Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Heredero de la sombras - Capítulo 79

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Heredero de la sombras
  4. Capítulo 79 - Capítulo 79: CAPÍTULO 79 — El Informe que No Debe Existir
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 79: CAPÍTULO 79 — El Informe que No Debe Existir

El traslado fue inmediato.

Gael llegó inconsciente al Centro Médico del Alto Mando, un edificio blanco, silencioso y hermético, construido bajo la superficie de la capital mundial. No cualquiera podía entrar. No cualquiera podía siquiera saber que existía.

Laly caminaba a un costado de la camilla, con los puños cerrados de impotencia.

Max iba al otro lado, mirando a Gael con una mezcla de preocupación y rabia contenida.

Los médicos, todos especialistas, todos entrenados para manejar “casos imposibles”, trabajaban sin hacer preguntas.

El cuerpo de Gael fluctuaba entre temperaturas opuestas.

A veces ardía.

A veces estaba helado.

A veces su sombra se extendía por sí sola, como si respirara.

Una enfermera retrocedió cuando la sombra se movió.

—¿Qué… qué es eso?

El médico principal respondió con voz firme:

—No lo toques. Ni lo analices. Solo sigue el protocolo.

Era evidente que ellos tampoco entendían qué estaba pasando.

Después de cinco minutos, la puerta del área de aislamiento se cerró con un clic metálico.

Solo un panel se iluminó:

ESTADO DEL PACIENTE: CRÍTICO PERO ESTABLE

CONCIENCIA: NO DISPONIBLE

Max se acercó al cristal blindado.

—Hermano… despierta. No puedes quedarte ahí para siempre…

Laly apoyó una mano en la superficie.

—Gael… resiste.

Un guardia se acercó.

—Pueden visitarlo las veces que quieran, pero no pueden tocarlo, ¿entendido? Y no pueden traer más personas. El acceso es estrictamente controlado.

Laly asintió.

Max suspiró.

—Está bien… mientras podamos verlo.

El guardia agregó:

—Es una orden directa del Alto Mando. El caso del chico está… clasificado.

Max y Laly intercambiaron miradas.

Nada de aquello sonaba tranquilizador.

EN OTRA SALA, SELLADA Y SUBTERRÁNEA

Solo había seis sillas.

Y seis personas capaces de enfrentar mundos enteros.

Valen Aerhart se mantenía firme, uniforme rasgado, respiración controlada. A su alrededor, el resto del Escuadrón Espectro-01 esperaba instrucciones.

El General Supremo Rhadaman aparecía a través de un holograma azul, imponente incluso desde la distancia.

—Valen Aerhart —dijo el General—. Proceda con el informe.

Valen respiró hondo.

—Señores, esta es la versión oficial. Clasificación nivel Omega. Nadie fuera de esta sala tendrá acceso a la información. Nadie más tendrá conocimiento de lo ocurrido en Kraylos.

Rhost gruñó, cruzando los brazos.

Lunaris observaba todo con aparente calma, aunque sus ojos inquietos la delataban.

Keryn permanecía inmóvil, pero atenta.

Izanor sostenía su bastón, absorbiendo lo dicho con interés analítico.

Tharos, aún muy débil, estaba sentado conectado a un soporte gravitacional, pero insistió en estar presente.

Valen comenzó:

—Durante la misión, identificamos cuatro entidades catalogadas como Heraldos del Núcleo. Nivel de amenaza: desconocido, pero superior a nuestras proyecciones iniciales. Estas criaturas mostraron capacidades energéticas sin precedentes.

El General Rhadaman asintió lentamente.

—Continúe.

—El enfrentamiento superó los parámetros previstos. El Escuadrón se vio obligado a adoptar una formación de contención. Sin embargo… —Valen midió cada palabra— una interferencia inesperada alteró el flujo de batalla.

Lunaris intervino con voz suave:

—Un poder… que no era de Kraylos.

—Ni nuestro —añadió Izanor.

Tharos, con un hilo de voz:

—Ni de ningún rango registrado.

Valen concluyó:

—El estudiante Gael… despertó una habilidad desconocida. No la defino, no la clasifico. En este informe solo la referiré como fenómeno energético externo no identificado. Esa fuerza fue la que terminó con los cuatro Heraldos.

El General permaneció en silencio largo rato.

Finalmente dijo:

—¿El origen del poder?

Valen respondió sin dudar:

—Desconocido.

—¿Alguna teoría?

—Ninguna que pueda sostenerse —respondió Valen—. Y ninguna debe especularse.

El General ladeó la cabeza.

—¿Intenciones del chico?

Lunaris habló:

—No agresivas. No hostiles. No fue un ataque. Fue… reacción pura. Instinto.

Izanor añadió:

—Si quisiera matarnos, ya lo habría hecho en ese momento. Estaba en estado crítico y aun así el flujo de sombra no nos tocó.

Tharos esbozó una sonrisa cansada.

—El chico nos salvó. Sin él, estaríamos enterrados en Kraylos. Eso es todo lo que importa.

Valen cerró el informe:

—Por orden del Escuadrón, recomendamos mantener su existencia y capacidad completamente clasificadas. Ningún maestro, soldado o civil debe saber lo ocurrido. Ni siquiera los investigadores comunes del Ejército.

El General Supremo finalmente habló:

—He escuchado suficiente.

Su voz retumbó como un trueno contenido.

—A partir de este momento, Gael… es un asunto de nivel Omega. Solo ustedes y este Consejo conocen su estado. No habrá rumores. No habrá informes públicos. Los registros serán cerrados.

Se volvió hacia Valen.

—Y tú, Aerhart… tendrás la supervisión directa del chico cuando despierte.

Valen inclinó la cabeza.

—Entendido.

Rhadaman finalizó:

—Hasta que comprendamos qué es… o qué puede llegar a ser… Gael es ahora una variable que el Ejército Mundial no puede permitirse perder de vista.

El holograma se desvaneció.

Silencio.

Lunaris fue la primera en romperlo.

—Valen… ¿tú crees que el chico es peligroso?

Valen respondió con sinceridad fría:

—No lo sé. Pero si lo es… será mejor tenerlo cerca que tenerlo en contra.

Keryn añadió en voz baja:

—O será mejor que el mundo esté preparado para él.

Tharos sonrió débilmente.

—Yo solo sé algo…

Ese chico no debería morir.

No después de todo lo que hizo.

Nadie lo contradijo.

MIENTRAS TANTO… EN LA SALA DE AISLAMIENTO

Gael permanecía inconsciente.

Su respiración era lenta, irregular.

La sombra bajo él palpitaba como un corazón dormido.

Max se acercó al cristal.

—Hermano… despierta. Te necesitamos.

Laly puso una mano sobre el cristal también.

—No importa cuánto tardes, Gael. Aquí estaremos…

Y mientras ellos hablaban…

Dentro del cuerpo de Gael, el sistema reiniciaba sus circuitos internos.

[PROCESO DE REINICIO EN CURSO…]

[CALIBRANDO NUEVAS CAPACIDADES…]

[ACCESO A SUBSISTEMAS AVANZADOS: PENDIENTE…]

Gael no podía oír nada.

Pero el mundo…

sí podía sentir que algo estaba a punto de cambiar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo