Finalmente, llegó a un punto donde las hojas del suelo estaban aplastadas, las ramas cercanas ligeramente torcidas…
Pero sin señales de lucha común.
Extraño.
Demasiado extraño.
—Aquí —susurró Nimrael.
Colocó su mano en el aire.
Y entonces lo sintió.
Un pulso débil.
Residuo de una fuerza que no debía existir en ese bosque.
No era peligroso ya…
pero sí imposible.
El profesor abrió los ojos con lentitud.
—Lo que ocurrió aquí no se pudo haber producido por ningún estudiante de primer año. Ni de segundo. Ni de tercero.
El auxiliar preguntó con voz temblorosa:
—¿…Podría ser obra de un profesor?
Nimrael negó sin dudar.
—No. Ningún miembro de la facultad usa esta clase de energía.
Se levantó lentamente.
—Esto es algo más antiguo.
O más extraño.
—¿Deberíamos reportarlo al Ejército Mundial? —preguntó el segundo asistente.
Nimrael lo pensó unos segundos.
Luego negó.
—No aún.
Si esto llega al Ejército, perderemos el control de Orlan.
Y no sabemos si lo que ocurrió es un peligro… o un accidente.
Guardó el sensor en su bolsillo.
—De momento, solo informaremos al director Orlan.
Los profesores asintieron y comenzaron a registrar el área.
El Observador Oculto
A varios metros, escondido entre árboles viejos donde nadie buscaría, una figura los vigilaba en silencio.
Seraphis.
Los ojos dorados del arcángel observaban cada gesto de Nimrael.
—Exactamente como pensé —murmuró—. La distorsión residual aún es detectable para alguien con su percepción.
Una sonrisa delgada se formó en su rostro.
—Aun así, no podrá reconstruir lo que realmente pasó.
La dimensión primitiva no deja rastros estables.
Cerró los ojos un segundo, midiendo el pulso energético del bosque.
—Max…
Interesante.
Muy interesante.
Luego se dio la vuelta, su capa blanca moviéndose como niebla.
—Tendré que acelerar mi evaluación —susurró—.
Antes de que alguien más descifre lo ocurrido aquí.
Y se perdió entre los árboles, como si nunca hubiera estado allí.
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