Heritage Online - Capítulo 71
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- Capítulo 71 - 71 CAPÍTULO 71 “El Valle del Viento Helado”
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71: CAPÍTULO 71: “El Valle del Viento Helado” 71: CAPÍTULO 71: “El Valle del Viento Helado” El silencio reinaba en las profundidades de Dungeons and Dragons.Después de horas explorando las ruinas, Yuki y el Heredero de Zhalk no habían encontrado rastro alguno del Spelljammer.
Ni escrituras, ni sellos mágicos, ni rastros energéticos que pudieran guiarlos.
Solo más túneles, más templos caídos y más ecos de una civilización olvidada.
Ambos descansaban frente al altar donde la esfera flotante aún emitía una luz débil.Yuki suspiró, limpiándose el sudor de la frente.—Tantos días caminando… y nada.
Ni una pista sobre el Spelljammer.
El heredero lo miró con una sonrisa cansada.—Tal vez estábamos buscando en el lugar equivocado.
De pronto, un sonido rompió el silencio.Un paso.
Luego otro.Las antorchas que habían encendido parpadearon, y una figura emergió entre las sombras del templo.
Era un hombre anciano, de piel grisácea y ojos dorados, vestido con túnicas rasgadas pero aún portando un emblema en el pecho: una serpiente devorando su propia cola.
—Veo que los forasteros por fin encontraron nuestro santuario —dijo el anciano con voz grave, aunque serena—.
Han pasado siglos desde que alguien vivo caminó por estas calles.
Yuki se levantó de golpe, poniéndose en guardia.—¿Quién eres?
—Mi nombre… ya no importa —respondió el anciano—.
Pero alguna vez fui parte de esta civilización.
Yo nací aquí… en Dungeons and Dragons.
El heredero se acercó con cautela.—¿Sigues con vida desde entonces?
Eso sería imposible.
El hombre soltó una leve risa.—No vivo.
Ni muero.
Estoy atado a este lugar, condenado a recordar lo que fue y lo que perdimos.
Yuki bajó lentamente la guardia.—Entonces… ¿tú sabes qué ocurrió aquí?
El anciano asintió, su mirada perdida en las ruinas que los rodeaban.—Este lugar fue un refugio… un intento desesperado de escapar de la guerra entre dragones y gigantes.
Aquí, los más sabios de todos los reinos construyeron una civilización unida, pero el poder los corrompió.
Querían manipular la energía del plano astral para crear su propio paraíso.
Fallaron.
Y el castigo fue el olvido.
El heredero apretó los puños.—Y el Spelljammer… ¿dónde está?
El anciano negó con la cabeza.—El Spelljammer no está aquí.
Ni siquiera se originó en este valle.
Pero… —hizo una pausa, mirándolos con ojos penetrantes— si de verdad buscan respuestas, hay un lugar que deben visitar.
Yuki dio un paso adelante.—¿Qué lugar?
—Más allá de estas montañas —dijo el anciano, levantando su mano temblorosa—.
Donde los vientos nunca se detienen y el frío corta como cuchillas… está el Valle del Viento Helado.
Allí existen prisiones antiguas, cárceles donde se sellaron seres que alguna vez desafiaron a los mismos dioses.
—¿Cárceles?
—preguntó Yuki con el ceño fruncido.
—Sí —asintió el anciano—.
Dungeons and Dragons era solo una de las ciudades subterráneas conectadas al mundo de la superficie.
Nosotros coexistíamos con otras civilizaciones.
Una de ellas era Neverwinter, un reino poderoso que aún podría seguir en pie.
En el pasado, Dungeons and Dragons y Neverwinter estaban unidos por túneles y rutas comerciales.
Pero cuando el caos comenzó, el vínculo se rompió… El heredero miró el suelo, pensativo.—Entonces… el valle está conectado con Neverwinter.
Si eso es cierto, el Spelljammer podría haber sido trasladado allí antes de la caída.
El anciano asintió lentamente.—Quizás.
Pero tengan cuidado.
El valle no perdona a los vivos.
Muchos han intentado cruzarlo, y ninguno ha regresado.
El viento comenzó a soplar dentro del templo, como si el propio mundo respondiera a sus palabras.Yuki sintió un escalofrío.—Aun así… iremos.
El anciano sonrió débilmente.—Entonces el destino de este mundo aún no está sellado.
Vayan, hijos del nuevo amanecer.
Pero recuerden algo… —levantó su bastón, y la esfera del altar comenzó a brillar con fuerza—.
No toda luz guía… algunas solo existen para cegar.
Yuki y el heredero lo observaron mientras la figura del anciano se desvanecía lentamente entre la luz, como si el viento lo arrastrara fuera de la existencia.
El silencio volvió.Solo quedaba el eco de sus pasos y la certeza de un nuevo destino.
—El Valle del Viento Helado… —murmuró Yuki, mirando hacia la salida de la caverna.
—Entonces allá vamos —respondió el heredero, ajustando su capa.
Y mientras ascendían por las escaleras, la esfera del templo volvió a brillar una última vez.Una voz susurró, casi inaudible: “El camino hacia Neverwinter ha vuelto a abrirse…”
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