Heredero de la sombras - Capítulo 78
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Capítulo 78: CAPÍTULO 78 — Ecos del Núcleo
Gael apenas podía mantenerse de pie.
La sombra que había absorbido de los Heraldos seguía girando dentro de él como un torbellino hambriento, buscando un lugar donde asentarse. Su respiración era irregular, cada inhalación más difícil que la anterior.
Max lo sujetó antes de que se desplomara.
—¡Gael, oye! ¡Respira! ¡Oye, hermano, respira!
Laly corrió hacia él.
—¡Gael! ¿Puedes oírme?
Gael abrió la boca para responder…
pero solo salió un suspiro roto.
Y entonces, la pantalla del sistema apareció ante sus ojos nuevamente, distorsionada.
[ALERTA: Saturación de energía crítica.]
[Inestabilidad detectada.]
[Sistema entrando en reinicio de emergencia.]
[El usuario perderá la consciencia temporalmente.]
[Duración estimada: desconocida.]
Gael alcanzó a murmurar:
—El sistema… va… a…
Y cayó.
Max lo sostuvo con ambas manos mientras Gael colapsaba completamente, respirando apenas. Sus ojos estaban cerrados, la sombra bajo él se encogió como si entrara en reposo.
—¡Gael! ¡Gael! —gritó Laly.
Lunaris se acercó para revisar sus signos vitales.
—Tranquilos, sigue vivo… aunque no sé cómo. Esto no es una simple descompensación. Algo se activó dentro de él.
Max tragó saliva, desviando la mirada.
Él sabía un fragmento de la verdad.
No todo.
Pero suficiente como para entender que no debía abrir la boca.
Valen, sin perder tiempo, levantó la voz:
—Izánor. Carga a Tharos, ahora. Su estado se deteriora por segundos.
Izanor levantó al herido con la ayuda de su bastón dimensional. Los fragmentos de gravedad todavía vibraban alrededor del cuerpo del guerrero.
—Se estabilizará solo si llegamos al portal a tiempo —respondió Izanor—.
No más batallas hoy.
Rhost, todavía adolorido pero caminando con paso firme, se colocó junto a Valen.
—¿Y el chico? —preguntó mirando a Gael.
Valen lo observó con una mezcla extraña de interés y cautela.
—Él también vuelve con nosotros.
Este planeta ya nos mostró suficientes sorpresas.
Keryn, desde la retaguardia, vigilaba la distancia.
—Valen. Los Heraldos no eran los únicos vigilándonos. Siento presencias más arriba… mucho más arriba.
Valen asintió.
—Entonces activemos el portal ya.
Esta misión terminó. Hora de volver a casa.
Rhost golpeó un cristal cercano, y el dispositivo de retorno comenzó a encenderse.
Una columna de luz azul se abrió lentamente, deformando el aire como una grieta vertical en el espacio.
Lunaris tomó a Gael en brazos con sorprendente delicadeza y se acercó al portal.
—Okey, terrícola inconsciente, vamos por tu viaje gratis de regreso. No me agradezcas aún. Aún no sabemos si vivirás para hacerlo.
Max y Laly caminaron detrás, ambos tensos, ambos mirando a Gael con miedo y esperanza mezcladas.
El portal se estabilizaba.
Pero antes de que cruzaran…
EN LO ALTO DEL ACANTILADO
Una figura gigante, envuelta en luz fractal, observaba al escuadrón.
Sus ojos eran como grietas luminosas en la roca viva.
A su lado, un segundo ser, delgado, formado de cristal puro y líneas de energía.
El más alto habló, su voz moviendo el aire como un susurro de montaña:
—«¿No vas a intervenir? La energía que liberó ese humano… no pertenece a ningún reino que conozcamos.»
La figura delgada respondió:
—«Los Heraldos cayeron… cuatro a la vez. No por nuestras manos. Por las de ese niño.»
—«¿Lo dejaremos escapar?» —preguntó el gigante.
—«Por ahora.» —El cristalino inclinó la cabeza—. «No sabemos qué es. Ni a qué pertenece. Si lo destruimos antes de comprenderlo, podríamos perder la clave de su origen.»
