Héroe de la Oscuridad - Capítulo 600
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Capítulo 600: La Princesa Solitaria
Uno por uno, el consejero comenzó a dar los detalles de los encuentros de Kahn y Venessa de los que lograron enterarse a través del informante en el campamento de Venessa. Y cómo el lenguaje corporal de ella era siempre jubiloso, como si se hubiera quitado una gran presión mental de encima.
Aunque, al principio, esto parecía una conclusión exagerada… cuanto más oía el Emperador sobre sus encuentros, más empezaba a preocuparse.
Porque esto era completamente opuesto a cómo Venessa se había comportado en sus treinta años de vida hasta la fecha.
Havi ya era consciente de la crianza de su hija.
Desde que su madre murió, Venessa acabó enfrentándose a un gran escrutinio por parte de los miembros de los clanes y de aquellos de los dos clanes nacidos del fuego cuyas herederas estaban casadas con el Emperador.
Esto hizo que Venessa, una niña de ocho años, madurara muy rápido por sí misma y cerrara su corazón al mundo para poder sobrevivir.
Porque de no haber sido por ser la hija del Emperador… habría muerto hace mucho tiempo. Sin embargo, la joven, que no tenía a nadie en quien confiar —ni siquiera en su propio Padre—, aprendió la dura verdad del mundo incluso antes de alcanzar la mayoría de edad.
Que en este mundo… ¡el poder lo gobernaba todo!
No era solo fuerza física o poder político. Y tampoco era solo una pretenciosa influencia o un puesto de autoridad.
El poder real significaba trascender por encima de todos estos sectores y conquistarlos con puño de hierro hasta el punto en que nadie se atreviera siquiera a mirarte directamente a los ojos o a desafiar tus órdenes.
Esa se convirtió en la definición del Poder Absoluto para Venessa.
Lo único que tuvo desde que era niña fue el apellido Sigfreed y una pequeña villa para vivir, donde recibió suficiente apoyo del clan imperial para llevar una vida holgada.
Sin embargo… mientras sus hermanastros crecían siendo mimados y amados por sus familias… Venessa tomó la espada de su madre, su único recuerdo, y eligió practicar el manejo de la espada.
La niña que había en ella murió hace mucho tiempo. Y ahora, solo quedaba una mujer que luchaba por el poder, decidida a sentarse en la cima.
Y, por lo tanto, verla sonreír con libertad y mostrarse feliz tras tener conversaciones relajadas con Kahn cada vez que se encontraban… hizo que todos, incluido el Emperador, sintieran que no era una simple relación normal, sino una…
Conexión de corazones.
—————-
Sin que nadie lo supiera, Venessa tenía una perspectiva diferente de su relación con Kahn.
Debido a que era medio humana y también a que perdió todo el apoyo por parte de su madre tras su muerte, además de que el Emperador la dejó sola para que se valiera por sí misma… Había levantado una barrera contra todo.
Hubo momentos en los que dejó entrar a la gente y se hizo amiga de ellos… solo para descubrir que tenían motivos ocultos y querían utilizarla por su linaje para su propio beneficio.
Aprendió por las malas que, en cuanto la gente no ve ningún mérito en tener una conexión contigo, te abandonan en cuanto ven una alternativa mejor.
Por eso, hasta ese momento… nunca tuvo verdaderos amigos mientras crecía, ni confió plenamente en nadie debido a sus propios objetivos.
Mucha gente atribuía su fuerza a que su linaje de sangre era más poderoso que el de sus hermanos, pero nadie sabía lo duro que fue para Venessa aprenderlo todo por sí misma.
Mientras las niñas de su edad jugaban a las casitas, ella se esforzaba por levantar una pesada espada. Cuando ellas soñaban con ser una princesa salvada por un príncipe azul… las palmas de Venessa estaban llenas de callos y sus dedos sangraban mientras practicaba con la espada de su madre.
Muchos apostaron su futuro por ella tras ver su potencial y su ascenso en poder durante los últimos diez años. Pero nadie estuvo ahí cuando ella entrenaba día y noche, durante meses y luego años.
Lo único que tuvo para aprender y perfeccionar sus habilidades fueron la espada de su madre y un libro que contenía las técnicas de manejo de la espada de su familia.
Apoyándose solo en esas dos cosas… Venessa luchó, tropezó y se levantó, una y otra vez, para llegar a donde estaba ahora.
Eligió desafiar el destino que le fue impuesto y ahora que sabía que su madre había sido asesinada estratégicamente por los clanes de los otros dos príncipes… el fuego en su corazón ardía con más intensidad.
Venessa era muy consciente de que era una persona temperamental porque tenía una personalidad controladora.
No porque fuera una maniática del control, sino porque creció estando alerta a todo lo que la rodeaba. Por eso, una vez que se proponía conseguir algo… no se detenía pasara lo que pasara.
Sin embargo… estaba ese humano llamado Kahn Salvatore.
Desde que lo conoció… fue la única persona que nunca tuvo intenciones maliciosas hacia ella ni esperó obtener ningún tipo de beneficio a su costa.
Incluso rechazó su oferta de unirse a su bando a pesar de que ella le insistió una docena de veces.
