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high school dxd: Sombras de un dios errante - Capítulo 10

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10: Capítulo 9: Clase alta.

10: Capítulo 9: Clase alta.

*Perspectiva de Damián* “¿Cómo llegamos a esto?”, murmuré, aturdido, observando mi entorno.

Habían pasado algunas horas desde nuestro regreso a casa.

La fiesta de cumpleaños había comenzado, aunque con un giro inesperado: también era mi bautizo.

“Vaya, chico, esto sí que es una fiesta, ¿no?

Tienes mucha suerte “dijo una voz juguetona que llegó a mis oídos.

Giré mi mirada hacia la fuente del sonido.

Un hombre alto, de cabello negro con un mechón rubio, me observaba fijamente.

Su piel morena y su barbilla ligeramente barbuda se curvaban en una sonrisa burlona mientras sostenía una botella entera de vino en la mano.

“Sí, soy muy afortunado.

Estoy tan feliz de que mi fiesta se vea así —respondí sarcásticamente, sonriendo con amabilidad mientras lo estudiaba con atención.

El hombre guardó silencio por un momento, sorprendido.

Lo miré fijamente a los ojos.

“Vaya, realmente soy afortunado.

Tienes razón: tu voz fue irritante “añadí con una suave sonrisa antes de comenzar a alejarme con calma, mi pequeño cuerpo avanzando hacia el sofá.

Una carcajada áspera estalló detrás de mí.

“Oh, chico, tú… tú sí que eres algo, ¿eh?” “Sí, soy algo.

Creo que los científicos lo llaman ser sapiente “dije en perfecto español, irritado, mientras trepaba al sofá con algo de esfuerzo, estirando la pierna hacia el control remoto que descansaba al otro lado del reposabrazos.

“¿Quién eres?

“preguntó el hombre, esta vez con una voz fría, impecable en su español.

Mi mirada se fijó en él.

Caminó hasta el sofá y tomó el control, alejándolo de mi alcance con una expresión sombría.

Miré en todas direcciones.

Mi padre y varios vecinos estaban reunidos en las escaleras, bebiendo y charlando.

Mi madre, junto a Gabriela, mi madrina, hablaba con algunas mujeres del barrio, aunque lanzaban miradas furtivas hacia nosotros.

En la entrada, el sacerdote que me bautizó conversaba con otro hombre, el padre de Irina,y una mujer hermosa que reía por lo bajo.

Aunque parecían hablar tranquilamente, sus ojos rastreaban cada movimiento en la sala.

Volví a enfrentar al hombre, mi mirada afilada como una cuchilla.

“¿Quién eres tú?

“repetí, ahora en un inglés perfecto, con frialdad calculada.

Vi cómo su ceja derecha se crispaba, el labio temblando con leve furia.

Justo cuando abrió la boca, me dejé caer de espaldas en el sofá y comencé a llorar agresivamente.

Inmediatamente, las miradas se posaron sobre nosotros.

El hombre frunció el ceño, su expresión se ensombreció.

“Maldito mocoso… “alcancé a oírlo murmurar.

Lloré con más fuerza.

“Oh, qué lindo bebé “dijo, cambiando su tono por uno juguetón, aunque su sonrisa no tocaba sus ojos” ¿Tu tío te asustó?

No tienes por qué temerme, soy el hermano de tu madrina.

Puedes llamarme tío.” Se agachó y me levantó por las axilas con brusquedad.

“La próxima vez te traeré un juguete, ¿sí?

¿Qué te asusta de mí, mi barba?

“añadió, con una sonrisa hueca mientras sus ojos me atravesaban con odio oculto.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Fijé mi mirada en su oreja.

“Bien jugado “murmuré en español, antes de hundir mis dientes en su oreja con toda la fuerza que mi pequeño cuerpo podía reunir.

Quería que me soltara.

Si lo hacía, caería justo sobre el sofá, y podría controlar el aterrizaje.

El hombre se tensó, pero en lugar de soltarme, se giró y comenzó a caminar hacia donde estaban mi madre y Gabriela.

Sentí que mi plan había fallado.

Observé a mi alrededor con rapidez.

Algunos de los invitados nos miraban con sorpresa.

El hombre junto al sacerdote, y la hermosa mujer que lo acompañaba, me observaron con atención.

Él parecía desconcertado.

Ella sonreía, divertida, como si disfrutara de un chiste interno.

“Oh, lo siento, hermanita… Señora Hyoudou, creo que es hora de que me vaya.

Tengo algunos asuntos que atender.

Muchas gracias por haberme invitado “dijo el hombre, con un tono juguetón pero una seriedad oculta tras cada palabra, mientras me entregaba a mi madre.