El gigante gruñó suavemente.
—«Su poder podría convertirse en una amenaza para Kraylos.»
—«O en algo peor.»
Sus ojos se enfocaron en el portal.
—«Rastrearemos su procedencia. El planeta del que vinieron… las firmas energéticas que dejaron… todo.»
El gigante preguntó:
—«¿Y cuando sepamos la verdad?»
El cristalino sonrió como un prisma quebrado.
—«Entonces veremos si debemos devolverles esta visita.»
EN EL PORTAL
Valen se giró un instante, como si hubiera sentido algo…
pero no vio nada.
—¡Espectro-01! —ordenó—
Cruzar.
Lunaris entró primero con Gael en brazos.
Rhost y Keryn siguieron.
Izanor atravesó la luz cargando a Tharos.
Laly y Max cruzaron después, sin dejar de mirar atrás.
Y justo antes de que Valen entrara, el portal tembló como si algo enorme lo observara desde el otro lado de la realidad.
Valen murmuró:
—Esto no terminó.
Cruzó.
El portal se cerró.
El traslado fue inmediato.
Gael llegó inconsciente al Centro Médico del Alto Mando, un edificio blanco, silencioso y hermético, construido bajo la superficie de la capital mundial. No cualquiera podía entrar. No cualquiera podía siquiera saber que existía.
Laly caminaba a un costado de la camilla, con los puños cerrados de impotencia.
Max iba al otro lado, mirando a Gael con una mezcla de preocupación y rabia contenida.
Los médicos, todos especialistas, todos entrenados para manejar “casos imposibles”, trabajaban sin hacer preguntas.
El cuerpo de Gael fluctuaba entre temperaturas opuestas.
A veces ardía.
A veces estaba helado.
A veces su sombra se extendía por sí sola, como si respirara.
Una enfermera retrocedió cuando la sombra se movió.
—¿Qué… qué es eso?
El médico principal respondió con voz firme:
—No lo toques. Ni lo analices. Solo sigue el protocolo.
Era evidente que ellos tampoco entendían qué estaba pasando.
Después de cinco minutos, la puerta del área de aislamiento se cerró con un clic metálico.
Solo un panel se iluminó:
ESTADO DEL PACIENTE: CRÍTICO PERO ESTABLE
CONCIENCIA: NO DISPONIBLE
Max se acercó al cristal blindado.
—Hermano… despierta. No puedes quedarte ahí para siempre…
Laly apoyó una mano en la superficie.
—Gael… resiste.
Un guardia se acercó.
—Pueden visitarlo las veces que quieran, pero no pueden tocarlo, ¿entendido? Y no pueden traer más personas. El acceso es estrictamente controlado.
Laly asintió.
Max suspiró.
—Está bien… mientras podamos verlo.
El guardia agregó:
—Es una orden directa del Alto Mando. El caso del chico está… clasificado.
Max y Laly intercambiaron miradas.
Nada de aquello sonaba tranquilizador.
EN OTRA SALA, SELLADA Y SUBTERRÁNEA
Solo había seis sillas.
Y seis personas capaces de enfrentar mundos enteros.
Valen Aerhart se mantenía firme, uniforme rasgado, respiración controlada. A su alrededor, el resto del Escuadrón Espectro-01 esperaba instrucciones.
El General Supremo Rhadaman aparecía a través de un holograma azul, imponente incluso desde la distancia.
—Valen Aerhart —dijo el General—. Proceda con el informe.
Valen respiró hondo.
—Señores, esta es la versión oficial. Clasificación nivel Omega. Nadie fuera de esta sala tendrá acceso a la información. Nadie más tendrá conocimiento de lo ocurrido en Kraylos.
Rhost gruñó, cruzando los brazos.
Lunaris observaba todo con aparente calma, aunque sus ojos inquietos la delataban.
Keryn permanecía inmóvil, pero atenta.
Izanor sostenía su bastón, absorbiendo lo dicho con interés analítico.
Tharos, aún muy débil, estaba sentado conectado a un soporte gravitacional, pero insistió en estar presente.
