Heritage Online - Capítulo 74
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- Capítulo 74 - 74 CAPÍTULO 74 — Las lágrimas del dragón
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74: CAPÍTULO 74 — Las lágrimas del dragón 74: CAPÍTULO 74 — Las lágrimas del dragón El viento soplaba entre las ruinas nevadas del valle, haciendo que los mantos de Yuki y el Heredero de Zhalk se agitaran violentamente.
El aire aún olía a azufre y a magia antigua.
Frente a ellos, el colosal dragón Linux desplegaba sus alas, su mirada cargada de una tristeza que ningún ser humano podría comprender del todo.
(Yuki) —Entonces… ¿te irás?
—preguntó con voz temblorosa, aún intentando procesar todo lo que acababa de escuchar.
El dragón asintió lentamente, sus escamas brillando con un tono plateado bajo la luna.
(Linux) —Sí… me iré.
Pero antes debo decirte algo, Yuki.
—Su voz profunda resonó como un trueno apagado—.
No busques más sobre nosotros.
No investigues a los dragones.
El Heredero frunció el ceño, dando un paso hacia adelante.(Heredero) —¿Por qué?
Si no quieren pelear, ¿por qué ocultar la verdad?
Linux bajó la cabeza.
Dos lágrimas —genuinas, brillantes como cristal líquido— cayeron desde sus ojos dorados hasta la nieve, donde se evaporaron en un suspiro de vapor.
(Linux) —Porque… si descubres la verdad, conocerás el dolor que destruyó los cielos.
Los dragones… ya no somos lo que fuimos.
Y hay cosas que es mejor dejar en el olvido.
(Yuki) —¿Dolor?
¿Qué clase de dolor podría tener una criatura tan poderosa como tú?
El dragón lo miró, y por un instante, Yuki vio algo detrás de sus ojos: un mundo ardiendo, una guerra sin fin, un rugido que rompía los planos del tiempo.
(Linux) —El ciclo siempre se repite.
Los elfos, los gigantes, los humanos… todos buscan entender lo que los dioses dejaron atrás.
Pero solo encuentran ruina.
—El dragón dio media vuelta, extendiendo sus alas—.
No repitas nuestros errores.
Antes de alzar el vuelo, volvió la cabeza una última vez.
(Linux) —Por favor, Yuki… no investigues a los dragones.
—Su voz se quebró al decirlo, casi suplicante.
El cielo se iluminó con un destello azul cuando Linux se elevó, perdiéndose entre las nubes.
El silencio regresó.
Solo quedaban Yuki y el Heredero, contemplando el cielo vacío.
(Heredero) —No entiendo… ¿por qué lloraría un dragón?
Yuki apretó los puños, con la mirada fija en el horizonte.(Yuki) —Porque incluso los dragones… tienen cicatrices que no pueden sanar.
El viento sopló otra vez, llevándose consigo el eco del rugido de Linux, como una advertencia… o como una despedida.
—Fin del capítulo 74—
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