Gabriela lo miró fijamente por unos segundos, claramente molesta.

“Claro, hermanito… No hay de qué “respondió con un dejo de veneno en la voz, sus mejillas ligeramente sonrojadas por la rabia contenida.

El hombre dejó de sonreír al instante.

Sin añadir más palabras, se dirigió hacia el sacerdote, tomó al hombre junto a él “el que había estado observándome con inquietud “y lo arrastró fuera de la casa mientras murmuraba algo inaudible.

*Perspectiva de Michael – Casa Hyoudou* Luego de que la ceremonia de bautizo terminara, fuimos directamente a la casa de los Hyoudou para continuar con la fiesta del niño…

aunque, “esto es un desastre”, murmuré al observar cómo muchos de los invitados bebían sin control.

Algunos niños ya se habían quedado dormidos, por lo que sus padres optaron por marcharse.

Azazel y Cleria Belial se nos unieron poco después.

La presencia de Cleria no era para nada extraña: después de todo, tenemos un acuerdo con ella.

Tiene permiso para vigilar al niño y, actualmente, mantiene una relación con el sacerdote Masaomi Yaegaki.

“Aún no nos has dicho qué es lo que Gabriel ha notado últimamente”, la voz baja pero seria de Cleria me sacó de mis pensamientos.

El exorcista Shidou y el sacerdote Yaegaki estaban sentados con nosotros.

Llevábamos ya un buen rato hablando sobre Issei…

sobre lo que es, y lo que podría llegar a ser.

“Gabriel dice que lo ha escuchado hablar”, mencioné con calma, sin apartar la vista del salón.

“Es algo normal, ¿no?

Ya tiene tres años”, respondió Cleria, con una risa incrédula, mientras los demás me miraban con confusión.

“Me refiero a que…

lo ha escuchado hablar en distintos idiomas.

Además de eso…” me interrumpí al sentirlo.

Una presencia… densa, algo sutil pero antinatural.

Cleria también pareció notarlo, y ambos nos giramos a mirar fijamente a Issei.

Azazel se encontraba justo a su lado, bebiendo de una botella de vino con una sonrisa divertida en el rostro.

“Esto sí que es una fiesta, ¿no?

Tienes mucha suerte”, dijo con tono juguetón, sin apartar la vista del pequeño.

“¿Podrías recordarme otra vez por qué él está aquí?”, dijo Cleria, cruzándose de brazos con frialdad.

“Sí.

Soy muy afortunado.

Estoy tan feliz de que mi fiesta se vea así”, respondió Issei con voz infantil…

pero había algo más.

Una nota sarcástica, una burla apenas disfrazada.

Me tensé.

Cleria arqueó una ceja, sorprendida.

“¿Eso es de lo que hablabas?”, murmuró, interesada.

“Sí.

Y sobre Azazel…

bueno, dice que tiene derecho a estar cerca del niño.

Después de milenios, volvió a llamarnos hermanos.

Gabriel accedió solo por eso.

Pero dejó claro que si intentaba algo… no dudaría en sacarlo a patadas”, expliqué con indiferencia.

“Es irritante, lo sabes, ¿no?”, respondió Cleria, sin apartar la vista de Issei y Azazel.

“Vaya, realmente soy afortunado.

Tienes razón, tu voz fue irritante”, la voz del niño resonó otra vez.

Fría.

Directa.

Azazel se quedó en silencio, y un escalofrío me recorrió la espalda.

“Me agrada.

Piensa igual que mi primo”, dijo Cleria, sonriendo con satisfacción.

“¿Diehauser es así?”, pregunté curioso.

“Oh, chico…

tú sí que eres algo, ¿eh?”, murmuró Azazel, claramente divertido… pero también alerta.

“Si llega a intentar algo con el chico, yo misma lo sacaré de aquí”, declaró Cleria con firmeza.

Yo suspiré.

“Sí, soy algo.

Creo que los científicos lo llaman ser sapiente”, respondió Issei mientras trataba de subirse al sofá.

La burla en su tono era tan natural que parecía casi inhumano.

“Oh…

a eso se refería”, murmuró Cleria, pensativa.

“Ahora entiendo por qué estaba tan inquieta”, agregó Shidou, sorprendido.

“Perdón…

¿el chico acaba de insultar al líder de los ángeles caídos…?

¿En español?”, preguntó Masaomi, mirando la escena fijamente, visiblemente aturdido “Eso parece…” balbuceó Shidou, igualmente aturdido.

“¿Quién eres?” la fría voz de Azazel llegó nuevamente.