Y cuanto más interactuaban… más indiferencia mostraba él hacia ella.
Normalmente… todo el mundo suavizaba el tono, inclinaba la cabeza y la trataba mejor que a sus propios padres en cuanto Venessa aparecía ante ellos…
Pero en el caso de este humano… él la trataba como si fuera una molestia.
Ya ni hablar de honoríficos… Kahn ni siquiera la llamaba por ningún título y se quejaba cuando ella lo sacaba a la fuerza de su entrenamiento usando su identidad.
Mientras que otros, incluidos sus seguidores, daban la sensación de tener intenciones ocultas… Kahn era el menos interesado en la vida de ella.
Al principio… eso la enfurecía y llenaba su corazón de odio.
Ahora, por alguna razón… él era la única persona con la que se sentía relajada y despreocupada.
Venessa también adivinó hace un tiempo, a través de sus interacciones, que Kahn no tenía sentimientos románticos por ella.
Dada su belleza… incluso los nacidos del fuego que odiaban a los humanos la deseaban, pero este humano… siempre parecía anhelar a alguien más en su corazón.
Justo en su encuentro anterior, ella le preguntó al respecto y Kahn le dijo que, en efecto, había alguien en su vida. Pero, tal como estaban las cosas… no podían estar juntos y debían esforzarse por alcanzar sus propios objetivos.
El que él expresara sus sentimientos con honestidad hizo que Venessa confiara aún más en Kahn, y ella también empezó a contarle cosas de su vida de vez en cuando.
A medida que sus conversaciones se volvieron más personales… Venessa encontró algo en común entre ella y Kahn.
Que ambos eran Supervivientes.
Aunque Kahn nunca entraba en detalles y solo ofrecía palabras vagas… ella comprendió que él tenía su propio pasado y secretos que no podía contarle a nadie.
Y sabiendo lo reservado que era… Venessa nunca intentó inmiscuirse en sus asuntos personales. El simple hecho de saber que no tenía malas intenciones hacia ella era más que suficiente.
Y así sin más… Venessa, por primera vez en su vida, había encontrado un… Amigo.
—————-
En el salón principal del trono del Emperador… una mujer con armadura verde y blanca, con una espada ceñida a la cintura, caminó hacia el fondo del salón.
Su mirada estaba llena de curiosidad mientras observaba al ser que estaba sentado en el trono… Havi Hos Sigfreed, su Padre biológico y el Emperador reinante.
¡¡Schwoa!!
Un aura de color rojo burdeos emanó de su cuerpo y, en un instante, encapsuló el salón entero de un kilómetro de largo mientras el Emperador le dedicaba una expresión de inquietud a su hija.
Pronto, todo a su alrededor, incluidos los pilares que sostenían el salón, las sillas, los diferentes asientos y plataformas, e incluso el techo, se incendió en cuestión de segundos.
Sin embargo, solo el Emperador y Venessa permanecieron intactos mientras el resto del salón se convertía en un pozo de fuego al usar el Emperador su Dominio.
Aun así, a pesar de este método para imponer su dominio que habría hecho que otros se encogieran de miedo al instante… Venessa mantenía una expresión indiferente.
Su semblante imperturbable despertó el interés del Emperador, y este habló con voz sombría.
—¿Sabes por qué te he llamado aquí?
Ante la voz tiránica del Emperador, suficiente para hacer que cualquiera temiera por su vida… Venessa dejó escapar un suspiro.
—¿Puedo saber por qué se me ha convocado… Señor Padre? —preguntó, tratando aún el asunto con despreocupación.
Venessa no sentía ningún respeto por aquel nacido del fuego sentado al otro lado. Él nunca había hecho nada paternal por ella.
Hubo incluso un tiempo en que no lo vio cara a cara durante más de una década, mientras ella entrenaba por su cuenta.
Ya ni hablar de consolar a su afligida hija tras la muerte de su madre… aquel Padre suyo nunca dio la cara hasta que ella alcanzó la mayoría de edad y se unió al ejército para ganar experiencia y aumentar su fuerza.
Solo después de convertirse en comandante y obtener el apoyo de los generales, su Padre reconoció su existencia como hija suya.
Para otros, él era su gobernante absoluto y un ser solo superado por su dios Hetrax… pero para Venessa, no era más que una patética excusa de padre y esposo.
—¿Cuál es tu relación con el discípulo de Escudoderoble? —preguntó.
Venessa puso de repente una expresión de sorpresa, ya que la pregunta había surgido de la nada.
—¿Por qué mi relación con quien sea es asunto del Señor Padre? —preguntó ella a su vez.
Ante sus palabras sutilmente desafiantes… Havi liberó parte de su presión santa… el aura de un santo de octava etapa, suficiente para desmoronar una montaña hasta convertirla en pequeños granos de arena.
—Sea lo que sea… mantente alejada de él. Tienes un papel importante que desempeñar para el futuro de nuestro imperio.
Relacionarte con alguien de cuna plebeya debe evitarse a toda costa —le dijo a Venessa, que se vio obligada a arrodillarse.
Y finalmente, le lanzó una advertencia con voz sombría.
—A menos que quieras que lo maten.
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