Heredero de la sombras - Capítulo 70
- Inicio
- Todas las novelas
- Heredero de la sombras
- Capítulo 70 - Capítulo 70: CAPÍTULO 70 — Eliminación de Testigos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 70: CAPÍTULO 70 — Eliminación de Testigos
El valle fracturado seguía vibrando con los ecos de una batalla reciente.
Valen Aerhart examinó el cráter central, su expresión arrogante y fría.
—Clarísimo. —dijo con desdén—. Criaturas primitivas peleando y muriendo en su propio fango. Qué sorpresa.
Rhost rió.
—¿Y estas porquerías mataron a nuestros estudiantes? Lo dudo.
Keryn se movió entre sombras.
—Cuidado. No estamos solos.
En ese momento, el acantilado estalló.
Doce figuras de piedra viva y luz cristalina descendieron sobre ellos como si fueran meteoros.
Sin hablar.
Sin advertir.
Sin analizar.
Atacaron.
Valen sonrió.
—Por fin.
El líder de los seres lanzó una lanza de energía cristalina directamente al pecho de Valen.
Pero Valen levantó una mano y la desvió con un simple giro de muñeca, usando un campo energético invisible.
—¿Es en serio? —dijo con burla—.
¿Estos son sus “oficiales”?
Patético.
Los seres rugieron sin emitir sonido alguno, y todos atacaron al mismo tiempo.
La pelea comenzó sin piedad.
Rhost cargó contra dos criaturas a la vez, su armadura viva expandiéndose como un monstruo metálico.
Una garra cristalina le cayó encima.
Rhost la rompió con un cabezazo.
—¡UNO! —rugió.
Keryn desapareció en un parpadeo, reapareciendo detrás de un ser y cortando las articulaciones de cristal como si fueran papel.
El monstruo se desmoronó.
—Dos. —susurró.
Tharos levantó ambas manos.
La gravedad del terreno explotó.
Tres criaturas fueron aplastadas contra el suelo hasta volverse polvo negro.
—Cinco —dijo sin emoción.
Izanor giró su bastón; un corte dimensional atravesó a otra bestia de lado a lado.
—Seis.
Lunaris alzó la mano.
Un pulso telepático brutal quebró la mente de dos criaturas a la vez.
—Ocho.
Pero las criaturas no retrocedían.
Ni dudaban.
Ni temían.
Eran soldados del planeta.
Y querían eliminar cualquier rastro del crimen en su territorio.
Uno de ellos cargó directamente contra Valen, la fuerza suficiente como para partir una montaña.
Valen no se movió.
Esperó hasta el último instante.
Y entonces…
Golpeó con un dedo.
Un dedo.
La criatura salió volando treinta metros, chocando contra una pared y explotando en fragmentos de luz.
Valen chasqueó la lengua.
—Apenas digno de entrenamiento básico.
Otro ser se abalanzó sobre él.
Valen lo cortó por la mitad sin siquiera mirar, usando una onda energética invisible.
—Nueve —dijo Valen, satisfecho.
Rhost gritó:
—¡No se vale contar por mitades!
Valen sonrió con superioridad.
—Tal vez mata más rápido, gigante. No es mi culpa que tus juguetes sean lentos.
Los seres restantes comprendieron, por pura lógica instintiva, que habían subestimado al escuadrón.
Atacaron en formación, combinando movimientos coordinados.
Keryn silbó suavemente.
—Bueno… al menos tienen cerebro.
Tharos aplastó a dos más.
Lunaris destrozó nervios cristalinos con un pulso mental.
Izanor creó un vacío de energía que desgarró a otro.
Y el último ser, viendo que estaba solo, intentó escapar hundiéndose en la roca.
Valen alzó un dedo.
—No.
Una lanza de energía pura lo atravesó antes de que pudiera desaparecer.
Silencio.
Valle muerto.
Cristales rotos.
El olor metálico de la energía dispersa.
Rhost respiró pesado, su armadura humeando.
—Eso fue divertido. ¿Quién ganó?
Tharos respondió seco:
—Yo, claramente.
Lunaris se limpió la frente.
—Nueve para Valen, cinco para Tharos, cuatro para mí, tres para Keryn, dos para Izanor… y Rhost sólo mató uno.
Rhost rugió.
—¡PIOJOSO CÓMPUTO TELEPÁTICO, ESO FUE UN ROBO!
Valen ignoró el reclamo.
Su expresión cambió de arrogante a calculadora.
—No dejarán de venir.
Ya atacaron sin preguntar.
Ahora saben que podemos matarlos…
Miró el valle, las grietas profundas donde Gael, Max y Laly se habían perdido.
—…y eso significa que no podemos dejar sobrevivientes que informen lo contrario.
Keryn lo entendió de inmediato.
—¿Eliminar testigos?
Valen sonrió.
—Exacto.
Si Kraylos no sabe quiénes somos realmente…
no sabrá cómo detenernos.
Rhost tronó los nudillos.
—Entonces avancemos.
Quiero otro round.
Tharos asintió.
—Al parecer, no somos los únicos depredadores en este planeta.
Valen levantó la mano.
—Espectro-01…
Nos movemos.
Y cualquier cosa que se interponga… se destruye.
Se internaron en el valle, dejando atrás un campo de cadáveres cristalinos que el planeta nunca olvidaría.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com