Héroe de la Oscuridad - Capítulo 693
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 693: El destino
Argos le reveló uno de sus secretos a Havi para demostrarle su fuerza y sus capacidades.
El elemento Oscuridad estaba prohibido en el mundo y cualquiera que lo practicara debía ser asesinado en el acto en todos los imperios asociados con los Dioses. Sin embargo, el propio Argos Belmont resultó ser un usuario del elemento Oscuridad.
Era un secreto que nadie conocía hasta ese momento. Así que incluso Havi se quedó atónito.
Entonces, justo delante de Havi, Argos creó dos entidades. Una de ellas era un individuo de especie humanoide de tamaño normal, mientras que la otra era una criatura demoníaca de cinco metros de altura que tenía cientos de ojos rojos y sangrantes esparcidos por su cuerpo negro como la pez. Y la presión santa de ambos se asemejaba a la de un santo de la Séptima etapa.
«¿Cuán fuerte es su control sobre el elemento Oscuridad? Ni siquiera yo puedo hacer algo así», se preguntó Havi.
Los Santos de la Séptima etapa estaban en la cúspide del Imperio Rakos. Y, sin embargo, Argos creó a tales seres en menos de un minuto.
—Manos a la obra —ordenó Argos.
En unos instantes, estas dos nuevas creaciones comenzaron a causar una destrucción desenfrenada en las regiones cercanas, mientras Havi ordenaba a todas sus tropas evacuar un área de cien kilómetros de la región.
Argos se giró entonces hacia Havi y habló.
—Esto te ayudará a justificar cómo fue asesinado un santo de sexta etapa como el Papa. Estos dos también irán en direcciones diferentes para crear una distracción.
—Esto también me hará ganar más tiempo —declaró Argos con una expresión pensativa.
—¿Ganar tiempo para qué? —preguntó Havi.
—Una vez que lo encuentre. Tengo que entrenarlo y prepararlo…
—Para el Cónclave de Héroes —reveló el soberano resucitado.
Y tan pronto como reveló sus intenciones…
—Entonces, cuenta conmigo también —dijo Havi apresuradamente.
Incluso Argos mostró un semblante de asombro al oír aquello.
—¿Por qué? ¿No te causaría problemas? Nuestro trato protege tu imperio y a tu hija.
—Pero si te presentas en el Cónclave de Héroes después de lo que ha pasado…, esto te pondrá en riesgo —preguntó.
—Nuestro Héroe de Fuego ya está muerto.
—Hetrax probablemente nos abandonará pronto si no elegimos un nuevo Papa.
—Pero, en vista de cómo desertó la Iglesia…, incluso elegir a un Papa sustituto sería demasiado arriesgado.
—Y no quiero darles ningún poder con el que puedan causar daño en el futuro —respondió Havi.
—Incluso con la situación debida a la traición de la Iglesia…, sigues arriesgando el destino de tu imperio solo por el tipo que salvó a tu hija.
—¿O es porque le has echado el ojo a la Tableta de Arcana? —dijo Argos en tono burlón.
—¿Qué otra opción nos queda?
—Aunque siguiéramos sirviendo a Hetrax…, no tenemos ningún Héroe que nos represente o respalde la reclamación de ese lugar durante el Cónclave de Héroes. Y Kahn tiene un derecho aún mayor tras matar a Axel, gracias a las dos Llaves Divinas —reiteró Havi con voz solemne.
—Bien, es tu decisión. Añadamos esto también a nuestro pacto.
—Debes mantener tu promesa. Te presentarás en el cónclave sin importar las consecuencias para ti o para tu imperio.
—De lo contrario, no podré confiar en ti —dijo Argos en un tono serio, y su rostro reflejaba el conflicto que surgía en su mente.
Havi asintió, y ambos añadieron nuevos términos a su juramento.
Cuando terminaron, Argos sacó un gran cristal hexagonal de color rojo sangre de un agujero de gusano y se lo entregó a Havi.
—Esta es una de mis creaciones.
—Toma esto. Te ayudará a curar los efectos adversos del linaje de sangre.
—Necesitarás cinco años para sanar. No bajarás de rango ni tampoco morirás.
