Heritage Online - Capítulo 128
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- Capítulo 128 - 128 CAPÍTULO 128 — “El Manuscrito del Vacío
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128: CAPÍTULO 128 — “El Manuscrito del Vacío 128: CAPÍTULO 128 — “El Manuscrito del Vacío Yuki avanzaba despacio por el interior del Castillo Infinito.
Cada paso resonaba como si caminara sobre el pecho de un gigante dormido.
Las paredes parecían moverse apenas, respirando, acomodándose, mutando formas que se deshacían si intentaba fijarlas con la vista.
El aire era frío… pero no un frío normal.
Era un frío que parecía venir desde adentro del alma.
Entonces, una voz estalló en el eco, profunda, áspera, como si no la usara desde siglos: —Hace mucho que alguien no venía aquí… ya me sentía muy solo.
Yuki se detuvo, el corazón golpeándole las costillas.
—¿Quién eres?
—preguntó.
La voz respondió, calmada, casi burlona: —Será mejor que no lo sepas todavía.
Un chasquido seco atravesó el castillo, rebotando mil veces en las paredes infinitas.De pronto, el suelo tembló y cuatro enormes murales emergieron de las paredes de piedra, alineándose frente a Yuki como guardianes silenciosos.
Cada uno tenía un texto completamente diferente: El primero, tallado con símbolos afilados, geométricos, casi mecánicos —Lenguaje Sintética.
El segundo, más suave y rítmico, una raíz antigua del tiempo —Protorromance.
El tercero, solemne y sagrado —Hebreo antiguo.
El cuarto, vertical, ordenado, rápido —Lenguaje Oriental antiguo.
Yuki frunció el ceño.
—¿Y… esto qué es?
La voz respondió sin emoción: —Es el Manuscrito de Voynich.
Yuki sintió un escalofrío inevitable.—¿El manuscrito de Voynich…?
¿Qué… hace aquí?
¿Qué significa?
La voz suspiró, como si se cansara incluso de explicar: —Se dice que guarda la verdad sobre Dragonlance.La verdad que nadie ha podido leer.La verdad que nadie debería conocer.
Los cuatro murales pulsaron como si estuvieran vivos, respirando.El texto no estaba escrito: estaba atrapado.
La voz continuó: —Tú quieres ir a Dragonlance… ¿verdad?Por eso viniste a buscarme.
Yuki, al escuchar eso, sintió que cada célula de su cuerpo se tensaba.
Lentamente, levantó la mirada hacia el vacío del castillo.
—Entonces… tú eres… La voz respondió, esta vez más clara, más cercana, casi detrás de su oreja: —Sí.Soy Shadar-Kai.
Las sombras de las paredes se retorcieron ligeramente, como si algo —o alguien— estuviera a punto de salir de ellas.
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