Heritage Online - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 Capítulo 9 Septiembre y Cenizas
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9: Capítulo 9: Septiembre y Cenizas 9: Capítulo 9: Septiembre y Cenizas El mundo olía a polvo y a metal quemado.Mis párpados se sentían pesados, como si pesaran toneladas de plomo.
Cada respiración era una cuesta arriba.
Underdark… llegar a Underdark…La frase rodaba en mi mente como una piedra que no aprendía a detenerse.
La misión —la orden del ángel, las palabras del sistema— revoloteaba detrás de cada pensamiento, pero el cuerpo no respondía.
Dolor.
Mareo.
Un hambre fría por fuerza que no sabía cómo calmar.
—No puedo… ya no puedo resistir más.
La voz salió de mi garganta rota, más un susurro que una oración.
Me quedé inmóvil, con las manos clavadas en la tierra fría, sintiendo cómo el mundo se inclinaba hacia la nada.
Entonces, una voz femenina cortó el vacío.
Dulce, pero con filo; como un cuchillo envuelto en seda.
—Hey, ¿en serio piensas rendirte así de fácil?
Me sobresalté.
Levanté la cabeza con esfuerzo.
Frente a mí, una figura se recortaba en el umbral de la nada: cabello oscuro cortado a la altura de los hombros, ojos que brillaban con un verde extraño —no era una luz amable, era una luz calculadora—.
Llevaba una capa ligera y una bolsa grande colgando del hombro.
No venía envuelta en humo ni en brillo; venía andando como quien recoge basura en la alameda.
—¿Quién eres?
—logré preguntar, la voz más áspera de lo que pretendía.
Ella sonrió, ladeando la cabeza con un gesto exasperado.
—Eso no importa.
Pero ya que eres tan curioso y yo soy educada, me llamo Sakura.
Sakura.
El nombre sonó extraño, casi fuera de lugar, pero había algo en él que me calmó apenas un poco.
Como si fuera la etiqueta en la tapa de una medicina que funcionara aunque no supieras por qué.
—Sakura… —repetí, aferrándome a la sílaba—.
Sakura, por favor… ayúdame.
Ella puso los ojos en blanco y suspiró teatralmente.
—Ay, por favor.
¿De verdad lloras por esto el séptimo mes?
—dijo, con un deje de burla—.
Está bien.
Te ayudaré.
Al fin y al cabo, me caes…
raro.
—¿El séptimo?
—pregunté, confuso por su comentario.
Sakura se acercó y se sentó a mi lado, clavando la mirada en el costado de mi cara como si leyera información pegada a mi piel.
—Dark Urge siempre se pelea con el primero que encuentra —explicó en un susurro que parecía una lección de historia—.
Por eso lo metieron en el calabozo.
No duró ni tres días.
Se vuelve así: libre, y destroza lo que respira.
Yo siempre recojo a los muertos —añadió, como si fuera lo más natural del mundo—.
Tú, sin embargo… no estás muerto.
Eso me parece raro.
Las palabras me golpearon más que cualquier puño.
No muerto.
No asesinado.
No borrado.
Solo tumbado, roto y humillado.
Como si me hubieran dejado una etiqueta que decía: potencial sin pulir.
—Si no te mató —continuó Sakura, clavando sus ojos en los míos—, es porque te vio potencial.
O porque eres tan extraño que le dio curiosidad.
Ambas son malas noticias para ti.
Un silencio cargado se extendió.
Yo intentaba recordar: el brillo azul en mi palma, las letras del sistema, el grito de Dark Urge y su nivel.
El crujido de mis huesos bajo su pie.
Todo volvió como cuchillos.
—¿Qué quieres decir con “potencial”?
—musité.
Sakura sonrió con esa misma mezcla de burla y compasión.
—Significa que puedes llegar a ser útil.
O peligroso.
Depende de quién te entrene.
—Su mano se deslizó hacia la bolsa y sacó una pequeña ampolla con líquido translúcido—.
Bebe esto.
No te curará por completo, pero te dará claridad suficiente para moverte.
Y lo más importante: no atraigas más atención ahora.
Baldur está revuelto; Underdark aún más.
Si quieres sobrevivir —y supongo que quieres, si viniste hasta aquí—, necesitas aprender a esconder tus flaquezas.
El sistema no dijo nada; las palabras internas se limitaron a indicadores, pero por primera vez en horas, una palabra del mundo exterior tuvo sentido.
—¿Por qué me ayudas?
—pregunté con sinceridad cortante.
Sakura encajó su mirada con la mía como si evaluara la frescura de una fruta.
—Porque me aburro de recoger cadáveres con los bolsillos vacíos.
Y porque me pagan mejor si traigo gente con “potencial” a mis contactos.
Además —añadió, más calma—, Dark Urge es interesante.
Si alguien lo deja libre, alguien lo liberó por una razón.
Y quiero saber cuál.
Mientras hablaba, pude ver a lo lejos —muy lejos, a través de la niebla— cómo las sombras se movían en las calles de Baldur: un eco del caos que había sentido antes.
Grietas diminutas de una oscuridad que no pertenecía a este mundo empezaban a rasgar el aire.
Sakura se puso de pie, alisó su capa y me ofreció la mano.
—Ven.
Te llevaré hasta tu casa.
Después de eso, harás lo que tengas que hacer: ir a Baldur, o caer en la nada.
Pero si vamos a buscar a Beholder y a enfrentarnos a la mierda que te perseguía, hazlo con los ojos abiertos.
Tomé su mano con un esfuerzo que pareció menor de lo que mi cuerpo pedía.
Al contacto, una sensación tibia recorrió mi brazo, no tanto curativa como estabilizadora.
Me incorporé con su ayuda, tambaleante pero erguido.
—¿Sakura?
—pregunté una última vez, antes de que cerrara los ojos y tomara el camino hacia mi casa—.
¿Qué eres en realidad?
Ella se volvió, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
—Lo que me conviene ser.
Y ahora, Ren… intenta no morir antes de que te enseñe algo útil.
La ciudad de Baldur no sabía aún lo cerca que estaba de incendiarse de nuevo.Pero alguien, en las sombras, ya empezaba a mover piezas.
Y yo, con la misión repitiéndose en la cabeza y un pequeño vial caliente en el estómago, me levanté.
Underdark… llegar a Underdark…No era solo una orden; era un destino que empezaba a cobrar forma.
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