—Pero nunca podrás ascender a un rango superior y, en el mejor de los casos…, vivirás otros cincuenta años. Es todo en lo que puedo ayudarte —dijo.
—Tú, hijo de… Podrías haberme dado esto antes —dijo Havi, sorprendido y, a la vez, sintiéndose agraviado.
Ante sus palabras, Argos le guiñó un ojo de forma juguetona y respondió con una sonrisa de suficiencia.
—¡Ja, ja!
—Es porque hace unos minutos no éramos aliados y no tenía motivos para confiar en ti.
El soberano vampiro se la había jugado a Havi.
Havi tomó el artefacto con una sensación de alivio. Cincuenta años era mucho mejor que solo quince de vida. Esto también le ayudaría a allanar el camino para Venessa a largo plazo.
—Dime una cosa… ¿Por qué estás haciendo todo esto?
—Sabes demasiado para alguien que no estuvo directamente involucrado en los sucesos de la masacre de hace trescientos años.
—Incluso conoces a los miembros de ese grupo. Ni mi propio clan imperial tiene tanta información sobre ellos —inquirió Havi, ya que ahora estaban obligados a ayudarse mutuamente.
Argos decidió finalmente contárselo a Havi, ahora que estaban unidos por el juramento del alma y no podían traicionarse. Nadie podría arrancarles esa información por ningún medio.
—Porque el 8º Héroe de la Oscuridad me lo dijo él mismo. Después de todo, él era… —reveló Argos, explicando por qué estaba tan involucrado en este asunto y buscaba a Kahn con tanto afán.
—Mi Padre adoptivo.
—————-
Se hizo el silencio, e incluso Havi tardó unos minutos en asimilar la repentina revelación.
Aquello explicaba muchas cosas, como el hecho de que Argos tuviera un conocimiento tan amplio sobre el asunto de los Héroes y los Dioses. Probablemente había buscado y reunido una gran cantidad de información en los últimos doscientos cincuenta años para conocer también todos los secretos.
Argos le contó entonces a Havi alguna información superficial sobre su historia con el 8º Héroe de la Oscuridad.
—Yo era un huérfano de guerra y habría muerto en la calle.
—Él me salvó la vida cuando huía tras la masacre de los otros Héroes y la destrucción del Imperio del Abismo.
—Me crio hasta que cumplí los treinta. Durante todo el tiempo que pasé con mi Padre…
—Había algo que él deseaba hacer con desesperación. Pero al final, su cuerpo humano llegó a su límite y murió veinte años después, mientras intentaba convertirse en un Santo Supremo —reveló Argos.
Esto significaba que el 8º Héroe de la Oscuridad murió hace doscientos cincuenta años, justo cuando estaba a punto de alcanzar la cima de su poder.
—Antes de su muerte, ya se había preparado para lo peor y me allanó el camino para convertirme en lo que soy hoy.
—Mi Padre también sabía que, una vez que el nuevo Héroe fuera invocado…, el mundo iría a por él.
—En sus últimos días, me encomendó una misión que, en caso de que él muriera, yo debía completar sin importar el coste o los años que llevara —explicó con tono grave.
Argos le habló entonces a Havi de los objetivos de las tareas que formaban parte de su misión y de lo que pensaba hacer, aparte de preparar a Kahn.
—Esto… lo entiendo. Así que el 8º Héroe hizo lo que era absolutamente necesario, aunque significara cometer el mayor de los pecados.
—No creo que nadie sin una determinación tan fuerte como la suya pudiera hacer eso —dijo Havi.
Él también se reafirmó en que había tomado la decisión correcta al perdonarle la vida a Kahn.
—Contigo y conmigo…
—Será bueno que Kahn tenga dos apoyos poderosos durante el cónclave —dijo Argos con voz severa.
—De acuerdo —dijo Havi, asintiendo en señal de confirmación.
La razón tras las acciones del 8º Héroe de la Oscuridad era mucho más grande que él o su imperio.
—Además, cuando llegue el momento…, puede que nos necesite para ser su fuerza principal en la guerra final, ya que no tiene el respaldo de ningún Imperio —reiteró Argos en un tono críptico.
