Heritage Online - Capítulo 70
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- Capítulo 70 - 70 CAPÍTULO 70 “El Reino Olvidado de Dungeons and Dragons”
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70: CAPÍTULO 70: “El Reino Olvidado de Dungeons and Dragons” 70: CAPÍTULO 70: “El Reino Olvidado de Dungeons and Dragons” El viaje hacia el norte había sido implacable.Durante semanas, Yuki y el Heredero de Zhalk caminaron entre montañas cubiertas de hielo, cruzando valles donde el viento aullaba como un lamento de los antiguos.
La nieve los cegaba, la tierra temblaba bajo sus pies, y aun así, ninguno de los dos se detuvo.
El mapa que habían conseguido brillaba cada noche, guiándolos con una tenue luz azul que sólo Yuki podía ver.
Era como si el propio mundo los vigilara, asegurándose de que llegaran a su destino.
Finalmente, una mañana, cuando el sol apenas tocaba el horizonte, lo vieron.
Ante ellos se alzaba una cordillera imponente: montañas negras, fracturadas como si hubieran sido arrancadas del cielo por manos divinas.
Entre ellas, una grieta gigantesca descendía a lo más profundo de la tierra, y en su centro, un resplandor púrpura se filtraba como un corazón latiendo.
—Ahí está —dijo el heredero, su voz apenas un susurro—.
Dungeons and Dragons.
Yuki observó el abismo con una mezcla de asombro y desconfianza.—Pensé que sería una cueva… pero esto parece un mundo entero.
Descendieron con cuidado por las escaleras de piedra cubiertas de líquenes y símbolos antiguos.
El aire olía a metal quemado y flores marchitas.
A medida que bajaban, las paredes comenzaban a cambiar: de roca a piedra tallada, de piedra a mármol, y de mármol… a estructuras.
Cuando finalmente llegaron al fondo, lo que encontraron los dejó sin palabras.
Había una ciudad.
Una ciudad oculta bajo la tierra.Calles pavimentadas con cristal, templos erosionados por el tiempo, y edificios que aún mantenían luces parpadeantes.
Miles de estatuas de dragones y gigantes decoraban las avenidas, como si observaran a los recién llegados desde su silencio eterno.
—Esto… —susurró Yuki, tocando una pared tallada con runas—.
Esto no puede ser real.
El heredero caminó lentamente, maravillado.—Entonces era cierto… siempre hubo civilización aquí.
En el centro de la ciudad, una torre se alzaba sobre todo, conectada con el techo de la caverna por una corriente de energía.
De su cúspide salía un rayo de luz que ascendía hacia lo desconocido.
—¿Qué clase de lugar es este?
—preguntó Yuki.
El heredero miró las runas del suelo y comenzó a leer en voz alta:—“Aquí descansan los que soñaron con controlar a los dioses… y los que fueron castigados por su ambición.” Yuki frunció el ceño.—¿Quieres decir que…?
—Sí —asintió el heredero con gravedad—.
Dungeons and Dragons fue una civilización perdida.
No era solo una cueva creada por el caos de la guerra.
Era un reino oculto que floreció en secreto bajo los reinos olvidados.
Comenzaron a caminar entre las ruinas.
Había restos de casas, mercados y torres.
Algunas aún contenían esqueletos petrificados, otros mostraban señales de lucha.
Parecía que algo terrible había ocurrido allí.
De pronto, un eco resonó en el aire: el sonido de una campana, débil y distante.Yuki se tensó.—¿Oíste eso?
El heredero asintió.—No estamos solos.
Siguieron el sonido hasta llegar a un templo cubierto por raíces luminosas.
Dentro, un altar tallado en obsidiana mostraba la figura de un dragón y un gigante unidos por cadenas.
En el centro del altar, una esfera flotaba, pulsando con energía.
El heredero se acercó lentamente.—Esta energía… no es magia común.
Es… astral.
Yuki miró alrededor, notando inscripciones en las paredes.—Aquí dice que los antiguos que vivieron aquí construyeron esta ciudad con fragmentos del plano astral… Querían crear un mundo donde ninguna guerra los alcanzara.
El heredero cerró los ojos.—Y fracasaron.
—¿Por qué lo dices?
—Porque el mapa… —respondió él, mostrando el pergamino, que ahora brillaba con más fuerza— …nos trajo aquí por una razón.
Este lugar no solo guarda el secreto del Spelljammer.
Guarda la verdad del universo.
Yuki miró hacia la esfera, sintiendo cómo su pecho se oprimía.
Había algo familiar en esa energía, algo que le hablaba directamente al alma.
—Entonces… todo este tiempo… ¿la civilización nunca desapareció?
—preguntó con voz temblorosa.
El heredero sonrió, pero sus ojos mostraban tristeza.—No desapareció, Yuki.
Fue silenciada.
Ambos se quedaron en silencio frente a la esfera, mientras el aire se llenaba de un suave murmullo —como si miles de voces perdidas susurraran desde las sombras—.
Y en lo más profundo del templo, las estatuas de dragones comenzaron a emitir un brillo tenue…Como si el pasado mismo se estuviera despertando.
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