Valen comenzó:
—Durante la misión, identificamos cuatro entidades catalogadas como Heraldos del Núcleo. Nivel de amenaza: desconocido, pero superior a nuestras proyecciones iniciales. Estas criaturas mostraron capacidades energéticas sin precedentes.
El General Rhadaman asintió lentamente.
—Continúe.
—El enfrentamiento superó los parámetros previstos. El Escuadrón se vio obligado a adoptar una formación de contención. Sin embargo… —Valen midió cada palabra— una interferencia inesperada alteró el flujo de batalla.
Lunaris intervino con voz suave:
—Un poder… que no era de Kraylos.
—Ni nuestro —añadió Izanor.
Tharos, con un hilo de voz:
—Ni de ningún rango registrado.
Valen concluyó:
—El estudiante Gael… despertó una habilidad desconocida. No la defino, no la clasifico. En este informe solo la referiré como fenómeno energético externo no identificado. Esa fuerza fue la que terminó con los cuatro Heraldos.
El General permaneció en silencio largo rato.
Finalmente dijo:
—¿El origen del poder?
Valen respondió sin dudar:
—Desconocido.
—¿Alguna teoría?
—Ninguna que pueda sostenerse —respondió Valen—. Y ninguna debe especularse.
El General ladeó la cabeza.
—¿Intenciones del chico?
Lunaris habló:
—No agresivas. No hostiles. No fue un ataque. Fue… reacción pura. Instinto.
Izanor añadió:
—Si quisiera matarnos, ya lo habría hecho en ese momento. Estaba en estado crítico y aun así el flujo de sombra no nos tocó.
Tharos esbozó una sonrisa cansada.
—El chico nos salvó. Sin él, estaríamos enterrados en Kraylos. Eso es todo lo que importa.
Valen cerró el informe:
—Por orden del Escuadrón, recomendamos mantener su existencia y capacidad completamente clasificadas. Ningún maestro, soldado o civil debe saber lo ocurrido. Ni siquiera los investigadores comunes del Ejército.
El General Supremo finalmente habló:
—He escuchado suficiente.
Su voz retumbó como un trueno contenido.
—A partir de este momento, Gael… es un asunto de nivel Omega. Solo ustedes y este Consejo conocen su estado. No habrá rumores. No habrá informes públicos. Los registros serán cerrados.
Se volvió hacia Valen.
—Y tú, Aerhart… tendrás la supervisión directa del chico cuando despierte.
Valen inclinó la cabeza.
—Entendido.
Rhadaman finalizó:
—Hasta que comprendamos qué es… o qué puede llegar a ser… Gael es ahora una variable que el Ejército Mundial no puede permitirse perder de vista.
El holograma se desvaneció.
Silencio.
Lunaris fue la primera en romperlo.
—Valen… ¿tú crees que el chico es peligroso?
Valen respondió con sinceridad fría:
—No lo sé. Pero si lo es… será mejor tenerlo cerca que tenerlo en contra.
Keryn añadió en voz baja:
—O será mejor que el mundo esté preparado para él.
Tharos sonrió débilmente.
—Yo solo sé algo…
Ese chico no debería morir.
No después de todo lo que hizo.
Nadie lo contradijo.
MIENTRAS TANTO… EN LA SALA DE AISLAMIENTO
Gael permanecía inconsciente.
Su respiración era lenta, irregular.
La sombra bajo él palpitaba como un corazón dormido.
Max se acercó al cristal.
—Hermano… despierta. Te necesitamos.
Laly puso una mano sobre el cristal también.
—No importa cuánto tardes, Gael. Aquí estaremos…
Y mientras ellos hablaban…
Dentro del cuerpo de Gael, el sistema reiniciaba sus circuitos internos.
[PROCESO DE REINICIO EN CURSO…]
[CALIBRANDO NUEVAS CAPACIDADES…]
[ACCESO A SUBSISTEMAS AVANZADOS: PENDIENTE…]
Gael no podía oír nada.
Pero el mundo…
sí podía sentir que algo estaba a punto de cambiar.
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