—¿Por qué? ¿No nos quedan como noventa años más? —preguntó Havi con expresión perpleja.
—Ya no. Porque el Dios Demonio…
—Ya ha alcanzado la etapa final —reveló él con un suspiro.
—¡Imposible! ¡¿Cómo ha podido pasar tan pronto?! —exclamó Havi, incrédulo.
—Porque esos cuatro imperios idiotas siguen en guerra con el Imperio Demoníaco a pesar de mi advertencia. Están echando más leña al fuego.
—Se han perdido más de ocho mil millones de vidas en solo cinco años —respondió Argos, apretando el puño con un gesto de exasperación.
—También contacté con el Dragón Anciano Baltaraaz y con los tres Arcángeles restantes.
—Su respuesta es la misma que en los últimos tres mil años.
—El Dragón Anciano sigue obcecado con la Profecía Antigua. Esperando a que el «Elegido» aparezca en el mundo.
—Y por sus órdenes, el Emperador Dragón tampoco nos ayudará.
—En cuanto a los tres Arcángeles…, ni siquiera ayudarían a su nuevo Héroe de la Luz.
—Ninguna de estas cuatro potencias interferirá en esta guerra ni ayudará a matar al Dios Demonio, aunque signifique la destrucción del mundo —dijo Argos y suspiró con impotencia.
Fue Havi quien habló entonces, con el rostro exhausto.
—Hubo un tiempo en el que todos los imperios colaboraban y todos los Héroes unían sus fuerzas para cazar al Dios Demonio.
—Y, sin embargo, ninguno tuvo éxito.
Argos expresó entonces su propia opinión.
—Nada de esto habría pasado si la quinta generación de Héroes, sus imperios e Iglesias no se hubieran metido con el Imperio Rakos.
—Rathnaar Whitlock habría conseguido matar al Dios Demonio, porque en aquel entonces él era el único Santo Supremo del mundo.
—A pesar de ser un humano normal sin un poderoso linaje de sangre ni habilidades divinas, ese hombre podía matar a los Héroes elegidos, a los Dragones Reales y a las Bestias Divinas como si matara ganado —dijo Argos con voz estoica.
—Por eso el 8º Héroe eligió hacer lo que hizo. Pero incluso alguien tan fuerte como él fracasó.
—Y ahora, por culpa de sus acciones…, estamos en una situación en la que cada cual busca su propio beneficio, y los Héroes y sus imperios ya no colaboran —dijo Havi, expresando también su sincera opinión, pues él tenía una postura similar.
Pero tras oír la verdad de boca de Argos, hasta él mostró una expresión de culpabilidad.
—Por eso… necesito encontrar a Kahn en los próximos cinco años. Necesito tiempo para entrenarlo como es debido y ver si de verdad es digno de que depositemos en él todas nuestras esperanzas.
—Porque en los próximos veinte años… el Dios Demonio alcanzará el rango de Semi-Dios.
—Y después de eso… ningún Héroe o Heroína podrá detenerlo —dijo Argos.
—————-
Sin que Kahn lo supiera…, en ese momento había ganado como aliados a dos de los santos más poderosos.
El primero era uno de los 4 Soberanos, mientras que el segundo era uno de los catorce Emperadores de Vantrea.
—Y bien, ¿qué piensas hacer en cuanto lo encuentres? —preguntó Havi, pues se acercaba el momento de separarse.
—Lo llevaré allí —replicó el rey vampiro con una expresión inerte.
—¿Ese lugar? Hasta un santo de la novena etapa como tú moriría allí —dijo Havi con el rostro contraído, pues sintió una gran amenaza con solo imaginar el lugar del que hablaba Argos.
—¿Qué otra opción me queda? Es uno de los tres objetivos principales que mi Padre me encomendó en esa misión.
—Ya que soy el único en el mundo que puede despertar su Llave Divina.
—Y yo soy el que tiene… —dijo el vampiro, mirando hacia el cielo nublado mientras revelaba el papel más importante que debía desempeñar en la historia de Kahn…
—El Arma Divina de Kahn.
——————————————————-
————FIN DEL ARCO/VOLUMEN 4————–
——————————————————-
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com