Esta vez, tomó el control del televisor que Issei intentaba manipular, mirándolo con irritación.

“Mierda…” murmuró Cleria, molesta, mientras me miraba fijamente.

“¿No vas a hacer nada?” me preguntó, irritada, solto una risa seca mientras yo no sabía qué hacer.

Miré de reojo a Issei, quien pareció devolvernos la mirada por un breve instante.

Cleria entrecerró los ojos al notar ese pequeño detalle.

Al momento siguiente.

“¿Quién eres?” repitió Issei, esta vez en una voz fría, pero cargada de orientación.

“¿Japonés, español… y ahora inglés?” murmuró Shidou, confundido, mientras Issei se dejaba caer de espaldas, comenzando a llorar fuertemente.

“Ese mocoso definitivamente no es normal…” murmuró Cleria, ignorando la escena mientras me miraba fijamente.

“Dejemos algo en claro, quiero que ustedes se lleven al chico.

Ese niño puede ser un problema si se queda conmigo.” dijo con frialdad.

Me puse serio.

“¿Dices que ya no quieres al chico?” pregunté, curioso.

“Digo que no quiero al chico ahora mismo, y será mejor que hables con él pronto.” respondió secamente Cleria, antes de quedarse completamente inmóvil, entrecerrando los ojos sin más.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

“Un maldito… clase alta.” dijo Cleria con frialdad, mientras ambos mirábamos fijamente a Azazel, quien actuaba como un adulto responsable, cargando a Issei y tratando de calmarlo.

La mirada fría de Issei me heló la sangre, especialmente cuando sus ojos comenzaron a brillar de un tono verdoso.

“Michael, es suficiente.” dijo Cleria, irritada, antes de que yo mismo comenzara a avanzar en dirección a ambos.

“Bien jugado…” las frías palabras del chico llegaron hasta nosotros.

Los ángeles que había dejado entre los invitados lo miraban atónitos.

Gabriel, los sacerdotes y yo igualmente… Issei acababa de morder la oreja de Azazel.

Azazel se acercó inmediatamente a la madre de Issei y a Gabriel, entregando directamente a Issei en brazos de su madre mientras soltaba excusas realmente malas.

Luego, miró fríamente al niño antes de acercarse a nosotros.

Tomó con fuerza mi brazo y comenzó a arrastrarme fuera de la casa.

“Tenemos que hablar.

Ahora.” dijo con frialdad, mientras yo respiraba profundamente.

Cleria Belial y los sacerdotes nos siguieron.

“¿Qué crees que estás haciendo?” dijo fríamente Cleria, tomándome del otro brazo, su mirada fija en Azazel.

“Hablar con Michael… sobre ese maldito mocoso.” respondió Azazel, claramente irritado.

“Bien.

Pero lo harás fuera de Kuoh.

A partir de ahora, no quiero que vuelvas a esta ciudad.

¿Entendido?” respondió con la misma frialdad Cleria.

Azazel pareció aturdido por un momento.

“¿Tú?

¿Tú me prohíbes a mí estar en esta ciudad?” repitió, riendo secamente.

“¿No puedo hacerlo?” respondió Cleria, igual de seca, mientras activaba su poder de linaje.

Inmediatamente sentí cómo mi energía sacra era sellada.

La expresión de Azazel se ensombreció.

Me soltó sin decir una sola palabra más, alejándose rápidamente antes de desaparecer en un círculo mágico.

“¿Así se siente cuando usas tu poder…?

Es… aterrador.” dijo Shidou, sorprendido.

“Inútil… Una habilidad que uno de mis difuntos hermanos obtuvo de Padre.” murmuré con cansancio, mientras sentía mi energía sacra regresar y fluctuar normalmente.

“Lleva a Issei lo más pronto posible a mi hogar.

Gabriel, Shidou, Masaomi y yo tenemos que hablar con él.” dijo seriamente Cleria, soltando finalmente mi brazo.

Miré fijamente a Gabriel dentro de la casa, quien me sonrió ligeramente antes de asentir.

“Miki, lo siento, debo irme ya “dijo con suavidad.

La voz de Gabriel me alcanzó mientras le sonreía felizmente a Issei.

Se inclinó para besar suavemente su frente y luego los abrazó a él y a Miki al mismo tiempo, antes de darse media vuelta y acercarse a mí.

Los ángeles entre los invitados también se despidieron con cortesía antes de regresar junto a nosotros.

Cuando quise preguntarle algo a Cleria, noté que ella y Masaomi ya habían desaparecido, mientras que Shidou simplemente se despidió con amabilidad antes de volver a entrar en la casa de los Hyoudou.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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