Heredero de la sombras - Capítulo 71
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Capítulo 71: CAPÍTULO 71 — Despertar del Vigía del Núcleo
Las cavernas del valle seguían vibrando tras la masacre.
Polvo cristalino flotaba en el aire como ceniza luminosa.
Los cadáveres de los doce guardianes menores se deshacían lentamente, convirtiéndose en filamentos de energía que volvían al suelo de Kraylos.
La roca misma parecía dolida.
La energía del planeta cambió.
Se volvió pesada.
Irritable.
Violenta.
Muy dentro de la corteza de Kraylos, donde la luz nunca había llegado, algo despertó.
Una estructura colosal formada por capas de cristal vivo abrió un ojo blanco.
Un ojo del tamaño de una montaña.
No respiraba.
No hablaba.
Pero escuchaba todo lo que el planeta sufría.
Era el Vigía del Núcleo.
El ser responsable de regular la estabilidad de Kraylos durante miles de ciclos.
Y acababa de sentir algo imposible:
Doce firmas vitales extinguidas al mismo tiempo.
No por criaturas locales.
No por accidentes naturales.
No por mutaciones del planeta.
Extinguidas por algo externo.
El suelo tembló mientras el Vigía se incorporaba lentamente, levantando una estructura corporal que parecía una mezcla de coloso, espíritu y torreta viva.
Miles de líneas de energía recorrían su cuerpo como venas.
Su voz retumbó en todos los túneles subterráneos, atravesando kilómetros de roca.
—«Violación en el Sector Fracturado.»
La roca se quebró en varios puntos.
—«Presencias externas… hostiles.»
Cristales comenzaron a flotar, reaccionando a su cólera.
—«Oficiales destruidos.»
—«Protocolo de Contención Avanzada… activado.»
Por primera vez en siglos, el planeta liberó una de sus funciones defensivas más antiguas:
La Cacería del Núcleo.
SE ACTIVAN LOS MARCADORES DE VIDA
En la superficie, pequeños fragmentos de cristal enterrados bajo la tierra empezaron a brillar.
Uno por uno, como faros encendiéndose en la oscuridad.
Cada fragmento reaccionaba a una energía distinta:
La energía residual de Gael.La energía partida de Max.La energía debilitada de Laly.Y la energía brutal y compacta del Escuadrón Espectro-01.
Pero para el planeta, no había diferencia.
Eran todas invasiones.
Todas anomalías.
Todos objetivos.
El Vigía puso una de sus seis manos gigantes sobre el Núcleo.
Un mapa tridimensional de todo Kraylos apareció ante él, hecho de luz densa.
Cuatro puntos rojos brillaban como heridas abiertas.
—«Rastreo completo.»
El ser alzó la cabeza lentamente.
—«Los intrusos continúan avanzando.»
—«El Núcleo está en riesgo.»
La caverna entera comenzó a experimentar microfracturas.
—«Enviar a los Heraldos.»
LOS HERALDOS DESPIERTAN
En distintas zonas del planeta, monumentos antiguos se abrieron como flores mecánicas.
De dentro emergieron figuras humanoides gigantes, cada una formada de cristal vivo y armadura natural.
Eran los Heraldos, criaturas superiores a los guardianes menores.
Cada uno estaba al nivel de un general de guerra de Kraylos.
No hablaban.
No sentían.
No dudaban.
Su única función:
Eliminar amenazas interdimensionales.
El Vigía dio la orden final:
—«El planeta ha sido contaminado.»
—«Eliminación obligatoria.»
Las energías del Núcleo temblaron, enviando vibraciones por toda Kraylos.
—«No debe quedar ninguno.»
EL PLANETA ENTERO REACCIONA
En cuevas profundas.
En acantilados.
En bosques cristalinos.
En lagos de energía líquida.
Los animales se escondieron.
Las plantas se cerraron.
Los cristales cambiaron de color.
Todos los habitantes de Kraylos sabían lo que significaba:
El Núcleo estaba cazando.
Nunca fallaba.
Nunca retrocedía.
Nunca perdonaba.
Los doce guardianes muertos fueron solo el inicio.
Ahora venían los Heraldos.
Y si eso fallaba…
El Vigía mismo ascendería a la superficie.
Y ningún intruso, por poderoso que fuera, sobreviviría.
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