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Heredero de la sombras - Capítulo 54

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  4. Capítulo 54 - Capítulo 54: CAPÍTULO 54 — La Fractura de Orlan
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Capítulo 54: CAPÍTULO 54 — La Fractura de Orlan

La explosión dimensional llegó sin aviso.

Un segundo antes, la Academia Orlan estaba en plena actividad matutina.

Un segundo después…

No hubo ruido.

No hubo destello.

Solo un arranque violento del espacio, como si una mano invisible hubiera arrancado un pedazo de la realidad misma.

Las alarmas saltaron de inmediato.

—¡Barrera rota en sector N-3!

—¡Transferencia no autorizada detectada!

—¡Hay desaparecidos! ¡Hay desaparecidos!

—¡TODAS las unidades, evacúen a los estudiantes!

El humo cubrió los pasillos.

Los sensores mostraban datos imposibles, fluctuaciones erráticas y un vacío energético que no se podía analizar.

Y lo peor…

Los cuerpos.

Más de diez estudiantes habían sido pulverizados por la onda expansiva al cerrarse el portal.

Cuatro maestros quedaron reducidos a cenizas energéticas en un solo instante.

Solo un instructor logró activar una defensa parcial, pero perdió un brazo antes de que la barrera colapsara.

La escena era un infierno silencioso.

El director llegó entre los restos derrumbados, con la túnica rasgada y los ojos encendidos de impotencia.

—¡¿Qué demonios ocurrió aquí?! —rugió mientras analizaba la grieta residual—. ¡Esto no fue un portal natural! ¡Esto es sabotaje dimensional!

Karelys llegó segundos después, jadeando.

—Director… hay tres desaparecidos.

Orlan giró bruscamente.

—¿Quiénes?

Karelys tragó saliva.

—Gael… Laly… y Max.

El silencio fue sepulcral.

Orlan apretó los dientes.

—Tres estudiantes no pueden generar un portal que arranque media estructura de la Academia. Ni siquiera un Arcano podría hacerlo solo.

Karelys respondió con una voz baja, temblorosa:

—Entonces alguien o… ALGO… los arrancó de este mundo por la fuerza.

Orlan cerró los ojos.

No era una suposición ligera.

Era una amenaza.

Minutos después, la entrada principal tembló con el aterrizaje de transportes blindados.

Decenas de soldados con armaduras de fibra energética descendieron formando cercos.

Y al frente…

Valen Aerhart.

Su sola presencia hizo que algunos instructores retrocedieran.

El joven instructor del Ejército Mundial caminó entre los escombros sin mostrar horror, sin mostrar duda.

Solo análisis.

—Confirmado —dijo revisando un escáner—. La estructura fue arrancada por un desgarro dimensional. El patrón no coincide con ningún portal oficial conocido.

Orlan apretó el puño.

—Se perdieron vidas, Aerhart. Exijo prioridad máxima en la investigación.

Valen levantó la vista, frío como hielo.

—Ya la tiene. Este nivel de destrucción solo puede clasificarse como Nivel Rojo.

Y todo Nivel Rojo implica presencia obligatoria del Ejército Mundial.

Karelys habló entonces:

—Los estudiantes desaparecidos… ¿siguen con vida?

Valen movió el escáner nuevamente.

La pantalla proyectó tres puntos… inestables.

Desconectados de la Tierra, pero activos.

—Sí —confirmó él—. No están muertos.

El director exhaló, casi desplomándose de alivio.

Pero Valen añadió:

—Vivos… por ahora.

No puedo rastrear adónde fueron enviados. La energía es… demasiado extraña.

Karelys frunció el ceño.

—¿Extraña cómo?

Valen guardó silencio.

Y eso, en él, equivalía a miedo.

Tres horas después, toda la academia estaba en cuarentena.

Soldados revisaban habitaciones.

Analistas examinaban los restos de la onda expansiva.

Los estudiantes lloraban por compañeros que ya no volverían.

Una pantalla gigante mostraba los nombres de los desaparecidos.

Tres marcados en amarillo:

GAEL

MAX

LALY

Orlan dio un discurso rápido para calmar a la academia.

—No descansaremos hasta traerlos de regreso. No aceptaremos otra pérdida. Lo que ocurrió hoy no quedará sin respuesta.

Pero los estudiantes no estaban convencidos.

La mitad temblaba.

La otra mitad quería huir.

Y en esa mezcla de miedo y rabia…

Karelys sintió algo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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