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Heredero de la sombras - Capítulo 75

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Capítulo 75: CAPÍTULO 75 — Detectados

La tierra retumbó otra vez y los cristales del valle emitieron un zumbido que no habían escuchado antes.

Gael se detuvo.

Max tragó saliva.

Laly sostuvo su lanza rota con ambas manos.

—Gael… —susurró Laly— ¿el planeta también nos está… observando?

Gael no respondió.

Porque lo sintió.

Una presión aplastante.

Una presencia colosal.

Un enemigo que no necesitaba moverse para helar la sangre.

Desde la distancia, uno de los nuevos Heraldos giró su cabeza de cristal hacia ellos.

El núcleo de su pecho se iluminó con un brillo blanco.

Max retrocedió dos pasos.

—Gael… eso… eso nos vio.

El Heraldo dio un paso gigantesco, y el sonido fue como una montaña derrumbándose.

Gael sintió el corazón apretarse.

—Corre.

Pero antes de que cualquiera pudiera moverse—

FLASH.

Una onda de luz plateada descendió frente a ellos.

La figura apareció como un destello, como una línea de energía pura condensándose en forma humana.

Era Lunaris.

No como la habían visto antes desde lejos, sino a escasos metros.

Túnica blanca, cabello flotando, ojos brillando como si cargara dos lunas enteras dentro del cráneo.

Lunaris dio un salto hacia atrás, levantando las manos.

—¡Okey, okey, NO SE MUEVAN, NO RESPIREN, NO EXISTAN UN SEGUNDO!

Gael parpadeó.

—¿Qué—

Lunaris giró hacia ellos con una sonrisa enorme e inapropiada para la situación.

—¡HOLA! ¡Pequeños terrícolas perdidos!

¿Saben que casi los aplasta una deidad local tamaño edificio?

Porque yo sí lo sé. Yo lo sentí. Yo lo vi. Yo ya casi gritaba “¡GAME OVER!” desde allá atrás.

El Heraldo rugió en la distancia, preparando un rayo.

Lunaris chasqueó los dedos.

—Un momentito, montañita brillante, ya voy contigo.

Max abrió la boca.

—¿Eres… del Ejército Mundial?

—¡Correcto! —Lunaris hizo un saludo exageradamente informal—.

Lunaris del Departamento Sensorial.

Experta en cosas que brillan, explotan o quieren matarte.

Laly frunció el ceño.

—¿Vinieron a… rescatarnos?

Lunaris rodó los ojos de forma dramática.

—Bueno… sí.

Esa era la idea original.

Pequeño detalle: el planeta odia a los intrusos y está lanzando su equivalencia de jefes finales de videojuego a cada cinco minutos.

Un rayo gigantesco cayó a pocos metros, levantando rocas como bombas.

—¡AJAJA! ¡Vieron eso? Si nos quedamos aquí, nos volamos todos como palomitas.

Gael apretó los labios.

—¿Puedes sacarnos de aquí?

Lunaris levantó un dedo.

—Primero… una pregunta MUY importante.

Los tres estudiantes se miraron entre sí.

Lunaris adoptó de repente una cara seria… demasiado seria.

—¿Ustedes… le tienen miedo a la muerte?

Los tres respondieron al mismo tiempo:

—¡SÍ!

Lunaris sonrió como niña traviesa.

—Perfecto. Porque yo no.

Y justo detrás de ellos…

CRASH.

Un segundo Heraldo apareció abriendo el suelo.

Laly gritó:

—¡Gael, detrás!

Gael volteó en shock.

Lunaris suspiró.

—Ay, por favor… ¿otro más? ¿No pueden turnarse? ¿Tan difícil es respetar una cola de espera?

Levantó una mano.

Una barrera curvada de energía lunar envolvió a Gael, Laly y Max.

—Okey, bebés interdimensionales, regla número uno:

Lunaris señaló al cielo, donde los Heraldos cargaban ataques gigantescos.

—No mueran.

Porque si se mueren, ¿para qué demonios hice TODO este esfuerzo?

Max temblaba.

Laly estaba lista para pelear.

Gael activó la sombra sin querer, por puro reflejo.

Lunaris lo notó.

—Uuuuuh… ¿qué tenemos aquí?

Tú sí que eres especial, ¿verdad?

Gael retrocedió, incómodo.

—No… no sé de qué hablas.

Lunaris le guiñó un ojo.

—Tranquilo, sombra-boy. No te voy a juzgar.

Tengo compañeros muchísimo más raros.

Los Heraldos rugieron al unísono.

Lunaris soltó un largo suspiro y se preparó.

—Bueno… hora de ganarme el salario.

Y en un instante—

FLASH.

Lunaris desapareció, llevándose a los tres con ella en un salto de energía sensorial.

Los Heraldos impactaron donde ellos estaban un segundo después…

arrasando todo el terreno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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