Heredero de la sombras - Capítulo 72
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Capítulo 72: CAPÍTULO 72 — El Primer Heraldo
El silencio después de la masacre no duró mucho.
Valen Aerhart avanzaba por el valle fracturado, guiando al escuadrón entre rocas cortantes y cristales morados.
La arrogancia aún teñía su voz.
—Todos atentos. Si estas criaturas eran oficiales, entonces Kraylos debe tener algo más arriba en la cadena.
Rhost bufó.
—Ojalá. Ya me aburrí de romper juguetes frágiles.
Keryn sonrió suavemente.
—No digas eso muy alto. Este planeta parece de los que escuchan.
Lunaris alzó la mano.
—Silencio.
El aire… cambió.
No era viento.
No era energía.
No era sonido.
Era peso.
El peso de algo tan inmenso que deformaba la percepción.
Tharos sintió la gravedad volverse errática.
—Algo se acerca. No… algo está aquí.
Izanor levantó su bastón dimensional, activándolo.
—Distorsión en el tejido… fuerte. Extremadamente fuerte.
Y entonces, la montaña frente a ellos se abrió como si fuera un libro rasgado.
No, no se abrió:
Se levantó.
Formando una figura colosal, humanoide, de casi veinte metros, hecha de roca viva, cristales profundos y venas luminosas que latían como un corazón.
Un cristal en su pecho brilló en rojo.
La voz del Heraldo no usó aire.
Usó vibración pura que atravesó hueso y metal:
—«Intrusos. Contaminación detectada.»
—«Doce guardianes eliminados.»
—«Protocolo de exterminio activado.»
Rhost dio un paso adelante, riéndose con ferocidad.
—¡Ahora sí! ¡Algo digno!
Valen extendió un brazo, ordenando silencio.
Su mirada fría se alzó hacia la criatura gigante.
—Supongo que tú eres el jefe del comité de bienvenida.
El Heraldo levantó una mano.
Toda la zona tembló.
Un pilar de piedra disparado desde el suelo atravesó el aire hacia Valen.
Él sonrió.
—Veamos qué tan rápido eres.
Valen desapareció de la trayectoria usando una aceleración instantánea.
El pilar siguió de largo…
…pero detrás de él, Tharos quedó expuesto.
La gravedad colapsó sobre él, haciéndolo caer de rodillas por el peso.
Otra mano del Heraldo se cargó de luz.
Izanor reaccionó.
—¡Desvío dimensional!
Golpeó el suelo con su bastón y la energía fue redirigida hacia el cielo, explotando como un sol pequeño.
Keryn se deslizó entre las sombras y apareció en el hombro del gigante con dos dagas.
Cortó.
Nada.
No dejó ni un rasguño.
—…bien. Es duro. —susurró ella, saltando hacia atrás.
Rhost cargó directamente, rugiendo, su armadura viva expandiéndose.
—¡A ver si te rompo por dentro, montaña con patas!
Su puño chocó con la pierna del Heraldo.
La onda de choque sacudió todo el valle.
El Heraldo no se movió.
Rhost sí.
Voló veinte metros hacia atrás, estrellándose contra un muro de cristal.
Lunaris gritó:
—¡Rhost!
Rhost tosió sangre, pero rió.
—Jajaja… ¡Al fin, algo REAL!
El Heraldo levantó las dos manos.
La tierra empezó a quebrarse debajo del escuadrón, formando una trampa gravitacional.
Valen murmuró:
—Suficiente.
Dio un salto, subiendo a una roca flotante.
Su energía se acumuló en una mano, oscura y brillante.
—No me interesan tus protocolos ni tu planeta.
Quien ataca a Espectro-01…
muere.
Disparó un rayo de energía comprimida directo al núcleo del Heraldo.
La explosión fue aterradora.
Cristales volaron.
El suelo se quebró.
El valle entero rugió.
Por un segundo…
pareció que el Heraldo había caído.
Pero no.
El Heraldo se recompuso, regenerando la parte destruida como si fuera arcilla viva.
La luz de su pecho se volvió carmesí.
—«Amenaza confirmada.»
—«Nivel crítico.»
—«Ejecución obligatoria.»
Valen bajó la mano lentamente.
—Todos. Formación completa.
Rhost se incorporó.
Keryn retrocedió a las sombras.
Tharos estabilizó la gravedad.
Izanor abrió fracturas dimensionales alrededor.
Lunaris expandió su esfera sensorial.
El Heraldo dio un paso.
El planeta entero tembló.
Valen sonrió, arrogante, confiado, desafiante.
—Bien.
Mostrémosle a este planeta por qué nadie supera al Espectro-01.
El Heraldo levantó un brazo cargado de energía.
Valen levantó el suyo.
El choque era inevitable.
Y en Kraylos…
la verdadera guerra apenas estaba empezando.
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