Heritage Online - Capítulo 109
- Inicio
- Todas las novelas
- Heritage Online
- Capítulo 109 - 109 CAPÍTULO 109 “El Nombre que Despierta los Cielos”
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
109: CAPÍTULO 109: “El Nombre que Despierta los Cielos” 109: CAPÍTULO 109: “El Nombre que Despierta los Cielos” El Spelljammer cortaba el vacío entre planos como un cometa encendido.Los fragmentos del multiverso se reflejaban en su casco metálico: mundos flotando, planos superpuestos, ríos de estrellas y océanos de magia pura.Dentro, Yuki se mantenía en silencio, los ojos fijos en el horizonte astral.Su mente aún resonaba con el eco de aquel nombre prohibido.
Jesús de Nazaret… Ese solo pensamiento bastaba para que la nave vibrara, como si el universo entero reconociera su poder.
El multiverso no estaba preparado para oírlo, pero Yuki ya no podía callarlo.Su destino era entenderlo.
Tras unas horas de viaje —o quizá segundos; el tiempo no tenía sentido en el vacío planar—, el Spelljammer emergió sobre una ciudad circular suspendida en la eternidad.La Ciudad de las Puertas.
Sigil.Donde todos los caminos del multiverso se cruzaban.
Aterrizó suavemente en una plataforma flotante.
Los seres de mil formas lo observaban, reconociendo su energía: ya no era solo un humano, era un viajero entre dimensiones, un buscador de verdades.
Y allí, entre las luces y los portales infinitos, Ren esperaba, sentado en los escalones del Templo de los Ecos Eternos.Su mirada era serena, pero sus ojos mostraban una profunda tristeza.
Yuki caminó hacia él.
No había tiempo para saludos, ni para rodeos.Solo tres palabras salieron de su boca, firmes, cargadas de propósito: —Jesús de Nazaret.
Ren levantó la vista.
—Preséntame a Jesús de Nazaret.
El silencio que siguió pareció eterno.Los portales de Sigil se detuvieron por un instante.
El aire se volvió pesado, los relojes se detuvieron, y hasta las entidades más antiguas contuvieron la respiración.
Ren suspiró, cerrando los ojos lentamente.—Jamas pensé… —dijo en voz baja— …que llegaría este momento.
Su voz temblaba, no por miedo, sino por respeto.
—Tantos siglos evitando ese nombre… Tantos años guardando silencio…Ren se levantó, acercándose a Yuki.
Su aura dorada se expandió, haciendo que los muros del templo temblasen.
—La verdad… me sorprendiste, Yuki.—Has llegado más lejos de lo que cualquier mortal o dios soñó.
Yuki no sonrió.
No se enorgulleció.
Solo bajó la cabeza.—No busco orgullo.
Busco respuestas.
Ren asintió.—Entonces prepárate… porque ese nombre no pertenece a este plano.
Ni siquiera a este multiverso.—Jesús no está en el cielo ni en el infierno… Él está más allá de ambos.
El cielo de Sigil comenzó a agrietarse, mostrando un resplandor blanco detrás de la realidad misma.Los portales se abrían por sí solos, como si el cosmos respondiera al llamado.
Ren miró a Yuki con seriedad:—Si de verdad deseas conocerlo… ya no habrá marcha atrás.
Yuki lo miró directamente a los ojos, decidido.—Nunca la hubo.
Ren extendió la mano, y un portal hecho de pura luz divina apareció ante ellos.Su centro brillaba tanto que ni siquiera los dioses podían mirarlo directamente.
Ren sonrió débilmente.—Bienvenido, Yuki… al camino hacia el Trono del Alfa y el Omega.
Ambos dieron un paso adelante.Y mientras la luz los envolvía, el universo entero se inclinó.
El nombre prohibido había sido pronunciado.Y ahora, incluso los dioses comenzaban a temblar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com