Heredero de la sombras - Capítulo 77
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Capítulo 77: CAPÍTULO 77 — El Manto que Devora la Luz
El mundo se estaba rompiendo.
Las montañas temblaban, los cristales del valle se agrietaban como vidrio bajo una presión invisible y el aire ardía con una luz que no parecía natural.
Los cuatro Heraldos avanzaban a la vez.
Cada uno era un coloso de casi veinte metros, con un núcleo brillante en el pecho: rojo, azul, blanco y uno de luz oscura, más densa que la noche.
Frente a ellos, reunidos por fin en un mismo punto, estaban los seis miembros del Escuadrón Espectro-01 y los tres jóvenes de Orlan.
Valen Aerhart, de pie al frente, con la mirada fría y calculadora, cuerpo casi intacto pero con la armadura resquebrajada en varias partes.
Lunaris, algo pálida, respirando agitada, con chispas plateadas saliendo de sus manos.
Tharos, tambaleándose, con sangre en los labios y un temblor constante en los brazos por el esfuerzo gravitacional.
Rhost, cubierto de cortes, armadura viva aún vibrando, con una sonrisa salvaje a pesar de las heridas.
Keryn, silenciosa, con una hoja en cada mano, ropa rasgada pero ojos tan afilados como siempre.
Izanor, apoyado apenas en su bastón dimensional, respirando hondo, con el brillo del bastón más inestable de lo normal.
Detrás de ellos, casi como si fueran un último respaldo, estaban Gael, Laly y Max.
Tres estudiantes.
Tres anomalías.
Tres problemas.
Los cuatro Heraldos levantaron sus brazos al mismo tiempo.
El cielo cambió de color.
Gael sintió que, si ese ataque caía por completo, no quedaría nada. Ni valle. Ni escuadrón. Ni ellos.
Tharos dio un paso adelante.
—Retrocedan… —dijo con la voz quebrada—. Esta parte… la termino yo.
Lunaris se volvió hacia él.
—Tharos, no. No puedes volver a forzar el campo, tu cuerpo ya está—
—No estoy preguntando —la interrumpió él—. Mi función es contener. Así que contengo… hasta que ya no quede nada de mí.
Alzó los brazos.
La gravedad se retorció alrededor del grupo, como si el espacio mismo se doblara para protegerlos. Una barrera invisible se formó, pesada, densa, sosteniéndose solo por la fuerza de voluntad de Tharos.
Gael sintió el peso de esa decisión.
No era solo poder.
Era sacrificio.
Valen lo miró de reojo.
—Si caes aquí, no pienso cargarte hasta el portal —dijo con tono seco.
Tharos sonrió con la misma boca ensangrentada.
—Entonces haré lo posible por caer bonito.
La luz en los Heraldos llegó a su punto máximo.
La tierra gritó.
Fue en ese instante cuando el sistema despertó.
Una pantalla azul translúcida explotó frente a los ojos de Gael.
[ALERTA. SISTEMA DE HERENCIA ACTIVADO.]
Gael se quedó inmóvil.
[Detectados: 4 entidades de energía colosal.]
[Clasificación provisional: HERALDOS DEL NÚCLEO.]
[Resultado de enfrentamiento actual: extinción probable del usuario y aliados (98.7%).]
El pecho de Gael se apretó.
—No… —susurró—. No ahora.
El sistema no se detuvo.
[Protocolo de emergencia disponible: ABSORCIÓN DE SOMBRAS.]
[Origen: habilidad heredada de núcleo de sombra de alto rango.]
[Advertencia: técnica no probada en cuerpos de nivel actual.]
[Posibles efectos secundarios: inestabilidad mental, pérdida parcial de control, daño en canal energético, fisuras dimensionales.]
Los Heraldos terminaron de cargar el ataque.
La luz ya no tenía color. Era pura fuerza.
Tharos se dobló un poco, sangrando por la nariz y los oídos.
—Vamos… —murmuró—. Solo… un poco más…
[Sin activación, muerte garantizada del usuario y aliados cercanos.]
[¿Activar ABSORCIÓN DE SOMBRAS?]
Gael apretó los dientes.
Vio a Laly, con la energía interior encendida sin miedo, aunque temblaba.
Vio a Max, con sus portales inestables listos, sudando, pero decidido.
Vio a Tharos, sosteniendo una carga que ningún humano normal podría soportar.
Vio a Valen, serio, calculando posibilidades.
—Sí —susurró—. ¡ACTÍVALA YA!
[Confirmado.]
La sombra bajo sus pies se movió.
No como antes.
No solo un temblor.
Se abrió.
Un manto oscuro, nebuloso, como humo líquido, se elevó desde el suelo y envolvió a Gael por completo para luego expandirse hacia afuera como una ola silenciosa.
Laly retrocedió un paso.
—Gael…
Max sintió frío en la columna.
—Eso… no puede ser bueno…
Lunaris abrió los ojos de par en par.
—Oh… wow.
Rhost dejó de reír.
—Eso sí que no lo había visto.
Keryn afinó el agarre de sus armas.
—No es un poder del Ejército Mundial…
Izanor entrecerró los ojos, fascinado y preocupado al mismo tiempo.
—No. Eso viene de otro lugar.
El manto se alargó como tentáculos de niebla oscura y se conectó a los Heraldos.
La luz que habían acumulado empezó a desinflarse.
Era como si la existencia de los Heraldos fuera absorbida por un agujero negro.
Los núcleos comenzaron a perder brillo.
El Heraldo rojo fue el primero en doblar una rodilla.
El azul intentó retroceder.
El blanco vibró, tratando de cortar el enlace.
El de luz oscura resistió más tiempo.
Pero el manto tiraba.
Drenaba.
Consumía.
Gael gritó sin voz, mientras sentía algo entrar en su cuerpo: energía brutal, antigua, salvaje, elemental. Un poder que no pertenecía a un humano, pero que ahora buscaba espacio dentro de él.
Laly quiso moverse hacia él, pero Valen le puso un brazo enfrente sin apartar la vista.
—No lo toques —ordenó—. Podrías morir solo por acercarte.
Los núcleos de los Heraldos se agrietaron.
Sus cuerpos cristalinos comenzaron a fragmentarse.
Uno tras otro, estallaron en una lluvia de polvo brillante que se desintegró antes de tocar el suelo.
Y en cuestión de segundos…
No quedaba ninguno.
Toda esa energía ya estaba en algún lugar dentro de Gael.
El manto regresó a él de golpe, como si la noche entera hubiera sido jalada hacia su pecho.
Gael cayó de rodillas.
El mundo giró.
El aire se sentía pesado y ligero al mismo tiempo.
La respiración le quemaba.
[ACTUALIZACIÓN DEL SISTEMA.]
Las pantallas se multiplicaron, llenando su visión, casi cegándolo.
[Nivel del usuario aumentado.]
[Nuevo rango: PORTADOR DE SOMBRAS – FASE 2.]
[Capacidad de canal de sombra incrementada.]
[Algunos bloqueos del sistema se han desactivado.]
La información cambió.
[Escaneo completo de aliados cercanos disponible.]
[¿Mostrar?]
Gael apenas podía pensar.
—Sí…
[Mostrando.]
Nombres, niveles y habilidades desfilaron frente a él.
[VALEN AERHART]
Especialidad: mando táctico y compresión energética.
Nivel de combate: EX-α.
Estado físico: 68%.
Estado de combate: óptimo.
[LUNARIS]
Especialidad: percepción sensorial multidimensional y barreras lunares.
Nivel de combate: S+.
Estado físico: 54%.
Estado de combate: estable.
[THAROS]
Especialidad: manipulación gravitacional avanzada y dominio de campos pesados.
Nivel de combate: S+.
Estado físico: 9%.
Estado de combate: crítico.
Riesgo de muerte: alto.
[RHOST]
Especialidad: armadura viva de impacto y fuerza bruta aumentada.
Nivel de combate: S.
Estado físico: 41%.
Estado de combate: agresivo.
[KERYN]
Especialidad: asesinato silencioso, control de puntos vitales, movimiento imperceptible.
Nivel de combate: S.
Estado físico: 63%.
Estado de combate: dispuesto.
[IZANOR]
Especialidad: cortes dimensionales y desvío de energía.
Nivel de combate: S.
Estado físico: 47%.
Estado de combate: neutro.
[MAX]
Especialidad: distorsión espacial latente.
Nivel de combate: ???.
Estado físico: 52%.
Estado de combate: inestable.
Potencial: no evaluable.
[LALY]
Especialidad: afinidad energética marcial.
Nivel de combate: C+.
Estado físico: 61%.
Estado de combate: firme.
Potencial de crecimiento: alto.
Gael parpadeó, aturdido.
El sistema se calmó un instante.
[Nota: información de aliados mostrada parcialmente. Algunos datos permanecen bloqueados por nivel del usuario.]
Gael alzó la cabeza.
Tharos se desplomó.
Lunaris se arrodilló junto a él.
—¡Tharos! ¡Oye, oye, no te duermas, aún no terminamos!
Rhost llegó jadeando.
—Hermano… aguantaste más que cualquiera.
Keryn se quedó a un lado, observando en silencio, sin apartar la mano de sus armas por si aún quedaba algún peligro.
Izanor apoyó su bastón en el suelo.
—Su núcleo energético está destrozado. Si no lo estabilizamos pronto… se apagará.
Gael trató de incorporarse, pero las piernas le temblaron como si no fueran suyas.
Valen caminó hacia él.
Cada paso sonaba como un veredicto.
Gael sintió la mirada del instructor clavarse en él con el mismo peso de los Heraldos.
—Tú —dijo Valen, sin rodeos—. Eso que hiciste.
Gael tragó saliva.
La sombra aún se retorcía bajo su piel.
—Solo… quería evitar que murieran todos.
Valen lo sostuvo con la mirada unos segundos más, como si estuviera viendo un arma recién descubierta y no a una persona.
—No es una habilidad de Orlan.
No es una habilidad del Ejército Mundial.
No es algo que esté registrado.
Gael apretó los puños.
El sistema susurró en su mente:
[Advertencia: revelar el origen de la sombra compromete objetivos futuros.]
[Recomendación: oculte información hasta alcanzar un nivel superior.]
—No lo sé —mintió Gael—.
Solo… despertó.
Valen frunció el ceño.
Pero no insistió.
No todavía.
Se volvió hacia Tharos.
—Nuestra misión era encontrarlos —dijo, refiriéndose a Gael, Laly y Max—.
Ahora también es sacar con vida a este idiota que decidió romperse por ustedes.
Lunaris sonrió débilmente, con los ojos brillando.
—Si Tharos muere aquí… voy a culparlos a ustedes cada vez que lo recuerde.
Gael miró a Tharos, inconsciente, al borde de la muerte.
Sintió algo encenderse dentro.
Una mezcla de culpa, responsabilidad y una sombra que ya no podía negar.
Porque había absorbido cuatro Heraldos.
Había salvado vidas.
Pero también había mostrado demasiado.
Este no era solo el momento en que se había vuelto más fuerte.
Era el momento en que, sin querer, le había demostrado al Ejército Mundial…
…que Gael Zomun podía ser algo mucho más peligroso, o mucho más valioso, de lo que ellos esperaban.
Y eso lo ponía en un tipo de peligro nuevo.
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