Heredero de la sombras - Capítulo 61
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- Capítulo 61 - Capítulo 61: CAPÍTULO 61 — El Regreso de la Bestia Alada
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Capítulo 61: CAPÍTULO 61 — El Regreso de la Bestia Alada
El suelo vibraba.
Gael abrió los ojos en medio de la densa vegetación púrpura, jadeando.
El aire era diferente.
Más pesado.
Más vivo.
Kraylos.
No sabían su nombre aún, pero el planeta los sentía.
Los observaba.
Max tosió a su lado.
—¿Estamos… vivos?
Laly lo ayudó a incorporarse.
—Sí. Pero no en la Tierra.
Gael se levantó lentamente. Sus piernas temblaban por el impacto del cruce dimensional.
Entonces lo sintió.
Un escalofrío.
Una presión antigua.
Un susurro.
Y al voltear… la vio.
La criatura alada del bosque.
La misma.
El lobo alado que habían visto en tierra.
Ahora era real, completa, iluminada por la tenue luz violeta del cielo extraño.
Sus ojos brillaban con inteligencia.
No era un animal.
No era un espíritu.
Era un mensajero.
La bestia estampó sus alas contra el suelo, levantando polvo oscuro.
Max retrocedió.
—¡No puede ser! ¡Esa cosa nos siguió! ¿Cómo…?
Pero Laly lo entendió primero.
—No nos siguió…
nos guio hasta aquí.
Gael sintió un tirón en su sombra, una vibración inquieta.
Algo venía detrás de la criatura.
LOS INTRUSOS APARECEN
De entre la maleza surgieron tres humanoides armados con lanzas negras.
Parecían soldados primitivos y, a la vez, demasiado eficientes.
Sus ojos no reflejaban emoción.
Solo reconocimiento.
Uno señaló directamente a Gael.
El lobo alado rugió con fuerza.
Era claro.
Lo estaban entregando.
Max se colocó al lado de Gael.
—Hermano… tenemos un problema MUY serio.
Laly apretó los dientes.
—No retrocedan.
Los humanoides cargaron.
PRIMER COMBATE EN KRAYLOS
El primero atacó a Laly con una velocidad increíble.
Ella bloqueó el golpe con su antebrazo, pero el impacto la lanzó contra un árbol.
—¡LALY! —gritó Gael.
El segundo enemigo se lanzó hacia Max.
Max reaccionó levantando un escudo de energía improvisado.
La lanza lo atravesó parcialmente.
Max gritó de dolor.
—¡MI MAGIA NO SE ADAPTA A ESTO!
Gael quedó solo frente al tercero.
Y entonces ocurrió.
La sombra bajo él se movió sin su permiso… como si el planeta la hubiera despertado.
Gael sintió un tirón en el pecho.
[Advertencia: energía hostil.]
[Activación autónoma del instinto de sombra.]
—¿Qué…? —susurró Gael, horrorizado.
La sombra se lanzó hacia el enemigo como un látigo.
No lo absorbió.
No lo destruyó.
Solo… drenó un fragmento minúsculo de energía.
Un “bocado”.
El enemigo cayó de rodillas.
Gael jadeó.
Sentía un calor extraño subiendo por su cuerpo.
Una claridad fría en su mente.
Laly lo vio.
—Gael… tus ojos… cambiaron.
Gael no respondió.
Porque no podía negar la sensación.
Era como si parte del enemigo estuviera ahora dentro de él.
Un eco.
Un residuo.
UN SISTEMA QUE DESPIERTA
El sistema habló por primera vez en Kraylos:
[Adquisición parcial de energía hostil.]
[Efecto secundario: reducción emocional temporal.]
[Recomendación: entrenamiento urgente antes de usar nuevamente.]
Max, sangrando del hombro, gritó:
—¡GAEL! ¡AYUDA!
Gael reaccionó, corriendo hacia Max.
Pero algo en su rostro había cambiado.
Antes habría mostrado miedo.
O preocupación.
O rabia.
Ahora estaba… frío.
Controlado.
Distante.
Gael interceptó al enemigo de Max.
Con un movimiento que no sabía que podía hacer, envolvió su brazo en sombra y golpeó la lanza, partiéndola en dos.
El enemigo retrocedió, sorprendido.
Laly se unió con una patada giratoria.
El humanoide cayó.
La bestia alada observaba todo.
Analizando.
Aprendiendo.
Gael respiró hondo.
—Tenemos que movernos. Ahora.
Laly lo tomó del brazo.
—Gael… dime la verdad. ¿Qué te está pasando?
Max se acercó tambaleando.
—Hermano… sentí tu energía volverse… distinta.
Gael bajó la mirada.
Su sombra tembló bajo sus pies.
—Hay algo en mí… que responde a este lugar.
Y ahora sé que no puedo esconderlo más.
Laly apretó su mano con fuerza.
—No te pierdas, Gael. No aquí. No con nosotros.
Gael levantó la vista.
Sus ojos reflejaban la luz púrpura del cielo.
Más fríos.
Más vacíos.
Más peligrosos.
—No lo haré —dijo.
Pero la duda estaba en su voz.
La bestia alada extendió sus alas.
Y desde la oscuridad del bosque, decenas de ojos aparecieron.
Observando.
Esperando.
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